Torre del Homenaje de la Alcazaba de La Alhambra

La torre del homenaje
tenía varias funciones
como almacén,  la vigilancia
por el punto más elevado
de la Alcazaba además
de ser residencia de
Mohammed I o
prisión

la Alcazaba de La Alhambra, levantada 
en el siglo XIII por Mohammed I, el 
primer monarca nazarí de Granada,
 ciudad en la que puso la 
capital de su reino

La Torre del Homenaje se alza sobre los restos
 de antiguas construcciones que fueron
aprovechadas por Mohammed I para
reedificar la Alcazaba

Durante la Edad Media, los musulmanes se expandieron rápidamente por la Península Ibérica, estableciéndose en ciudades donde, a menudo, estaban en inferioridad numérica frente a la población cristiana, lo que les llevó a construir recintos fortificados, llamados alcazabas, separados del núcleo urbano y desde donde gobernaban protegidos por el ejército.

La Torre del Homenaje de la Alhambra, erigida por
Mohammed I, es una imponente torre residencial de
cinco pisos y 26 metros de altura que combina función
defensiva y riqueza arquitectónica con variadas
bóvedas y una compleja organización interior

El carácter militar de Mohammed I o Ibn al-Ahmar respondió
a la naturaleza bélica de su tiempo y a la necesidad de
supervivencia, reflejándose en el carácter militar de las
primeras instituciones granadinas y en el inicio
castrense de la construcción de la Alhambra

Ubicada en el lienzo norte
de la muralla, la torre del
homenaje es el edificio
más importante de
la Alcazaba

En el siglo XI, la Alcazaba Qadima o Qasba al-Qadima de la dinastía zirí se encontraba en el Albaicín, sin embargo en el siglo XIII, los nazaríes trasladan la Alcazaba a la colina de enfrente para su mayor seguridad. Planificada en una etapa de conflictos fronterizos y de inestabilidad política interna en el Reino de Granada, la Alhambra se planificó sobre una colina agreste que permitía la vigilancia del entorno y prevenir cualquier incursión enemiga.

La Torre del Homenaje es una construcción 
más sofisticada de lo que parece y la 
especialista Adelaida Martín (Arquitecta de 
la Universidad de Granada) ha estudiado 
planta por planta para desvelar sus secretos


La solidez del recinto militar de la Alcazaba de La Alhambra permitió la posterior expansión de La Alhambra, con un perímetro delimitado por murallas y torres, así como puertas que permitían el control de acceso a la ciudad palatina, estableciendo una frontera física y simbólica entre el mundo exterior y el espacio habitado por los reyes nazaríes. Los desniveles del terreno sobre la que se asienta, así como el río Darro, actúan como una demarcación natural que refuerza la independencia de este recinto.

Torre del Homenaje de la alcazaba de
La Alhambra vista desde el Albaicín 

La Alcazaba de la Alhambra está
proyectada en planta triangular,
aprovechando parte de las antiguas
fortificaciones que se conservaban
en la parte occidental de la colina
de la Sabika


Junto a la torre del homenaje, un postigo servía
para comunicar la plaza de las armas con el
adarve inferior

En el año 860 aparece documentada la existencia de una fortaleza en el sector que ocupa la Alcazaba nazarí. La Torre del Homenaje de La Alhambra es una de las más antiguas de la Alcazaba de la época califal y, desde el punto de vista estratégico, el edificio más importante de la Alcazaba. Esta construcción es fundamental para la defensa de la fortaleza porque su terraza era el punto más elevando de La Alhambra (sin contar con los 27 metros de la Torre de la Vela).

Tanto la Torre de la Vela, erigida en el extremo occidental de la Alcazaba, como la torre del homenaje, son construcciones atribuidas al fundados de la dinastía nazarí e impulsor de La Alhambra: Mohammed I.

La torre del homenaje
consta de seis plantas
más una terraza y la
ilustración permite ver
el patio en el plano más
alto de la torre

La Torre del Homenaje es una imponente construcción de planta casi rectangular, de unos 12,12 por 10,45 metros y 26 metros de altura, organizada en cinco pisos que muestran la complejidad y el ingenio de la arquitectura nazarí.

Se accede al segundo piso a través de un corredor desde el que parte una escalera que comunica con las plantas superiores; estos espacios están cubiertos con bóvedas de cañón y de medio cañón, soluciones arquitectónicas que permiten cubrir grandes áreas con solidez y elegancia.

El segundo, tercer y cuarto piso se estructuran en seis estancias cuadradas, separadas por robustos pilares de planta en forma de cruz que sostienen arcos de medio punto. Cada nivel presenta distintos tipos de bóvedas, lo que convierte la torre en un auténtico muestrario de técnicas constructivas: en la segunda planta encontramos una bóveda baída; en la tercera, bóvedas de aristas; y en la cuarta, una mayor variedad, con bóvedas de casquete esférico apoyadas sobre trompas, bóvedas esquifadas —una de ellas formada por ocho cascos— y otra baída de base octogonal.

La iluminación se resuelve mediante pequeñas
ventanas abocinadas, más anchas hacia el interior,
que permiten la entrada de luz en la
primera y la cuarta planta

La última planta es diferente a las demás: muy transformada con el paso del tiempo, presenta un espacio central cuadrado a modo de patio, rodeado de habitaciones. De su estructura original solo se conserva una pequeña bóveda de cañón de ladrillo, ya que las demás desaparecieron probablemente tras las reformas realizadas en época cristiana.

