La huella nazarí y la Iglesia Imperial de San Matías en Granada

La parroquia de San Matías nació en 1501 sobre
la antigua mezquita de Gima Abrahen y fue
consolidada con la construcción de la
Iglesia Imperial impulsada por
Carlos V en 1526

Granada es una ciudad donde las capas de la historia se superponen como si fueran páginas de un mismo libro. El pasado nazarí, con su herencia islámica aún visible en muchos rincones, no desapareció de golpe tras la conquista cristiana, sino que fue transformándose poco a poco en un nuevo paisaje urbano y religioso. Un buen ejemplo de este proceso es la Iglesia Imperial de San Matías, en pleno centro histórico.

La iglesia imperial de San Matias es una de las 23
parroquias establecidas en 1501

En el año 1501, poco después de la conquista de Granada por los Reyes Católicos, se fundó una parroquia en un lugar muy significativo: una antigua mezquita situada en la calle Navas. Este espacio de culto islámico fue reconvertido, como ocurrió con muchos otros edificios de la ciudad, en templo cristiano. En este caso, sobre la antigua mezquita de Gima Abrahen, se estableció una parroquia que marcaba el inicio de una nueva etapa religiosa en la ciudad de Granada.

Su modelo siguió el estilo mudéjar con
 reminiscencias góticas, ligadas a modelos
levantinos, finalizando las obras en 1550

Años más tarde, en 1526, el emperador Carlos V impulsó la construcción de la llamada Iglesia Imperial de San Matías. El edificio no se terminaría hasta mediados del siglo XVI, lo que refleja la complejidad y la lentitud de las grandes obras de la época, pero también la importancia simbólica que tenía este templo dentro del proyecto imperial.

La torre, situada a los pies del lado de la epístola, es
de planta cuadrada y ladrillo con tres cuerpos
separados por cornisas, con vanos mudéjares y
campanario de seis arcos, y se remata con
tejado a cuatro aguas de teja cerámica y
una cruz de hierro

La dedicación a San Matías no era casual. Este santo tenía un significado muy especial para Carlos V: había nacido precisamente un 24 de febrero, día consagrado a este apóstol. Además, ese mismo día se conmemoraba la victoria de la batalla de Pavía (1525), uno de los grandes triunfos militares del emperador. No es extraño, por tanto, que San Matías se convirtiera en una figura casi simbólica para él, hasta el punto de aceptar la comparación con el apóstol elegido para sustituir a Judas en el colegio apostólico.

Así, la Iglesia de San Matías no es solo un edificio religioso, sino también un testimonio del cambio profundo que vivió Granada tras la época nazarí: una ciudad donde lo islámico y lo cristiano se entrelazan, donde los antiguos espacios se reinterpretan, y donde el poder imperial también deja su huella simbólica en la arquitectura.

La iglesia se alza sobre una plataforma de sillares de
 cantería por encima del nivel de la calle y actualmente
solo mantiene abierta al culto la entrada situada a los 
pies del templo, mientras que la portada lateral, hoy 
ornamental, fue realizada por Vicente 
Fernández en 1535

Hoy, recorrer este lugar es asomarse a esa transición histórica: del mundo nazarí al cristiano, de la mezquita al templo, y del reino de Granada a la Monarquía Hispánica.


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