¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

lunes, 28 de agosto de 2017

Pieza del mes en el Museo de La Alhambra: El Corán nazarí

Este ejemplar de Corán nazarí se encuentra en un estado
de conservación excelente

Desde hace un tiempo, El Patronato de la Alhambra y el Generalife se ha centrado en la recuperación y puesta en valor del legado religioso del monumento como por ejemplo en la restauración completa del Oratorio del Partal y ahora centrando la pieza del mes en dos volúmenes de El Corán, uno almohade y otro nazarí que forman parte de la exposición permanente del Museo Hispanomusulmán de La Alhambra en el Palacio de Carlos V. La arabista, experta en este tipo de documentos, Mariana Kalaitzidou, ha sido la encargada en esta ocasión de dar a conocer ambas piezas cada sábado de este mes.

Centrándonos en el Corán nazarí, éste fue adquirido por el Estado en una subasta de la Casa Sotheby's por su gran valor, no sólo religioso e histórico, sino también lingüístico y trasladado posteriormente hasta el museo en 1997. Se trata de un fragmento (El Corán se compone de 30 partes y 114 capítulos llamados azoras) encuadernado en cuero y que conserva parte de la cubierta original, con repujado y medallones con decoración vegetal y dorados. El Corán nazarí es un ejemplar que corresponde a la azora LXIV, un fragmento de 142 hojas y tiene trece líneas de texto en tinta negra por página aproximadamente, en escritura magrebí de caracteres con poco grosor en el trazo y uniforme. 

Está escrito sobre pergamino con otros colores como rojo (para el signo diacrítico de para la vocalización), dorado (motivos geométricos para la separación de versículos), blanco (para estampas de fondos dorados sobre los que desarrolla toda una labor de lazo en blanco) y el azul verdoso (en signos auxiliares) –que se han conservado estupendamente- y decorado con numerosos motivos ornamentales, destacando los epigráficos, geométricos y vegetales. Entre los primeros, predominan cintas entrelazadas, polígonos estrellados o estampas cuadrangulares con motivos circulares inscritos. Destacar también las marcas usadas para la separación de los versículos, una en forma de gota con una parte superior triangular que alberga palmas y otra inferior, que incluye la palabra “hampa”, es decir cinco, que indica por tanto, la separación de cinco versículos. La otra, en forma de rueda de ocho segmentos con un círculo central, incluye la palabra “ashara”, es decir, diez, indicando la separación de diez versículos.

sábado, 26 de agosto de 2017

La Alhambra subterránea

Pasadizos descubiertos y adaptados en el Cármen
de la Fundación Rodriguez-Acosta y que son
de origen hispanomusulmán y que al
parecer conectaban con Torres Bermejas


Existe una Alhambra desconocida para el turista, que atraviesa el subsuelo por metros de galerías, silos y aljibes, pasillos y pasadizos estrechos envueltos en la oscuridad, una red subterránea que se esconde en la llamada “ciudad roja” que sólo conocen unos pocos privilegiados. La Alhambra está cruzada bajo tierra por túneles, mazmorras y espacios defensivos como la cueva semioculta entre la maleza que da paso a una galería subterránea que asciende hasta los palacios nazaríes a través de doscientos escalones, tal vez una vía de escape en caso de necesidad, aunque también existe la teoría de que fuera un acceso a una zona donde se cobijaban fieras exóticas como se acostumbraba en las cortes orientales. O como el pasadizo que lleva desde el Patio de la Reja al Patio del Cuarto Dorado y que servía para reforzar y actuar con rapidez a la guardia de palacio, así como los pasadizos que existen en la Colina del Mauror.

Acceso a un pasadizo oculto en los bosques de La Alhambra


Por el momento se han descubierto veintiún silos en La Alhambra, de las cuales seis se encontraban en la alcazaba, y en muchas ocasiones fueron encontrados manera fortuita cuando algún jardinero se hundió unos palmos mientras trabajaba. Espacios subterráneos que sirvieron para almacenar alimentos en silos bajo tierra que conservaban trigo y semillas, pero que también eran utilizados como mazmorras durante las etapas más bélicas del Reino nazarí, donde los cautivos esperaban a ser canjeados por otros prisioneros. Un orificio en lo alto del zulo era el único acceso desde el exterior, al que era imposible escalar. El interior tenía una planta circular y paredes descarnadas que forman un embudo donde los presos yacían tumbados en sus camastros en condiciones de poca higiene y donde aún quedan restos de los ladrillos que se disponían de forma radial para crear divisiones, así como un vasar donde se apoyaba la escudilla.

