“El Elegido” por Mario Villén
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| El Elegido combina con acierto rigor histórico, intriga, misterio y personajes memorables para construir una novela que atrapa al lector y mantiene el suspense hasta la última página |
Hay novelas históricas que entretienen y otras que, además, consiguen despertar la curiosidad por un periodo concreto: El Elegido, de Mario Villén, pertenece a esta segunda categoría.
La editorial Grijalbo tuvo la amabilidad de hacerme llegar un ejemplar y, desde las primeras páginas, me vi transportado a la Granada nazarí. No solo a sus acontecimientos políticos, sino también a la belleza de los palacios de la Alhambra, al rumor de sus fuentes, a la delicadeza de los poemas que todavía hoy decoran sus muros y a ese fascinante juego de intrigas y conspiraciones que agitaba los salones de la corte. La historia termina de completarse en la imaginación del lector, que pasea por los patios y corredores como un testigo más de los acontecimientos.
La novela arranca con un episodio histórico de enorme fuerza dramática. Corre el año 1354 y, durante la oración del último día del Ramadán, el rey nazarí Yusuf I es asesinado en la Alhambra ante la mirada atónita de sus súbditos. Este hecho, perfectamente documentado por las fuentes históricas, sirve a Mario Villén como punto de partida para construir una trama de suspense en la que la ficción se entrelaza con la realidad con gran habilidad. El joven Mohammed V, hijo del monarca asesinado, es proclamado emir para evitar una guerra sucesoria, pero su posición resulta extremadamente frágil. En ese contexto emerge la figura de Ibn al-Jatib, médico, poeta, historiador y visir, que promete proteger al nuevo soberano mientras intenta descubrir quién está realmente detrás del asesinato de Yusuf I.
Entre los personajes principales destaca Ibn al-Jatib, que fue un personaje histórico complejo, compuesto por diversas reseñas que constantemente pugnaban por recolocarse en su interior. Esta complejidad convierte al personaje en el gran acierto de la novela. Villén no presenta un héroe plano, sino a un hombre brillante, culto y profundamente humano, obligado a desenvolverse en una corte donde la inteligencia podía ser tan peligrosa como una espada. Junto a él encontramos al visir de la Pluma, enfrentado a un mundo donde también tiene un papel fundamental el visir de la Espada, Al-Assad, y la erudita Umm al-Hassan. Entre los tres conforman un grupo de personajes que deberán abrirse paso entre conspiraciones, alianzas cambiantes y ambiciones personales en el corazón de la Alhambra.
Uno de los mayores méritos de El Elegido reside precisamente en su equilibrio entre novela de intriga y reconstrucción histórica. El lector no tiene la sensación de asistir a una lección de historia disfrazada de ficción, sino de vivir los acontecimientos desde dentro. La documentación es sólida, pero nunca pesa sobre el ritmo narrativo. Y es que el siglo XIV fue, probablemente, el momento más brillante y al mismo tiempo más frágil del reino nazarí de Granada. Mientras se levantaban algunas de las mayores joyas arquitectónicas que hoy admiramos —los mejores palacios de la Alhambra, la Puerta de la Justicia o la Madraza—, la dinastía atravesaba continuas crisis internas. Asesinatos, conspiraciones palaciegas y luchas sucesorias marcaron una época tan esplendorosa como inestable. En este sentido resulta especialmente sugerente la reflexión atribuida a Ibn Jaldún, uno de los grandes pensadores medievales, quien afirmaba que cuando una civilización construye sus mayores maravillas suele encontrarse también más cerca de su decadencia. Difícil encontrar una imagen mejor para describir la Granada nazarí del siglo XIV.
Otro aspecto especialmente interesante es el paralelismo que la novela establece entre el reino nazarí y la Corona de Castilla. Las relaciones entre la corte granadina y la castellana, con sus respectivas crisis dinásticas, muestran hasta qué punto ambos reinos compartían problemas políticos similares pese a pertenecer a mundos religiosos diferentes. Esa cercanía entre las cortes aporta una dimensión histórica muy enriquecedora al relato.
Asimismo, personajes como Ismail, medio hermano de Mohammed V, demuestran que la ficción se apoya constantemente en figuras reales cuya trayectoria resulta, por sí misma, extraordinaria. Villén aprovecha estas biografías para construir un entramado narrativo creíble y absorbente, donde resulta difícil distinguir en ocasiones dónde termina la historia documentada y dónde comienza la imaginación del novelista.
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| Presentación de la novela por el autor, en Granada, el pasado mes de junio |
Como lector interesado por la historia medieval del reino nazarí, he disfrutado especialmente de la forma en que Mario Villén convierte la Alhambra en un personaje más. No es simplemente el escenario donde ocurren los hechos, sino un espacio vivo, lleno de simbolismo, belleza y secretos, cuyos patios y salones parecen guardar memoria de quienes los habitaron.
Si disfrutáis con novelas como El Escudo de Granada, Nazarí o Garnata otras grandes recreaciones históricas del mismo autor que equilibran rigor y entretenimiento, encontraréis en El Elegido una magnífica puerta de entrada al fascinante universo del reino nazarí de Granada. Una novela donde la historia no es un simple decorado, sino el auténtico motor de una trama que invita, al terminarla, a volver la vista hacia la Alhambra con otros ojos.



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