Se desconoce la identidad de los arquitectos de La Alhambra pero son muy innovadores. Los trabajadores de Mohammed I mezclan la arcilla roja con cal y piedras que luego prensan en moldes. Esta técnica resulta muy eficaz pues construir con piedra es más lento que hacer muros de tierra, por lo que intentan compaginar ambas opciones, es decir, la rapidez construtiva y la resistencia. Esos muros son, por su dimensión en anchura, resistentes pues se comporta como hormigón.

A los pies de la torre del homenaje se conservan
los restos del barrio castrense de la alcazaba


Para levantar la torre del homenaje, los nazaríes
emplearon principalmente el tapial o tabiya, una
técnica rápida y económica que consistía en
compactar tierra arcillosa mezclada con guijarros
y cal dentro de moldes de madera, creando muros
sólidos capaces de resistir los ataques de la época,
que luego se recubrían con mortero para
alisar y proteger la superficie

Para la construcción de las murallas y torres los nazaríes recurrieron al tapial o tabiya , una técnica constructiva que permite levantar estructuras sólidas, capaces de resistir los impactos de las armas de la época, rápida y económicamente ya que se compone de tierra arcillosa -el material básico del tapial y que se recogía en las proximidades de la construcción-, mezclada con guijarros y cal, que se compactaba en moldes de madera conocidos como tapiales. Posteriormente el tapial se enlucía con mortero o argamasa para ocultar las imperfecciones.

Planta primera de
la Torre del Homenaje
de la Alcazaba de
La Alhambra

En la Torre del Homenaje, una de las más antiguas de la actual fortaleza, crean apartamentos, algo sin precedentes en la arquitectura militar de la España musulmana. La parte superior de la torre albergaría las estancias de Mohammed I y de sus colaboradores militares, e incluso algunos miembros de su familia donde pudieron vivir. Esta torre, realmente es muy sobria, y el espacio es reducido, ajustándose a las necesidades y personalidad del primer emir nazarí, una persona muy sencilla y con un gran perfil militar como lo describen los textos árabes. En la torre debía haber presencia militar y comunicación con las distintas torres que se estaban construyendo del recinto alhambreño a través de señales de humo o bien del fuego propiamente dicho, como si fueran torres almenaras. Con sus bóvedas sencillas y aspilleras sencillas, los primeros pisos estaban destinados a los cuartos de guardia, pero a partir del cuarto nivel, los espacios han sido objeto de un cuidado especial. Mohammed I crea un acuartelamiento militar en La Alhambra donde se alojan los guardias reales y parte de la guarnición encargada de proteger la fortaleza, aunque no dispone de un gran ejército y tiene que reclutar mercenarios extranjeros para garantizar la seguridad de su reino y enfrentarse a los reinos cristianos; los norteafricanos proporcionarán la defensa militar. 

Para Adelaida  Martín (Arquitecta de la
Universidad de Granada) esta sala tuvo una
función especial en los primeros tiempos del
 emirato pues si nos apoyamos en los textos de
Ibn al-Jatib, deducimos que aquí Mohammed I
tuvo su sala de audiencias, dos veces por semana,
 donde se denunciaban injusticias, se le comunicaban
solicitudes y peticiones y se recitaban poemas para
después subir a sus aposentos a descansar
en la quinta planta donde disponía de 
una vivienda con un patio central entorno
al cual se distribuían salas, siendo la
primera vivienda instalada en torre
 de la arquitectura hispanomusulmana


Entre todas las torres de La Alhambra, la del Homenaje tenía un carácter especial por su volumen y amplitud. La Torre del Homenaje dispone de una vivienda, en principio reservada para el jefe de guardia, que con toda probabilidad fue usada como vivienda regia de tipo ocasional en los primeros momentos de la Alhambra. Está “excavada” en el plano más elevado de la torre con un patio interior y unas estancias austeras cerradas por bóvedas de medio cañón ejecutadas con fábrica de ladrillo. Un nutrido cuerpo de guardia se ubicaría en los cinco pisos de que se compone, siendo convertida en Época Moderna en residencia del alcaide de la Alcazaba en su piso superior, articulada en torno al amplio patio cuadrado al que abren grandes vanos de arcos rebajados. Fue, de hecho, una transformación evidente de esta época sobre el patio preexistente, pues estas originales soluciones de atrios en alto son peculiares de la arquitectura islámica, como el otro ejemplar con que cuenta la Alhambra, situado en la segunda planta de la crujía sur del Palacio de los Leones, más íntimo y preciosista, llamado por eso mismo Patio del harén por considerarse desde el Romanticismo gineceo de los reyes nazaríes.

Torre del homenaje de La Alhambra
vista desde el barrio del Albaicín 

Por tanto al combinar funciones defensivas, administrativas y residenciales, el edificio constituye una torre de control de toda la fortaleza, siendo la terraza desde donde se podrían comunicar con el resto de torres de la fortaleza.

Jarra nazarí (s. XIII) hallada en la torre
 del homenaje de la alcazaba de la
Alhambra y expuesta en el Museo
de la Alhambra R. 10.675

Jarrito aparecido en la Torre del
Homenaje de la Alcazaba, realizado
entre los siglos XIII-XIV 
Esta pieza se conserva en el Museo
de La Alhambra (R. 10.674)

La Torre del Homenaje fue, por su amplitud y cómoda distribución interior, la torre más adecuada para ser habitada. De hecho, en el siglo XVI se convirtió en la residencia de los alcaides, es decir, los responsables de la defensa y gobierno de la fortaleza.

Además, hasta el siglo XIX estuvo rematada por grandes almenas puntiagudas y de considerable anchura, que reforzaban su aspecto defensivo; las que hoy vemos son fruto de reconstrucciones realizadas en época más reciente.

Las almenas rematan
las torres para proporcionar
una mejor defensa a la
guarnición de la Alcazaba





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