En la alcazaba de la Alhambra se encuentra un silo que estuvo enterrado
hasta principios del siglo XX cuando apareció el barrio castrense
durante unas excavaciones arqueológicas

Los monarcas nazaríes sentían al enemigo dentro de su propia casa, sucediéndose asesinatos, levantamientos, guerras civiles fratricidas, cundiendo el miedo y la tiranía entre muchos reyes que llegaron a desconfiar de sus súbditos y familiares. Este hecho, así como el temor a un ataque cristiano, por lo que se configuró un laberinto de entradas y salidas en el camino de ronda de la muralla, haciendo de La Alhambra una plaza inexpugnable, unas galerías concebidas para que el cuerpo de guardia pudiera hacer su ronda por el adarve alto de la muralla sin tener que descender al adarve bajo, haciéndose subterráneos al pasar por conjuntos palaciegos –como en el caso de la torre de Comares- para evitar obstáculos, permitiendo un control total y la protección sin interferir en la vida civil.

También se dice que estos espacios pudieron servir para guardar los tesoros que acumularon los monarcas granadinos, grandes cantidades de oro y plata que en muchos casos estaban destinados a pagar parias al reino de Castilla, así como joyas de elevadísimo valor (ver post sobre el rubí del rey Bermejo)  que pudieron esconderse, como muchos apuntan, en la llamada Sala de las Ninfas –en el sotano de la Sala de la Barca-.

En el programa de televisión “Cuarto Milenio” hicieron un reportaje especial sobre estos espacios que puede reproducirse aquí o el documental de Canal Historia junto a la Asociación Pura Vida que organiza visitas a estos espacios (contactar por email asocpuravida@gmail.com o tel 692103656)

Huertas del Generalife

Cultivos en la ladera del Cerro del Sol pertenecientes al Palacio del Generalife

En la zona oriental de la Alhambra había un huerto, propiedad del monarca nazarí, llamado Yannat-al-arif o Jardín del alarife, donde se levantaba un pabellón de hermosamente decorado con yeserías policromadas y por numerosas fuentes y jardines.

Desde las murallas de La Alhambra, se pueden apreciar las paratas bajo el
Palacio del Generalife que conforman las huertas de la colina del Sol y que
aporta la nivelación necesaria para la distribución del agua mediante acequias

Estas huertas son unas estructuras de terrazas construidas en la ladera de la colina del Sol, sostenidas por muros de tapial semejantes a las murallas de la Alhambra: mezcla de cal, arena, tierra y agua.

Se modificó el cauce fluvial de la acequia para que corriera por canales hasta el interior de los patios, envolviendo el jardín de rumores y sonidos armónicos que invitaban al placer, consiguiendo que aquella almunia, el Generalife, fuese un lugar idílico para descansar del poder sin alejarse de La Alhambra.

Hay cuatro huertas (conocidas en la época cristiana con los nombres de Colorada, Grande, de la Mercería y Fuente Peña) donde se cultivaban abundantes frutales y hortalizas que abastecían a los habitantes de la Alhambra siendo una de las almunias más productivas de la época.

Mapa donde se señalizan las cuatro huertas del Palacio del Generalife

La fertilidad de la almunia decayó con la marcha de los moriscos, secándose jardines, naranjos y olivos, ya que los cristianos no sabían manejar la acequia que las regaban. Posteriormente el Alcaide del Generalife dio las huertas en arrendamiento a colonos con lo que se ha conservado la función medieval con sus cultivos y frutales siendo la misma imagen de almunia medieval de los S. XIII al XV.

