¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

martes, 28 de octubre de 2014

Castillo o Atalaya de Huércal-Overa

Imagen de la atalaya nazarí de Huércal-Overa tras su restauración 

Por su posición más avanzada de la frontera oriental nazarí la comarca de Huércal-Overa -población al norte del levante almeriense- toma un gran valor desde los orígenes del último reino islámico en España. Dominando los valles cercanos sobre la cima de una colina y formando parte del cinturón defensivo del Reino nazarí de Granada, se encuentra esta atalaya nazarí cuyos orígenes se remontan al siglo XIII y que fue defendida hasta los momentos finales del Reino nazarí de Granada. 

Los restos actuales pertenecen reinado de Mohammed V momento en que reorganizó el sistema defensivo fronterizo de su reino, aprovechando los conflictos militares entre las coronas de Castilla y Aragón. De este modo, sobre un complejo defensivo anterior, en la segunda mitad del siglo XIV se levantó esta fortificación para proteger a los habitantes de la comarca y como centro administrativo de la comarca.

Una escalera interior subía al segundo piso, la actual de la imagen es una
reconstrucción, pues a principio del siglo XX estaba arruinada

De esta antigua fortaleza sólo se han conservado los elementos centrales construidos en muro de tapial y que han sido recientemente intervenidos por los arquitectos Mercedes Miras Varela y Luis Castillo Villegas con el objetivo de facilitar su acceso y restaurar el edifico original.

Tras las excavaciones arqueológicas realizadas en su entorno, se ha descubierto una línea de muralla exterior adaptada al terreno, con torres adosadas, y espacios intramuros por lo que podría decirse que llegaría a tratarse de un castillo o hisn con una gran torre en el muro norte, junto al precipicio, y torres en las esquinas.

La Torre, de 15 m de altura, fue sobre un zócalo macizo de
piedra y argamasa, reforzada con muros de hormigón y
bóvedas interiores de ladrillo como muestra la imagen.
Adosado al muro oeste de la torre se localizaba el aljibe semi-subterráneo cantidad estimada de capacidad de agua es de 15.000 litros que se abastecía con las lluvias locales. Aún se conservan dos bóvedas rebajadas de ladrillo que apoyan en doble arco que estarían destinados a vivienda de la guarnición.

El suelo de la primera planta de la atalaya cuenta
con un hueco cuadrado que comunica con una estancia
subterránea que pudo ser mazmorra, almacén o silo.

El interior de la atalaya se divide en tres plantas. La primera y segunda están formadas por dos salas abovedadas paralelas, la tercera planta dividida en tres naves, cubiertas por bóvedas apuntadas. Es aquí donde se encontró durante la rehabilitación del Castillo, en una de las paredes de la tercera planta, un elemento decorativo denominado Hom o “árbol de la vida”, realizado mediante trazos geométricos incisos en un estuco que se entrelazan, siendo uno de los escasos ejemplos decorativos en una fortaleza documentados en la península Ibérica de esta época, junto con el hallado en el castillo de Gibralfaro, en Málaga.

Boceto del "árbol de la vida" descubierto en el interior de la atalaya

Las referencias más antigua del lugar de Huércal, no menciona ninguna fortaleza. Ibn Idari y Bayan al Mugrib nos cuentan que en el año 1285 los castellanos sacaron de Murcia a los musulmanes mudéjares bajo un convenio que les garantizaba el libre camino a Granada. Cerca de la frontera de ambos reinos, un lugar conocido por Warqal (la actual Huércal), los cristianos robaron a las mujeres y a los niños y mataron a todos los hombres, que iban desarmados, disponiendo de ellos como quisieron con las espadas y las lanzas.

