La réplica de la Alhambra en Arabia Saudí
La Alhambra de Granada no es solo un monumento que se visita o se admira, sino un lugar que ha llegado a obsesionar a quienes la conocen. Durante siglos ha cautivado a viajeros, artistas y reyes con sus patios tranquilos, el sonido del agua, la delicadeza de sus decoraciones y la luz cálida que la envuelve al atardecer. Pero pocas historias reflejan mejor ese poder de fascinación que la del príncipe saudí que, deslumbrado por su belleza, llegó a soñar con llevársela al desierto para recrearla lejos de Granada.
En julio de 1997, Granada vivió una escena digna de una novela oriental contemporánea. En pleno Llano de la Perdiz —el altiplano que se alza sobre la Alhambra y desde donde se contempla Sierra Nevada y buena parte del Albaicín y el Sacromonte— apareció un campamento saudí de dimensiones faraónicas. Jaimas de lujo, alfombras, séquito, camionetas, aire acondicionado portátil, cocineros, escoltas y sanitarios de alta gama ocupaban el cerro granadino bajo el abrasador calor del verano. El responsable de aquel despliegue era el príncipe Abdelaziz bin Fahd, hijo menor y favorito del rey Fahd de Arabia Saudí.
Oficialmente había acudido allí para orar. Pero pronto comenzaron los rumores: el príncipe estaba completamente fascinado por la Alhambra y quería instalarse en ella o, al menos, vivir junto al monumento.
No era una fascinación pasajera. Abdelaziz llevaba años visitando España y pasando temporadas en Marbella, donde la familia real saudí posee algunas de las residencias más fastuosas de Europa. Sin embargo, Granada ejercía sobre él una atracción distinta. Más profunda. Más emocional.
La leyenda cuenta que incluso intentó comprar terrenos próximos a la Alhambra para construir una residencia privada desde la que contemplar el palacio nazarí. Pero las autoridades rechazaron la propuesta. La Alhambra no se vende. Entonces tomó una decisión delirante: si no podía vivir en la Alhambra, construiría una propia.
Entre 1998 y 2002 se desarrolló uno de los proyectos arquitectónicos más extravagantes y desconocidos de las últimas décadas: la construcción de una réplica casi exacta de la Alhambra en las afueras de Riad, en Arabia Saudí. Miles de trabajadores participaron en la obra. Historiadores, arquitectos, jardineros, yeseros, marmolistas y artesanos especializados viajaron desde España, Marruecos, Turquía y otros países para levantar en mitad del desierto saudí una reproducción monumental del gran símbolo nazarí de Granada.
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| Sala de los Reyes en la Alhambra de Oriente en Riad |
El propio príncipe se encargó personalmente de contratar a los mejores historiadores cartógrafos arquitectos y jardineros expertos del estilo nazarí. Llegaron a trabajar 150 técnicos y más de 5000 operarios, la mayoría de origen filipino. Los operarios trabajaron durante años bajo estrictos acuerdos de confidencialidad. Muchos técnicos visitaban la Alhambra de noche para tomar medidas y estudiar detalles arquitectónicos. Se elaboraron miles de fotografías, planos y reproducciones artesanales. La copia reproduce el Patio de los Leones, Comares, el Partal, el Generalife, las fuentes, las cúpulas de mocárabes y buena parte de la decoración original con un nivel de precisión que quienes la han visto califican de “surrealista”. Incluso se replicaron grietas y desperfectos del monumento original.
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| La réplica del Patio de los Leones se muestra ajardinada mientras que en el monumento original nazari se encuentra enlosado en mármol |
La réplica saudí de la Alhambra ocupa más de diez hectáreas y fue una obra de dimensiones colosales que requirió alrededor de 1,6 millones de ladrillos, más de 500 columnas y 13 fuentes monumentales, además de 2.400 metros cuadrados de pavimento y réplicas casi exactas de los famosos leones de mármol, todo ello acompañado de jardines inspirados en el paisajismo andalusí. Se trata de un proyecto levantado con recursos prácticamente ilimitados, que buscaba reproducir en el desierto la esencia del conjunto nazarí de Granada. Parte del mármol blanco utilizado procedía de Macael, en Almería, la misma tierra de la que salió buena parte de la piedra usada históricamente en Andalucía monumental. Destaca especialmente la Fuente de los Leones, con sus doce figuras únicas y una gran balsa tallada en una sola pieza. La empresa Camar, responsable de parte del proyecto, subrayó el contraste entre ambos tiempos históricos al afirmar que “los antiguos árabes en España necesitaron siete siglos para construirla, y nosotros siete meses para recrear un pedazo del paraíso en el desierto”.
