¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 31 de enero de 2015

Juegos de mesa en la Granada nazarí

Tableros de ajedrez como este actual de taracea
que perteneció a mi padre, fueron utilizados por
los nazaríes de Granada

En tardes de lluvia como las de hoy los juegos de mesa se convierten en un buen pasatiempo. Por eso se me ha ocurrido escribir un post sobre los juegos de mesa que utilizaban en el Reino de Granada durante el medievo nazarí.

Originarios del oriente musulmán, varios juegos de tablas llegaron a la Península Ibérica en el siglo IX y desde Al-Ándalus se transmitieron rápidamente a la Europa cristiana, donde fueron adoptados en ambientes cultos. Uno de estos juegos fue el ajedrez o shitranch, un entretenimiento de mesa de carácter intelectual llegado desde Persia, aunque los historiadores consideran que su auténtico origen se encuentra en la India donde se conocía como "chaturanga" (que en sánscrito o hindi significa cuatripartito por las cuatro fuerzas que lo componen: elefantes, caballos, carros y soldados de infantería) y que llegó a Persia como un regalo diplomático que el rey hindú Devasarma hizo al monarca persa Krusro-i-Anushakruban, expandiéndose su uso entre otras cortes islámicas hasta llegar a los monarcas cristianos que veían en su ejecución un carácter instructivo al recrear tácticas de batalla.

Juego actual de backgammon en taracea

El actual "backgammon" también llegó a la Península desde Persia a través de los musulmanes, que lo conocían como nard aunque ya era utilizado por los romanos en el siglo I con el nombre de "alea" o "tabula". Este juego dependía en gran medida del azar que proporcionaban los dados.

El "Libro de los juegos", concluido en Sevilla en 1283 y promovido con el rey castellano Alfonso X "el sabio", manifiesta el auge que llegó a alcanzar este pasatiempo en la corte de Castilla, manteniéndose el entusiasmo por el mismo en época de los Reyes Católicos y de su hija Juana I. Este libro recoge el reglamento y variantes de ambos juegos.

Los tableros portátiles combinaban a menudo el ajedrez y el "backgammon" en cada una de sus caras como muestra la lujosa pieza nazarí que actualmente se conserva en el Museo de La Alhambra. Esta pieza fue hallada en un convento castellano y es el único ejemplo que ha llegado hasta la actualidad, decorado con labor de taracea. En uno de los lados hay una placa hexagonal de la que pende una argolla, probablemente para ser colgado o para suspender la bolsa donde se guardaban las fichas, como aparece en algunas miniaturas del citado "Libro de los juegos".
Este es el tablero conservado en el Museo de La Alhambra:
la cara reservada al ajedrez presenta un damero en madera
de nogal con incrustaciones de abedul con dos espacios
para albergar las piezas y por la otra (la imagen) la tabla de nard

Esta es la imagen del tablero de ajedrez donde se
ve la argolla en la que se ataría la bolsa con las piezas
Las piezas que han sido encontradas en diferentes lugares (Córdoba, Ceuta, Mallorca, Vale do Boto, el Castillejo, etc) nos demuestran la difusión que venimos hablando que tuvo el ajedrez, así como por las miniaturas de Alfonso X, donde árabes, cortesanos cristianos, mujeres, niños y farmacéuticos entre otros juegan al ajedrez. Todas las piezas talladas en hueso natural encontradas muestran una forma similar, todas huecas, diferenciándose por pequeños elementos decorativos incisos.

Esta pieza de ajedrez es anterior a 1319,
fecha en que la alcazaba de Tíscar (Jaén)
fue tomada por D. Pedro, tío y regente de
Alfonso XI -apareció entre los
restos de una casa musulmana-
Sin embargo, el ajedrez andalusí difiere del actual en algunos movimientos y jugadas. La pieza que más ha cambiado en el ajedrez fue la reina, que en aquel entonces se llamaba "fersan" y representaba al visir. Hoy la reina es la pieza más poderosa, pero en al-Ándalus su coetánea solo podía moverse de casilla en casilla en sentido diagonal, lo que la hacía de poca utilidad. 