Bajo el reinado de Mohammed VII, un grupo de intrépidos lorquianos tomaron momentaneamente el castillo de Huércal-Overa bajo su poder. En 16 de abril de 1407, el aragonés Pedro Marradas y el castellano Martín Fernández Piñeiro acordaron escalar el castillo. Salieron de Lorca con gente a caballo y a pie,  llevando consigo los pertrechos necesarios para la escalada (Crónica Juan II, 94). Iniciaron el camino de día, pero pararon en Puerto Lumbreras para mantenerse emboscados y evitar ser detectados por las atalayas musulmanas. Esperaron que llegara la noche y así tomar el castillo por sorpresa. lograron su objetivo, matando o capturando a todos sus moradores, y enviaron aviso al mariscal Fernan García de Ferrera para que le enviasen una recua de víveres (Crónica de Juan II, 95). Éste les envió, doce días después, a 70 jinetes y víveres al mando de Rodrigo Rodriguez de Avilés. Aprovechando que ya estaban en tierras de moros acordaron hacer una cabalgada con el objetivo de provocar más daño. Sin embargo, el miércoles 29 de abril, se toparon con una hueste nazarí que se dirigía a recuperar el castillo.

El ejército musulmán al mando del alcaíde Hâyib Abû al-Surur Mufarriy, el alguacil mayor de Granada, contaba con 3000 jinetes, 25.000 o 30.000 peones, ballesteros y lanceros -cifras exageradas por los cristianos para justificar su derrota- dispuestos a asediar el castillo. Llevaban unas máquina de ataque o aproche llamadas mantas y que consistían en una galería hecha con maderos gruesos, cubierta de tablas forradas de cueros, para resistir las piedras y el fuego de los sitiados. Dentro de estas mantas se aproximaban a cubierto hasta llegar al pie del muro o torre, arrastrando grandes haces de leña para incendiarlas y derruir la torre o lienzo de muralla

Los cristianos abrieron las puertas y salieron a pelear fuera pero ante la presión de la hueste nazarí y que muchos fueron heridos por las ballestas enemigas, los cristianos regresaron al castillo para defenderse. Fue entonces cuando los nazaríes  arrimaron las mantas y los maderos al muro del castillo haciendo caer un lienzo de muralla del lado sur.

Los musulmanes entraron en el castillo por la brecha, y todos los cristianos se acogieron a dos torres, desde donde se defendieron, hasta que fueron también socavadas y tomados presos los 125 cristianos supervivientes que rindieron las armas. 

La facilidad con que socavaron las torres, descarta que alguna fuese la gran torre que todavía pervive, que por sus dimensiones y consistencia no hubiera sido derruida tan fácilmente. Es probable que fuera construida después de esta acción, convirtiéndose en un auténtico bastión visible desde el límite de la provincia de Murcia hasta la Cuesta Alta.

El castillo de Overa ofreció resistencia hasta prácticamente la desaparición de la dinastía nazarí, si bien fue tomado al asalto nuevamente por el lorquino Juan de Morata en el año 1436  y recuperado por los granadinos diez años después, ya que nunca se reconoció que este castillo fuera de propiedad cristiana según demuestra la tregua de 1439 y la cédula real, fechada el 3 de mayo de 1438 de Mohammed IX, que reconoce que la fortaleza Huércal sigue dependiendo del rey nazarí.

Cuando Boabdil estuvo enfrentado a su tío Muhammad XIII el Zagal, se tuvo que refugiar en Lorca bajo el amparo de los Reyes de Castilla, conservando el reconocimiento de la fortaleza de Huércal, que entonces tuvo que abastecerse en Lorca, en vez de en Vera, que estaba a favor de su tío. 