Muchos de los elementos utilizados en la réplica de la Alhambra fueron fabricados en talleres granadinos, donde artesanos locales participaron directamente en un proyecto que acabaría viajando al desierto saudí. Entre ellos destaca el ceramista Isidro Ruiz Muros, maestro de Otura con una larga trayectoria en la restauración de patrimonio, desde la Puerta de la Justicia hasta el Hospital Real o la Mezquita de Córdoba. Cuando ya se acercaba a la jubilación, recibió un encargo inesperado: reproducir con precisión azulejos, ladrillos y piezas cerámicas de la Alhambra. Durante meses, su horno trabajó sin descanso, pero el destino de aquellas piezas no era Granada, sino Arabia Saudí.
También participaron especialistas en yeserías nazaríes, jardineros expertos en arte andalusí y marmolistas almerienses encargados de reproducir la Fuente de los Leones. El resultado impresionó incluso a los mayores expertos.
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| Publicación en lengua árabe dedicada a la Alhambra de Granada que incorpora un capítulo donde se menciona la llamada Alhambra de Oriente, situada en Riad |
Pocas personas han podido visitar la llamada “Alhambra de Oriente”. Entre ellas se encuentra José Miguel Puerta Vílchez, historiador del arte y uno de los mayores especialistas mundiales en la Alhambra. Cuando accedió al complejo saudí en 2013 quedó impactado. Según relató después, algunas reproducciones de cúpulas de mocárabes eran “espectaculares”, hasta el punto de afirmar que ciertas zonas parecían estar mejor conservadas que en el propio monumento granadino.
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| Patio de los Arrayanes en la réplica del palacio nazarí |
El arquitecto Antonio Orihuela, investigador de arquitectura andalusí, también reconoció la extraordinaria fidelidad de la copia. Aunque señaló algunas diferencias reveladoras. Por ejemplo, en Riad eliminaron el Palacio de Carlos V y la iglesia cristiana construida tras la conquista castellana. La réplica saudí buscaba recuperar únicamente la esencia islámica del conjunto. También añadieron elementos más recargados y ornamentales. Algunos expertos hablan incluso de cierto “kitsch gólfico”: una tendencia a cubrir cualquier espacio vacío con decoración exuberante. Y sí, bajo el Generalife existe incluso una enorme sala de fiestas privada.
Porque, al fin y al cabo, esto no deja de ser la interpretación de un multimillonario saudí fascinado por el paraíso nazarí.
Lo verdaderamente fascinante de esta historia no es únicamente el dinero invertido o el lujo extravagante. Es comprobar hasta qué punto la Alhambra sigue provocando admiración ocho siglos después de su construcción.
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| A la izquierda montaje de la fuente de los leones en el palacio saudí y a la derecha la fuente original |
El palacio nazarí no es solo un monumento español. Se ha convertido en un símbolo emocional para buena parte del mundo árabe e islámico. Representa el recuerdo idealizado de Al-Ándalus: una época convertida casi en mito, asociada al refinamiento, la poesía, la ciencia y la belleza. Quizá por eso muchos visitantes musulmanes experimentan la Alhambra de una manera especialmente intensa. No como un simple lugar turístico, sino como la huella física de una civilización perdida.
Y quizá por eso un príncipe saudí decidió gastarse una fortuna inimaginable para reconstruirla en mitad del desierto.
A día de hoy, la réplica sigue siendo prácticamente desconocida. Se encuentra dentro de una propiedad privada protegida por enormes muros en las afueras de Riad. Apenas existen fotografías públicas y muy pocas personas han accedido al recinto.
Paradójicamente, una de las copias arquitectónicas más impresionantes jamás construidas permanece oculta para el mundo. Mientras tanto, la auténtica Alhambra continúa sobre la colina de la Sabika, contemplando Granada igual que hace siglos.
Es la luz de Granada. El sonido del agua. El paisaje de Sierra Nevada. El perfume de los cármenes. La memoria de Al-Ándalus suspendida sobre una ciudad irrepetible. Y eso, por muchos millones que tengas, no se puede copiar.








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