viernes, 25 de agosto de 2017

Biografía de reyes: Mohammed X

Predecesor: Yusuf V
Sucesor: Sidi Sad

Mohammed X, apodado "El Chiquito", era hijo de Mohammed VIII "el Pequeño" y nieto de Yusuf III, que a su vez era tío de Mohammed IX "el Izquierdo". Apoyó en su cuarto reinado a su tío abuelo Mohammed IX, dándole muchas victorias y convirtiéndose en su mano derecha. Según un cronista hispanomusulmán de la época dice:
"Dios le otorgó a al-Galib bi-Llah la dicha de contar con el príncipe victorioso Abu 'Abd Allah Mohammed"
"El Izquierdo" no tuvo ningún hijo varón y el futuro Mohammed X "el Chiquito" debió reunir una serie de buenas condiciones para sucederle, como por ejemplo contar con el apoyo de los partidarios de su padre asesinado Mohammed VIII "el Pequeño", estar al frente del ejército y estar casado con una de las hijas de su benefactor.

Durante el reinado de su suegro consiguió varias victorias frente a los castellanos que pasaban una crisis interna durante el reinado de Juan II. La frontera se ve estremecida por los ataques y los granadinos recuperan una serie de castillos y pueblos perdidos anteriormente, mientras que los castellanos sufren derrota tras derrota. Una de las victorias más célebres de los nazaríes de aquel tiempo fue la de Río Verde, en las cercanías de Marbella.

El reinado de Mohammed X,  fue breve, lo suficiente para renovar tratados de paz con Castilla. Su situación fue inestable ya que los granadinos preferían tener a Sidi Sad, nieto de Yusuf II, como rey, por lo que abdicó sin poner resistencia.

Por razones que se desconocen Sidi Sad fue expulsado de Granada a los pocos meses de reinado, a finales de 1454 o comienzos de 1455 y marchó a Casarabonela en Málaga. Desde allí solicitó ayuda a Castilla donde Enrique IV acababa de ocupar el trono, y como garantía de compromiso de vasallaje envió a su hijo Muley Hacén a la corte castellana.

Mohammed X es coronado por segunda vez el 20 de enero de 1455 aproximadamente y enterado de los acuerdos de Sidi Sad, empuñó las armas al tiempo que los ejércitos cristianos daban la vuelta hacia Castilla al llegar a Íllora. A pesar de esto, "El Chiquito" abandona Granada en agosto de 1455 buscando refugio en la Alpujarra y Sidi Sad recupera el trono.

No obstante, intenta regresar de la Alpujarra para recuperar el poder pero es interceptado por un destacamento dirigido por los hijos de Sidi SadMuley Hacén y su hermano El Zagal nada menos.

La belleza del Patio del Palacio de Los Leones o al-Riyad al said
fue testigo de la ejecución de muchos opositores de reyes nazaríes


Capturado Mohammed y su familia, entre ellos su esposa Aixa (hija de Mohammed IX "El Izquierdo"). Ya en La Alhambra, el depuesto rey fue degollado en una sala que da al Patio de Los Leones. Los hijos del depuesto rey no corrieron mejor suerte pues murieron ahogados con una toalla mojada en la boca y la nariz tapada. Pero esta crueldad no acaba aquí. Aixa, su viuda, fue desposada con el asesino de su marido, Muley Hacén

jueves, 24 de agosto de 2017

El Museo de la Alhambra

El ala sur de la planta baja del Palacio de Carlos V
alberga este museo


En el programa de radio Ser Historia número 181, en su sección sobre museos, María Belchi se traslada a Granada para hablar sobre uno de los más importantes en la actualidad en España: El Museo de La Alhambra. Su visita, más que recomendable, resulta imprescindible por su alto interés.

Y es que muchos de quienes visitan La Alhambra de Granada pasan por alto una de las joyas mejor guardadas del monumento, su museo. Hay que tener en cuenta que desde que los palacios de la Alhambra fueron habitados por los Reyes Católicos, el ajuar que queda fue protegido, reutilizado y disfrutado en la nueva Corte cristiana.

En los últimos años del siglo XX se trasladaron las piezas del Museo Hispano Musulmán a los bajos del Palacio de Carlos V. En su interior se expone la principal colección de arte hispanomusulmán de la península Ibérica cuyos inicios se encuentran en una exposición de piezas halladas en la propia Alhambra pero que con el tiempo se ha expandido con nuevas adquisiciones, pasando ser un museo nacional especializado en arte hispanomusulmán. Sin embargo incluye también colecciones muy interesantes de cerámica dorada fatimí egipcia, alfombras persas, piezas turcas, etc.