Finalmente, todo el valle bajo y medio del Almanzora se rindió ante el rey Católico, en junio de 1488, como muestra en madera un grabado conservado en la sillería baja del Coro de la catedral de Toledo que el maestro Rodrigo Alemán esculpió, junto con otras 53 piezas, conforme avanzaba militarmente la reconquista del reino de Granada (1489-1495). La rendición fue protocolaria ante el rey Fernando de Aragón, en el real de Vera entre el 12 y 17 de junio, aunque no es probable que se trasladara a Huércal para hacerse cargo de la fortaleza.

lunes, 27 de octubre de 2014

Dialecto nazarí (imala)

El imala era un dialecto más utilizado entre
las clases populares, mientras que la aristocracia
nazarí utilizaba un árabe clásico más depurado
en sus conversaciones como la de la imagen


El idioma que los granadinos nazaríes hablaban era el árabe, pero un árabe algo particular como consecuencia del paso del tiempo y las conexiones con los castellanos desde el siglo XIII, por lo que el conocimiento del romance se convierte en una lengua secundaria. No obstante, los nazaríes, como responsables de defender el último baluarte del Islam en la península Ibérica, tratan de conservar la integridad de su idioma, incluso son unos cotizadísimos maestros de árabe en todo el Islam.

Los granadinos utilizaban un dialecto fonético conocido como imela (del árabe imala), más utilizado entres las clases medias y la plebe (hamma) que entre la aristocracia (hassa). El imala tenía un acento gracioso y particular, y a pesar de sus diferencias con el árabe, como he comentado ya, el granadino era admirado en el mundo islámico por el dominio de la lengua de los eruditos nazaríes.

Las principales características de este árabe hispánico son deformaciones fonéticas que lo aproximan al castellano. Este árabe dialectal estaba poblado de palabras romances cada vez más numerosas, como si ensayaran para hablar el nuevo idioma que sustituiría al suyo.

El imala tenía por ejemplo la tendencia de pronunciar como una /i/ la /a/ larga como en la palabra "puerta" o bab que se pronunciaba en el territorio nazarí como bib o al pronunciar la vocal /a/ como /e/,  constatándose en palabras de procedencia andalusí como acequia, del árabe clásico as-saqiya y que se pronunciaría en dialecto como aseqya. Otra herencia de origen del árabe esta en la interjección ojalá, que viene a significar "si Dios quiere", ya que para los musulmanes "el futuro está en manos de Dios" o como dirían In shaa llah de donde deriva.

De alguna manera, no estaría desencaminado Carlos Cano cuando dijo que hacía 500 años que perdió su lengua -cuando en Fez, lugar donde murió Boabdil, le pidieron que cantara en árabe- ya que los que vivían en Granada antes de los Reyes Católicos eran ya granadinos, siendo el andaluz la manera árabe de hablar castellano :)

sábado, 25 de octubre de 2014

La enseñanza en la Granada nazarí

Los estudios superiores pasaron de impartirse
en la Mezquita Aljama a partir de la mitad del
siglo XIV para hacerlo en la Madraza de Granada;
en esta imagen una recreación de una lección
en la famosa Madraza Yussufiyya


Aprovechando que la enseñanza en nuestro país se encuentra este mes inmersa en la polémica por la defensa de la educación pública, he encontrado interesante abordar este tema. ¿Cómo se desarrollaba la formación intelectual en el reino nazarí de Granada?

Con el impulso de la reconquista, numerosos sabios hispanomusulmanes se refugiaron en el reino de Granada en busca de paz para el estudio, originando el último renacimiento cultural de al-Ándalus. De ahí que el reino nazarí fuera el centro islámico de Occidente durante los siglos XIII y XIV, en lo referente a la lengua árabe, la literatura y la historia.

La enseñanza era privada y el Estado no intervenía en ella, salvo para asegurar su libertad por encima de la intransigencia de los clérigos musulmanes. La única intervención de los monarcas granadinos consistía en traer a famosos maestros orientales y norteafricanos a Granada para dar lecciones magistrales.

Las mezquitas solían ser el centro de la sabiduría en cualquier población del territorio nazarí. Hasta las aldeas y agrupaciones de cortijos contaban con escuelas coránicas. La disciplina fundamental que los maestros, pagados por los padres de los alumnos, impartía desde modestos locales cuyo suelo estaba cubierto de esteras, se orientaba fundamentalmente en el conocimiento de El Corán, por su importancia para el estudio de las leyes islámicas y otras asignaturas relacionadas con estas. Su finalidad era que los niños tuviesen una buena escritura, una buena dicción, recitaran correcta y armoniosamente las sagradas escrituras islámicas y supieran marcar las pausas y los acentos al hablar.

