La Madraza o casa de 'Abd al-Barr
Situada en la calle de los Oficios, frente a la Capilla Real, la Madraza era la antigua universidad islámica (junto a la cercana mezquita aljama, es decir en el centro neurálgico de la medina) y en la actualidad continúa con este legado, albergando el Servicio de Extensión Universitaria y la Academia de Bellas Artes de Granada. Por ese motivo quisiera dedicar este post a la memoria de Antonio Pérez Pineda, quien fuera decano de la Facultad de Bellas Artes, fallecido en el día de hoy.
Posiblemente, en el siglo XI el lugar estaba ocupada por una almunia de la familia real Zirí, tal como evidencian los hallazgos resultado de la última excavación arqueológica dirigida por Antonio Malpica, ya que se sabe que el rey Badis tenía una en las proximidades de Bib-Rambla. La Madraza constituía uno de los edificios más destacados del Barrio de Gélices o Posaderos, centro mercantil constituido por la Alhóndiga Zaida, el Zacatín y la Alcaicería.
Constituye el único ejemplar de madraza pública de la Península Ibérica, -conservada integramente hasta el siglo XVI y en gran parte hasta el siglo XVIII- aunque se tiene constancia de otras de fundación privada en Málaga y Ceuta, siguiendo la tendencia que comenzó en Oriente, que al mismo tiempo proclaman la piedad y poder del sultán, así como la difusión de la religión. La primera universidad del mundo, la de Bagdad, a mediados del siglo XI, fue imitada por el monarca nazarí Yusuf I en el año 1349. Según sabemos por Ibn al-Jatib, en Málaga ya existía un centro universitario ubicado igualmente junto a la mezquita aljama de esa ciudad y que fue construido por una comunidad de seguidores de un místico sufista, siendo de esta índole la enseñanza impartida en ese centro. La Madraza Yusufiyya fue erigida como único centro docente estatal conocido de la historia de al-Ándalus, en consonancia con las numerosas medersas mariníes del Norte de África, como estrategia de defensa de la ortodoxía sunní frente a la expansión de la shií. La Madraza contribuyó a convertir Granada en última capital de la cultura andalusí, heredera de la brillante corte califal cordobesa.
| Oratorio de la Madraza de Granada |
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| Puerta de acceso al oratorio desde el patio de la Madraza |
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| Restos de una almunia zirí cubiertos por un cristal en el suelo del oratorio de la Madraza |
Posiblemente, en el siglo XI el lugar estaba ocupada por una almunia de la familia real Zirí, tal como evidencian los hallazgos resultado de la última excavación arqueológica dirigida por Antonio Malpica, ya que se sabe que el rey Badis tenía una en las proximidades de Bib-Rambla. La Madraza constituía uno de los edificios más destacados del Barrio de Gélices o Posaderos, centro mercantil constituido por la Alhóndiga Zaida, el Zacatín y la Alcaicería.
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| Detalle decorativo de los mocárabes del oratorio de la Madraza |
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| Combinación de mocárabes y paños de sebka en el oratorio de la Madraza |
Constituye el único ejemplar de madraza pública de la Península Ibérica, -conservada integramente hasta el siglo XVI y en gran parte hasta el siglo XVIII- aunque se tiene constancia de otras de fundación privada en Málaga y Ceuta, siguiendo la tendencia que comenzó en Oriente, que al mismo tiempo proclaman la piedad y poder del sultán, así como la difusión de la religión. La primera universidad del mundo, la de Bagdad, a mediados del siglo XI, fue imitada por el monarca nazarí Yusuf I en el año 1349. Según sabemos por Ibn al-Jatib, en Málaga ya existía un centro universitario ubicado igualmente junto a la mezquita aljama de esa ciudad y que fue construido por una comunidad de seguidores de un místico sufista, siendo de esta índole la enseñanza impartida en ese centro. La Madraza Yusufiyya fue erigida como único centro docente estatal conocido de la historia de al-Ándalus, en consonancia con las numerosas medersas mariníes del Norte de África, como estrategia de defensa de la ortodoxía sunní frente a la expansión de la shií. La Madraza contribuyó a convertir Granada en última capital de la cultura andalusí, heredera de la brillante corte califal cordobesa.