Entre las piezas más destacadas se encuentra el Jarrón de las Gacelas, una pieza que nunca ha salido de La Alhambra, la jamuga de taracea o la pila del rey Badis, la puerta original de la Sala de las dos Hermanas, artesonados, cerámicas, capiteles, lápidas y una buena colección de piezas muy interesantes que ayudan a comprender la vida cotidiana de la Alhambra.. Además cuenta con actividades continuas como visitas guiadas, exposiciones temporales o la focalización cada sábado de una pieza elegida cada mes.

La visita al Museo de La Alhambra complementa la visita al monumento y a la ciudad, para poder conocer la historia material, la religión, la vida y las costumbres en  uno de los momentos más importantes en la historia de Granada.




martes, 22 de agosto de 2017

Puerta Real de La Alhambra

Este era el recorrido que alguien que entrara
por la Puerta de la Justicia debía hacer para
acceder a la medina y los palacios

La Puerta Real de La Alhambra es una de las puertas de acceso al interior de la medina y los palacios de La Alhambra que fue destruida en época cristiana, en el año 1527 por amenaza de ruina. Desde la Puerta de la Justicia partía una calle hasta la Puerta Real que daba acceso a dos zonas:

Ubicación de la Puerta Real con respecto al Palacio de Comares

  • Descendiendo hasta la entrada principal del Palacio de Comares donde se encontraban los primeros patios administrativos y a la calle Real baja bordeando las primeras estancias administrativas del palacio de Comares, rodeando la Sala de la Helias contigua al Harem (antes de ser destruida para hacer el codo de la capilla del Palacio de Carlos V) hasta llegar al Palacio de los Leones, a la Rauda o cementerio de la familia real nazarí y continuar hacia el Palacio de El Partal y hasta el Secano (antigua medina de La Alhambra)
A la derecha de esta imagen se encontraría la Puerta Real

  • Ascendiendo por la Puerta del Vino desde donde arrancaba la calle Real Alta


En el blog “Región y Reino de Granada en la Edad media” hay una buena reproducción gráfica de la ubicación y accesos.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La sortija de Boabdil: leyenda o realidad

Don Iñigo López de Mendoza, cuadro del Museo del Prado

Cuentan las crónicas, seguramente fruto de una leyenda, que el 2 de enero de 1.492, Boabdil además de entregar las llaves de la ciudad de Granada, hizo entrega a Íñigo López de Mendoza, Conde de Tendilla y Alcaide de La Alhambra -como propuso el Infante don Juan, hijo de los Reyes Católicos-, de una sortija de oro con una piedra preciosa y una inscripción en la que se podía leer en árabe "la Alah ile Alah e ban Aben Abi Abdallah" que traducido sería “no hay otro dios sino el verdadero y éste es el sello de Abén Abí Abdallah. Al desprenderse de esta joya, el último rey nazarí de Granada le dijo: Con este sello se ha gobernado Granada; tomadlo para uqe gobernéis, y Dios os haga más venturoso que a mí.

Desconocemos si existió realmente este anillo, si el hecho es real, pero lo que sí es cierto es que el Gran Tendilla, fue también conocido como "padre de los moriscos", ya que a pesar de amortiguar una primera insurgencia morisca a comienzos del siglo XVI, se instaló en el Albaicín con su familia como muestra de confianza y respetó las costumbres de los moriscos como se había firmado en las Capitulaciones de Santa Fé, incluso les protegió a menudo de la Inquisición. Así cumplía la última voluntad del monarca nazarí.

