Monasterio e Iglesia de San Jerónimo

Uno de los patios del
Monasterio de San Jerónimo


El Monasterio e iglesia de San Jerónimo fue fundado por los Reyes Católicos en Santa Fe el mismo año de la conquista de Granada, pero al poco tiempo fue trasladado a la capital (pasando de la advocación a Santa Catalina Mártir a la Concepción de Nuestra Señora) estableciéndose al principio en la casa y huerta de llamadas del Nublo, que pertenecieron a los monarcas nazaríes y que los conquistadores donaron a la Orden jerónima junto a otros bienes, en el arrabal de la Almazda (actual zona de la calle San Jerónimo)

Comenzó su edificación en 1496, en el lugar llamado la Almorava, que hoy ocupa el Hospital de San Juan de Dios, y para ella los Reyes cedieron en 1500, toda la piedra árabe de la Puerta de Elvira, pero al poco se dispuso por Real Cédula de 13 de junio de 1504 que, para mejorar la fundación, pasara a edificarse en otro lugar próximo conocido por Dar Ibn Murdi, que constaba de casa, huerta y molino de aceite y al que se trasladaron los monjes en 1521; también el Hospital de Hermanitas de los Pobres fue construido sobre los terrenos de la huerta del Monasterio entre 1875 y 1880. 

Al finalizar la construcción de la capilla mayor en 1522, se trasladaron los restos del Gran Capitán desde el Convento de San Francisco Casa Grande, así como de su familia, en un solemne cortejo rodeado de las banderas y estandartes que pregonaban sus glorias militares. Existe la tradición de que Gonzalo de Córdoba, en los días del cerco de Granada, sostuvo una escaramuza en los campos de Aynadamar con unos jinetes nazaríes, an auxilio de los cuales acudió un tropel de granadinos que pusieron en grave peligro la vida del audillo cristiano que, al salvarla, hizo promesa de fundar un monasterio en aquel sitio.

El Gran Capitán se
encuentra enterrado en
el centro de la nave del crucero
El epitafio que aparece grabado indica lo siguiente: "Los huesos de Gonzalo Fernández de Córdoba que, con su valor, se apropió el sobrenombre de Gran Capitán, están confinados a esta sepultura hasta que al fin sean restituidos, a la luz perpetua. Su gloria no quedó sepultada con él".

Epitafio de la sepultura
del Gran Capitán
En la cripta se depositaron en 1552 los restos de él y de su esposa hasta la invasión francesa, cuando las tropas napoleónicas lo profanaron. Con la exclaustración de mediados del XIX, el Monasterio estuvo abandonado y la Academia provincial de Bellas Artes recogió los restos que quedaban (calzado, ropas de seda y terciopelo y madera de cedro de las cajas) hasta que una vez decidida la construcción en Madrid de un Panteón nacional de españoles célebres se enviaron allí hasta su recuperación por la Comisión granadina de monumentos en 1874, dándoles sepultura definitiva dentro de una caja de plomo.

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