Cuarto Real de Santo Domingo (Yannat al-Manyara)
Al sur del Arrabal de los Alfareros, barrio que nació de la necesidad de ampliar la ciudad al sureste, se encontraban cinco huertas pertenecientes algunas a miembros de la familia real nazarí como la mayor de ellas conocida como la Yannat al-Manyara al-Kubra o Huerta Grande de la Almanjarra de la que era propietaria la reina Aixa, esposa de Muley Hacén y madre de Boabdil. Junto a esta Almanjarra Mayor se encontraba la Almanjarra Menor, propiedad del alcaide Monfarrax. Estas haciendas lindaban, de una parte, con la calle del Rabad o barrio de al-Fajjarin, extendiéndose hasta la carrera del Genil y, por otra parte, con las murallas de la ciudad, que bajaban desde la Puerta del Pescado hasta Bibataubín (en 1493 se añadieron a la propiedad las huertas de Yannat al-Ta'ibin, al oeste de las anteriores y que habían pertenecido a Morayma, esposa de Boabdil).
También se desconoce si este mismo torre-palacio pudo ser Dar al-Bayda' o Casa Blanca.
También se desconoce si este mismo torre-palacio pudo ser Dar al-Bayda' o Casa Blanca.
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| Visitas teatralizadas al Cuarto Real de Santo Domingo |
En medio de estas huertas (que ocupaban hasta la llamada Plaza de los Campos) se encontraba una torre-palacio que, a decir por las inscripciones grabadas en su interior, puedo haber sido utilizado por los monarcas nazaríes como lugar de retiro espiritual durante el Ramadán. Sin embargo muchas son las incognitas que rodean a estos muros, como que en dicha epigrafía no existe referencia a ningún monarca, por lo que también se puede suponer que pudiera pertenecer a una ilustre familia sin parentesco con la realeza. Mientras que falten datos concluyentes, parece oportuno pensar que se trata de una obra nazarí, realizada bajo el mandato de Mohammed II (1273-1302), según propuso Gómez-Moreno y posteriormente Torres Balbás.
| Los tres elementos más significativos de esta obra arquitectónica sería la qubba, una alberca frente a ella y entre ambas un pórtico que ha desaparecido |
| La qubba se encontraba ubicada dentro de una torre defensiva de la muralla exterior del Arrabal de los Alfareros y su elevada posición con respecto al terreno situado extramuro (como se puede observar en la imagen) proporcionaba hermosas vistas sin perder intimidad |
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| Salvo la linterna del edificio, construida en ladrillo, el resto se compone de argamasa |
Hablar del Cuarto Real de Santo Domingo es referirse a una gran torre con salón en su interior del tipo llamado qubba (cúpula), un espacio de planta cuadrada de 7 metros de lado y esbeltas proporciones, cubierto por un techo no plano, relacionado más con el descanso ocasional que a una residencia permanente, al menos es lo que cabe deducir por el reducido espacio habitable.
| La estancia cuadrada eje del Cuarto Real de Santo Domingo contaba con alhanías laterales como la de la imagen superior |
Tras pasar un arco peraltado sobre impostas de mocárabes se accede al interior de la qubba. Sus albanegas eran lisas, tan sólo decoradas por una estrella de ocho puntas con caligrafía cúfica, mientras que las interiores están cubiertas por decoración de ataurique.
| El acceso está coronado por una enorme ventana geminada construida en el siglo XIX |
Frente al arco de acceso a la qubba, el lado sur, cuenta con una decoración mucho más rica, contando con tres balcones abiertos en el muro, siendo el central mucho más ancho que los laterales. Este balcón central está enmarcado por un arco ciego muy esbelto, mientras que los laterales son peraltados. La decoración se completa con paños de yeserías con inscripciones cúficas, ricos alicatados y zócalos.
| Este estuco pintado con decoración de estrellas procede del Cuarto Real de Santo Domingo aunque se conserva en los almacenes del Museo de La Alhambra |
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| Decoración en estuco del interior del Cuarto Real de Santo Domingo |
| Frente al arco de acceso se encuenta el muro sur, representado en esta imagen donde se pone en evidencia su rica decoración |
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| Aún se conserva la policromía que decoraba las yeserías |
| Detalle de los alicatados de las ventanas, este pertenece a la central y a sus semicolumnas, con tramas geométricos |
Los dos paramentos laterales cuentan con tres vanos abiertos en la pared: un gran arco central flanqueado por sendos huecos adintelados en los laterales. Estos huecos adintelados han llegado a la actualidad cegados, pero todos los estudios realizados, así como grabados del siglo XIX, aseguran que sería una suerte de armarios o alacenas cerrados por puertas, mientras que los centrales darían acceso a alhanías o alcobas.
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| Los armarios o alacenas laterales son adintelados y cuentan con una decoración en la parte superior compuesta por paños de sebka o rombos |
Los cuatro paramentos o muros interiores muestran rasgos similares entre sí, contando de abajo a arriba con una franja de inscripciones cúficas primero, seguido de una linterna formada por cinco ventanas con celosías y paños de atauriques entre ellas, una faja estrecha de inscripciones en letra cursiva donde se lee la jaculatoria "Dios me basta". Finalmente un ancho registro de estrellas de ocho puntas dentro de grandes octógonos.
| Detalle de la decoración superior visible en cualquiera de los cuatro paramento que forman la qubba; la franja perimetral de madera está tallada con arquillos lobulados |
| La armadura del techo, tal vez la más antigua conservada del arte nazarí, fue realizada en madera de pino, cedro y quejigo, muestra aún buena parte de su policromía original |
Ya en el exterior, cabe destacar dos elementos: la alberca y el pórtico. Según las excavaciones arqueológicas realizadas, el recinto contaba con una alberca octogonal de 1.45 metros de lado, cuyo centro distaba poco más de ocho metros de la fachada de la qubba.
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| La alberca octogonal apareció dispuesta cobre una plataforma con pavimento, mientras que sus paredes y suelos estaba compuesta por cerámica sin vidriar |











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