Al conocimiento de El Corán le precedía el estudio de fragmentos poéticos y epistolares, tras lo cual el alumno se acercaba al cálculo y la gramática. La enseñanza era oral: primero el maestro leía la materia de que se tratara, para que los alumnos lo repitieran después y por último copiar y leer lo copiado, agudizando de tal modo la memoria tanto de profesores como de alumnos. Para aprender a escribir, se copiaban pasajes de las escrituras sagradas, lo cual no se hacía en Oriente, quizá por respeto a los textos islámicos por considerarlo impío -aunque eran famosos los calígrafos orientales, en Granada la población escribia bien, mientras que en Europa la mayor parte de la población era analfabeta-.

Los estudios podían prolongarse de cinco a quince años, incluso una misma materia era estudiada con más de un profesor. Más aún entre las clases aristocráticas y la realeza nazarí, quienes recibían un nivel de estudios muy elevado. Mohammed II, contemporáneo de Alfonso X el Sabio, recibió el mismo apelativo, formó su biblioteca a partir de los libros pertenecientes al califa Omeya cordobés al-Hakem II. Ismail II aprendió griego de la mano de Abbad, un liberto cristiano. En general todos los hijos de los reyes nazaríes recibían instrucción de sabios y la preocupación por su formación era fundamental.

En cuanto a la enseñanza superior, hay que destacar la fundación de la Madraza de Granada en el año 1349, una universidad destinada a proteger ciencias y letras, y donde confluyeron estudiantes granadinos y de diferentes procedencias atraídos por la munificencia del rey Yusuf I.

lunes, 20 de octubre de 2014

Otoño, fruto de la granada (orígen etimológico de Granada)

Fruto de la Granada frente a una imagen del Patio de los Leones

El otoño es una época del año que nos proporciona una gran cantidad de frutas que podemos conseguir en el mercado como cítricos, uvas, manzanas, peras, ciruelas y entre ellas hay una que destaca por la cantidad de beneficios que nos brinda, se trata de la granada.

La granada se caracteriza por una piel fuerte que contiene una infinidad de pequeños gajos que son los que conforman esta fruta sabrosa al paladar y totalmente beneficiosa para nuestra salud, siendo no sólo un manjar, sino que también posee muchas propiedades medicinales que nos ayudan a mantener una mejor salud.

Fueron los musulmanes quienes introdujeron la planta del granado en la Península Ibérica desde Irán, símbolo de fecundidad, prosperidad y amor.

El nombre de la ciudad de Granada se confunde con el nombre del fruto, símbolo de la ciudad desde hace siglos, pero Garnata, como se conoce en época nazarí, no significa granada, sino que el fruto de la granada se dice "ruman" en árabe. Cuando los musulmanes se asientan en el Albaicín, ya estaba habitada por judíos, la Garnata al-yahud, o Granada de los Judío. 

Según avanza la reconquista cristiana, la ciudad se desborda demográficamente. Garnata tiene un étimo anterior, ibérico, pero según la tradición, Fernando el Católico dijo: quitaré uno a uno los granos de esa granada. Tal vez provenga de ahí, entre la confusión de términos, el nombre de la ciudad.

Más que la granada, el higo fue la fruta nazarí por excelencia paradógicamente. A pesar de las talas de los cristianos, la higuera eran popular en todas las lindes -perteneciendo a dos o más dueños inclusive- con sus golosas brevas, un dulce muy apreciado por los granadinos.

sábado, 18 de octubre de 2014

Cerámica nazarí en la Corte de Inglaterra

Leonor de Castilla nació en el año 1241 y era hija de Fernando III "el Santo", rey de Castilla. Se casó en el monasterio de Las Huelgas (Burgos) el 18 de octubre de 1254 -hoy hace 760 años- con el príncipe Eduardo de Inglaterra, futuro rey Eduardo I. 

