Jardín nazarí: limonero

 

El limonero fue conocido en al-Ándalus como
laymūn (لايمون), término del que procede nuestra
 palabra «limón» y que entonces podía abarcar
también otros cítricos, como la lima

La conexión entre al-Ándalus, el Mediterráneo y Oriente permitió la circulación de plantas, conocimientos y técnicas agrícolas. Los botánicos andalusíes experimentaron con la aclimatación de especies procedentes de otros territorios, especialmente en las almunias, grandes fincas aristocráticas que también funcionaban como auténticos espacios de experimentación botánica. Entre esas especies estuvieron los cítricos.

Pero el limón no solo se utilizaba por su aroma o como fruta. Los andalusíes conocieron y aprovecharon sus múltiples posibilidades culinarias. El agrónomo sevillano Ibn al-ʿAwwām, en los siglos XII-XIII, explica incluso cómo conservar los limones en vinagre: se abrían los frutos maduros, se añadía sal y se cubrían con zumo de limones verdes. A la hora de consumirlos, recomendaba añadir miel y azafrán.


El limonero, árbol perenne de copa abierta, flores
 blancas y aromáticas y frutos amarillos, ácidos y
fragantes, terminó formando parte del paisaje
agrícola y de los jardines de al-Ándalus

En la Granada nazarí, los jardines no eran únicamente espacios de belleza. Eran también lugares de conocimiento, experimentación y aprovechamiento de la naturaleza. Por lo que detrás de un simple limonero podemos descubrir toda una historia de intercambios culturales, botánica, agricultura y gastronomía en al-Ándalus.

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