¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

domingo, 10 de diciembre de 2017

El asedio final de la ciudad de Granada (1490 - 1491)

El 10 de diciembre de 1489 -tal fecha como hoy pero de hace 528 años- el paladín de la resistencia nazarí frente a las fuerzas cristianas, Mohammed XIII al-Zagal "El Valiente" rindió el levante granadino, pasando el relevo a su sobrino Mohammed XII más conocido como Boabdil.

Boabdil acordó en febrero de 1487 con la reina Isabel I su disposición a mantener lo acordado, es decir apoyarle para recuperar el trono de Granada para entregarle posteriormente la ciudad a manos cristianas. El monarca nazarí le escribió una misiva agradeciéndole la ayuda prestada para recuperar una ciudad hostil a la actitud pacifista de Boabdil a finales de abril de 1487.

Los regidores sevillanos decidieron hacer una procesión muy solemne en
torno a la catedral hispalense el día de Reyes de 1490 para agradecer
a Dios la victoria de los Reyes Católicos para ganar las plazas de
Baza, Guadix, Almería y prácticamente todo el reino de Granada
Hubo intercambios de embajadas entre Boabdil y los Reyes Católicos en la segunda quincena del mes de enero de 1490 para que el monarca nazarí cumpliera lo pactado. Pero Boabdil decidió resistir y se sentía despechado puesto que los monarcas cristianos no le querían otorgar la tierra que pedía e inducido por la facción más reacia a la rendición.

Isabel y Fernando se prepararon pues para la guerra, incrementando los efectivos militares de las fortalezas y villas que rodeaban la vega del Genil; el 21 de mayo de 1491 llegó una hueste de 5.000 caballeros y 20.000 peones procedentes de Sevilla, tomando la Torre Romilla, donde el rey Fernando pudo apreciar la fidelidad de los nazaríes que cambiaban a su bando, tales como "el Zagal" o don Pedro de Granada y su hijo Alonso Granada Venegas, quienes mostraban los puntos débiles de la ciudad.

Durante doce días las tropas cristianas talaron la Vega para reducir el mantenimiento de los granadinos hispanomusulmanes, mientras que la reina Isabel I se mantuvo en Moclín, mientras que Boabdil tomaba la fortaleza de Padul y el valle de Lecrín, levantar las tahas de la Alpujarra pero sin lograr abrirse paso al mar pues tuvo que levantar el cerco a Salobreña (Salawbaniya) ante la noticia de que el rey Fernando volvía sobre Granada. Sin embargo, la guerra de Aragón con Francia obligó al rey Fernando dar una tregua a Granada durante los últimos meses de 1490. 

En esa época sólo se conocieron algunas cabalgadas nazaríes contra antiguos lugares de la frontera giennense, permutas de cautivos y, sobre todo, la hazaña de Pérez de Pulgar de colgar en la puerta de la mezquita mayor de Granada "Ave María", lo que le sirvió para que el 31 de diciembre de 1490 tuviera la merced de ser enterrado en la futura catedral de Granada como recompensa.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Ali al-Mandari, Sidi Mandri (aprox 1450 - 1540)

Abu al-Hassan Alí al-Mandari al-Garnati, o simplemente Ali al-Mandari o al-Mandri, más conocido como Sidi Mandri fue un militar de alto rango de los ejércitos nazaríes leales a Boabdil, además del último gobernante del punto fronterizo de Píñar, habiéndola rendido a los Reyes Católicos en 1485. Tras la caída de toda la comarca de los Montes Orientales, al-Mandri no aceptó la sumisión del vasallaje a los cristianos y se exilió a Marruecos, gobernado por los wattasíes. 

El sentimiento de derrota se vio agudizado por el cautiverio del monarca nazarí que había caído en poder de los cristianos tras el cerco de Lucena en 1483, llevaron a Al-Mandari y a un grupo de fieles y bravos guerreros a poniéndose a servicio del señor de Marruecos, en constante lucha con las guarniciones portuguesas.

Su papel en el reino de Granada y su pasado es una incógnita de la que sólo se conocen algunos datos proporcionados por León el Africano. Todo apunta a que Al-Mandri pertenecía a una noble familia granadina, siendo su abuelo Alí-Abd Allah Muhammad Al-Mandari según se cita en un documento fechado en el 1476 y que al parecer el cargo de alcaides de la fortaleza de Piñar, lo habrían ostentado otros miembros de su familia anteriormente.