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| Mirhab del oratorio de la Madraza |
Lo mejor conservado de la Madraza de Granada es su oratorio, construido con potentes muros de mampostería encintada con verdugadas de ladrillo que han resistido a más de seis siglos de historia. Sobresale la monumentalidad inherente a las construcciones alhambreñas de Yusuf I con su espléndido mirhab (su nicho interior fue eliminado a comienzos del siglo XX) y las trompas de mocárabes que recuerdan el Salón de Embajadores y la Sala de Dos Hermanas. A diferencia de La Alhambra, el oratorio conserva el 40% de los colores originales porque al ser utilizada como capilla en época cristiana fue recubierto por paneles que los protegieron de la luz y del paso del tiempo.
| El jardín permitía filtrar la luz por estas ventanas |
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| Detalle del arco de una de las ventanas |
En el costado derecho del oratorio existía un espacio un pequeño jardín al aire libre, rodeado por dos pabellones de reducidas dimensiones al sur y al norte, mientras que al este existía una pequeña acera.
| Trompas de mocárabes del oratorio |
Yusuf I soñaba con transformar la capital de su reino en la Córdoba califal por lo que se rodeó de sabios maestros y mecenas de intelectuales y artistas. Ibn al-Yayyab le hizo ver que Granada adolecía de un centro de estudios propios que acogiera a los jóvenes en el estudio de la ortodoxia islámica -hasta entonces tenían que emigrar a otros países para hacerlo- y de un foco de cultura que atrajese a los más célebres eruditos en humanidades, que hicieran de Granada el centro cultural más importante del Occidente islámico. La escuela de estudios superiores del reino granadino fue fundada en el siglo XIV (decretada su fundación en 1340 y se finalizó en 1349) por mandato del rey nazarí Yusuf I, por lo que se conocía como Madrasa Yusufiyya o Madrasa Nasriyya, aunque la iniciativa de la construcción fue de su visir Ridwan y pronto la institución se convirtió en uno de los referentes para el estudio del Derecho en el Occidente musulmán.
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| Puerta de acceso al oratorio de la Madraza de Granada |
En ella figuraron los más notables sabios granadinos y magrebíes residentes en Granada en esa época, como Ibn al-Fajjar, Ibn Lubb; Ibn Marzuk "el Intrigante", al-Maqqari, al-Zawawi, Abu l-Barakat al-Balafigi, Ibn al-Tilimsani, Ibn al-Lawsi e Ibn al-Jatib. Uno de sus primeros y más aventajados alumnos debió ser el gran poeta Ibn Zamrak.
Los gastos para su mantenimiento se cubrían con donaciones de musulmanes devotos, así como por rentas propias que sufragaban los costes de alojamiento de los estudiantes y para pagar a los maestros. Entre estos bienes habices se encontraban tierras, tiendas, un suministro de agua permanente y otros inmuebles, cuyos beneficios se destinaban a la misma.
Se sabe que se acabó de construir en 1349 por la inscripción fundacional cuyos fragmentos se conservan en el Museo Arqueológico de Granada. De nuevo Ibn al-Jatib nos cuenta que completaba la entrada dos losas de mármol simulaban dos ventanas en la parte superior y un arco de herradura de mármol blanco decorado con inscripciones coránicas servía de entrada a la Madraza, junto con inscripciones en prosa y verso que hacían alusión a su fundación y al uso para el que estaba destinada.
