¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Pieza del mes en el Museo de La Alhambra: Aleros Nazaríes



Alero nazarí que protagoniza la Pieza del mes de Septiembre
y que el Dr Javier Serrano Espinosa utiliza como introducción
hasta llegar a la restauración del espacio que ocupaba en origen

El Dr Javier Serrano Espinosa dedica esta explicación a la memoria del Antonio Fernández Puertas, fallecido el 21 de agosto de 2016, quien fuera director-conservador del Museo Nacional de la Alhambra entre 1978 y 1992 y uno de los más prestigiosos investigadores del patrimonio musulmán en España.

Los Reyes Católicos se preocupan en la conservación de La Alhambra, por lo que desde 1496 libran cantidades de dinero para su mantenimiento y arreglo. Así, tal como recojen documentos del Archivo de Simancas, un artesano -posiblemente de origen nazarí- llamado Abraham Maderas entra a formar parte del elenco de artistas de la Corte de los monarcas cristianos, dedicándose al mantenimiento de la policromía de los aleros de La Alhambra.

Los aleros son piezas de madera tallada que combinan el trabajo de carpintería con la policromía para conseguir destacar los detalles de los relieves decorativos e individualizar los detalles, ya que no hay que olvidar que estas piezas se colocan a cierta altura y deben ser observadas desde el suelo.

Los aleros protagonistas de "La Pieza del Mes de Septiembre" proceden del patio del palacio de Comares o Arrayanes, obra clave de la construcción del monarca Yusuf I, y finalizado por su hijo Mohammed V

Estas piezas (de las cuales existen buenos dibujos obra de Manuel López Reche) vienen decoradas con motivos vegetales y pueden dividirse en varias partes:
  • El papo, que es la parte que se ve desde abajo
  • El contrapapo la parte opuesta sobre la cual se colocarían unas tablas llamadas tocaduras que sostendría el tejado
En la siguiente imagen, muy esquemática, se muestran las partes de un alero


La última parte decorativa es la acanaladura para tabicar pues hay que tener
en cuenta que para que el alero soporte el peso del voladizo necesita que
sólo 1/4 parte sea visible mientras que el resto estaría incrustada en la
pared del edificio del que forma parte

En la parte opuesta de la acanaladura, se remata la decoración vegetal con una imagen de una piña que evolucionará en otros ejemplos del siglo XV es una forma tallada y no sólo pintada. En la pieza de la temática a tratar, al ser más primitiva, está pintada con líneas negras sobre un fondo blanco.

Aunque la imagen representa el diseño de un alero de El Mexuar,
no del que nos referimos, sirve de ejemplo para señalar la piña comentada
Estos canecillos son llamados canecillos de ochos por las decoraciones laterales talladas, similares a la forma del número ocho o a rollos cuyo objetivo es romper la rigidez que daría una forma cúbica o rectangular.

Formas de ocho a las que hago referencia, talladas en el lateral del canecillo

Estas piezas presumiblemente provienen de la zona norte del pórtico del
Patio de los Arrayanes, la que antecede a la Sala de la Barca y serían
extraídas en la década de 1860 por Rafael Contreras
En esta imagen de Edward King Terison de 1851 aparece
señalado el lugar que ocupaba el alero de la pieza del mes
En la primera imagen superior izquierda aparece se muestra una imagen
de 1855 de Louis Leon Masson cuando los arcos tuvieron que ser apuntalados
y aparecen marcadas las ventanas que se abrieron sobre las alacenas nazaríes;
a la derecha de esa imagen aparece el resultado de la restauración de 1865
donde se tapiaron ventanas, se colocó un cupulín orientalista, así como
una terraza y torres en los extremos habiendo desapareciendo el tejado
que continuaba hasta la Torre de Comares

En 1855 los arcos del Patio de los Arrayanes de la torre de Comares fueron apuntalados ya que se estaban desplazando peligrando su conservación por la pudrición de varios de los maderos que conformaban su primitiva cubierta nazarí a un agua que cobijaba . Por tanto se presiona a la Corona Española para que libere fondos para su conservación ya que La Alahambra aún formaba parte de los Sitios Reales.

Ramón Soriano, ingeniero real, propone en 1857 desmontar la cubierta -el tejado- para mover a la vez las arcadas del pórtico y volver a colocarlas correctamente sobre las columnas.

