Exposición temporal: “Alhambra Planificada”

La ALHAMBRA PLANIFICADA es la nueva
exposición temporal que acoge el Palacio de
Carlos V en La Alhambra, Granada, del 9 de
octubre de 2025 al 11 de enero de 2026

La Alhambra no solo es una joya artística y arquitectónica, sino también un complejo urbano meticulosamente diseñado. La exposición "Alhambra Planificada", que se celebra en el Palacio de Carlos V entre el 9 de octubre de 2025 y el 11 de enero de 2026, nos invita a mirar más allá de la belleza ornamental y descubrir la estructura planificada y racional que sostiene este conjunto palatino. Una oportunidad única para mirar la Alhambra con nuevos ojos, a través de planos, maquetas y documentos que revelan su planificación urbana y su compleja red de espacios, usos y recorridos. 

Lejos del mito de una ciudad improvisada y laberíntica, la
exposición revela la inteligencia urbanística que subyace a
la Alhambra como ciudad palatina,
corte, fortaleza y residencia

Maqueta tallada en madera en el año 1992, en el taller de
Juan de Dios Hernández y Jesús Rey que muestra
la evolución de la Alhambra 
"Este año subió Abu Abdala ben Alhamar desde
Granada al sitio llamado la Alhambra, lo inspeccionó, marcó los cimientos del castillo y dejó en él quien los dirigiese; no terminó el año sin que estuviese acabada la edificación de sus murallas; llevó a él el agua del río y abrió una acequia con fuente propia"
Antigua crónica árabe. Anónimo de Madrid y Copenhague.

“Alhambra Planificada” refleja el compromiso constante con la conservación del monumento, mostrando cómo, a lo largo del tiempo, se han adoptado distintas estrategias para superar periodos de abandono, agresión u olvido, manteniendo siempre la preservación como objetivo esencial.

Una de las salas de la exposición en
el Palacio de Carlos V

La exposición redescubre la Alhambra desde la planificación, abordando su creación como ciudad palatina desde 1238 y la evolución de su conservación hasta el Renacimiento. Ofrece una mirada crítica sobre las instituciones y figuras clave que han intervenido en su diseño, protección y transformación a lo largo de los siglos.

La fascinación que suscita el patio de los Leones, su
fuente y el agua en movimiento los convierten en hilo
conductor de esta exposición ofreciendo al visitante
 constantes referencias y curiosidades

Se cumplen 660 años (1365-2025) de la fundación del Palacio de los Leones, cuya emblemática fuente simboliza la pervivencia de la Alhambra y nos invita a reflexionar sobre el equilibrio entre su disfrute y conservación. La fuente de los Leones protagoniza la exposición como símbolo de la relación entre el agua, el poder, la belleza y el amor en la Alhambra, reflejando un equilibrio dinámico que ha fascinado a visitantes de todas las épocas.

Desde el siglo XVIII, la Alhambra ha fascinado a artistas y viajeros, ganando proyección internacional y siendo declarada Monumento Nacional en 1870. En los siglos XX y XXI, su conservación ha avanzado con criterios científicos, destacando el Plan Director de 2007 y una mirada crítica hacia su uso turístico y el contexto de cambio global.

La elección de la Alcazaba en 1238 marcó el inicio
de una evolución en la que el agua y la naturaleza
fueron elementos clave, reflejados en una destacada
 infraestructura hidráulica que articuló el
desarrollo de la Alhambra

La Alhambra surge en estrecha conexión con la tierra, combinando poder, vida cotidiana y estética. Su planificación, sustentada por la Acequia Real, permitió su desarrollo como ciudad palatina y creó espacios como el Generalife, donde agua, placer y producción se entrelazan, dando lugar a una recreación material y simbólica que perdura en el tiempo.