Se sabe que se acabó de construir en 1349 por la inscripción fundacional cuyos fragmentos se conservan en el Museo Arqueológico de Granada. De nuevo Ibn al-Jatib nos cuenta que completaba la entrada dos losas de mármol simulaban dos ventanas en la parte superior y un arco de herradura de mármol blanco decorado con inscripciones coránicas servía de entrada a la Madraza, junto con inscripciones en prosa y verso que hacían alusión a su fundación y al uso para el que estaba destinada.
"[Mandó cpnstruir esta casa de la ciencia -¡que Dios la convierta en (lugar) de rectitud y de la luz y la conserve para las ciencia de la religión a lo largo de los días! -el príncipe de los musulmanes - ¡que Dios lo proteja con su ayuda! - el elevado, el célebre, el noble, el afortunado, el puro, el alto, el héroe, el sultán asistido (por Dios) Abu l-Hayyay Yusuf, hijo del elevado, el noble], el grande, el excelso, el célebre, el combatiente por la fe, el excelente, el justo, el significado, el muy complacido, el príncipe de los musulmanes y defensor de la religión, Abu l-Walid Ismail [ibn Faray ibn Nasr. ¡Que Dios recompense para el Islam sus obras virtuosas y acepte favorablemente sus hechos en la guerra santa! Se terminó en el mes de muharram del año 750 (22 de marzo - 20 abril de 1349)].
(Traducción. Manuel Acién Almansa)
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| Plano de la planta baja de la Madraza de Granada |
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| La Madraza hubo de ser adaptada a los usos concejiles castellanos, por lo que en 1501 se le agregó una casa colindante, que había sido antes cedida por la Corona al infante don Fernando de Granada, el príncipe converso Nasr, hijo del sultán Muley Hacén y de Soraya |
La sala principal de la Madraza estaba rodeada de un zócalo de azulejos, rematados por una faja, con las inscripciones en árabe: "Sólo Dios es vencedor" y "El reino al Dios único", y sus paredes se cubrían con paños de yesería y labor de escudillos. Encima, corría una cenefa con el lema nazarí repetido, que también figuraba en el alicer de su rica techumbre de madera, y en las ventanas que flanqueaban la puerta de entrada, se leía: "Si el hombre mundano entrega su albedrío a Dios, lo apartará de los negocios del mundo y lo llevará por camino de salvación, encaminándolo a las Escuelas, donde hay ocasión de rectitud, de ciencia y de defensa. ¡Oh, hombre, acomete con tu escudo con seguridad! Él te incita y si le guardas con el honor y reverencia debidos, ganarás honra y serás estimado". En el testero de la sala, en un escudo de yeso, había una combinación de letras, palabras y signos, mágico talismán para alcanzar la sabiduría.
El acceso al edificio se hacía por un zaguán en recodo, situado en la parte occidental de la fachada, exactamente con la puerta que daba hacia la esquina próxima a la placeta de la Capilla Real, por lo que no se corresponde con el actual acceso.
La madraza contaba con un patio central, con una alberca embaldosado en mármol, el mismo mármol que fue utilizado en el siglo XVIII en el lienzo del edificio. La alberca tenía un rebosadero que evacuaba directamente al río Darro. El patio estaba rodeado de amplios cenadores y tarbeas, con arcadas de mocárabes sobre esbeltas columnas e inscripciones de gran interés arqueológico que tradujo el Padre Echevarría. Este patio distribuía las estancias a través de arcos sobre columnas y en las paredes, bellos epígrafes de contenido similar a los de la fachada exterior y frente a la puerta principal, un tarjetón de hierro con este poema:
| Vista actual del patio de la Madraza |
El acceso al edificio se hacía por un zaguán en recodo, situado en la parte occidental de la fachada, exactamente con la puerta que daba hacia la esquina próxima a la placeta de la Capilla Real, por lo que no se corresponde con el actual acceso.