Cuenco nazarí conservado en la Torre de Londres

En el ajuar de la princesa castellana del siglo XIII iba este cuenco realizado en Málaga, junto con otros 42 que llegaron desde el puerto nazarí de Málaga en 1289, junto con otros platos y jarra que los ingleses calificaron "de color extranjero". Este tipo de piezas eran consideradas de alto valor y delicadeza.

Torre de Londres, donde se conserva la pieza

jueves, 16 de octubre de 2014

Soto de Roma

A unos veinte kilómetros de Granada, ocupando el centro de la vega granadina, en la carretera de Fuentevaqueros a Valderrubio, existe una finca cuyos orígenes se remontan a época nazarí, cuando la familia real poseía estas tierras. Muy cerca se encuentra la conocida como torre Romilla.

Los esfuerzos de la caza tenían su recompensa en el regreso al palacio, tras el estrago del calor, pasaban al frescor del agua y de los jardines de la Alhambra, de los suelos de mármol y los alicatados de azulejos, siendo un descanso con una nota de voluptuosidad inimaginable en cualquier residencia occidental.

En época cristiana se conoció como Soto de Roma, una finca de más de 1.500 hectáreas, rebasando los límites del río Genil (Sinyil) y del río Cubillas. Los Reyes Católicos se reservaron estos terrenos cubiertos por encinas, alcornoques, quejigos, álamos, olmos y sauces como coto de caza y lugar de recreo, dándole el título de Real Sitio.

martes, 14 de octubre de 2014

Aljibe del Salvador

El Aljibe del Salvador se encuentra en la placeta del mismo
nombre, cerca de la iglesia que en época nazarí fue la mezquita
aljama del arrabal del Albaicín de la ciudad de Granada

Aunque es difícil de datar por la escasez de datos, el Aljibe del Salvador ubicado al final de la Cuesta del Chapiz, en la Placeta del Salvador del Albaicín de Granada debió ser construido en época nazarí. 

Tradós de las bóvedas y bóveda troncocónica que cubre la boca
de este aljibe con capacidad para albergar 19 metros cúbicos
El corte en los extremos de las dos bóvedas de medio cañón que se observa en el exterior no se corresponden con el interior del aljibe, resultado de las reformas de mediado del siglo XX cuando se trasdosó la bóveda musulmana con una rosca de medio pie de ladrillo.

La bóveda interior que cubre la nave arranca a partir de un reducido
resalte de los muros, como es el caso de otros aljibes del Albaicín

De planta rectangular, la nave del aljibe mide cuatro metros de longitud por dos de ancho y tres de alto, y en su interior guarda un pavimento de ladrillo de 29.5 por 14 centímetros, colocados en hileras con cambios de dirección alternativos, y una cubierta también en ladrillo formando una bóveda esquifada que conserva algo del enfoscado. Los muros son de tapia de argamasa y tres losas de piedra superpuestas forman el brocal, dando la impresión que la superior debe ser moderna.

viernes, 10 de octubre de 2014

Al-Saqilla Al-Sultan (Acequia Real de La Alhambra)

Trazado de la Acequia Real en su curso por el Generalife y La Alhambra; la
zona punteada marca ka hipotética trayectoria de la acequia en época nazarí
Debió de ser Mohammed I quien ordenó la construcción de la Al-Saqilla Al-Sultan o Acequia Real con el fin de dotar a La Alhambra de un suministro permanente de agua. La ciudad palatina de la Alhambra se emplaza en lo alto de una colina, la Sabika y sin agua no es posible la vida en ella. Para poder abastecerla de agua fue necesario desarrollar una serie de ingenios capaces de dar suministro. Muchas de estas construcciones son reconocibles por el uso del denominado tapial hidráulico, fabricado a base de mortero rico en cal que permite la impermeabilización de depósitos y canales.

