El Día de la Toma en Granada: tradición, historia y debate
Cada 2 de enero, Granada conmemora un episodio fundamental de su historia: la Toma de la ciudad por los Reyes Católicos en 1492, lo que supuso el fin del Reino nazarí y de casi ocho siglos de presencia musulmana en la península ibérica. Esta jornada, conocida como el Día de la Toma, ha sido celebrada durante siglos como una fiesta cívico-religiosa, aunque en los últimos años ha generado un creciente debate sobre su significado y pertinencia en la actualidad.
La tradición se remonta al mismo año de la rendición de Boabdil, el último sultán nazarí. El 2 de enero de 1492, los Reyes Católicos hicieron su entrada solemne en la Alhambra, y desde entonces, la ciudad ha recordado el acontecimiento como un hito fundacional de su historia moderna.
Cada 2 de enero, se celebra en la Alhambra una de las tradiciones más queridas por los granadinos: el toque de la campana de la Torre de la Vela. Desde primeras horas de la mañana, cientos de personas suben hasta lo alto de la Alcazaba para hacer sonar la emblemática campana, siguiendo una costumbre que se ha mantenido viva durante generaciones. Según la tradición popular, tocar la campana el 2 de enero trae suerte, y especialmente para las mujeres jóvenes: se dice que quien la hace sonar encontrará pronto marido. Aunque con el tiempo esta creencia ha quedado como un guiño folclórico, la costumbre sigue siendo una de las más multitudinarias y simbólicas de la jornada.
La Torre de la Vela es uno de los puntos más altos de la Alhambra y símbolo de la ciudad. Fue en esta torre donde, según la tradición, se izó por primera vez el estandarte de los Reyes Católicos tras la conquista de Granada en 1492. Desde entonces, la campana representa no solo ese momento histórico, sino también el orgullo granadino por su patrimonio y su historia.
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| Hoy, granadinos y visitantes de todas las edades esperan con ilusión su turno para subir y tocar la campana, en un ambiente festivo que mezcla historia, devoción y convivencia ciudadana |
Pero volviendo al principio, la jornada comienza cada año en la ciudad, con una misa en la Capilla Real, donde reposan los restos de Isabel y Fernando. Posteriormente, en la plaza del Ayuntamiento se iza el pendón real, entre salvas, toques de campanas y vivas a España, Castilla y Granada.
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| Cortejo procesional junto a la fachada de la Catedral de Granada |
El acto central incluye la tradicional frase “Granada, ¿qué?”, una fórmula simbólica para recordar la entrada cristiana. También participan asociaciones históricas, fuerzas armadas, autoridades civiles y religiosas, además de ciudadanos vestidos con trajes de época.
En los últimos años, el Día de la Toma ha generado controversia. Para algunos sectores, es una celebración de la unidad nacional, la paz lograda tras una larga guerra y el nacimiento del Estado moderno español. Para otros, representa una herida abierta, asociada a la pérdida de una rica cultura andalusí y al inicio de siglos de exclusión religiosa y cultural.
Colectivos ciudadanos y asociaciones memorialistas piden una reinterpretación del día, más centrada en el encuentro cultural y el reconocimiento de la diversidad que ha conformado Granada.
Más allá de la polémica, el Día de la Toma sigue siendo una fecha muy arraigada en el calendario granadino. Representa un vínculo directo con el pasado, pero también un espejo que obliga a la ciudad a reflexionar sobre su identidad, su historia compartida y la convivencia en el presente.




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