Otra diferencia la marcan los peones que solo podían avanzar una casilla desde la posición original, cuando el ajedrez moderno permite hasta dos. El alfil también estaba más limitado en el movimiento, pudiendo sólo desplazarse en diagonal de 3 en 3 casillas y además ningún alfil podía atacar a otro.

En al-Ándalus el ajedrez se podía ganar, además de con el jaque mate, ahogando al rey -cuando el jugador no podía mover ninguna de sus piezas y tampoco el rey sin ponerlo en jaque- o mediante la jugada del rey robado (cuando el adversario conseguía eliminar todas las piezas excepto al rey).

Existe una curiosa historia sobre el ajedrez y es que durante el encarcelamiento de Yusuf III en la alcazaba de Salobreña, el heredero pidió terminar la partida que tenía comenzada con el alcaide de la fortaleza antes de ser ejecutado, lo que permitió prolongar su vida.

jueves, 29 de enero de 2015

Biografía de reyes: Mohammed IV (1325-1333)

Predecesor: Ismail I
Sucesor: Yusuf I

Hijo y sucesor del asesinado Ismail I, será proclamado rey de Granada a la edad de doce años el 8 de julio de 1325, tras el asesinato de su padre. Ismail había dejado cuatro hijos: Mohammed (su sucesor), Farag (quien sería encarcelado en una mazmorra de Almería donde moriría), Abu Yusuf Hegiag (el futuro Yusuf I) e Ismail quien fue desterrado a África.

Durante su minoría de edad, el reino queda en manos de su tutor, el ambicioso visir al-Mahruq, enemigo del caudillo Osmán (Osmín) o Utman (asesino de Ismail I). De este modo se crean dos facciones en la corte nazarí enfrentadas entre sí, con el ejército dirigido por Osmán y la política gobernada por al-Mahruq.

Mohammed crecía mostrando su inteligencia, amante de la literatura -conocedor de la poesía, discursos e historias de caballeros en las guerras contra los cristianos- y buen orador lo que causaba admiración en su pueblo. Era un aficionado de la guerra, la cetrería y de la caza, experto jinete, se pasaba los días cazando en las dehesas de Alfacar, Sierra Nevada o en el Soto de Roma.



La cetrería, la caza utilizando aves rapaces, era una actividad
practicada por la élite nazarí en Granada

Acompañado por Osmán, protagonizó algunas salidas militares, llegándose a apoderar de Rute -ciudad gobernada oir ek oríncipe Don Juan Manuel, hijo de Don Manuel, hermano del rey Alfonso X "el Sabio"- e incluso clavar sus lanzas en las puertas de la Córdoba cristiana.

Sin embargo, en el reino de Granada, los asuntos políticos no iban tan bien a manos de al-Mahruq, quien cada vez era más odiado por todos. Entonces, el monarca decidió destituirlo y encarcelarlo, causando un auténtico revuelo en Granada, hasta que nombró a un nuevo visir querido por todos: Mohammed Alkigiati. Esto causó el recelo de Osmán quien deseaba el cargo para sí y tomando a sus hijos marchó al valle del Andarax, dedicándose a alborotar a los pueblos de la Alpujarra contra el rey nazarí y alzando al tío de este, Ben Farax (exiliado en África), como perfecto sustituto en el trono.

Ante esta situación, Mohammed IV nombra también a un nuevo caudillo, Ridwan, y juntos salen hacia la Alpujarra para atacar a los traidores y acabar con la sedición en su reino, lo cual no consiguieron pues la Alpujarra se levanta en un terreno escarpado y difícil.

Al regresar de la expedición, Mohammed pensó que esta traición de Osmán fue causada por el propio al-Manruq, que aunque seguía preso, disponía de dinero e influencias para provocar tal alboroto, por lo que mandó que lo asesinaran.

Tras las treguas de 1331 con Castilla en las que Granada se declara vasalla del rey cristiano, el monarca nazarí ve con recelo la actitud de Alfonso XI y hace llamar a los meriníes, quienes son útiles en un principio: pacifican el reino, surge una amistan con el sultán de Marruecos Abul-Hasan y toman militarmente Gibraltar en 1333.