Posteriormente, Rafael Contreras monta de forma decorativa el tejado, incluyéndole un cupulín sin criterio histórico, eliminando parte del tejado y colocando una terraza rematada de torreones en los extremos y almenas. Estos torreones y terraza no han sido modificados, manteniéndose una imagen falseada, orientalizada y enriquecida falsamente del espacio.

En el siguiente diseño marco la zona que Rafael Contreras incluye

sábado, 10 de septiembre de 2016

Castillo de Illora

El recinto fortificado de Íllora, a diferencia de otros castillos fronterizos del
Reino nazarí de Granada, contaba con tres recintos diferenciados

El castillo de Íllora tiene su origen en el siglo XI, no obstante en época nazarí, al pasar a ocupar la primera línea defensiva, la fortaleza fue reparada y transformada y por su importante posición estratégica en la defensa de la vega de Granada y su cercanía a la frontera con Jaén. Se construyeron una serie de atalayas, que permitían conectarlo visualmente con los sistemas de vigilancia del Castillo de Montefrío y con Moclín. Las más importantes de estas torres, eran la torre de Brácana y las atalayas de la Mesa y de la Gallina. Además de las mencionadas atalayas existían torres de alquería, cuya principal finalidad era la defensa de las comunidades campesinas. Este debía ser el caso de la torre conservada en el anejo de Tocón. Cuenta con tres plantas y azotea y parece que estaba rodeada de una cerca perimetral a modo de albacar. Normalmente, las torres atalayas cuentan con una única estancia en la zona superior y son de menores dimensiones.




El castillo de Íllora sufrió diferentes ataques en época nazarí. En junio de 1319, los infantes Pedro y Juan de Castilla se apoderaron de la villa de Íllora y de su arrabal, y si se hubieran quedado otro día, según afirma la Crónica de Alfonso XI, también habrían tomado su castillo. Se dirigían a devastar la Vega de Granada, por lo que el infante Pedro no quiso permanecer más tiempo allí, pues su voluntad era asediar Granada y tenerla cercada "hasta que la ganasen, o morir sobrello",​ aunque poco después ambos infantes murieron en el Desastre de la Vega de Granada, acaecido el 25 de junio de 1319. Con posterioridad, en 1341, Alfonso XI dirigió también una incursión contra Íllora. En 1431, el Condestable Álvaro de Luna realiza una importante incursión en la vega de Granada, siendo Íllora su primer objetivo.

Sin duda las alquerías gozaban de bastante autonomía a la hora de crear sus
propios sistemas de defensa por ejemplo, como manifiestan las torres alquerías

Según las crónicas castellanas que mencionan las incursiones a Íllora en 1246 se describe la población dividida en tres partes, y cada uno de estos recintos se encontraban amurallados:
  • Villa de 2.000 metros cuadrados de superficie, contaría con una mezquita que fue quemada por el Condestable Lucas de Iranzo, en 1458 cuando asaltó el castillo.
  • Alcazaba, situada en la parte más alta y de planta trapezoidal, donde la población se refugiaría en caso de asalto y a la que se accedía por una puerta en recodo
  • Arrabal, en el exterior de las murallas del castillo.

Entrada o cuerpo de acceso al castillo de Íllora, con una defensa compartimentada
para evitar que la pérdida de un tramo del castillo permita la caída defensiva
Tras la entrada del castillo de Íllora se llegaba a un patio, además de contar con un rastrillo defensivo en la puerta, así como una buhodera (orificio practicado en las bóvedas para la defensa vertical de pasos y accesos) en época nazarí. 

Durante las excavaciones de 2015 se encontraron unos pasos abovedados para
la guardia, un adarve que pasaba por debajo de las torres
En la ladera que se desarrolla a los pies del castillo en el lado norte se encontraba la villa, el principal espacio habilitado en época medieval, tal como las fuentes escritas hacían suponer. Había un acceso a la villa de Íllora en el interior del castillo, del que se ha perdido la puerta-torre aunque sí se han hallado las quicialeras. Tras pasar a la puerta se podía torcer a la izquierda o la derecha. A la izquierda, una vía conducía a la alcazaba, mientras que a la derecha se iba a la avenida principal de la villa. 

Yusuf IV, a comienzos del siglo XV, en rivalidad con su hermano, 
se trasladó al castillo de Íllora
La alcazaba era un espacio bastante reducido contaba con cinco aljibes que abastecían a la alcazaba en caso de asedio, aunque desconociendo cómo se llenarían estos aljibes. Una hipótesis que se plantea es que uno de estos aljibes fuera utilizado como prisión, porque durante 1479 estuvieron presos unos vasallos del Señor de Luque. 

