Los arrabales de al-Tawwabin, Axibin y al-Goryi (San Matías y la Manigua)

Vista de la Alhambra desde el barrio actual de La Manigua

La fisonomía definitiva de la Granada nazarí no fue el resultado de un crecimiento caótico, sino de un proceso complejo de transformaciones urbanas que, entre los siglos XIII y XV, consolidó barrios, redefinió espacios y articuló nuevas áreas productivas y residenciales. En este contexto, los arrabales de al-Tawwabin, Axibin y al-Goryi —en el entorno actual de San Matías y la Manigua— constituyen un ejemplo privilegiado para comprender cómo evolucionó la ciudad más allá de su medina original.

Cuando Granada se convierte en capital del emirato nazarí en el siglo XIII, experimenta profundas reformas urbanísticas. Esto provocó, por un lado, la ocupación y densificación de los espacios que aún quedaban libres dentro de las antiguas murallas y, por otro, un fuerte desarrollo de los arrabales situados fuera del recinto urbano, especialmente en la orilla izquierda del Darro, donde la ciudad se expandió con intensidad. La ciudad heredada de época zirí, con transformaciones almorávides y almohades, sirve de base para una nueva etapa de monumentalización y crecimiento.

Entre la cerca del arrabal de Nayd y la orilla izquierda del Darro se extendía un amplio espacio que comenzó a poblarse ya en los siglos XI y XII. Bajo el arrabal de los alfareros se desarrollaron otros barrios: al-Tawwabin, Axibin y al-Goryi.

Aunque hoy es difícil delimitarlos con precisión sobre el parcelario actual, la arqueología permite aproximaciones:

  • al-Tawwabin: entorno de la actual plaza de Mariana Pineda, donde se situaba la fortaleza de Bibataubín y la puerta Bab al-Tawwabin.
  • Axibin: eje de la actual calle San Matías hasta Pavaneras.
  • al-Goryi: entorno de la actual calle Navas.

Estos tres arrabales no contaban con cercas propias independientes, sino que quedaban integrados en la muralla que descendía desde Bab al-Fajjarin hasta Bab al-Tawwabin y desde allí continuaba cerrando el sector hacia el Campillo y el cauce del Darro.

El Plan Especial del Centro Histórico regula hoy las excavaciones en Granada, pero al haberse redactado
en distintos momentos y con criterios desiguales
—y no adaptarse del todo a la arqueología actual,
más profesionalizada y compleja— puede resultar
 a veces confuso

Aun con esas dificultades, la arqueología urbana
nos ha permitido conocer con mucho más detalle
la Granada nazarí, reconstruyendo su trazado, sus
barrios y la vida cotidiana más allá de lo que
cuentan las fuentes escritas

Las excavaciones han demostrado que la primera ocupación documentada en esta zona se remonta a los siglos XI-XII. En algunos solares se identifican niveles asociados a actividades artesanales, especialmente alfares.

Fue en los siglos XIV y XV cuando el barrio adoptó su forma definitiva: sobre antiguos niveles del siglo XII, probablemente vinculados a alfares abandonados, se levantaron viviendas que respondían al modelo tradicional nazarí, organizadas en torno a un patio central desde el que se accedía a estancias laterales dispuestas de manera axial y simétrica.

Las excavaciones muestran cómo el patio era el auténtico corazón de la vivienda nazarí: en casos como el de la calle Piedra Santa, una casa de origen del siglo XI fue reformada en el XIV con alberca, parterre, canalizaciones y nuevos muros, reforzando su función como espacio central de la vida doméstica y de gestión del agua. Este mismo patrón se repite en otros solares de la zona, donde a una ocupación inicial de los siglos XII-XIII le siguen reformas y una mayor densificación urbana en el XIV, culminando en la consolidación definitiva de calles y manzanas.

Decoración nazarí conservada en el interior
del local en la calle Jazmín de San Matías 4

Un aspecto fundamental es que las excavaciones desmontan la imagen tradicional de una ciudad islámica de trazado puramente irregular. En esta zona se documentan:

  • Calles paralelas.
  • Manzanas organizadas.
  • Planificación coherente del espacio.

El crecimiento demográfico y la necesidad de integrar nueva población favorecieron esta estructuración más racional.

La consolidación de los arrabales de al-Tawwabin, Axibin y al-Goryi refleja un fenómeno más amplio: la transformación de Granada en una capital plenamente estructurada, donde:

  • Se densifican antiguos espacios.
  • Se reorganizan áreas artesanales.
  • Se consolidan ejes viarios.
  • Se redefine la vivienda urbana.

Lejos de una imagen estática, la Granada nazarí fue una ciudad dinámica, en permanente adaptación a las necesidades políticas, económicas y demográficas del emirato.

Gracias a la arqueología urbana —y pese a las limitaciones normativas y administrativas actuales— hoy podemos reconstruir con mayor precisión la vida cotidiana y la trama urbana de estos barrios que aún laten bajo las calles de San Matías y la Manigua.


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