Sin embargo, Mohammed IV, tras la toma de Gibraltar, desaira a los meriníes, burlándose de ellos y tachándoles de cobardes. Los injuriados traman entonces una conspiración contra él. 

Según algunos Mohammed IV fue asesinado en su tienda de campaña por los mismos musulmanes que servían al rey Alfonso XI de Castilla, celosos del pacto que se produce tras la toma de Gibraltar entre ambos reyes.

Otra versión dice que unos asesinos le tienden una emboscada en un camino angosto y le matan a lanzazos, con la participación de los meriníes que le escoltaban -en su mayoría "voluntarios de fe", es decir, africanos zanetas- que a su vez son dirigidos por Utman Abi-l-Ula, es decir Osmán, quien ordena el regicidio. Su cadáver es burlado y escarnecido hasta que es recogido y llevado a Málaga y enterrado en una capilla hecha expresamente para que fuera su tumba en el Monte del Faro.

Maqueta del castillo de Gibralfaro, sobre el Monte del Faro o
Yabal Faruh, lugar en el que se levantó la tumba al
rey nazarí Mohammed IV tras su asesinato
Todos estaban muy apenados por su muerte, siendo tan joven y entre lágrimas y lamentos, su hermano Yusuf fue proclamado rey el 26 de agosto de 1333.

"¡Llorad ojos por un muerto al que abandonaron tendido sobre el suelo y nadie rezó por él ni lo lavaron. Lo traicionaron y murió como un mártir y, los que lo hicieron, levantaron un monumento que no se proponían!
¡Que Allah lo cubra con su misericordia y goce de los placeres del paraíso!"
(Compuesto por Ibn al-Jatib para Mohammed IV) 
 

domingo, 25 de enero de 2015

Caja octogonal nazarí de taracea

Es una satisfacción que un museo que aprecio tanto como es el Museo de Arte Hispanomusulmán de La Alhambra siga aumentando su patrimonio, promoviendo y fomentando iniciativas culturales relacionadas con el monumento y la civilización que lo construyó. En los dos últimos años la colección ha aumentado con una veintena de piezas  entre litografías, pinturas, daguerrotipos, libros, etc. Fue adquirida en una subasta en la Sala Goya de Madrid por El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en nombre del Patronato de la Alhambra y Generalife por un valor de veinte mil euros.

Esta caja nazarí de taracea ha sido
la última adquisición para el Museo de
la Alhambra, en el Palacio de Carlos V

Esta pieza fue elaborada a finales siglo XV en Granada y es de los pocos objetos de taracea conservados de ese momento histórico. Destaca también por su forma octogonal, frente a las más comunes de forma rectangular o cuadradas. Muchas de las arquetas que han llegado hasta nosotros han perdido el cierre o está muy deteriorado y modificado pero éste conserva el cierre frontal original en bronce. así como el resto de herrajes como las visagras posteriores que permitían abrir la tapa y el tirador de la parte superior que además facilitaba transportar la caja cómodamente. También destaca frente a otras piezas de taracea más monocromáticas por sus incrutaciones en azul y verde.


En esta imagen vemos como está expuesta en la
actualidad la caja nazarí, de pequeñas dimensiones
(11 x 10.5 x 11 cm) en la sala VII del museo

La taracea es una de las técnicas más características del arte nazarí, a medio camino entre la eboraria y la ebanistería, utilizando la incrustación de maderas de diversa tonalidad junto con hueso, marfil, nacar, etc, que se combinan para formar diversos motivos.

El diseño esta organizado en diferentes niveles con diferentes
tratamientos de la madera; las bandas que delimitan la pieza
en la zona superior e inferior dividen cada una de las caras

sábado, 17 de enero de 2015

Pieza del mes en el Museo de la Alhambra: Las gorroneras de entrada al Cuarto Dorado

Esta es una de las gorroneras expuesta en el Museo
de La Alhambra; su interior estaba protegido
 por una chapa metálica para evitar
el desgaste por el uso

Empezaré por explicar que es una gorronera ya que no es una palabra muy habitual en nuestro vocabulario :) Se llama gorronera a cada uno de los espigones cilíndricos de de las puertas que carecen de bisagras y que giran sobre sí mismas. Estos espigones suelen ir encajados en sendas argollas de hierro, introduciendo el superior en el cabezal que sirve de dintel, mientras que el inferior descansa en un hueco de madera o de piedra en el suelo. Puede también tratarse de un simple agujero donde se introduce el espolón cilíndrico de las puertas de madera. Estas piezas no son exclusivas del arte nazarí, si no que se utiliza en todo el mundo.