Sobre la sortija, según el testimonio del marqués de Mondéjar en la historia manuscrita de su casa "esta sortija, que entregó el rey de Granada al conde de Tendilla, la conservaron sus descendientes hasta que muerrto el marqués Don Iñigo, último varón de esta casa, en Málaga año 1636, sin sucesión, se perdió por no haber atendido doña María su hermana, hallándose en Madrid, a recobrarla, o no teniendo noticia de cuan apreciable prenda era".

lunes, 14 de agosto de 2017

Tesoros de la Hispanic Society

Exposición de la Hispanic Society of America
en el Museo del Prado de Madrid


En 1908 el filántropo, hispanista y coleccionista norteamericano Archer Milton Huntington (1870-1955) materializó su sueño de crear un "Museo Español" con la apertura en Nueva York de la Hispanic Society Museum & Library.  En ella plasmó su amor por España y el castellano, lengua que aprendió, todo ello cuando precisamente la imagen de nuestro país pasaba por sus horas más bajas en los Estados Unidos, tras la guerra de 1898. Huntington trabó amistad con los principales intelectuales españoles de su época, trabajando para el artistas como Zuloaga, Sorolla o el granadino José María López Mezquita quien retrató al filántropo a los sesenta años de edad.

La Hispanic Society presentaba la idea de procurar una aproximación integral a nuestra historia, una idea novedosa y su afán por erigirse en un centro activo en la investigación y difusión de la cultura española, lo que explica su dual naturaleza como museo y biblioteca.

Las excepcionales colecciones de arte medieval de la Hispanic Society abarcan las diferentes culturas que se sucedieron en la península Ibérica entre los siglos V y XV. Especial relevancia posee el arte hispanomusulmán, una de las pasiones de Huntington, quien compaginó el estudio del castellano y el árabe y que, contrariamente a la opinión mayoritaria de la época, creía que la herencia islámica en España era tan relevante como la cristiana. 

Este planteamiento explica que adquiriera piezas excepcionales como piezas de seda de la Alhambra.


Esta pieza de tejido nazarí
es única por su tamaño, calidad
y conservación 


Esta lujosa seda nazarí (Hacia 1400), posiblemente granadina, es un lampazo o tejido de dos urdimbres. La denominación "seda de la Alhambra" se debe a su compleja decoración, que apreciada en su conjunto evoca el infinito y recuerda a los alicatados de La Alhambra. Es la única pieza de este tipo que se ha conservado íntegra, con sus bordes y orillos, y por sus grandes dimensiones quizá sirviera como colgadura o cortina (ver post mobiliario nazarí) Fue vendida a Huntington por el pintor Raimundo de Madrazo, que se refirió a su excepcional tamaño y conservación, "por haber estado siempre plegado en el convento donde lo vió el barón Davillier ".

La otra pieza posiblemente granadina, es un rico fragmento, un lampazo o tejido de dos urdimbres una en satén rojo para el fondo, y otra en tafetán para la decoración. La banda central se compone de tres filas de círculos grandes y pequeños que se unen con Marcos anudados. Los círculos grandes contienen parejas de figuras femeninas sentadas y antílopes unidos por la espalda, y los pequeños estrellas con lacería. Aunque las figuras humanas no sean muy comunes en los tejidos hispanomusulmanes, aparecen en otras piezas de la época.

domingo, 13 de agosto de 2017

Sala de los Reyes (Palacio de Los Leones)

En la galería oriental del Patio de los Leones, nos encontramos
la Sala de los Reyes, hermosa tarbea con tres bellas portadas
Fachada de la Sala de los Reyes vista desde el Patio de los Leones y que
anteriormente fue llamada Sala de la Capilla, Sala de la Justicia, Sala del
Tribunal, Sala del Consejo, Sala de los Retratos y Sala de los Divanes, en
alusión a las funciones que en cada tiempo se le aplicó

Policromía de los capiteles de la Sala de los Reyes según
Purificación Marinetto, conservadora jefe del Museo de la Alhambra

Capiteles del Palacio de los Leones de
Cuadernos de La Alhambra vol. 21

Capiteles policromadros de la Sala de los Reyes

El testero oriental del patio del Palacio de los Leones cuenta con una sala, la llamada Sala de los Reyes y anteriormente Sala de la Justicia (al interpretar que los personajes pintados en la bóveda forman un tribunal de deliberación), que como el resto del complejo palaciego fue construido en la segunda mitad del siglo XIV por Mohammed V. Es una de las imágenes más espectaculares por la visión que ofrece desde cualquiera de sus extremos, como la de unos cortinajes sucesivos y cambiantes.