La alcazaba contaba con cinco torres, tres en la cara noreste sobre la villa
Las torres defensivas de la alcazaba se
construyeron con tapial y con sillares
en las esquinas como refuerzo
La villa de Íllora estaba rodeada de campos productivos por la propicias condiciones naturales para el regadío, pues además de la presencia de varios cursos de agua, destacando los arroyos de las Cañadas y del Charcón, existe un gran número de fuentes en la zona de contacto con las estribaciones calizas, que actúan como grandes reservas de agua.


El 8 de junio de 1486 se produjo la toma de la villa de Íllora por parte de los Reyes Católicos, quienes nombraron a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, como su primer alcaide cristiano.

viernes, 9 de septiembre de 2016

El castillo de Montefrío

El origen de Montefrío se remonta a mediados del siglo XIV, con la creación
del castillo nazarí, del cual, se conservan dos claros recintos amurallados, uno
la alcazaba y el que ocuparía la gente el de la villa propiamente dicho, con
evidencias de un posible arrabal y cuatro puertas de acceso a la fortaleza
La fortaleza de Montefrío se encuentra en la comarca de los Montes Occidentales del antiguo reino nazarí de Granada, limitando actualmente con la provincia de Córdoba (Almedinilla, Priego y Rute) por el noroeste y por el noreste con Jaén (Alcalá la Real) y con Loja. Esta zona era vía de comunicación entre el territorio de la subbética y el surco intrabético, así como de gran importancia en época nazarí para la defensa fronteriza contra las famosas "talas" realizadas por los cristianos contra la vega granadina, contra el suministro de cereales fundamental para la subsistencia de los habitantes de la capital.

A lo largo del territorio destacan diversas atalayas -como esta de la imagen-
que jalonaban los cerros escarpados con una función de control de los pasos
desde Alcalá de Real hacia la vega de Granada
Según Ibn al-Jatib, "...Íllora y Montefrío son poblaciones que se apoyan mutuamente como vecinos bien avenidos y que cuentan con tierras de buen trigo y rica caza...".

El castillo de Montefrío, junto a la villa fortificada, se sitúa en el espolón
rocoso desde el que se domina todo el pasillo natural de acceso a la Vega
El castillo de Montefrío se halla a 916 metros sobre el nivel del mar, en la cima de un cerro, al oeste del pueblo, dominando sus alrededores, y en el interior de la fortaleza se encuentra la antigua Iglesia de la Encarnación. Se desconoce la fecha de fundación del pueblo, que se levantaba junto al castillo-fortaleza, en la cúspide de un peñón. Por su situación, la población de Montefrío era fácilmente defendible, con una única entrada natural por un camino estrecho y construido mediante el tallado de la roca.

Este acceso al castillo de Montefrío fue escavado en la roca de la montaña; en
el siglo XVI estos nichos fueron realizados en el siglo XVI por familias adineradas

El castillo formaba parte de la línea de defensa que comenzaba en la villa de Iznájar y terminaba en Alicún, con la misión de vigilar y defender la capital del reino nazarí. Desde él se controla sólo un pequeño espacio, por lo que para una mejor visibilidad se construyen una serie de atalayas. El castillo de Montefrío, tal como lo conocemos, fue construido a mediados del siglo XIV, el 30 de octubre de 1340, fecha en que Alfonso XI de Castilla, comienza la conquista de los territorios occidentales del reino nazarí de Granada. Todas estas fortificaciones se adaptan al terreno y se levantan sobre elevados cerros, muy abruptos, con fuertes y pronunciados escarpes con un único acceso por un costado, más expuesto al enemigo, aunque con una pendiente que dificulta cualquier ataque. De este modo, los escarpes hacer la función de murallas casi naturales que protegen estos sectores.

Desde 1352 hasta su conquista en 1486, el castillo de Montefrío desempeñó
un destacado papel en la frontera noroccidental del reino de Granada

