Torre de las Gallinas

La torre de Mohammed o de las Gallinas
aún preside la plazoleta que fue encrucijada
de caminos y seguramente zoco variopinto
del que apenas quedan ruinas

La Torre de Gallinas se alza como un sólido baluarte integrado armónicamente en el trazado de la muralla, formando parte esencial del sistema defensivo histórico. Engarzada directamente al lienzo amurallado, no se concibe como un elemento aislado, sino como una pieza estructural que refuerza y articula la línea de defensa, permitiendo la vigilancia y protección del entorno inmediato.

Construida en época nazarí, la torre cumplía 
una función defensiva y de vigilancia, 
controlando el perímetro y protegiendo
 los espacios residenciales 
del recinto palatino

Es una de las torres menos conocidas, pero no por ello menos interesantes, del conjunto monumental de la Alhambra. Situada en el extremo oriental del recinto, esta torre marcaba el límite de una de las zonas palatinas más antiguas del complejo.

Redescubrir torres como esta permite mirar la
Alhambra más allá de sus salones y patios
decorados, y entenderla como un complejo vivo,
 cambiante y profundamente ligado a
la historia de Granada

La torre de Mohammed, de la Carrichuela o de las Gallinas -tambien conocida como torre de Hontiveros por el soldado de la guarnición alhambreña que residió en ella a finales del siglo XVI- protegía la entrada principal a las primeras estancias del Palacio de Comares que se agrupaban en torno a los primeros patios administrativos (hoy en ruinas), como era tradición en la arquitectura andalusí. Es probable que fuera construida por Mohammed I en el siglo XIII.

Próxima a la Alcazaba de La Alhambra, enlaza
ésta con la muralla norte y el barranco al
que asoman los palacios nazaríes

En 1813, en una de las láminas de Cavanah Murphy,
“The arabian antiquities of Spain” aparece esta torre
habilitada como vivienda y cubierta por tejados su 
plataforma



En este lugar terminaban los alcázares nazaríes. La torre en época nazarí, habría sido la residencia de su alcaide, el responsable de la custodia de esta parte de la fortaleza, lo que refuerza su importancia dentro de la organización defensiva de la Alhambra.

Torre de Mohammed o de las Gallinas

Es la torre más occidental del conjunto áulico alhambreño y está unida con el Cubo de la Alcazaba por medio de un adarve escalonado con parapeto (en origen almenado y dotado de saeteras), construido al parecer en la época de Ismail I. También se conservan delante de ella los restos del antiguo cuerpo de guardia nazarí encargado de controlar el acceso al sector áulico de la Alhambra.

En estos patios se levantaban las dependencias burocráticas, donde los funcionarios y escribanos trabajaban en el papeleo previo a las audiencias, en opinión de Antonio Fernández Puertas, frente a la opinión de otros autores que ubican en este lugar la Madraza de los príncipes. Lo que sí es cierto es que también albergaba la Mezquita Vieja construida por Ismail I, de la que aún se puede apreciar en el patio los alcorques originales para los árboles y la pila de abluciones, así como el arranque de la escalera que sería usada por el almuédano para ascender hasta el minarete que se mantuvo en pie hasta el siglo XVII.

En estos patios se situaban dependencias administrativas,
donde trabajaban funcionarios y escribanos, aunque
algunos autores creen que aquí estuvo la
Madraza de los príncipes

En el patio aún se conservan los alcorques originales,
 la pila de abluciones y el inicio de la escalera que
llevaba al minarete, en uso hasta el siglo XVII

La torre está atravesada por el adarve y consta de dos plantas, con terraza y plataforma superior. En el siglo XIX se encontraba muy deteriorada, quizá debido a su posible función como corral de gallinas; entre 1975 y 1976 Prieto-Moreno consolida la torre, que tenía graves problemas de estabilidad, y recalca mediante un escalonado de hormigón su base hacia el barranco de San Pedro.

Su primera planta presenta una entrada abierta mediante un arco de medio punto construido en ladrillo, solución arquitectónica característica por su resistencia y sobriedad estética. Este acceso da paso a un espacio interior cubierto con bóvedas de medio cañón, que aportan robustez y estabilidad a la estructura, además de distribuir eficazmente el peso de los muros superiores. La solidez de estos elementos constructivos evidencia su función militar, pensada para resistir tanto el paso del tiempo como posibles ataques.

En esta imagen se observa la salida al adarve
de la muralla desde la torre de las Gallinas,
con el Albaicín al fondo

Desde este nivel se dispone una puerta de salida al adarve, el camino de ronda situado en la parte superior de la muralla, que permitía a los defensores desplazarse con rapidez a lo largo del perímetro fortificado. A la derecha del acceso interior se encuentra el arranque de la escalera, elemento clave para la comunicación vertical entre los distintos niveles de la torre. Esta disposición funcional responde a criterios estratégicos, facilitando el movimiento interno y el control de los accesos.

En conjunto, la Torre de Gallinas constituye un ejemplo representativo de la arquitectura militar medieval, donde cada detalle —desde el arco de entrada hasta la articulación con el adarve— responde a una clara intención defensiva y a una cuidada integración estructural con la muralla.


A la izquierda del Patio de Machuca
se encuentra la Torre de las Gallinas

Hoy, la Torre de las Gallinas pasa fácilmente desapercibida para el visitante, eclipsada por los grandes hitos monumentales del recinto. Sin embargo, su presencia resulta clave para comprender la evolución histórica de la Alhambra y el funcionamiento cotidiano de la ciudad palatina, donde la vida cortesana convivía estrechamente con las necesidades militares.

La Puerra del Vino, actualmente se levanta aislada
aunque se debió de abrir en un muro que, enlazando
con la Torre de las Gallinas, protegía los alcázares
y jardines, separándolos del Alhizan o fortaleza

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