El sistema de abastecimiento es pasivo. Se aprovecha la pendiente del terreno para llenar los embalses y aljibes y el efecto del desnivel consigue la presión necesaria para hacer surtir el agua en las fuentes.

La Acequia Real (Al-Saqilla Al-Sultan) canalizaba las aguas desde el río Darro para conducirlas a La Alhambra, ésta se almacenaba en un gran depósito de agua por encima de las huertas del Generalife: el Albercón de las Damas (Los Albercones). En primer lugar abastecía en primer lugar al Generalife y sus huertas y después surtiendo a los palacios, baños, mezquitas, casas, pilares, aljibes y huertos del conjunto aúlico, así como a algunos barrios de la ciudad.

Antes de la construcción de la Acequia Real, para surtir de agua La Alhambra
un brazo de muralla o coracha bajaba desde la Alcazaba al río Darro hasta
lo que se conoce como Puente del Cadí o de los Tableros para surtirse

La Acequia Real, también llamada de los Dos Tercios, comienza cerca de Huétor Santillán y pasa por el cortijo de Jesús del Valle. Mediante una presilla se canalizaba el agua hacia la margen izquierda del río y ladera norte del Cerro del Sol, a través de la cual se abre paso salvando barrancos y manteniendo cierta altura hasta llegar a las inmediaciones de El Generalife.

Antes de llegar a El Generalife, a tres kilómetros de su inicio, queda dividida en dos ramales por medio de un partidor. A partir de aquí nace la Acequia del Tercio que circulaba a mayor altura permitiendo regar las tierras de las cotas altas y la Acequia de los Dos Tercios que continúa como hemos dicho hacia el Generalife, así como a los barrios del Mauror y la Antequeruela entre otros.

Sin entrar en la Alhambra, la Acequia Real riega el Generalife y sus huertas (Huerta Colorada, Huerta Grande, Fuente Peña irrigadas directamente por la Acequia Real o de los Dos Tercios, y la Huerta de Mercería suministrada por el agua de los Albercones) que alimentaba a los habitantes de la Alhambra con sus variedades de especies hortofrutícolas que requerían una importante cantidad de agua.

A mano izquierda, antes de entrar en el recinto de la Alhambra por el Secano,
se encuentran los restos descubiertos recientemente de la Acequia Real
Antes de adentrarnos en el recinto amurallado, vamos a detenernos en un reciente descubrimiento. Tras rehabilitar el pavimento de una parte del Paseo de los Cipreses de la Alhambra, el Patronato descubrió un tramo de la Acequia Real de tapial hidráulico. El hallazgo arqueológico que se encuentra a metro y medio por debajo de la superficie está delimitado por dos muros de mortero de cal que, dispuestos en paralelo, permitían el paso del agua en su interior. 

Anteriormente a la ocupación napoleónica, el agua de la
Acequia Real pasaba por este canal en ruinas salvando el
foso para acceder al recinto amurallado de La Alhambra

Tras pasar el aljibe que pudo servir de partidor para desviar parte de la corriente a los barrios de la Antequeruela y el Mauror, la Acequia Real se adentra en el recinto amurallado de la ciudad palatina de la Alhambra circulando a través de la Calle Real. Tanto la acequia del Tercio como la de los Dos Tercios se unen antes de entrar a la Alhambra por la Torre del Agua.

La Calle Real es la arteria principal que organiza parte de los espacios de la Alhambra y se localiza en la loma de la colina de la Sabika, en su altura máxima, permitiendo que el agua se vierta por ambas laderas. Es probable que en algún momento de su recorrido por la Calle Real la acequia se bifurcase creando un ramal que circulase por la Calle Real Baja, como sucede con los diferentes cauchiles que sirven el agua a palacios, viviendas, jardines y talleres.