Perspectiva que conforma la Sala de los
Reyes y que parece dividida por continajes

Dividida por arcos dobles de estalactitas de mocárabes formando
cinco espacios: los tres centrales reciben luz directamente de los
pórticos abiertos al patio central, permaneciendo en penumbra los
dos de los extremos de la sala, permitiendo la alternancia de
luces y sombras que hace que la cargada decoración resulte
agradable a la vista, sin producir fatiga

Se trataría de un espacio integrado en el Palacio, pero con una función destacada, seguramente de carácter áulico y de ocio, como muestran las escenas pintadas en los tres lechos de levante. La techumbre de esta estancia esta decorada con una gran pintura en forma de elipse donde aparecen representadas diez personas, que parecen estar dialogando, vestidas a la antigua usanza musulmana. sentados sobre cojines, identificados con cada uno de los monarcas que había tenido el reino de Granada desde su fundación por Alhamar hasta el reinado de Mohammed V. Las salas adyacentes disponían también de pinturas similares sobre piel de cordero, encargadas a pintores florentinos, representando escenas de caza, música, bélicas o de entretenimiento. Estas pinturas se fijaron a un armazón de madera con engrudo y clavos de bambú, en lugar de con clavos de hierro para evitar que el metal estropease la obra con el paso del tiempo.

En esta postal de comienzos del siglo XX puede
verse el extremo norte de la Sala que mira al
palacio de El Partal

Extremo sur de la Sala de los Reyes fotografiado en
1870 por J. Laurent en papel albúmina

Por su situación privilegiada, se trataba sin duda del palco central del Patio, destinado al monarca y a sus allegados, siendo la estancia central o qubba donde presumiblemente se sentaría el monarca nazarí con sus allegados durante las fiestas y banquetes de tal modo que los comensales se dispondrían en las tres bóvedas principales mientras que las mesas de alimentos se ubicarían en los pequeños pasillos que separan estas tres salas y donde pequeñas alcobas y alacenas servirían para guardar útiles y comidas, necesarios para los servicios festivos. Desde este lugar, la perspectiva del patio se presenta como un oasis entrevisto a través de un bosque de palmeras con la fuente de los leones en el centro. La esencia del jardín granadino, por su luz, color, agua y vegetación queda patente en la unión arquitectura-jardín del Patio de los Leones y escrita por el poeta Ibn Zamrak, que sobre el zócalo de la Sala de Dos Hermanas describe con este verso: "Jardín soy que la belleza adorna".

Este croquis de Francisco Prieto-Moreno descifra la inspiración
natural del oasis petrificado de palmeras que son las columnas
del Patio de los Leones a cuyos pies brota un manantial y que
se contempla desde el palco central de la Sala de los Reyes
Un joven Francisco Prieto-Moreno, el primero por la izquierda, posa a
mediados del siglo XX junto a un grupo de asistentes a un actos en la
Sala de los Reyes decorada al efecto

Volviendo a la imagen del oasis en torno al cual se asientan las jaimas de un campamento, la Sala de los Reyes muestra la agrupación de varias estancias o alcobas en torno a un espacio longitudinal, abierto al patio al oeste a través de una galería de columnas, similar a la Sala de los Mocárabes, con la diferencia de que la Sala de los Reyes presenta una fórmula alternante de tres techos de mocárabes de planta cuadrada, que fraccionan la estancia en otros tantos espacios, que a su vez están separados perpendicularmente por altos arcos dobles de mocárabes logrando mayor profundidad y una armoniosa alternancia de luces y sombras. Su disposición y tratamiento de los arcos recuerda a los modelos de las mezquitas almohades.

En la restauración de las cúpulas de mocárabes se ha podido estudiar los
colores originales que tenía, desgraciadamente desaparecidos algunos de ellos

Estas bóvedas de mocárabes están realizadas en siete módulos diferentes de adarajas en sus mútiples combinaciones y según unas reglas de trazado. Una de estas reglas indica que dos piezas que se juntan tienen que tener sus líneas de unión orientadas en el mismo sentido.