A través de planos, maquetas, documentos históricos
 y recursos interactivos, esta muestra ofrece una 
nueva lectura del monumento, centrándose en su 
organización espacial, las redes de circulación,
 los sistemas hidráulicos y el uso 
funcional de cada zona

A la izquierda un atanor nazarí, de cerámica a torno,
procedente de la Silla del Moro, mientras que a la
derecha hay otro atanor del siglo XVI

Los monarcas castellanos, fascinados por la Alhambra, la conservaron y adaptaron remodelando estancias, mejorando la infraestructura hidráulica y reforzando su defensa, respetando su esencia palatina; viajeros como Jerónimo Münzer (1494) y Andrea Navaggiero (1524-1526) describieron detalladamente el esplendor del Patio de los Leones y sus mármoles.

Expediente manuscrito  con tinta sepia que detalla
la tasación de las obras de Alonso de Mena
en el Palacio de las Cornetas y
la Fuente de los Leones.

La expulsión de los moriscos (1609-1613) causó graves daños en la Alhambra, especialmente en el Generalife, con abandono en el Palacio de Carlos V, aunque se conservaron la Casa Real Vieja y la Torre de Comares; en el siglo XVIII, bajo los Borbones, el deterioro se extendió por falta de fondos, pero también se impulsaron los primeros estudios científicos de arquitectura islámica en España.

En 1766–1767, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando encargó a Hermosilla, Villanueva y Arnal un estudio del conjunto nazarí, mientras que el interés prerromántico por el exotismo impulsó la fascinación por la Alhambra. Sin embargo, la ocupación francesa (1810–1812) trajo expolio y destrucción. Ya en el siglo XIX, la Alhambra se convirtió en un foco de inspiración para artistas, escritores y viajeros, generando un importante movimiento romántico de proyección internacional.

“Antigüedades Árabes en España” fue una obra publicada
en 1804 por la Real Academia de Bellas Artes de San
Fernando que interpreta y explica inscripciones
árabes de monumentos de Granada y Córdoba

Durante el siglo XIX, las cubiertas de la Sala de los Reyes y el templete oriental del Patio de los Leones fueron transformadas con un enfoque pintoresquista y orientalista, reflejando una reinterpretación estilística de la arquitectura nazarí. Esta tendencia afectó también a otros espacios importantes de la Alhambra. Paralelamente, Rafael Contreras llevó a cabo una intensa labor en su taller, reproduciendo con gran detalle las decoraciones de los Palacios Nazaríes en modelos de yeso. Estas réplicas formaban parte de una corriente europea que reutilizaba elementos del arte islámico para la ornamentación contemporánea.

Maqueta del templete oriental del Patio de los
Leones (1852-1859) en escayola policromada,
columnas y base de mármol y alabastro por
Rafael Contreras Muñoz (1826-1890) y
conservado en la Biblioteca de la E.T.S,
de Arquitectura en la Universidad
 Politécnica de Madrid


Tejas de cerámica vidriada y moldeadas,
realizadas entre 1855 y 1859, procedentes
 del templete oriental del Patio de los Leones

La transferencia de la Alhambra al Estado y su declaración como Monumento Nacional en 1870 marcaron un periodo de renovación y conservación, aunque los años previos de abandono culminaron en un grave incendio en 1890 que dañó seriamente el Palacio de Comares.

Pórtico Norte del Patio de Arrayanes después
del incendio de 1890

Ricardo Velázquez Bosco y Leopoldo Torres Balbás impulsaron una restauración científica en la Alhambra, basada en la investigación histórica y documentación rigurosa. Torres Balbás aplicó un método meticuloso y lideró una estrategia de adquisiciones clave que permitió consolidar el territorio del monumento y salvar importantes edificios hispanomusulmanes de Granada.

“... Lo único util y sensato es fijar una orientación general, y esta creemos que debe ser la del máximo respeto a la obra antigua, conservando las fases y adiciones posteriores que tengan interés histórico, arqueológico, artístico o monumental, huyendo lo más posible de añadir nada nuevo y diferenciando siempre lo añadido, para que nunca pueda confundirse con la obra antigua, al mismo tiempo que se procura tender al ambiente y al aspecto artístico del edificio reparado.”

Torres Balbás, Leopoldo.
"La reparación de los monumentos antiguos en España". Revista Arquitectura (1933).