La madraza contaba con un patio central, con una alberca embaldosado en mármol, el mismo mármol que fue utilizado en el siglo XVIII en el lienzo del edificio. La alberca tenía un rebosadero que evacuaba directamente al río Darro. El patio estaba rodeado de amplios cenadores y tarbeas, con arcadas de mocárabes sobre esbeltas columnas e inscripciones de gran interés arqueológico que tradujo el Padre Echevarría. Este patio distribuía las estancias a través de arcos sobre columnas y en las paredes, bellos epígrafes de contenido similar a los de la fachada exterior y frente a la puerta principal, un tarjetón de hierro con este poema:
"Si tienes la dicha de mirar en el interior de esta casa, labrada para la habitación de las ciencias, para firmeza de la grandeza y para lustre de los siglos venideros, verás que está fundada en dos prerrogativas, que son la firmeza de la justicia y la piedad: prerrogativas que lograron los que se emplearon en ella, para la gloria de Dios. Si en tu espíritu hace asiento el deseo del estudio y huir de las sombras de la ignorancia, hallarás en ella el hermoso árbol del honor. Hace el estudio brillar como estrellas a los grandes, y a los que no lo son los eleva a igual lucimiento. Con ella puedes conseguir el camino de la luz, cuando, desengañado, resuelvas huir de la oscuridad del mal. Si buscas la estrella de la razón verás su claridad sin engaño, aún por entre las nubes de la duda. Pero, reducido a la ciencia, para aprovechar en ella, ha de volver tu cara al bien obrar y has de desechar toda inclinación al mal. No es el camino de la sabiduría, para el que anda cargado de malvada codicia. Sigue, pues, este consejo; así hallarás el provecho cuando anciano y, cuando mozo, serás estimado y te buscarás las dignidades. Vuelve los ojos al cielo del pueblo y verás cuántas estrellas, que tenían muy escasa luz, se hallan por este camino llenas de infinitos resplandores. Y, si bien reparas, verás que unas de esas hacen la corona y otras son las columnas de la casa del saber. Ellas alumbran los corazones, ellas guían al bien y nos son verdaderos amigos que nos aconsejan. Acepte Dios tanto bien instituido por Yusuf, estrella del más alto grado, brillante en la Ciencia y en la Ley."
| Restos arqueológicos de la alberca |
A la planta alta se accedía a través de esta escalera y a través de la galería superior se accedería a aulas, zona de trabajo y alojamiento para los estudiantes. Sobre las letrinas y el zaguán de la planta baja pudo haber existido una importante biblioteca o al-Maktaba.
Este centro de enseñanza nazarí surgió con posterioridad a otros semejantes que ya existían en Oriente y norte de África, hasta entonces en el Reino Nazarí era en las mezquitas donde se realizaban estas funciones de divulgación del saber. Entonces no existían las carreras tal como hoy las conocemos, sino que los alumnos acordaban con los profesores cursar unas determinadas materias para obtener los conocimientos necesarios para ejercer una profesión.
En la madraza de Granada, maestros de reconocido prestigio transmitían diferentes conocimientos. Hakim, era el nombre que se daba a estos maestros, sabios que impartían materias de carácter jurídico-religioso, derecho islámico, jurisprudencia y teología, así como medicina, cálculo, álgebra, geometría, mecánica y astronomía. El título que los estudiantes recibían se llamaba ichaza, una especie de certificado de licenciatura que permitía la enseñanza de tal o cual campo o conjunto de ellos.
Hay que citar dos grupos de doctos: el de los místicos y el de los retóricos. Al primer grupo pertenecía y destacaba al-Maqqari, antepasado de un embajador merení, así como el célebre e intrigante Ibn Marzuk, refugiado aquí por caer en desgracia en Marruecos y quien fue nombrado predicador de la Mezquita de la Alhambra. En el segundo grupo, literatos de talla de Sarif al-Garnati y como no, Ibn al-Jatib, el más importante de su época en numerosas materias.
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| Vista general de la mezquita y mirhab de la madrasa granadina convertida en despacho-biblioteca en 1895 |
La duración de los cursos era variable, dependiendo del número de materias, del tiempo que los profesores prolongaban su estancia en la ciudad y de las posibilidades económicas de los alumnos.
