Jardín nazarí: el boj

Aunque los agrónomos andalusíes no le
dedicaron grandes capítulos al boj, sí
dejaron constancia de algunas
de sus propiedades

El boj o al-baqs — البَقْس es un arbusto perenne, de crecimiento lento y extraordinaria longevidad, que puede alcanzar varios metros de altura. Sus pequeñas hojas brillantes y su capacidad para soportar la poda lo convirtieron en una planta apreciada también desde el punto de vista ornamental.

Su madera era especialmente valorada por ser dura, compacta y lisa, y se utilizaba para fabricar pequeños objetos de uso cotidiano, como peines, cazos o porras. El agrónomo Abū l-Jayr, entre los siglos XI y XII, menciona además el característico color blanco amarillento de sus virutas, que algunos autores han relacionado con posibles usos tintóreos, incluso para aclarar el cabello.

Su condición de planta perenne y fácilmente moldeable mediante la poda también favoreció su presencia en jardines, donde podía adoptar formas decorativas. A ello se sumaban sus aplicaciones medicinales: el tratado botánico de la ʿUmda recoge su utilización para combatir la diarrea y reducir la humedad intestinal.

Una planta aparentemente discreta que, en el mundo andalusí, escondía múltiples usos: madera, ornamentación, cosmética y medicina. El boj nos recuerda que los jardines de al-Andalus no eran solo espacios de belleza, sino también auténticos reservorios de conocimiento sobre las plantas y sus propiedades.

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