He marcado en este esquema el lugar que ocuparía
una gorronera en una puerta

Existen dos tipos de gorroneras:


  • rastras. aprovechan el dintel de la parte superior del vano, practicando una raja para colocar la gorronera. En la Alhambra es común su uso en puertas defensivas como en la Puerta de la Justicia
  • ménsulas: tienen una parte voladiza exterior que se introduce perpendicularmente en el muro
Esquema de una gorronera ménsula


La pareja de gorroneras que se conservan el Museo Hispanomusulmán de la Alhambra se encontraban originalmente colocadas en el arco central del Cuarto Dorado con la función de permitir el giro de la puerta hacia el patio, junto con las quicialeras de mármol aún conservadas in situ en el suelo desde el año 1370, fecha de construcción del edificio que era utilizado por los funcionarios y administradores de la corte nazarí. Con sus 39 centímetros de altura, 42,5 centímetros de ancho y 35.5 centímetros de grosor máximo, sostenía una puerta -hoy desaparecida- de unas 6 toneladas fabricada en cedro del líbano de 15 metros de alto por 3.5 de ancho y 31 centímetros de grosor. Tomando el diseño de la Puerta de la Sala de Dos Hermanas se creó una replica para colocarla en el mismo lugar pero también se eliminó posteriormente. En 1969, la gorroneras fueron transladadas al Museo de La Alhambra, borrando cualquier testimonio visual de su localización en el muro.

Fachada del Cuarto Dorado donde se encontraban
puestas las gorroneras (señaladas en rojo)

En la explicación de hoy hemos conocido como el artesano nazarí aunaba elementos funcionales con recursos ornamentales como el mocárabe o la policromía.

La carcasa de esta gorronera se policromó con varios colores planos superpuestos. En la parte superior e inferior el color utilizado es rojizo, mientras que los prismas alternan entre el azul oscuro, casi negro y el rojo, perfilándolos con cintas blancas con perlado negro e inverso (cinta negra con perlado blanco).

Detalle de la policromía de la gorronera del Cuarto Dorado

El uso del mocárabe en época nazarí tuvo una gran preeminencia en la arquitectura, utilizándose en cornisas, bóvedas, arcos, etc. tanto en escayola como en este ejemplo en madera, del que se conservan cubos, piñas o cornisas entre otros elementos. En el Museo de La Alhambra se conservan varias gorroneras descontextualizadas, así como otras, como la de La Sala de La Barca que se salvó milagrosamente de un incendio. Otros muchos ejemplo se mantienen ocupando el mismo lugar donde lo colocaron los alarifes nazaríes en La Alhambra hace siglos.

El mocárabe es un recurso decorativo, no estructural, utilizado en cornisas, arcos, capiteles y como no, gorroneras. Su origen es policéntrico, situándolo en Irán, Iraq, Egipto y el Norte de África, aunque se expandió rápidamente a través de las rutas comerciales y por los peregrinajes a la meca.

Basándose en el escalonamiento de prismas de madera colocados siguiendo unos sencillos principios de proporción en el esquema decorativo geométrico se fabricaban los mocárabes, aunque hay poca documentación escrita al respecto, únicamente un ejemplo del siglo XVII obra del carpintero mudéjar Diego López Arenas.

Reproducción de la gorronera por
la Dra Gloria Aljazairi que
ha utilizado para la explicación


La Dra Gloria Aljazairi López nos ha explicado con sencillez esta técnica y con la ayuda de diferentes recursos didácticos muy bien trabajados, permitiéndonos comprender la maestría artesanal de los carpinteros nazaríes, que sin ser unos expertos matemáticos, se basaban en su experiencia profesional que adquirían desde niños para alcanzar una gran pericia artística.