La bóveda de mocárabes consigue una sensación de ligereza en una atmósfera
jamás conseguida en el cerramiento de un techo 

Para el levantamiento de una estructura como el de las bóvedas, se hace necesario la ayuda de cimbras o estructuras de madera sobre las que se va apoyando los diferentes módulos. Estos módulos están compuestos por múltiples adarajas que forman racimos en torno a un pie de mocárabe, e cuyo interior se combinan clavos metálicos y listones de madera que se proyectan desde el interior de las masas de yeso hasta la armadura de la cubierta donde se anclan en el momento de su levantamiento. Finalmente estos anclajes son cortados, eliminando todo contacto con la cubierta y convirtiéndolas en bóvedas autoportantes.

Estas bóvedas están realizadas en yeso negro, cubiertas con una capa blanca
de terminación y capas de policromía en tonos negro, azul, rojo, verde y dorado

Una de las mayores novedades que se han realizado durante la restauración
ha sido la introducción de un nuevo mortero, desarrollado y patentado en el
Patronato de la Alhambra por el doctor Ramón Rubio; este nuevo método tiene
la novedad de introducir un nuevo ADN, mediante particulas fluorescentes que
permite realizar todo tipo de reconstrucciones invisibles al ojo humano, excepto
cuando son radiadas con luz ultravioleta permitiendo localizar las intervenciones
del siglo XXI respetando el original y distinguiendo las restauraciones

El propio sistema constructivo de combinación de múltiples módulos ha garantizado su conservación hasta nuestros días, a pesar de haber sufrido movimientos sísmicos, o el impacto de la defragación por la explosión del polvorín en 1590 en una casa del Albaicín junto al río Darro.

En el lado este del Patio de los Leones, la Sala de los Reyes, se compone
de tres salas principales a las que se abren cinco alcobas rectangulares y
elevadas del suelo mediante un peldaño y separadas entre sí por pequeños
camarines o alacenas
La división interior de esta sala se hace mediante arcos de atajo ya que cortan la estancia perpendicularmente, mostrando sus intradós repletos de mocárabes mientras que sus parmentos se cubren enteramente por yeserías que para algunos estudiosos muestran una clara influencia toledana por sus formas más carnosas y naturalistas.

Diseño de arcos de atajo de mocárabes de la Sala de los Reyes

Detalle de los mocárabes en los arcos se dividen las estancias de la Sala de los Reyes

La misma distribución transversal que se utilizada en este edificio califal
de Medina Azahara en Córdoba es utilizado en el diseño de la Sala de los Reyes


El actual pavimento de barro cocido es de 1933 y posiblemente el original fuera de mármol por el relato de Antoin de Lalaing: "En un extremo de ese patio (de los Leones), en una gran sala pavimentada de mármol blanco, tenía costumbre de dormir el rey moro, para estar más fresco, y está su lecho en un extremo de la sala y el de la reina en el otro extremo." 

Detalle de la decoración de yesería y azulejo en el
interior de la Sala de los Reyes

Otra pérdida fue la de la cerámica original de los zócalos, que fue sustituida entre 1879 y 1880 con una solución de yesos pintados con los mismos motivos geométricos del alicatado original. Igualmente las paredes de la sala corrían riesgo de desplome por lo que en 1631 se trabaron con tirantes de hierro para evitarlo.

Las cubiertas de la Sala de los Reyes sufrieron una drástica transformación
entre 1854 y 1859, fruto de la misma se suprimieron las escaleras que partían
de los nichos inferiores de la sala y que ascendían a la galería sobre la nave
por lo que el papel de alacenas o armarios que se suele atribuir a estos huecos
debe ser sometido a consideración

En las yeserías de la primera qubba o estancia, sutilmente dispuestos, aparecen algunos símbolos cristianos entremezclados con los nazaríes, como los símbolos del yugo y la flecha, mientras que en otro aparece el lema "tanto monta", ambos de época de los Reyes Católicos. Lo que no es cierto es que tuviera lugar en esta sala la primera misa con los monarcas castellanos como asistentes. Aquí se dispuso una capilla entre 1576 y 1618 para servir como sede parroquial mientras finalizaba la construcción de la iglesia de Santa María de la Alhambra y en 1624 volvió a ser utilizada para la celebración de los Oficios de Semana Santa con motivo de la estancia en la Alhambra de Felipe IV. Durante este tiempo los muros estuvieron cubiertos de colgaduras fijadas con clavos que estropearon las yeserías. La ubicación de tan importante elemento en la vida diaria de la corte refuerza al conjunto del Palacio de los Leones como núcleo principal de la residencia cristiana aunque es curioso la adaptación para este fin de uno de los espacios que no podía ser en principio más ajeno al destino religioso.