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| Actual fachada barroca del edificio de la Madraza |
La Madraza granadina fue uno de los centros donde la ciencia islámica occidental tuvo su última floración. Al ser conquistado el reino nazarí, los nuevos dominadores se esforzaron por difundir en él su lengua y su cultura, a cuyo fin fundaron escuelas y una universidad, establecida con los honores de Imperial y Pontifícica en 1526 por Carlos V y a la que Clemente VII otorgó en Bula en 1531 iguales facultades para otorgar títulos como tenían Alcalá de Henares, París, Salamanca o Bolonia.
Tras la Toma de Granada, fue sede del Cabildo o Ayuntamiento de la ciudad, estando al cargo de su gobierno el Arzobispo, el Corregidor D. Andrés Calderón y el Conde de Tendilla hasta que el 20 de septiembre de 1500 se constituyó el primer ayuntamiento. Se fijó un número de regidores que se vinieron a llamar Caballeros Veinticuatros, señalándose para residencia del Concejo la casa llamada de 'Abd al-Barr, que luego se llamó de la Madraza, siendo el único centro de estudios de alto nivel conservado de al- Ándalus.
Entre 1501 y 1513, el edificio fue ampliado por el albañil Hernando de Sepúlveda. En la planta baja se instaló la Audiencia, mientras que en la parte superior se creó el actual Salón de Caballeros Veinticuatro, utilizado como sala capitular del Concejo. Curiosamente, buena parte de la Madraza nazarí permaneció en pie. Incluso el antiguo oratorio islámico fue transformado en capilla cristiana y utilizado posteriormente como sala capitular. A mediados del siglo XVI todavía se conservaban la portada original de mármol, el pequeño patio y sus galerías. Era, por tanto, una Granada en la que las nuevas construcciones cristianas se iban superponiendo a los espacios heredados de la ciudad nazarí.
Pero todo cambió en el siglo XVIII. El deterioro del edificio llevó al Ayuntamiento a plantear una renovación completa y, entre 1720 y 1729, la Madraza fue prácticamente reconstruida. La nueva fachada, la escalera, el patio y las salas adoptaron el lenguaje del Barroco tardío, haciendo desaparecer casi por completo la imagen medieval del edificio. Solo el antiguo oratorio consiguió sobrevivir, aunque quedó oculto bajo las nuevas decoraciones.
Así, la Madraza que hoy vemos es el resultado de varias Granadas superpuestas: la nazarí, la cristiana del siglo XVI y la barroca del XVIII. Y quizá ahí esté uno de sus mayores encantos: el edificio todavía conserva, aunque escondida, la memoria de la institución islámica que fue: la ya citada portada original de mármol blanco, suprimida en 1722, fue usado luego para pavimentar el patio (dispuesto al revés) y recuperado en 1861.
La Madraza todavía viviría una última transformación. En 1858, el Ayuntamiento abandonó el edificio y se trasladó al cercano convento del Carmen, donde continúa actualmente la sede municipal. Poco después, el antiguo Cabildo Viejo fue adquirido por la familia Echevarría, una familia de comerciantes de tejidos. Bajo su propiedad se produjo algo fundamental para la historia del edificio: se redescubrió el antiguo oratorio islámico, que había permanecido oculto tras las transformaciones de siglos anteriores, y comenzó a valorarse de nuevo la importancia histórica y artística de la Madraza.
En 1939, el edificio pasó a manos del Estado y, pocos años después, en 1943, fue cedido a la Universidad de Granada para usos institucionales. De esta manera, la Madraza cerraba un largo recorrido histórico y, curiosamente, volvía a sus orígenes: después de siglos de transformaciones, el antiguo centro de enseñanza nazarí recuperaba su vínculo con la Universidad y con la difusión del conocimiento.



















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