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Esta preciosa pieza de "loza de Malica" se expone en el Museo de la Aduana de Málaga |
La disponibilidad de agua, leña de los montes cercanos, buenas arcillas y un importante puerto comercial convertían a Málaga en un lugar idóneo para las prácticas alfareras en el Reino nazarí de Granada. Por ejemplo, en 1387, Ahmed ben-Yahya, el Omari, al describir, el reino de Granada en tiempos de Yusuf I, dice que Málaga se distinguia por su “loza dorada, cual no se encuentra semejante” y en 1350, Ibn-Batuta, natural de Tánger, escribía “en Málaga se fabrica la vajilla admirable y se exporta desde allí a los más remotos países”.
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Funtanalla fue el principal sector alfarero de la Malaga andalusí, en el arrabal norte, allí se han localizado canalizaciones de agua, balsas para la decantación de las arcillas e instalaciones para el modelado y secado de las piezas, así como para la cocción y almacenaje |
En los arrabales que se localizaban en el perímetro de la ciudad, especialmente en el de Funtanalla, al norte, se han hallado importantes evidencias de talleres cerámicos: puntos de extracción de arcillas, piletas de decantación, herramientas de alfarero como platos de torno o herramientas para la decoración estampillada de platos y tinajas, hornos para la cocción de las piezas y abundantes testares donde se arrojaban los productos defectuosos.
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A la izquierda, ungüentario y pipa de cerámica, y a la derecha brasero de costillas realizado en arcilla a molde con inscripción "Bienestar" siglos XII y XIII expuestos en el Museo de Málaga |
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Fragmentos de cerámica (siglos XIII-XIV) hallados en la calle Dos Aceras de Málaga y expuestos en el Palacio de la Aduana de Málaga que atestiguan la elaboración de la afamada "loza dorada", gracias al hallazgo de testares con piezas defectuosas como estas
La loza dorada era una técnica que consistía en el dibujo de los motivos decorativos sobre las vasijas ya cocidas con óxidos metálicos de plata, hierro y cobre mezclados con vinagre. Tras la aplicación de la decoración era preciso someter las piezas a dos cocciones adicionales. En época nazarí los alfares malagueños produjeron la loza dorada más compleja y refinada, que llegó a distribuirse por todo el Mediterraneo bajo la denominación de "loza de Malica".
 | Ataifor de la Nao, siglo XIV, hallado en la Alcazaba de Málaga |
Los trabajos de excavación arqueológica llevados a cabo en la margen derecha del río Guadalmedina, en el arrabal conocido como de Attabanim, han confirmado la existencia de otro destacado núcleo alfarero de la ciudad de Malaga.
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A partir del siglo XII se popularizan las estampillas en la decoración de la cerámica, especialmente en vasos de gran formato, como tinajas o brocales de pozo
 | Salvaplatos de arcilla con motivo de estrella estampillada (siglos XII-XIII) hallado en la Plaza Albert Camus, en Málaga |
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Los talleres alfareros nazaríes se componían de un espacio descubierto para procesar el barro, generalmente un patio, así como varias habitaciones que solían ser de planta rectangular, dentro de las cuales se instalaban los tornos, los espacios para secar las piezas, bañarlas con el vidriado o decorarlas y, en ocasiones, pequeños hornos para cocerlas en época de frío ya que el trabajo no se detenía en invierno.
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Recreación de un taller alfarero nazarí de Málaga |
Los hogares u hornillas para procesar los vidriados y también los hornos mayores para bizcochar y vidriar se instalaban en el exterior. El reflejo metálico o dorado requería hornos más pequeños que permitieran controlar mejor la atmósfera de combustión ya que debía ser reductora, es decir con escaso oxígeno, para que se formaran partículas metálicas ricas en electrones; así por eejemplo, el cobre, como componente esencial, pasaba del estado de óxido, de color verde, al estado metálico, de un color cobrizo metalizado y brillante.
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La rueda de alfarero usada por los talleres nazaries era de alta eficiencia y alcanzaba una elevada velocidad de rotación |
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Debían ser de doble rueda ya que la migración de artesanos del Este (fakhkhäri al-Mashrig), mencionada ya en el siglo XI por el médico hebrero cordobés Abu l-Walid Marwan Ibn Janah (d. 1039) quien dice que en al-Andalus los artesanos orientales instalados en Córdoba (baanna min ahl al-Mashriq) usaban ruedas de madera en lugar de las comunes de piedra utilizadas por los locales |
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