Son cuatro los prismas o "jairas" que componen los mocárabes:
  • conza o rectángulo
  • jaira o paralelogramo
  • dumbaque o triángulo isósceles
  • medio cuadrado o triángulo rectángulo isósceles
Prisma llamado dumbaque

Prisma medio cuadrado

Prisma llamado conza

Prisma llamado jaira, aunque jaira también se llaman
a todos los prismas que componen los mocárabes

Siguiendo los principios de Diego López Arenas, todo el conjunto es equivalente al lado del cuadrado y a su diagonal. El crecimiento del mocárabe se realiza por la unión de los prismas por sus caras comunes y su proyección en altura se logra por la disposición escalonada de los mismos. El espacio a decorar se divide en partes proporcionales de 7, 11, 14, 17, 21, 24, 27, 31, 34, etc. y siempre cinco de esas partes corresponderían al ancho de cada prisma.

Unión de los lados iguales de los prismas
que conforman los mocárabes de la
gorronera

De este modo partiendo de unos principios básicos de geometría se conseguía un resultado estético más complejo.

Plantillas como estas utilizarían los artesanos
nazaríes para dar mayor complejidad a los
primas cóncavos, siguiendo la proporcion
de cinco partes por 7 partes

Para escapar de la monotonía visual de estos cuatro prismas básicos, los artesanos nazaríes daban formas con "adarajas", es decir, cortes cóncavos dados en la parte inferior de los prismas con plantillas proporcionales a 5 o 7.

Los mismos cuatro prismas
expuestos con anterioridad se
transforman con las plantillas
formando prismas cóncavos

Esta es la sección de uno de los prismas
cóncavos


la alberniza es el revestimiento exterior
con el que se remata la decoración de
mocárabes de la gorronera de madera

Podéis asistir los sábados de este mes de enero a las 12 de la mañana en la sala V del Museo de la Alhambra en el Palacio de Carlos V.

martes, 6 de enero de 2015

Juegos nazaríes

Los juguetes aparecidos en yacimientos arqueológicos en Granada, Almería y Málaga, así como en otros municipios, nos acerca al mundo infantil y al de las relaciones lúdicas populares nazaríes, cuya pervivencia etnográfica han llegado hasta la actualidad.

La aparición de este tipo de figuras no es extraño entre los restos arqueológicos de lugares hispanomusulmanes ya que su uso estaba extendido como juguetes entre los niños.

En la imagen unos niños juegan con figuritas de barro

La representación en miniatura de los enseres de cocina -ollas, cazuelas, jarros, anafres, etc- ofrecen una imagen de los juegos domésticos a través de la cual los niños reproducían las tareas cotidianas que veían en su entorno. Muestran en miniatura formas similares de la vajilla nazarí, manteniendo la misma calidad y decoración, con acabados en bizcocho, baño de engalba, capa vítra parcial o bien baños estanníferos con decoración en azul y dorado, como los ejemplos conservados en el Museo de la Alhambra.

Con un marcado carácter festivo se han encontrado juguetes antropomorfos y zoomorfos, junto a otros en forma de silbato o sifarat. La existencia de estas piezas se ha relacionado con la costumbre de regalar figuritas en fiestas del calendario musulmán como es la del nayruz o nawruz, celebración de origen persa que en Granada solía coincidir con el día de Año Nuevo o con el día de la Epifanía.

Dos figuras zoomorfas de barro y barros vidriado verde
expuestas en la Alcazaba de Almería

Estos objetos, cuyo uso de extiende en el tiempo y en el espacio, eran casi siempre de animales y solían ir acompañados con el correspondiente silbato. En la actualidad, la sifarat o silbato andalusí se sigue utilizando en lugares como Mallorca, Andújar, etc. 

Silbato de agua actual, muy similar a los nazaríes

Los silbatos de agua tenían la finalidad de producir un sonido similar al canto de un pájaro, presentando un pequeño depósito de agua al que entra el aire, solución mantenida en uso en nuestros días a nivel popular.