Estuvo casado con una sobrina de Aben Comixa llamada Fátima quien sería apresada por Alonso de Cárdenas cuando vadeabe el río Genil y conducida hasta Pinos Puente, donde le aguardaba el Conde de Tendilla quien la encerraría en Alcalá la Real, hasta que fue libertada gracias a la mediación del propio Boabdil.

Acompañado por sus tropas y otros refugiados hispano-musulmanes se asentaron en el conjunto de ruinas que formaba Tetuán que había sido arrasada en el siglo XIV y XV por castellanos y portugueses respectivamente. Ochenta granadinos nazaríes comenzaron a construir casas en la parte denominada Al Balad, pero eran hostigados por la tribu de los Beni Hozmar, que reivindicaban la propiedad de este lugar. Informaron al sultán Mohammad Ach-Chaikh Al Wattassi quien les prestó unos soldados para protegerles además de escribir al gobernador de Chauen -otra población formada por gentes venidas de al-Ándalus- para que enviara a una persona competente que construyera una muralla defensiva. Mohammed ben Ali Al Mandari, un comandante de origen andalusí unió la ciudad, de la que fue gobernador y arquitecto. Es considerado como el verdadero fundador.

A los granadinos exiliados se debe la refundación de la Tetuan y
la reconstrucción de la parte más antigua de su medina bajo la
dirección de Sidi Mandri que la gobernó desde 1485 hasta su muerte.

Hacia 1500 se casó con Sayyida al-Hurra, una joven de origen andalusí, hija del gobernador de Chauen. Sayyida al-Hurra (cuyo nombre se traduciría por "la Señora Libre") gobernó Tetuán mientras su marido padecía una larga enfermedad fruto de sus heridas de guerra. Ambos contribuían a financiar la piratería a través del puerto de Martil, una actividad a la que se dedicaron muchos refugiados hispanos. Al morir Sidi Mandri en 1540, viejo y ciego, su esposa asumió brevemente el gobierno de Tetuán, ya que los muchos enemigos de su marido lograron apartarla del poder en 1542.

Sidi Mandri fue un personaje longevo y a diferencia del resto de su vida anterior de la que pocos detalles se conocen, su muerte si puede fecharse de un modo casi exacto ya que el misionero sevillano Fernando de Contreras, redentor de cautivos, presenció los últimos años de vida del refundador de Tetuán al que pretendía convertir al catolicismo y que  sirvió posteriormente como mediador entre Hasen Al-Mandari –su yerno- y la corte hispana. Fernando de Contreras relató a Sidi Mandri noticias de su lejana y querida Granada a la que nunca pudo regresar.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Cementerio de la Puerta de Elvira

Vista de la Puerta de Elvira y sobre ella a la
izquierda puede verse la Puerta de Monaita

Este cementerio o maqbara era enorme, llegando hasta la actual ermita del Cristo de la Yedra, debiendo coincidir su construcción con la de la Puerta de Elvira o Bab al-Hadid. Cerca se encontraba el barrio de los estereros o al-Hassarin.

En 1494, el viajero alemán Jerónimo Münzer lo describió: "saliendo de la puerta de Elvira, próxima a nuestra posada, fuimos al cementerio moro, que está en aquellas inmediaciones, y el cual es tan grande y tan bien dispuesto que causa maravilla. Su parte más antigua esta plantada de olivos, y la más moderna sin ningún árbol. Las sepulturas de los ricos son cuadradas y a modo de jardines, cerradas con un muro de piedra".

Las fosas formaban ciudades, pudiendo distinguirse los sepulcros de personas humildes (lápidas sencillas y alargadas) o de pudientesEn este cementerio había una fosa común destinada a pobres e indigentes que no podían pagar un entierro digno.

En primer plano la explanada donde estuvo el cementerio de Puerta de Elvira
ocupado parcialmente por el Hospital Real (a la izquierda del dibujo) y otras
construcciones del siglo XVI, según un grabado de Anton Van den Wyngaerde (1567)

viernes, 17 de noviembre de 2017

Al-Qalasádí (1412/3-1486)

Fue experto en teología, originario de Baza, posteriormente se a la capital granadina. Con 25 años, emprende su "rihla fítalab al-culüm", un "viaje de estudios" que aprovecha para aprender con los sabios más reputados de cada lugar que visita. Durante dos años y medio recorre Tremecén y Túnez y posteriormente reside más de un año en Alejandría, tras pasar por Trípoli. Quince años después de su partida se instala en Granada y finalmente se trasladará a Báya, en Túnez, donde morirá en 1486. Al-Qalasádí nos deja una obra donde describe Baza y nos da los nombres de seis preclaros sabios bastetanos. 

domingo, 3 de septiembre de 2017

Ibn As-Sabbah

Poco se sabe de la biografía de Ibn As-Sabbah más que pertenecía a la tribu de los Qahtani del sur del Yemen, alardeando de su rancio abolengo y afirmando que su familia participó en la conquista de al-Ándalus. 