En 1924 fue cerrada una puerta que existía en el extremo sur de la sala y que desembocaba en el pequeño patio que precede a la Rawda Real de La Alhambra, posiblemente cuando este espacio sirvió para exhibir en los huecos de las alcobas las lápidas sepulcrales de Yusuf III y Mohammed II, descubiertas en la Rawda en 1574, junto con otras de menor interés o el Jarrón de las Gacelas que también llegó a estar expuesto aquí.

En 2013, con motivo de la celebración del Milenio de
la ciudad de Granada, se volvió a colocar como a comienzos
del siglo XX esta pila de mármol blanco en el alhamí central,
normalmente expuesta en el Museo del Alhambra, y de la
que se afirma que procede del palacio de Almanzor en
Córdoba y que fue traída a Granada por el rey zirí Badis
e instalada junto a la torre de la Vela en época nazarí

sábado, 5 de agosto de 2017

Exposición: "Labrados a maravilla: capiteles nazaríes para estructuras octogonales y hexadecagonales

Cartel de la Exposición "Labrados a Maravilla"

El Museo Arqueológico de La Alhambra se exhibe una muestra de unos capiteles nazaríes excepcionales por su forma, ya que generalmente son cuadrados. Con esta exposición de media docena de piezas procedentes de La Fundación Rodríguez-Acosta, Museo Arqueológico de Granada, Museo de la Alhambra e Instituto Valencia de Don Juan de Madrid se pretende dar más luz sobre el caso dado que su ubicación original se desconoce pero por su forma se adivina que pudo pertenecer a un patio o a un espacio octogonal.

En 1875 el pintor e historiador del arte Manuel Gómez-Moreno González descubrió un capitel árabe que llamó su atención. Frente a la habitual planta cuadrada del clásico capitel nazarí, éste tenía dos ángulos coincidentes con los de un octógono regular, de lo que dedujo que debió formar parte de una construcción octogonal sobre columnas y capiteles exentos, según se desprendía del hecho de que estuviese finamente labrado por todas sus caras, con materiales de calidad y decoraciones singulares, que como en el caso de los capiteles con escudo se vincula posiblemente a edificaciones oficiales de la monarquía nazarí.

En el Monasterio del Escorial, Felipe II encargó un fresco sobre la
Batalla de La Higueruela y en esta imagen se observa lo que se ha
venido a reconocer como el Palacio de Alixares donde señalo un edificio
de planta octogonal que pudo albergar estos capiteles

En el patio de la casa del Albaicín donde Manuel Gómez-Moreno vivió diez años reconoció dos capiteles de similares características -una antigua casa nazarí reformada en el siglo XVI utilizando materiales de acarreo como estos capiteles- pudiendo estudiarlos con detenimiento. Posteriormente, en su Guía de Granada, describió las columnas de esa casa, e hizo alusión a aquellos "dos rudos capiteles también cúbicos, pertenecientes a cierto pabellón octogonal". Eran rudos porque fueron picados en dos de las caras para hacer su forma regular. La casa se derribó en agosto de 1891 y estos capiteles se perdieron. Pasaron décadas hasta que aparecieron por fin en un mercado de antigüedades, sin las tallas del frente interior y con perforaciones en sus caras raspadas. Por suerte, se conservaron restos de policromía, bajo las capas de suciedad.

Como no se había conservado ni un solo edificio nazarí que respondiera a esas condiciones, ni tampoco había pruebas contundentes que avalaran su existencia en el pasado, aquella observación quedó como simple hipótesis a la espera de ser confirmada por algún nuevo descubrimiento.


La muestra ha permitido reunir e identificar este grupo de capiteles, dispersos en museos y colecciones, para "confirmar, ampliar y matizar" las observaciones apuntadas por el pintor, historiador y arqueólogo Manuel Gómez-Moreno hace ya casi siglo y medio.

Aunque no contamos con documentación que lo abale, no es
descabellada la hipótesis de que perteneciera a un patio octogonal
como este del siglo XIII conocido como Baño árabe de Gerona