Biografías: Ahmed ben-Farag

Ahmed ben-Farag fue una figura relevante del Reino Nazarí de Granada a comienzos del siglo XV, conocido por su cargo como jefe de la guardia palatina y por su lealtad al príncipe Yusuf, futuro Yusuf III, a quien apoyó decisivamente en las intrigas y conflictos sucesorios de la corte. Aunque el apellido Farag aparece ligado a una familia con actividad política en Granada, su figura suele confundirse con otros personajes homónimos, especialmente con Farag Ibn Farag, un tintorero que encabezó una revuelta en el Rabal del Albaicín, con quien no debe identificarse.

Ahmed ben-Farag, al igual que Ridwan, había caído cautivo en una de las correrías nazaríes en tierras cristianas cuando éste era un niño de corta edad. Vendido como esclavo en el zoco y educado en la religión islámica, pasó al servicio de los reyes, ingresando en la guardia palatina de elches. Guerrero valeroso se distinguió en la lucha fronteriza y sus hazañas militares le dieron mucha popularidad. Por su lealtad a la corona nazarí obtuvo la manumisión, pasando a liberto del rey, luego a jefatura de la guardia palatina.

A la muerte de Mohammed VII, Ahmed ben-Farag, jefe
de la guardia palatina, recibió la orden de asesinar a su
hermano Yusuf (futuro 
Yusuf III) pero se dirigió a
marchas forzadas a Salobreña, con parte de su tropa,
 y requirió del alcaide del presidio la inmediata
liberación del preso, a quienes los
granadinos aguardaban anhelosos
para proclamarlo su rey

Yusuf III retribuyó cumplidamente el excepcional servicio de Ahmed ben-Farag nombrándolo primer ministro de su gobierno, y más tarde lo desposó con una de sus hijas, la infanta Gayat al-Muná. Mediante este matrimonio la familia Mofarrich enparentó con la dinastía nazarí.

Durante el ataque de los castellanos a Antequera por Don Fernando (tutor del futuro rey Juan II de Castilla) en 1410, el ejército nazarí fue derrotado, regresando a Granada tras sufrir dolorosas pérdidas, Sin embargo, Yusuf III no desistio en socorrer la ciudad sitiada por los castellanos y organizó una leva para reclutar hombres en todas las ciudades del reino, siendo su yerno y visir Ahmed ben-Farag (Mofarrich para los cristianos) el encargado de la recluta. Ahmed ben-Farag se encontraba en Montefrío con un fuerte destacamento de la guardia palatina cuando supo que las fuerzas castellanas efectuaban una razia por las inmediaciones, saliendo a su encuentro y pereciendo en la batalla uno de los primeros días de julio de 1410, y su cabeza fue llevada por el jefe de la tropa castellana al real de Don Fernando. El hombre más póderoso de Granada y el principal apoyo en que se asentaba el trono de Yusuf III.


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