Durante su estancia en La Meca (alrededor de 1450 o 1460) por un año memorizó el Corán, además de aprovechar la peregrinación para aprender de los ulemas de diferentes ciudades. Poseía una mediana cultura religiosa pero un buen conocimiento de historia, aunque su estilo de escritura era poco cuidado, hay que puntualizar que la obra es fruto de un dictado oral, cuando Ibn As-Sabbah era sexagenario y había perdido la vista y vivía en la ciudad de Almería hasta después de su conquista en 1490 por Fernando El Católico.

Entre estos apuntes hay varios fragmentos dedicados al Reino nazarí de Granada. Traducción de los textos árabes de Ibn As-Sabbah

“Llegué a la ciudad de Granada, que es la morada de su realeza. Es una ciudad de bellas construcciones públicas y hermosos rincones, que pende de la montaña. Sobre ella se encuentra la Alhambra, que es la residencia del monarca. Es una ciudad generosa. En ella hay de toda clase de bienes: abundan las aguas, los sembrados, los cultivos, las huertas, las verduras y tiene muchas edificaciones; todo ello prolifera en ciudades y fortalezas. Es una capital de su reino y entre sus gentes: hay rectitud en la administración de justicia; corrección en las ventas y las compras; respetan lo recomendado y rehúsan lo reprobado. No hay en ella nadie hambriento, ni desnudo, ni quien proteste, ni quien llore, y esto indica que reina la justicia y la benevolencia. En sus gentes reside la bondad y la piedad.

De mi tristeza por la pérdida de la península de Al-Andalus me consuela -y doy gracias a Dios-, porque dejó una parte de la península de España (yazírat Isbánfya) bajo el gobierno de los musulmanes /Gracias a Dios! Doy gracias a Dios cuando le irrita alguna de sus criaturas, ya que su clemencia, su generosidad, su liberalidad, su gracia y su misericordia, vencen a su indignación y su cólera”

"Alabado seas, Señor de los inicios, Señor de todas las cosas. Tú eres el Dios único, no hay otro dios sino Tú, y recordé la historia de nuestro padre Adán, su salida y caída del Paraíso”

“Quien vive en el territorio de Al-Andalus  es un bienaventurado, quien muere en él es un mártir. Ello demuestra que aquella tierra es lo último que les resta a los devotos. Sus pobladores son los últimos devotos”

“Entré en la ciudad de Granada -¡Dios la devuelva al Islam y triunfe en ella!-, y vi en ella bellos edificios privados, buenas construcciones públicas y ríos surcándola por medio de ella. También vi a ulemas, lectores coránicos, y a los siete jueces, cuyos nombres eran renombrados entre los viajeros.”

“Es una ciudad que pende de un monte -de Sierra Nevada (Yabal Sulayr)-; con un aspecto extraordinario, mira hacia el territorio enemigo; de blancas murallas, es una bella ciudad, con una corona encima de su cabeza: es la residencia del rey titulado ‘de la Alhambra’, que derrama desde ella agua y verdor. Es una ciudad adornada con muchos árboles, edificios privados y alcázares (qusür). Entre todo lo que encierra, en ella hay un millón de jardines, hay un millón de alcázares habitados por hombres, niños y mujeres. En tiempo de los frutos está llena de buena gente. En cada alcázar (qasr) se encuentra el canto y la música durante cinco meses, con comida, bebida, fiesta y alegría.”

“La ciudad de Granada no tiene semejante entre todas las ciudades de Al-Andalus. Es ciudad en la que hay rectitud en toda la administración de justicia: en el almotacenazgo, en los precios, en las ventas y en las compras, tomando precauciones contra la usura, y observando lo licito.”

