El arabesco nazarí
El arabesco, de repetición rítmica, tiene una finalidad artística diferente al arte figurativo, librándose de las ataduras del pensamiento y de la imaginación, como si se contemplase el correr del agua, sin producir ninguna idea determinada.
El arabesco, nacido del desarrollo del sarmiento vegetal obedece a la ley del ritmo, el equilibrio de las formas dejadas en hueco. En los arabescos de La Alhambra se combinan palmetas abstractas con flores estilizadas y entrelazados geométricos, lengüetas de fuego, flores de jazmín, a la vez que se emplean las expresiones de los místicos nazaríes: renglones de escritura hierática intercalados o entrelazados con los adornos, a veces llegando a subir a los fustes y a los arcos cruzados.
Con origen en la espiritualidad islámica, las rosas geométricas o las estrellas se combinan y despliegan continuamente, símbolo puro de la manifestación divina que en todas partes y en cada ser del cosmos, es el centro. La "unidad del ser" se expresa en estas telarañas de Dios de dos maneras: por estar trenzados de una sola cinta y por su irradiación de muchos centros.



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