En la década de 1990, con el acondicionamiento del Palacio de Carlos V para el Museo de la Alhambra, se dejó una abertura vallada de la misma acequia en la sala II como ventana arqueológica en dicho museo. Aunque sabemos que el trazado de la antigua calle siguió aproximadamente el actual, se vió algo desdibujado con construcciones del siglo XVI.

Vista de la Acequia Real a su paso por la sala II del Museo
de Arte Hispanomusulmán ubicado en el Palacio de Carlos V

En este caso, a su paso por la Calle Real, bajo el Palacio de Carlos V, las paredes de la acequia no son de mortero hidráulico como el encontrado en el tramo del Paseo de los Cipreses, sino de ladrillo revestidos de paramento en su lado interno y cubiertas de lajas de piedra.

Los ladrillos señalados con el recuadro rojo y colocados a sardinel
representaban el quicio de una puerta que daba acceso a una
vivienda nazarí de la Calle Real de La Alhambra
Pasado el Palacio de Carlos V, la acequia continuó hasta la Alcazaba para llenar el aljibe situado al oeste del barrio castrense de su interior (que a su vez suministraba agua al pozo de la esquina sureste de la Torre de la Vela), aunque se desconoce como cruzaba la acequia el desnivel entre la medina y la Alcazaba.

domingo, 5 de octubre de 2014

Puentes nazaríes sobre el río Darro

De época nazarí, ocho eran los puentes que cruzaban la capital del reino sobre el río Darro:

  • el del Aljibillo o al-harrathin, también conocido como puente de los Labradores, frente a la cuesta del Chapiz es de origen islámico, conectando los paseos de los Tristes y del Aljibillo, a ambos lados del Darro, siendo conocido ya en el siglo XIV, sólo conserva el estribo sur (en el lado izquierdo del río) de la fábrica islámica en sillares a soga y tizón.
El Qantarat-Alharracin o Puente de los Labradores es llamado hoy del
Algibillo, siendo el primer puente que el río Darro se encuentra a su
paso por Granada uniendo ambas orillas 

  • el del Monte de Piedad o de Ibn Raxiq, ante el carmen de las Chirimías;
Junto a la Casa de las Chirimías se encuentra
este puente de obra nazarí, limitando el
aristocrático barrio nazarí de los Axares
  • Puente del Qadí, que cruzaba el río sobre la muralla camino hacia la Alhambra;
En la fotografía, en el extremo derecho se puede observar el
arranque de la Puerta de los Tableros o Puente del Qadí
Este es el puente de Espinosa, en la Carrera del Darro,
pero no lo incluyo por ser de época cristiana

El puente de Cabrera no lo incluyo al tratarse de una construcción
de época cristiana, posterior a la conquista de Granada
  • el de los Barberos o al-Hayyamin en la Plaza de Santa Ana;
Cerca del abovedado del río Darro que cubre la plaza de Santa Ana
debía de encontrarse el puente de los Barberos o al-Hayyamin
El puente de los Leñadores o al-Hattabin
cruzaba desde la calle Elvira hasta la
actual plaza de los Cuchilleros, en la imagen
  • el de la Gallinería y de San Francisco, también llamado de los Sastres y de los Zapateros o al-qarraqin, ante la calle de la Sierpe;
El puente al-qarraqin  se encontraba donde desembocará
la antigua Sierpe Alta, denominada así por su sinusoidal
llamada sucesivamente calle Aureliano Fernández Guerra
y Duque de Abrantes, y desaparecida al abrirse la actual
plaza de Isabel la Católica en Reyes Católicos

  • Bajo el paso de peatones de la imagen se conserva
    el arranque del Puente del Carbón o yidida
    el del Carbón o puente nuevo o yidida, ante el Corral del Carbón;
  • el del Álamo o al-Dabbayin, el de los Curtidores, ante la calle Salamanca
En este actual cruce pasaría el puente al-Dabbayin