El alminar de San Sebastián (Ronda, Málaga)


El alminar de San Sebastián, uno de los escasos
vestigios de la Ronda andalusí, perteneció a una
antigua mezquita y, tras la conquista cristiana, fue
transformado en el campanario de la desaparecida
iglesia de San Sebastián

Pocas construcciones permiten comprender con tanta claridad el pasado islámico de Ronda como el alminar de San Sebastián, uno de los escasos testimonios conservados de la arquitectura religiosa nazarí en la ciudad. Su silueta, que hoy forma parte del paisaje urbano rondeño, nos recuerda una época en la que la llamada a la oración marcaba el ritmo cotidiano de la medina.

El alminar es un elemento típico de la arquitectura 
islámica, desde donde el almuédano o muecín 
llamaba a los fieles a la oración

Conviene utilizar el término alminar, adaptación castellana del árabe al-manār (“el lugar de la luz”), en lugar del galicismo minarete. Se trata de la torre desde la que el almuecín convocaba a los fieles a la oración y que constituía uno de los elementos más representativos de cualquier mezquita.

El alminar fue levantado durante el siglo XIV, cuando el municipio de Ronda formaba parte del Reino Nazarí de Granada, y pertenecía a una mezquita situada en uno de los espacios más importantes de la ciudad. Tras la conquista castellana de Ronda en 1485, el edificio religioso fue transformado en iglesia bajo la advocación de San Sebastián, una práctica habitual que simbolizaba el cambio de poder político y religioso. La mezquita desapareció con el tiempo, pero su alminar sobrevivió adaptándose a los nuevos usos.

De planta cuadrada, el alminar se organiza en tres
cuerpos superpuestos: los dos inferiores fueron
levantados en el siglo XIV, durante la etapa nazarí,
 mientras que el superior corresponde a una
reforma realizada en época cristiana

Desde el punto de vista arquitectónico, la torre presenta una planta cuadrada con un núcleo central alrededor del cual asciende una escalera cubierta mediante bóvedas de medio cañón, una solución constructiva frecuente en la arquitectura islámica occidental.

Su estructura puede dividirse en tres partes perfectamente diferenciadas:

  • La parte inferior está realizada con sólidos sillares de piedra. En ella destaca una magnífica puerta de arco de herradura, enmarcada por un alfiz rehundido y rematada por un dintel adovelado decorado con delicados lazos de piedra y restos de cerámica vidriada de color verde. Curiosamente, esta portada permaneció oculta durante siglos por una vivienda adosada y no volvió a contemplarse hasta las restauraciones realizadas en el siglo XX.
El cuerpo inferior, construido en sillares de piedra,
conserva una portada de arco de herradura con rica
decoración nazarí, que permaneció oculta por una
vivienda hasta su restauración en el siglo XX
  • El cuerpo central, construido en ladrillo visto, constituye el elemento más característico del alminar. Su decoración alterna hiladas de ladrillos colocados a soga y tizón, creando un elegante juego de volúmenes y texturas. En cada una de sus fachadas se abre un gran paño rehundido con dos ventanas de arco de herradura. Antiguamente, sobre estas ventanas existía una decoración de sebka, formada por una red de rombos de tradición almohade, que lamentablemente desapareció durante las labores de restauración.
El cuerpo central, de ladrillo visto, destaca por su
decoración de tradición islámica, con ventanas de
arco de herradura y un antiguo paño de sebka
almohade, hoy desaparecido tras la restauración
  • La parte superior corresponde ya a época cristiana. El antiguo remate islámico fue sustituido por un campanario con cuatro vanos, coronado por un tejado mudéjar a cuatro aguas, ejemplo de cómo los nuevos propietarios reutilizaron y transformaron la arquitectura heredada sin borrar completamente su origen.
El cuerpo superior, añadido en época cristiana,
transformó el antiguo remate islámico en
un campanario coronado por un tejado mudéjar
a cuatro aguas

Hoy, el alminar de San Sebastián constituye un excepcional ejemplo de la continuidad histórica de Ronda. En una misma construcción conviven elementos islámicos, mudéjares y cristianos, reflejando la compleja evolución de una ciudad situada en la frontera entre dos mundos.

El alminar de San Sebastián se alza en la antigua
medina de la Ronda nazarí, junto a la plaza Abul Beka
y muy cerca de la iglesia de Santa María la Mayor
y del Puente Nuevo

Tras contemplarlo, resulta especialmente agradable continuar el paseo por la cercana calle Armiñán, una de las vías con mayor personalidad del casco histórico. Sus casas tradicionales y los numerosos establecimientos dedicados a las antigüedades y al mueble rondeño mantienen el encanto de una ciudad donde cada rincón conserva la memoria de siglos de historia.

El alminar de San Sebastián no es únicamente una torre superviviente del Reino Nazarí; es un símbolo de la riqueza cultural de Ronda y un testimonio excepcional de la arquitectura islámica que ha logrado desafiar el paso del tiempo.

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