El símbolo de la Llave y la Mano


La llave o miftah es uno de los símbolos de mayor poder en el mundo islámico, representando la fe. Esta imagen se repite en la clave de los arcos exteriores de la portada de numerosas puertas del recinto de La Alhambra: Puerta de la JusticiaPuerta del Vino, etc. Un símbolo enigmático que ha dado origen a muchas leyendas sobre el destino del monumento. Sólo fue usada en el reino nazarí de Granada, y siempre sobre las puertas, lo que ha hecho pensar que signifique entrada a la ciudad o medina. Algunos la creen símbolo del poder de abrir y cerrar las puertas del cielo reservado al profeta Mahoma, estableciendo una relación entre este emblema y los textos de El Corán (en la dura o capítulos de los nombres se lee: “¿No entregó Dios a su legado (Mahoma) el poder del cielo que está en lo alto? ¿No le dio la llave con el título y facultad de un portero para que abra a los que ha elegido?”).  La relación entre este emblema y los textos de El Corán es, no obstante, dudosa.En dichos textos muy pocas veces se nombre la llave o, cuando son más explícitos (sura VI, 59) significa directamente las tres llaves, y no una, que posee Allah para conocer el secreto de las cosas.

La llave era un signo simbólico empleado por los sufíes y representaba la inteligencia o la sabiduría, “que es la llave por medio de la cual Dios abre los corazones de los creyentes y los prepara a recibir la verdadera fe”. Tal vez la explicación de este significado de la llave fuese el más simple de que la puerta era la llave de la fortaleza.

La llave o miftah es uno de los elementos decorativos
representativos del mundo musulmán, símbolo que se
identificaba con la potestad de abrir y cerrar las
puertas del cielo

Al parecer, desde que Tarik entrara en la península portando en sus estandartes una llave azul sobre campo de plata -tal como Diego Hurtado de Mendoza señala en su obra "La Guerra de Granada"- la llave se convirtió en un símbolo entre los blasones heráldicos de al-Ándalus. Con todo, en el escudo de armas que Fernando III otorga a Mohammed I figura una llave con la clave hacia abajo. Sin embargo es extraño que si la llave alicia a la conquista de la Península Ibérica en el siglo VIII, no fuera usada, como en Granada, por los califas de Córdoba o por otros más inmediatos que los granadinos al acontecimiento y con más derecho.

Dibujo de la llave de la Alhambra
o miftah, con cordón y borla
pendientes, que en opinión de
Hurtado de Mendoza, era el
blasón de los reyes nazaríes 

Llave en la Puerta de la Justicia

Llave en la Puerta del Vino

Detalle de la llave en
la Puerta del Vino


Llave de la entrada al Generalife

Junto con la llave, aparece una mano que viene a significar los cinco preceptos de la ley musulmana, simbolizando la perfección de la práctica religiosa, e incluso los cinco parientes del Profeta (Mohammed, Alí, Fátima, Hassán y Hussein). Contrario a lo que se viene a creer, la mano no es un símbolo exclusivamente musulmán, sino que fenicios ya la utilizaban como símbolo mágico y religioso asociado al culto a la diosa Tánit. Otro tema relacionado con la mano es el divulgado motivo iconográfico de la higa, que consiste en la figuración de la mano cerrada sobre sí misma en forma de puño, con el dedo pulgar alojado en el índice y el corazón, al que se ha otorgado un similar valor protector y profiláctico, pues se utiliza igualmente para evitar la influencia maléfica y para atraer la buena suerte.

Representación de la llave en la Puerta del Vino


Arco exterior de la Puerta del Vino de la Alhambra

Otro ejemplo de este simbolismo apareció durante las excavaciones arqueológicas en la mazmorra de la Puerta del Vino, una pequeña or cita nazarí del siglo XIV expuesta actualmente en el Museo de La Alhambra. El motivo decorativo dominante en la cerámica andalusí, entre otros de perfil vegetal y geométrico, es el llamado jamsa o "mano de Fátima"; este viejo motivo, estilización de una mano, posee en varios países musulmanes, especialmente en el Norte de Africa, un carácter mágico, como protección contra el mal de ojo, derivado no sólo de un antiguo valor apotropaico, sino de la reinterpretación islámica del mismo como simplificación del vocablo "Dios", en su forma árabe escrita. 

