Jardín nazarí: el olivo
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| Zaytun en árabe significa aceituna y esta palabra hizo que se dejara de usar el término latino oleum |
En época andalusí (siglos VIII al XV) el aceite se utilizaba en cocina, perfumería, medicina y como inserticida. En al-Ándalus zaytun. Su madera, lo mismo que su güito, del que se obtenía el llamado cisco, se ha empleado como fuente de calor. La generosidad del olivo lo envuelve en un halo mágico que retrataban los geóponos andalusíes. Así, al-Tignari recoge: “No debe varearlo más que un hombre puro, y tampoco recoger aceitunas más que una mujer pura”. Ibn al-Awwam decía de él: “Debe cuidarlo varón honesto y puro y contento con lo que Dios le dé, y debe alejarse de él toda mujer que esté menstruando, varón de impureza legal, o esteril o libertino”.
El olivo es un pequeño árbol de hoja perenne, perfectamente adaptado al clima mediterráneo. Es una especie resistente, capaz de soportar condiciones difíciles, y puede alcanzar una extraordinaria longevidad. El acebuche (Olea europaea var. sylvestris), su forma silvestre, está en el origen de los olivos cultivados.
Su presencia fue fundamental en el paisaje de al-Ándalus, hasta el punto de ocupar un lugar destacado en los tratados de los agrónomos andalusíes. En ellos encontramos abundante información sobre su cultivo, poda y cuidados, pero también sobre la gran variedad de usos de sus frutos y de su aceite, tanto en la alimentación como en la medicina y en diferentes actividades artesanales.
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| La madera del olivo es dura y compacta, pudiendo ser trabajada, teñida y pulida |
Pero el olivo no fue solamente un árbol de enorme importancia económica y agrícola. También adquirió una profunda dimensión simbólica y espiritual en la cultura islámica. El Corán lo menciona en varias ocasiones y lo presenta como un árbol bendito. Una de las referencias más conocidas aparece en la sura XXIV, 35, donde se compara la luz divina con la de una lámpara alimentada por el aceite de un olivo:
“(…) de un árbol bendito, un olivo, que no es del Oriente ni del Occidente, y cuyo aceite casi alumbra aun sin haber sido tocado por el fuego”.
Así, el olivo reúne en sí mismo muchas de las dimensiones que caracterizaron el mundo andalusí: agricultura, alimentación, economía, medicina y espiritualidad. Un árbol cotidiano que, al mismo tiempo, llegó a convertirse en uno de los grandes símbolos de la cultura mediterránea y del Islam.





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