Palacio de Yusuf III

Hipotética reconstrucción del Palacio de Yusuf III

Hoy reconvertido en un laberinto versallesco en la cota más alta del Partal, fue utilizado como vivienda particular por los alcaides de la Alhambra, los condes de Tendilla, que tras su caída en desgracia en la rebelión morisca, fueron acusados de protegerles, y dejarían de restaurar e invertir en este viejo palacio alhambreño por el temor de que otros pudieran disfrutar de sus esfuerzos por mantenerlo. Así, se vino abajo parcialmente ya a finales del siglo XVII y desapareció por completo en el XVIII. El palacio permaneció en manos del linaje hasta 1717, cuando Felipe V despojó al marqués de Mondéjar de la alcaidía de la Alhambra tras su posicionamiento en la Guerra de Sucesión. Se ordenó su demolición en 1795. Los elementos que pudieran ser reutilizados fueron vendidos y únicamente se conservó parte de la alberca y el arranque de los muros de algunas estancias que ofrecen una idea bastante aproximada del conjunto, aunque aún queda 1/3 sin explorar. 

Hoy apenas se conservan restos, aunque se sabe que contaba con una gran alberca, fuentes, cenador, patio de servicio y caballerizas. Una descripción más detallada aparece en un documento de reintegración al patrimonio de la corona en 1774, donde se menciona una sala cuadrada con media naranja, techos de labor “árabe”, azulejos en paredes y escaleras, y yeserías en distintas estancias.

El 25 de junio de 1492, el primer alcaide de la Alhambra, Íñigo López de Mendoza, segundo conde de Tendilla recibió este palacio (junto con la Casa de las Gallinas) como una cesión temporal por la corona, tras un enfrentamiento con Fernando el Católico. En 1505, este reclamaba por escrito la confirmación de la posesión de la casa donde residía, destacando los gastos realizados desde su concesión: "desta casa del Alhambra do yo vivo, de la qual vuestra alteza y la reyna, nuestra señora, que Dios tyene me hizieron merçed y yo señor, he gastado asaz dineros". Bajo su linaje, el palacio se consolidó como uno de los núcleos residenciales más importantes del área del Partal Alto, articulando incluso construcciones previas nazaríes, posiblemente dos casas con alberca que habrían sido integradas posteriormente en el conjunto. La documentación del primer proyecto repoblador señala la existencia de casas vinculadas a un tal Almaraz, con patios y capacidad para varias viviendas, asociadas a este ámbito. 

Con el tiempo, el palacio de los Tendilla se convirtió en un
conjunto destacado, no solo por su función residencial, sino
también por su carácter simbólico y su importancia en la
organización del espacio de la Alhambra; infografía vista
 desde el noroeste del Palacio del Partal Alto, 
por Antonio Almagro Gorbea

De los siete grandes palacios de la Alhambra el de Yusuf III ocupaba un lugar preferente pero retirado del frente ribereño. Concebido con un gran patio alargado con alberca reitera un modelo emparentado con el Palacio de Comares y el de El Partal. Las ruinas, integradas de forma inteligente y delicada en los jardines por el arquitecto Leopoldo Torres Balbás, configuran un jardín arqueológico de gran interés.

Palacios nazarí del Partal

Después de tantos avatares se sabe poco de la decoración que pudiera tener, pero cabe imaginar que tendría muchos puntos en común con el resto de palacios nazaríes. Durante el siglo XX, salieron a la luz en colecciones particulares, algunas piezas destacadas procedentes del espolio de este palacio, como el conocido azulejo Fortuny conservado en el Instituto Valencia de Don Juan de Madrid, en el que figura el nombre de Yusuf III.

Localización del Palacio de Yusuf III en la Alhambra
en parte de la zona ocupada actualmente por los
jardines de El Partal se alzaba el palacio edificado
durante el reinado de Yusuf III (1407-1417)

Al parecer, existía una construcción del reinado de Muhammad II, remodelada en tiempos de Yusuf III convirtiéndolo en uno de los palacios más suntuosos de la Alhambra. Las primeras décadas del siglo XV no eran muy halagüeñas para la monarquía nazarí: en 1410 Yusuf III pierde Antequera, depende de la paz con Castilla, que tenía que renovar la paz cada dos años, significando un importante coste monetario unido a la liberación de cautivos. Esto conlleva la pérdida continua de mano de obra esclava que también incidía negativamente en la economía granadina. Estas circunstancias no eran idóneas para embarcarse en costosas obras palaciegas, por lo que Yusuf III se vería inclinado a remodelar algunas dependencias del reinado del segundo rey nazarí. Estas debieron de ser las últimas obras emprendidas en la Alhambra, ya que los reyes posteriores se vieron envueltos en permanentes guerras civiles que nunca llegaron a superarse hasta la conquista de los Reyes Católicos.

Aprovechando el desnivel de esta zona, se organizó singularmente en tres niveles de altura correspondientes a otras tantas terrazas naturales: 
  • Los sótanos formaban un conjunto de dependencias destinadas a almacén y otros usos que se desconocen en la parte inferior.
  • Los baños privados se ubicaban en el nivel intermedio (se han identificado el hipocausto o sala de agua caliente y las canalizaciones), así como la cocina, letrinas, otros espacios de almacenaje, caballerizas, patios y algunas piezas de diversos usos; unos pequeños tramos de escalera conectaban este nivel con la parte alta.
  • La parte alta era la zona más regia del palacio, distribuida alrededor de una gran alberca rectangular (6,18 m ancho por 27,45 de largo) entre arriates de jardín; el extremo sur de la alberca sobrepasaba el límite de la terraza actual y al norte limitaba con un pabellón central o qubba con una galería a modo de pórtico y que al contrario que en otros palacios de la Alhambra que disponen esta sala en una de las torres de la muralla, la qubba del Palacio de Yusuf III ocupaba una terraza alta desde el que se divisaba el Palacio del Partal y el resto del espacio circundante.
En el extremo norte se encontraría probablemente el acceso al palacio, en cuya fachada destacaría una amplia puerta de las que han subsistido sus mochetas y a la que darían varias calles, la descendente unía la calle Real con la puerta de la Torre de los Picos y otra calle parte perpendicularmente hacia lo que antiguamente serían huertas junto a la muralla. Tras la puerta, un zaguan seguido de un patio cuadrado que pudo ser utilizado para desmontar de las caballerías (a la izquierda hay un banco para desmontar) y junto a él una estancia que parece ser una cuadra.

En la zona oeste del palacio subsisten varias estructuras entorno a dos patios a distinto nivel que pudieron pertenecer a dos casas importantes independientes del palacio. La situada en la parte superior dispone de una alberca superior con estancias a los lados excepto al norte, con restos de pavimentos y letrinas, mientras que la vivienda de la parte inferior tiene una planta irregular con una alberca también en el centro, siendo probablemente la habitación principal de esta casa la que conserva restos de los tradicionales alhamíes laterales o bancos de piedra bajos, recubiertos de azulejos, y que en el lado norte conecta con un segundo patio más pequeño con una fuente poligonal de cerámica vidriada en el centro que pudo ser la entrada principal a esta vivienda ya que al oeste delimita con una calle empedrada un poco en pendiente, que debió pertenecer al entramado urbano de la Alhambra y que enlazaba con la calle Real.

Plano general de los restos escavados: en el centro, 
el núcleo principal del palacio; a la derecha,  los baños; 
a la izquierda las dos viviendas anejas

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