“La ciudad de Granada tiene buena atmósfera y buenas aguas; se ven elegantes brocados en hombres, niños y mujeres y son frecuentes los ricos trajes y los vestidos. Hay extensos sembrados, mucho ganado, excelentes dehesas (al- marcá), y mucha esperanza en todos los asuntos. Quien la habita es bienaventurado, y quien es muerto en ella es un mártir.”

“Es suficiente con que el enemigo la observe, para que sea sometido; suficiente es que ella combata con Satanás y con los seguidores de los ídolos para ser vencedora de los señores de las cruces, los cristianos. La ve el enemigo y se angustia. Basta con los símbolos de la opulencia del Islam que en ella han perdurado contra los adoradores de los ídolos y las cruces. Tiene ciudades y fortalezas de renombre. Hay caballería regular en las fronteras de los cristianos; están preparados con gran número de tropas y material de guerra, con las espadas afiladas; están dispuestos a toda hora y en cualquier época; esperan al enemigo con los pechos distendidos y los corazones alegres. Sus algazúas son renombradas, sus estandartes difundidos y sus contraataques victoriosos. Sometieron al enemigo e hicieron triunfar la religión. Están orgullosas de ellos las capitales de los musulmanes.”

“Dios le bendiga-: quien quiera ver a Damasco mire hacia Valencia y a Granada, y lo vera en sus aguas, sus aires, sus edificios privados y sus buenas construcciones públicas. Mi alma no se alivia cuando entro en las ciudades en que tomo residencia, si no es en la ciudad de Granada. Hay en ella muchas fortalezas, alquerías y ciudades, como en Siria. Han sido los viajeros que describieron las ciudades, quienes dijeron: <<La península de Al-Andalus es sublime>>٠ Y es cierta esta afirmación suya.”

“ De los siete climas existentes, de los cinco por los que viajé no vi mejor, ni con más donaire, ni más luminoso panorama como en la tierra de Valencia, a fierra de Murcia, a fierra de Córdoba, y a fierra de Granada. Quien quiera ver Siria que mire a este país de Al-Andalus -aunque Siria sea tierra sagrada, en ella está el lugar de reunión, y en ella está el destino-.”

“El país de los Banü l-Ahmar tiene ciudades en número comparable con Siria: como Malaga, Guadix, Baza (Basta) -la casa del azafrán-, Almería -la morada de los comerciantes-, Almuñécar (Munakab) -la sede de la caña dulce y del azúcar-, Málaga -la casa de la loza dorada-, Sierra Nevada -la morada de la seda temprana-. Debajo de ésta, la ya citada ciudad de Granada  es la sede de la artesanía del tejido de la tela de seda y del tafetán. No se ve en el país otra manufactura; es todo lo que produce su población en cuanto a artesanías. Esto semeja lo que hay en la ciudad de Granada y su reino, además de sus sembrados y su ganado.”

“Se satisface con el excedente del terreno y de las regiones. Es un país en que no se interrumpe la producción de cosechas en el campo, ni de frutos, en el que sus cereales son abundantes, y sus viviendas son amplias. No hay entre ellos temor en los comercios (mahall); sin haber carestía, los hombres en sus vientres tienen hambre, sus caras son luminosas, sus cuerpos recios, y son sus corazones fieles en la fe. No prestan oídos ni a lo falso, ni a lo imposible. Los hemos descrito con un carácter como el de los ansar: son jóvenes libres, combatientes. No ven en Dios sino a un censor severo que reprocha, y no atemorizan sino a los infieles. La muerte en el yihád es para ellos más dulce que la miel, y más tierna que la mantequilla; reclaman la otra vida, y complacen al Señor  con el esfuerzo, la resolución, la determinación, la energía y el amor. Piden el favor del Clemente, el paraíso de la satisfacción, las huríes de negros ojos y el paraíso de la satisfacción.”

“Se asemeja el dominio de los Banü l-Ahmar a Siria. En cada alquería hay mezquita con predicación (jutba), agua, y llamada a la oración, es decir, hay alminares, o sea minaretes; en cada alquería hay un minarete que se asemeja a las torres de la costa; en cada alquería hay jutba. Alquerías y fortalezas semejan en número a las estrellas del cielo, y también a las montañas de Jerusalén. ¡Por Dios, su heredad es bendita!, es el resto de la bendición (baraka) que existió en la península de España (yazírat Isbáníya); la prueba de esta bendición se encuentra en el texto coránico y en la victoria sobre el enemigo en todos los años pasados y venideros. Observa si no, las numerosas batallas de nuestra época, y de época de nuestros abuelos, ¡en cuántas batallas vencimos a los enemigos! Basta con mencionar la batalla del desfiladero (waqca fayy), lo mejor de este tiempo nuestro. Esta es la mejor prueba y el mérito que la destaca sobre los demás países. Así ocurrió en ella con una numerosa partida de cristianos y un pequeño grupo de musulmanes, como en la batalla de Guadix -que es una capital del reino, con fertilidad, prosperidad y riquezas; en su tierra cuenta con abundancia de aguas, huertas y jardines; entre unos montes, hacia el occidente, está la ciudad de Ronda, en su alfoz tiene muchos cultivos, sembrados y ganado-.”