Figuritas cónicas zoomorfas conservadas en
la Alcazaba de Almería

Las figuras de caballo eran frecuentes y se han encontrado en diferentes lugares. Su representación en los ejemplares más naturalistas se atiene a un tipo de caballos árabes por su anatomía y similares a las representaciones que aparecen en las pinturas de la casita del Partal en la Alhambra. En algunos casos no aparecen sin decoración ni jaeces, aunque presentan al animal con las crines cortadas pero marcadas y la cola igualmente recortada. Presentan atajales que se conocen actualmente en la Península Ibérica como "árabes" con cabezal, bridas, pecho-petral y en algún caso atajarre, simulando cuero, decorados generalmente decorados con silueta curva o perforaciones o incisos. Algunos ejemplos se completan también con algún jinete, completados con cerones y escudos. Los jinetes aparecen representados de forma sencilla sin destacar en detalle, nada más que a veces tienen sus piernas apoyadas, rectas, sobre sus estribos y sus brazos se sujetan al cuello del animal.

Sin embargo, son pocas aquellas figuritas que se conservan con forma de oso puesto en pie con los brazos cruzados por delante o con las manos unidas en forma de oración. Se realizaron de forma sencilla estirando la arcilla de color claro y sin vidriar. Algunas tienen aplicaciones plásticas para los ojos, y en algún caso simulando pelo a los lados de la cara.


viernes, 2 de enero de 2015

La Rendición de Granada por Francisco Pradilla

En esta imagen se puede comparar dos escenas de la rendición de Granada:
la de arriba pertenece a un oleo sobre lienzo obra de Francisco Pradilla
y abajo la reproducción de la misma escena en la segunda temporada
de la serie Isabel producida por Televisión Española

Tras el éxito a nivel nacional que el pintor zaragozano Francisco Pradilla obtuvo en 1877 con su lienzo "Juana La Loca" -conservado en el Museo del Prado-, el Senado le encargó en 1878 "La Rendición de Granada" como representación de la unidad del país. Esto obligó al artista a trasladarse desde Roma a Granada donde permaneció varios meses tomando apuntes de la ciudad y documentándose para la reproducción de objetos históricos de la época como la corona y el cetro de la reina Isabel I de Castilla conservados en la Capilla Real de Granada o la espada del monarca nazarí expuesta en el Museo del Ejército en Toledo, así como del desarrollo histórico de la escena (por cierto la reina castellana no estuvo presente en el momento de la entrega de las llaves, pero qque se justifica por el mensaje del cuadro).

Después regresó a Roma donde se dedicó en exclusiva a la elaboración de esta obra. Fue presentada en Roma primero, donde obtuvo el aplauso de la sociedad italiana, antes de ser enviar la tela al Senado en 1882, por la que recibió 50.000 pesetas -el doble de lo estipulado en un principio-y la gran cruz de la Orden de Isabel la Católica otorgada por Alfonso XII. 

Esta pintura es, sin lugar a dudas, la joya más preciada de la colección artística que se guarda en el Palacio del Senado.

La obra representa el momento en que el último monarca nazarí Boabdil hace entrega de las llaves de la  ciudad a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492. En la escena aparecen tanto los reyes cristianos como otros personajes de la época como el conde de Tendilla, el Gran Capitán, la infanta Isabel y el príncipe Juan, mientras que a la izquierda de la escena aparecen el rey nazarí acompañado por un grupo de fieles cortesanos, mientras que La Alhambra y las casas blancas del Albaicín sirven de fondo para la escena. 

Por esta obra Pradilla ganó el primer premio en la Exposición de Munich en 1893, ofreciéndole fama internacional y la más espectacular del pintor romántico dentro del género historicista por la fastuosidad escenográfica y minuciosidad.

Francisco Pradilla fue director de la Real Academia de España en Roma por poco tiempo ya que renunció al puesto decepcionado por los largos trámites burocráticos que hacían difícil desempeñar el puesto y que le impedían dedicarse a pintar. Fue también director del Museo del Prado desde 1896 hasta 1898, tras lo cual se alejó de la vida social dedicándose exclusivamente a la pintura.