Bajo la dirección de Francisco Prieto-Moreno Pardo se consolida el modelo de restauración científica en la Alhambra, combinando la conservación del recinto amurallado y palacios nazaríes con nuevas funciones culturales y turísticas como la creación de museos, el Parador de San Francisco y actuaciones clave en el Generalife que configuran su imagen actual.

En 1922, Eladio Laredo y Carranza realizó una planta
general, alzados y secciones del Generalife y los
Jardines Altos, dibujados en cartulina
con tinta y acuarela

En la década de 1940 se consolidó un modelo de actuación en la Alhambra basado en dos grandes líneas: la creación del Museo en el Palacio de Carlos V y la transformación paisajística del Generalife, con nuevas huertas y jardines altos.

En 1949, el arquitecto Francisco Prieto-Moreno y el
delineante Manuel López Reche realizaron una
perspectiva general de los nuevos jardines del
Generalife, plasmada en cartulina original con
tinta y acuarelas de color.

Un gran proyecto para un Museo Nacional de Arte Hispanomusulmán se planteó junto a los Nuevos Museos cerca del acceso al monumento, pero nunca se concretó y el edificio fue destinado a otros usos. La primera gran alerta paisajística surgió con el "conflicto de los Alijares", un proyecto de urbanización de cármenes de lujo entre la Alhambra y el cementerio que generó preocupación cuando la Junta de Andalucía aún estaba en desarrollo. Este conflicto terminó con la expropiación de los terrenos y el compromiso de elaborar un Plan de protección para la Alhambra y su entorno, que se aprobó a finales de 1986.

Fragmento de cimacio nazarí en mármol tallado y
pintado, con decoración incompleta
que incluye el lema dinástico

La exposición pone en valor el trabajo constante de numerosos profesionales dedicados a preservar los valores tangibles e intangibles de la Alhambra y el Generalife, con la misión de transmitir este legado en las mejores condiciones y fomentar el respeto al patrimonio, entendiendo este como un conjunto que abarca desde la arquitectura y la naturaleza hasta los fondos arqueológicos, documentales y culturales.

La Alhambra, como espacio vivo y Patrimonio Mundial junto al Albaicín, enfrenta hoy desafíos clave derivados del cambio climático y el turismo masivo, que ponen en tensión su equilibrio territorial y su relación con la ciudad de Granada, afectando a la movilidad, el comercio, la residencia y su patrimonio cultural y natural.

En la imagen, una obra de Francisco Muros
 Úbeda (1836–1917) muestra el Patio de
los Leones en óleo sobre lienzo, junto
al surtidor de mármol añadido a
la fuente entre 1835 y 1837.

La exposición incluye una videoinstalación en forma de tríptico (13'13") que ofrece una visión lírica y conceptual del futuro de la Alhambra. A través de efectos sobre la réplica de la Fuente de los Leones, la obra se articula en tres actos: la mirada actual de los visitantes y su impacto en el monumento; los cinco pilares de su planificación futura (verde, digital, comunicada, Patrimonio Mundial y conservada); y, finalmente, una reflexión sobre su sentido original como espacio de contemplación y protección del arte y el conocimiento. 

Vídeo instalación en forma de tríptico que, desde una mirada
 lírica, reflexiona sobre el futuro de la Alhambra a través de 
tres actos, abordando su uso actual, los cinco pilares de su 
planificación y su esencia como espacio de contemplación 
y protección del arte y el conocimiento

La Alhambra ha financiado su conservación gracias a las visitas turísticas, pero la masificación actual plantea un reto de sostenibilidad, impulsando la necesidad de equilibrar afluencia y preservación del monumento.

La exposición Alhambra Planificada revela el proceso creativo de conservar el monumento y muestra cómo la institución custodia y documenta sus transformaciones, destacando la riqueza de sus fondos propios —Archivo, Biblioteca y Museo— y apostando por un futuro de conocimiento abierto mediante herramientas tecnológicas y de investigación avanzada.


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El legado nazarí por el mundo