Puente de Santa Ana o puente del Qadí



El embovedado se concluyó con las obras en Arco
de arranque del río Darro en Plaza Nueva en el año
1880 como aparece inscrito en la clave del arco de
arranque, pudiéndolo ver tanto desde el arranque de
la Carrera del Darro como desde el atrio de
la iglesia de Santa Ana

Bajo el entramado urbano de Granada pervive la memoria de una ciudad atravesada por el río Darro, cuyas aguas condicionaron durante siglos la configuración de sus calles, puentes y espacios públicos. Entre las construcciones históricas vinculadas a este río destaca el puente de Santa Ana, conocido en época nazarí como puente del Cadí.

Este puente se localizaba a la altura de la actual calle de los Pisas, donde hoy comienza el embovedado del Darro. Su origen se remonta al siglo XI, cuando fue levantado por iniciativa del cadí —qāḍī, juez musulmán— Ali ibn Muhammad ibn Tawba. De ahí procede su denominación histórica de puente del Cadí, que lo vincula a la Granada islámica anterior al nacimiento del reino nazarí. También fue conocido como puente de los Barberos o al-Hayyamin.


El puente de Santa Ana, que se localizaba a la altura
de la calle de los Pisas (donde hoy día se inicia el
embovedado), era conocido en época nazarí como
puente del Cadí ya que fue levantado por iniciativa
del qadí Ali ibn Muhmammad ibn Tawba en el siglo XI

 A lo largo de su historia, el puente tuvo que soportar las frecuentes crecidas del Darro, un río cuyo caudal podía aumentar violentamente durante los episodios de lluvias intensas. Uno de los acontecimientos más graves tuvo lugar en 1478, cuando una gran tormenta provocó una crecida que arrastró numerosos árboles. Estos quedaron atrapados en el puente, formando una especie de dique que dificultó el paso del agua y ocasionó el desbordamiento del río, causando importantes daños en la estructura.

Siglos después, la transformación del paisaje urbano de Granada terminó por ocultar el curso del Darro bajo el embovedado. Las obras que permitieron cubrir este tramo del río concluyeron en 1880, como recuerda la inscripción situada en la clave del arco de arranque del embovedado en Plaza Nueva.

Aunque el antiguo puente ya no se contempla hoy en su contexto original, su memoria permanece ligada a este lugar histórico. El arco de arranque del embovedado puede observarse tanto desde el inicio de la Carrera del Darro como desde el atrio de la iglesia de Santa Ana, dos puntos desde los que es posible reconocer las huellas de una transformación urbana que modificó para siempre la relación de Granada con su río.

El puente de Santa Ana constituye así un testimonio
de la larga historia del Darro y de la evolución
de la ciudad desde sus etapas medievales
hasta la Granada contemporánea

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