El 14 de agosto de 1340, el sultán benimerín Abu al-Hasan Ali y el monarca nazarí Yusuf I sitiaron Tarifa desde Algeciras. Alfonso XI, junto a su suegro Alfonso IV de Portugal, fueron a la ayuda de la plaza, defendida por Guzmán "el Bueno". Cristianos y musulmanes se enfrentarían en la Batalla del Salado el 30 de agosto de 1340 suponiendo un resultado desastroso para las fuerzas nazaríes. Yusuf I regresó a Granada y los benimerines abandonaron la península, mientras que el rey castellano "...el año siguiente, el rey don Alfonso sitió Alcalá de Benzayde (1341), y durante el sitio se le dieron Íllora, Montefrío y Moclín". Junto a Alcalá de Benzayde -actual Alcalá la Real-, conquistó también Rute, Priego y Benamejí entre otras, así como Algeciras en 1344 tras dos años de resistencia. Estas plazas eran de gran importancia para la defensa del reino granadino, por los que Yusuf I se replantearía la ubicación de una nueva línea defensiva para frenar los ataques cristianos, mandando por medio de su primer ministro Ibn al-Jatib la construcción de una serie de defensas (Colomera, ïllora, Moclín, Montefrío, etc) de mano del Alarife Mayor de La Alhambra.

Recreación y evolución del castillo de Montefrío

El empleo de la artillería por parte de Alfonso XI de Castilla mostró una gran capacidad de asalto que cambió las técnicas constructivas de los recintos defensivos para evitar su asalto; se nota en todas las obras ejecutadas el refuerzo de las estructuras, con el empleo de mamposterías y dobles y triples amurallamientos.

El castillo-fortaleza de Montefrío fue terminada en tiempos de Mohammed V, período en que el reino nazarí conoció la paz y la prosperidad, al rendir vasallaje al rey de Castilla Pedro I. Sin embargo este baluarte resistió los ataques de las tropas cristianas, desde su construcción hasta la conquista en el año 1486.

Se aprecian dos recintos ya que esta clase de castillos no eran exclusivamente de uso defensivo como sucede en otras construcciones del litoral nazarí: en el inferior se encontraría el núcleo de la población, con apenas vestigios, mientras que la superior se encuentra la fortaleza propiamente dicha. Estos dos espacios se encuentran amurallados de forma independiente, siguiendo la técnica constructiva de la mampostería enripiada.

En la fortaleza de Montefrío se localizan en torno a 30 viviendas excavadas
en la zona de la villa, realizando recortes que son utilizados como cimentación
de la estructura sobre  los que se colocarían muros de mampostería sobre los
que se construirían techumbres de madera y cubiertas de teja, mientras
que el pavimento se aislaría con cal
El urbanismo de la villa estaba bien organizado, observándose la ordenación de las viviendas en paralelo a la muralla exterior. Es una villa de la que existen pocas referencias por lo que es difícil indicar el número de viviendas que la conformarían. En la villa se pueden apreciar tres técnicas constructivas correspondientes a otras fases diferentes:
  • tapial de hormigón (habitualmente utilizado en la construcción de aljibes);
  • mampostería concertada verjurada con lajas o ladrillo;
  • la perteneciente a la presencia castellana.
El tapial y la mampostería conviven en las estructuras de los castros nazaríes, como es también el ejemplo del castillo de Moclín, donde se identifican algunas torres y lienzos de muralla de tapial hormigonado.

La muralla exterior del castillo de Montefrío es de considerable longitud y se encuentra mal conservado, siendo más visible en la parte menos escarpada; se reconocen un total de diez lienzos y seis torres (sólo una es de forma rectangular) para proteger la villa.

Sólo es posible reconocer la parte interna de algunos lienzos, ya que la parte exterior está muy deteriorada.

En la zona baja del castillo, donde se asentaba la población, se conservan
los restos de este aljibe, cuya misión era abastecer a la población civil
que vivía de la ganadería y la agricultura, contando en el lado sur
con un peldaño de un metro de anchura que correspondería a su entrada

El primer aljibe se encuentra en la ladera, donde se encontraba la villa nazarí, en la zona alta y cercano a la alcazaba, concretamente junto al margen derecho del actual camino por el que se asciende a la llamada "Iglesia de la Villa". Este aljibe sería el que almacenase el agua de consumo para la población. Está tallado en roca y construido con gruesos muros de hormigón impermeabilizado y con un fuerte revoque. Tiene forma rectangular y una longitud de 13 metros en el exterior y 11 en el interior. Cuenta con una anchura exterior de 6,30 metros y 4 en el interior. Sobre el costado occidental se conserva el arranque de la bóveda que los cubriría, fabricado con lajas de caliza y de las que se ven 19 hiladas de piedra. Actualmente el aljibe está cubierto parcialmente por materiales arrastrados y derrumbes por lo que no se puede ver su profundidad. Sólo es reconocible el tapial de hormigón del muro sur que tiene una longitud externa de 6´30 metros y una anchura de 70 cm, cimentado sobre la roca virgen.

