Casa del Gigante (Ronda)



La Casa del Gigante permaneció cerrada mucho
 tiempo; su edad y abandono provocaron un
importante y grave deterioro, por lo que hubo
que intervenir urgentemente para no perder
este magnífico ejemplar del patrimonio rondeño,
declarado Bien de Interés Cultural
en el año 1931

Los estudios arqueológicos tuvieron un gran 
protagonismo ya que dieron a conocer el aspecto 
original que pudo haber tenido la casa, así como 
las partes de ella que se modificaron o se 
añadieron con el paso del tiempo

La ornamentación formaba parte del decorado de 
las casas nazaríes, incluso de las más humildes: 
pinturas murales, yeserías, azulejos, etc. pero 
también alfombras o  tapices hacían, como lo hacen
 hoy, que el hogar fuera acogedor tanto para sus
 habitantes como para quienes lo visitaban

Este fragmento de zócalo es un esgrafiado sobre
yeso, y se trata de pruebas realizadas con distintos
 motivos geométricos que posteriormente imitarían
con color un zócalo de azulejos, y aunque apareció
en esta casa, formó parte de una vivienda anterior,
 posiblemente de los siglos XI-XII

La casa necesitó un estudio profundo de sus 
muros, sus cubiertas y suelos, su decoración y 
su artesonado para poder identificar así los
 daños y poder solucionarlos

La investigación abarcó un amplio abanico 
de temas: firmeza de los muros, conservación 
de las yeserías y maderas, etc

En el corazón de La Ciudad, el barrio más antiguo de Ronda y antigua medina nazarí, se conserva una de las joyas de la arquitectura nazarí fuera de Granada: la Casa del Gigante, también conocida como Casa de los Gigantes.

La Casa del Gigante o de los Gigantes debe su nombre a dos grandes relieves antropomorfos en piedra, quizás de origen fenicio o púnico, que decoraban las esquinas del edificio y de los que actualmente solo se conserva uno de ellos, cuya forma es apenas distinguible.

Situada muy cerca de la antigua mezquita aljama, sobre
 cuyo solar se levanta hoy la iglesia de Santa María
la Mayor, esta casa-palacio es uno de los mejores
testimonios que quedan de la presencia nazarí en
Ronda y uno de los ejemplos más destacados de
arquitectura doméstica nazarí fuera de Granada


Esta casa-palacio debió ser una las más importantes de la ciudad dadas sus dimensiones, y por tanto, posiblemente perteneciera a un importante personaje de la nobleza meriní que dominaba en el siglo XIV a cambio de ofrecer a los monarcas nazaríes de Granada protección fronteriza frente a los ejércitos castellanos. El estudio de la epigrafía de la casa, esencialmente representada por versículos coránicos, ha permitido desvelar el posible origen meriní de sus propietarios, lo que significa conocer tambien como pensaban y cuando pudo haberse construido casi con total seguridad entre los años 1300 y 1350.

La Casa del Gigante es una casa de clase
acomodada semejante a las granadinas
o las del Norte del Magreb

Un auténtico palacio en miniatura de los mejores
 conservados de la arquitectura nazarí
fuera de la capital granadina

La entrada, que conduce al pórtico y a la sala
norte, está decorada con ataurique e
inscripciones cursivas


Básicamente repite el esquema de vivienda
ordenada en torno a un patio con alberca
central con sala norte

Ventana de la algorfa

Se trata de una casa construida con muros de mampostería y ladrillo, a la que se accedía, según intervenciones arqueológicas en la crujía suroccidental, por un zaguán pavimentado con mortero de cal y arena. También apareció parte de un adarve empedrado que coincide parcialmente con un pequeño patio incorporado al sur de la crujía meridional. La familia castellana que poseyó la casa, los Gutiérrez de Escalante adaptaron la vivienda a los usos castellanos y abrieron una puerta en la fachada norte, convirtiendo esta sala en el nuevo zaguán de acceso a la vivienda (que conserva restos de policromía y yeserías del siglo XIV, parecidas a las de la Puerta del Peinador en La Alhambra de Granada), mientras que en la crujía sur se ubica un aljibe del que se extraía agua a través de un brocal situado en la sala este.

Las albercas del patio servían para recoger el agua
de la lluvia y se almacenaba en un gran aljibe
situado bajo la casa y ese agua podía extraerse
a través del pozo del que actualmente
se conserva el brocal

Con tan distinguidos ocupantes, la casa contaba con una serie de sirvientes, principalmente mujeres, pero el gobierno de todos ellos recaía en la figura de la mujer-esposa, bajo la cual quedaba, no sólo la casa, sino también y directamente la educación de los hijos.

Algunos de los sirvientes vivirían bajo el
mismo techo que sus señores, aunque en una
parte diferenciada, correspondiente casi con
seguridad al ala este de la vivienda

La casa ha conservado buena parte de su disposición original, organizada en torno a un patio central, como era habitual en las viviendas andalusíes. En el centro se encuentra una amplia alberca, mientras que en los lados norte y sur se levantan sendas columnatas, cuyos capiteles muestran una interesante transición entre las formas almohades y las nazaríes.