Esta pequeña orcita nazarí del siglo XIV
(Museo de La Alhambra R. 110) es de
cuerpo panzudo, repié abierto, cuello circular
(debió estar dotada de una tapadera hoy perdida)
 y dos prominentes asas es la evolución de un
tipo muy corriente de la cerámica andalusí

En al-Ándalus parece haberse convertido en un símbolo muy popular a partir del siglo XII, pero escasea en momento anteriores. Su arraigo en las artes andalusíes hubo de tener lugar en el período de las dinastías africanas, especialmente en época almohade y, más tarde, durante el reino nazarí de Granada, donde se hizo muy frecuente como amuleto, incluso en la arquitectura, como en la clave de la Puerta de la Justicia en la Alhambra. La mano también se reproduce estampada en cada asa del célebre vaso de Fortuny expuesto en el Museo Hermitage de San Petersburgo procedente de la iglesia del Salar (Granada). También el Instituto de Valencia de Don Juan de Madrid conserva una manecilla de azabache del siglo XIII.

Mano o jamsa en la Puerta de la Justicia

Una de las principales creencias del Islam son los genios llamados chinn o yinn (que proceden de las antiguas creencias de las tribus árabes), seres creados por Alá, inteligentes, capaces de tomar diferentes formas o volverse invisibles. Estos genios tienen una gran importancia en la superstición, la magia y el folklore cuyos hechizos se intentan combatir con talismanes y amuletos. El más conocido de estos amuletos es la mano de Fátima (la hija predilecta de Mahoma y esposa de Alí), impresa a menudo en las paredes de las casas y las puertas, como por ejemplo en la Alhambra.


Esta es otra representación de una
mano en las yeserías de la Alhambra

Entre los musulmanes se creía que la mano tenía un poder especial, y eso venía del número de sus dedos. El cinco —hamsa en árabe— se consideraba un número mágico y muy importante. De hecho, aparece en varios aspectos de la religión musulmana: están las cinco bases de la creencia, las cinco oraciones que se hacen cada día y los cinco deberes religiosos principales.

Por eso, la imagen de la mano con los cinco dedos extendidos empezó a verse como un símbolo protector, especialmente contra el temido “mal de ojo”. Según esta creencia, mostrar o llevar ese símbolo ayudaba a alejar las malas energías o las miradas envidiosas. Incluso se pensaba que el jueves, que es el quinto día de la semana, era el momento más propicio para realizar rituales o prácticas mágicas destinadas precisamente a combatir ese mal de ojo. 

Por ejemplo, en 1526, durante una reunión celebrada en Granada para reformar las costumbres de los moriscos, las autoridades decidieron prohibir algunas de sus prácticas tradicionales. Entre ellas estaba llevar al cuello —o en cualquier otra parte del cuerpo— una especie de medallón o placa en la que aparecía dibujada una mano junto con algunas letras árabes. Este objeto era bastante común entre ellos y se consideraba un amuleto protector. La prohibición quedó recogida en las leyes de la época.

La creencia en el poder mágico de la mano, sin embargo, no desapareció. De hecho, ha llegado hasta tiempos bastante recientes. En el norte de África, tanto entre judíos como entre musulmanes, todavía es habitual ver manos pintadas sobre las puertas de las casas como protección contra el mal de ojo. También existen amuletos con esta forma que los habitantes de la zona llaman khams —por la palabra árabe hamsa, que significa “cinco”—. En Europa, en cambio, estos amuletos se hicieron conocidos con el nombre de “manos de Fátima”.

En España también existía algo parecido. La representación de la mano usada como amuleto se llamaba higa. Era bastante común colocarla en la cintura de los niños o colgarla del cabezón o del freno de los caballos. Incluso podía verse en las jaulas de los canarios u otros objetos cotidianos. La idea era siempre la misma: proteger a quien la llevaba —persona o animal— de la “fascinación”, es decir, del mal de ojo o de las malas influencias.

Se ha especulado mucho sobre la representación de ambos elementos en una misma puerta, y se ha considerado como una metáfora del poder. Hay llaves repartidas por toda La Alhambra e incluso se han hallado manos en cuyo antebrado aparece inscrita la llave, muestra de la dependencia de ambos signos, habiendo un buen número de estos ejemplares en el Museo Arqueológico de la Alhambra.

Según Washintong Irving recoge en su obra
"Cuentos de La Alhambra", la mano
y la llave son mágicos amuletos que mancan
el destino de La Alhambra pues cuando
la mano tome la llave, la fortaleza saltará
en pedazos descubriendo los tesoros que
esconden en su interior

No hay duda que existía alguna relación entre llave y mano, pues en varias vasijas musulmanas aparece esta con aquella grabada en su antebrazo.

Dovela procedente de la Alhambra 
realizada en el periodo nazarí, s. XIV 
(Museo de La Alhambra R. 384)


¿Serán estos símbolos los que han protegido una estructura tan frágil como La Alhambra en pie, venciendo a los siglos, los terremotos, el integrismo religioso o la voladura de los ejércitos napoleónicos?



Fragmento de la película de animación "El embrujo del Sur" del año 2003

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