“Después de Siria y Egipto no hay en los países árabes mejor lugar para el creyente, señalado por lo religioso y lo material, sino la heredad de los Banü l-Ahmar, en Al-Andalus. Con la ayuda de Dios esto es lo que hemos resumido de las historias de la península de España, y de lo que en ella ocurrió de bueno y de malo. Pedimos a Dios nuestro Señor que sea bondadoso con la descendencia que permanece, y que extienda un velo protector sobre los fieles a la religión que están bajo la dimma en la citada península; que no castigue a quien tuvo la posibilidad de salir de ella, y no salió. Que Dios no les sancione con el castigo; ciertamente, Él es liberal, generoso, indulgente, no se precipita , y les salva con la bendición de la profesión islámica de fe en el 'monoteísmo' y con la 'intención' (niyya) sincera en la religión de Dios y en la ley canónica (sarfca) de Su Profeta -¡sobre él sea la paz!-. Pedimos a Dios nuestro Señor que reúna a la comunidad (yamáca) de los musulmanes en los jardines del Paraíso, con los profetas, los mártires y los devotos. Amén. ¡Oh, Señor del universo! Dios, el Altísimo, dice: Asignamos esa Morada Postrera a quienes no quieren conducirse con altivez en la tierra, ni corromper. El buen final es para los que temen a Alláh.”

“Salí del país de Al-Andalus, y ha sido descrito en sus bondades y diferencias. ¡Dios es quien da el éxito principal! Nos fuimos del dominio de los Banü l-Ahmar. Éste se extiende por una distancia de siete jornadas a lo largo, y tres a lo ancho, sin embargo, se halla bien poblado de alquerías y fortalezas. Todas sus poblaciones se hallan enfrente una de otra; no está alejada una ciudad de otra, una alquería de su vecina, una fortaleza de la otra. Todas ellas miran una a la otra inmediata. ¡Dios restaure el Islam hasta el día de la Resurrección!.”

lunes, 28 de agosto de 2017

Pieza del mes en el Museo de La Alhambra: El Corán nazarí

Este ejemplar de Corán nazarí se encuentra en un estado
de conservación excelente

Desde hace un tiempo, El Patronato de la Alhambra y el Generalife se ha centrado en la recuperación y puesta en valor del legado religioso del monumento como por ejemplo en la restauración completa del Oratorio del Partal y ahora centrando la pieza del mes en dos volúmenes de El Corán, uno almohade y otro nazarí que forman parte de la exposición permanente del Museo Hispanomusulmán de La Alhambra en el Palacio de Carlos V. La arabista, experta en este tipo de documentos, Mariana Kalaitzidou, ha sido la encargada en esta ocasión de dar a conocer ambas piezas cada sábado de este mes.

Centrándonos en el Corán nazarí, éste fue adquirido por el Estado en una subasta de la Casa Sotheby's por su gran valor, no sólo religioso e histórico, sino también lingüístico y trasladado posteriormente hasta el museo en 1997. Se trata de un fragmento (El Corán se compone de 30 partes y 114 capítulos llamados azoras) encuadernado en cuero y que conserva parte de la cubierta original, con repujado y medallones con decoración vegetal y dorados. El Corán nazarí es un ejemplar que corresponde a la azora LXIV, un fragmento de 142 hojas y tiene trece líneas de texto en tinta negra por página aproximadamente, en escritura magrebí de caracteres con poco grosor en el trazo y uniforme. 