En la crujía norte, un gran arco de yesería 
conduce al salón principal

Los cuatro capiteles que coronan las columnas del patio son también una pequeña joya. Su diseño parece situarse entre la tradición almohade y los característicos capiteles cúbicos nazaríes. Guardan semejanzas con los encontrados en el Castillejo de Monteagudo, en Murcia, y con algunos ejemplares conservados en el Museo Arqueológico de Granada. Aunque estos últimos fueron considerados durante mucho tiempo almohades, su parecido con piezas murcianas y con los capiteles de la Mezquita de Tremecén, en Argelia, ha llevado a los especialistas a proponer una cronología almorávide.

Una muestra más de cómo las formas artísticas
viajaban y evolucionaban entre las distintas
 culturas de al-Andalus y el Magreb

Todo el conjunto permite imaginar cómo era el ambiente de una casa de cierta importancia en la Ronda andalusí: un espacio organizado alrededor del patio, donde el agua, la luz y la decoración de yesería tenían un papel protagonista.

Sobre el arco de acceso al salón principal se abren
 tres ventanas con celosías y, a partir de este espacio,
arrancaba un friso de decoración geométrica en
yesería, del que todavía se conservan algunos
fragmentos en la crujía occidental

Decoración de yesería en lo que parecen fueron
unos armarios en la pared

El salón cuenta además con dos alhanías, pequeños
 espacios laterales destinados al descanso,
separadas por arcos angrelados de yesería y
situadas sobre una tarima

La crujía occidental es la única que no está porticada, aunque también conserva elementos que nos hablan de la riqueza decorativa de la vivienda. Desde ella se accede, en la planta baja, a una sala a través de un elegante arco angrelado de yesería. De la decoración que originalmente cubría las albanegas exteriores apenas quedan restos.

La decoración del intradós guarda ciertos paralelos
 con otras viviendas nazaríes del siglo XIII como
la Casa de los Girones: franja central de ataurique,
con piñas y palmetas dobles digitadas, rodeada
de estrechas cenefas geométricas

Capitel andalusí 

Este paño de yeserías apareció durante la restauración 

En su interior aún se conservan delicados atauriques y un hermoso medallón polilobulado que guarda una inscripción árabe: “La gloria permanente es de Dios, la soberanía perpetua es de Dios”. Una frase que nos permite entender cómo, en la arquitectura nazarí, la decoración no era solo ornamental: geometría, vegetación y escritura se integraban en los muros para crear espacios cargados de belleza y significado.

En el interior todavía podemos apreciar 
atauriques y un precioso medallón polilobulado 
con una inscripción árabe que dice: “La gloria
 permanente es de Dios, la soberanía 
perpetua es de Dios”

Yeserías con mocárabes

Sobre esta puerta se conserva una ventana de arco angrelado abierta en la algorfa, sobre la sala de la planta baja y que se encuentra cerca del suelo de la estancia, dispuesta de ese modo para, estando sentados en el suelo, poder divisar  el patio. 


Tinaja de cerámica para el almacenaje, fechada entre
los siglos XIV y XV, revestida con vedrío blanco y
decorada en azul cobalto con una elegante inscripción
pseudoepigráfica que evoca la tradición cerámica andalusí

Las diferencias entre el tipo y el número de elementos decorativo dependían lógicamente del poder adquisitivo de sus propietarios; quienes no podían pagar a un artesano para que le realizara una decoración de yeserías recurrían a opciones más económicas como la pintura o el esgrafiado sobre yeso

El interior de la vivienda contaba con profusa
 decoración de sus yeserías, con decoración
 de ataurique e inscripciones cursivas o 
de tipo vegetal

Hasta finales del siglo XX, se conservaba un antepecho de madera, uno de los escasos ejemplos nazaríes de este tipo. Una fotografía publicada por Torres Balbás da testimonio y actualmente se ha colocado una reproducción del original. No obstante destaca su magnífico artesonado de madera policromada.

Varias de las salas de la casa conservan sus
techumbres de madera, especialmente
la estancia norte

Se trata de cubiertas de tradición nazarí, realizadas
 con el sistema de par y nudillo y decoradas
con un cuidado trabajo de carpintería

Entre las cubiertas conservadas destaca la decoración de lazo de ocho, que recorre la parte baja de los faldones y cubre también el almizate, la superficie central de la techumbre. El conjunto se completa con tres cubos de mocárabes, que aportan volumen y riqueza ornamental a estas impresionantes cubiertas. La madera se convierte así en otro de los grandes protagonistas de la casa, mostrando la habilidad de los artesanos y la continuidad de las tradiciones constructivas de origen andalusí.

Los aleros de canecillos fueron desmontados y
expuestos en el interior de la casa, tras ser
 restaurados y sustituidos por réplicas
    

Algunas de las cubiertas originales fueron desmontadas y reemplazadas por reproducciones o falsos techos. Tras su restauración, hoy pueden contemplarse expuestas en distintas salas de la casa. 



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