Aljibe (nombre proveniente del árabe al-yub), garantizaba el abastecimiento
de agua a los soldados que defendían el castillo, similar a los de las fortalezas
 de Íllora y Colomera, sobre todo por el sistema de cubierta con bóvedas de ladrillo

Por otra parte, el segundo aljibe, ubicado en la zona de más altura y en el interior de la alcazaba, almacenaba agua para la guarnición, siendo de mayores proporciones que el anterior, del que aún se reconocen los restos de tres naves cubiertas por otras tantas bóvedas paralelas en su día. Está tallado en la roca y totalmente levantado en tapial de hormigón en sus paredes. Por último se realizó un enlucido para impermeabilizar el depósito y evitar fugas y filtraciones.


En la imagen, un silo excavado en la roca
y enlucido con mortero de cal (8 x 2,4 metros)
y por las huellas de los anclajes laterales,
debió contar con una techumbre de vigas
de madera para guardar grano o prisión

En la parte superior de la fortaleza hay una torre de mampostería y de planta rectangular y restaurada toscamente. En la cara norte y sur, las dimensiones son de 4,70 metros y en las caras este y oeste de 5,20 metros. En la clave de de acceso se ve una media luna tallada.

Una luna grabada en un antiguo acceso en recodo de acceso a la alcazaba
En la torre destacan dos puertas o vanos, uno orientado al norte con arco de
1,45 metros de ancho x 2,70 de altura (el que representa la talla de la media luna)
y el otro al oeste con un arco de similares medidas

jueves, 1 de septiembre de 2016

Guardianes de la Historia: La Alhambra (Temporada 1 - Episodio 6)

De recientes grabación, en este año 2016, se trata de una serie de documentales presentados por el paleoantropólogo Jose Luis Arsuaga, la periodista Nira Juanco y el director de cine Santiago Zannou que nos acercan a los grandes monumentos de la humanidad. Actualmente esta serie se emite en la cadena #0.

En el último episodio de la primera temporada, llegan a Granada para conocer, a través de sus habitantes, su música y su forma de vivir, dos lugares patrimonio cultural de la humanidad: la Alhambra y el Albaicín.

Leyendas e historia se mezclan en la narrativa del documental; comienza con una vista única del amanecer desde el Mirador de San Nicolás sobre la Alhambra con Sierra Nevada al fondo. Mezclan historia con vivencias de personas cuya vida ha estado vinculada a la Alhambra como la de Blanca Espigares, uno de los últimos habitantes del monumento, quien pasó su infancia allí, como mi abuela Pepa, y cuya familia vivía allí desde tiempos de sus bisabuelos y cómo se protegían de los bombardeos de la Guerra Civil en los sótanos del Palacio de Carlos V, tal como me contaba mi abuela.

El arqueólogo Jesús Bermúdez sirve de guía para descubrir la estructura de los palacios y la alcazaba por lugares que normalmente no son accesibles al visitante. Bárbara Jimenez, Jefa del Archivo de la Alhambra nos cuenta como existen documentos referentes al monumento desde el Conde de Tendilla,  como el libro de firmas de Washington Irving (regalado por el Príncipe Dvrosky), así como el dato curioso que en el siglo XIX quien quisiera podía alquilaba un espacio -ya sea una torre o una sala- para pasar sus vacaciones. O Cristóbal Romera, jardinero que lleva más de treinta años cuidando los jardines de La Alhambra y El Generalife.

Cenan en el Carmen de La Alegría en el Albaicín, con vistas a La Alhambra, para pasar a la segunda parte dedicada al Albaicín, de la mano de Juan Manuel Segura, vecino del barrio y exdirector de la Fundación Albaicín y por una de las hijas de Enrique Morente, Soleá Morente.

Por último se vuelve a la Alhambra para conocer el trabajo de los restauradores sobre el monumento. Un trabajo fundamental e importante para que La Alhambra siga existiendo para el deleite de sus visitantes.

En definitiva una emotiva visita a las dos principales herencias monumentales y culturales de la ciudad de Granada. Me quedo con una buena frase y reflexión: "El viajero es quien se relaciona con las personas que viven en los lugares que visita, a diferencia del turista. Todos nos consideramos viajeros y pensamos que turistas son los demás :)"

Esta imagen de una Alhambra que pervive en un futuro rodeada de
naves espaciales y edificios de luz y cristal

"Suspiraría con verdadera tristeza que nunca volveré a La Alhambra" 
Jose Luis Arsuaga