Está escrito sobre pergamino con otros colores como rojo (para el signo diacrítico de para la vocalización), dorado (motivos geométricos para la separación de versículos), blanco (para estampas de fondos dorados sobre los que desarrolla toda una labor de lazo en blanco) y el azul verdoso (en signos auxiliares) –que se han conservado estupendamente- y decorado con numerosos motivos ornamentales, destacando los epigráficos, geométricos y vegetales. Entre los primeros, predominan cintas entrelazadas, polígonos estrellados o estampas cuadrangulares con motivos circulares inscritos. Destacar también las marcas usadas para la separación de los versículos, una en forma de gota con una parte superior triangular que alberga palmas y otra inferior, que incluye la palabra “hampa”, es decir cinco, que indica por tanto, la separación de cinco versículos. La otra, en forma de rueda de ocho segmentos con un círculo central, incluye la palabra “ashara”, es decir, diez, indicando la separación de diez versículos.

sábado, 26 de agosto de 2017

La Alhambra subterránea

Pasadizos descubiertos y adaptados en el Cármen
de la Fundación Rodriguez-Acosta y que son
de origen hispanomusulmán y que al
parecer conectaban con Torres Bermejas


Existe una Alhambra desconocida para el turista, que atraviesa el subsuelo por metros de galerías, silos y aljibes, pasillos y pasadizos estrechos envueltos en la oscuridad, una red subterránea que se esconde en la llamada “ciudad roja” que sólo conocen unos pocos privilegiados. La Alhambra está cruzada bajo tierra por túneles, mazmorras y espacios defensivos como la cueva semioculta entre la maleza que da paso a una galería subterránea que asciende hasta los palacios nazaríes a través de doscientos escalones, tal vez una vía de escape en caso de necesidad, aunque también existe la teoría de que fuera un acceso a una zona donde se cobijaban fieras exóticas como se acostumbraba en las cortes orientales. O como el pasadizo que lleva desde el Patio de la Reja al Patio del Cuarto Dorado y que servía para reforzar y actuar con rapidez a la guardia de palacio, así como los pasadizos que existen en la Colina del Mauror.

Acceso a un pasadizo oculto en los bosques de La Alhambra


Por el momento se han descubierto veintiún silos en La Alhambra, de las cuales seis se encontraban en la alcazaba, y en muchas ocasiones fueron encontrados manera fortuita cuando algún jardinero se hundió unos palmos mientras trabajaba. Espacios subterráneos que sirvieron para almacenar alimentos en silos bajo tierra que conservaban trigo y semillas, pero que también eran utilizados como mazmorras durante las etapas más bélicas del Reino nazarí, donde los cautivos esperaban a ser canjeados por otros prisioneros. Un orificio en lo alto del zulo era el único acceso desde el exterior, al que era imposible escalar. El interior tenía una planta circular y paredes descarnadas que forman un embudo donde los presos yacían tumbados en sus camastros en condiciones de poca higiene y donde aún quedan restos de los ladrillos que se disponían de forma radial para crear divisiones, así como un vasar donde se apoyaba la escudilla.

En la alcazaba de la Alhambra se encuentra un silo que estuvo enterrado
hasta principios del siglo XX cuando apareció el barrio castrense
durante unas excavaciones arqueológicas

Los monarcas nazaríes sentían al enemigo dentro de su propia casa, sucediéndose asesinatos, levantamientos, guerras civiles fratricidas, cundiendo el miedo y la tiranía entre muchos reyes que llegaron a desconfiar de sus súbditos y familiares. Este hecho, así como el temor a un ataque cristiano, por lo que se configuró un laberinto de entradas y salidas en el camino de ronda de la muralla, haciendo de La Alhambra una plaza inexpugnable, unas galerías concebidas para que el cuerpo de guardia pudiera hacer su ronda por el adarve alto de la muralla sin tener que descender al adarve bajo, haciéndose subterráneos al pasar por conjuntos palaciegos –como en el caso de la torre de Comares- para evitar obstáculos, permitiendo un control total y la protección sin interferir en la vida civil.

También se dice que estos espacios pudieron servir para guardar los tesoros que acumularon los monarcas granadinos, grandes cantidades de oro y plata que en muchos casos estaban destinados a pagar parias al reino de Castilla, así como joyas de elevadísimo valor (ver post sobre el rubí del rey Bermejo)  que pudieron esconderse, como muchos apuntan, en la llamada Sala de las Ninfas –en el sotano de la Sala de la Barca-.

En el programa de televisión “Cuarto Milenio” hicieron un reportaje especial sobre estos espacios que puede reproducirse aquí o el documental de Canal Historia junto a la Asociación Pura Vida que organiza visitas a estos espacios (contactar por email asocpuravida@gmail.com o tel 692103656)