¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Mezquita Mayor de Granada

Vista de la catedral de Granada desde el Albaicín. Similar sería
la visión de la Mezquita Aljama de la medina de Granada en
época de los nazaríes.
Plano de la Mezquita Mayor y la Catedral de Granada
en construcción por Juan de la Vega (1594), conservado
en el Instituto Valencia de Don Juan, Madrid

En la plaza Maysid al-Azam que se encontraba a la entrada de la Mezquita Mayor de Granada, los perfumeros y drogueros bendecían los aires con la fragancia de sus esencias y contaminaban el sagrado ambiente de los alrededores del templo islámico con el bullicio y la opulencia de su actividad. Sobre los muros de la mezquita se adosaban los tenderetes de los testigos juramentados y de los ya comentados drogueros y perfumeros.

Esta entrada gótico-plateresca fue mandada construir por los
Reyes Católicos y en ella se ubicaba la lonja, heredera de la
plaza Maysud al-Azam, antigua entrada a la Mezquita Mayor
La gran mezquita de Granada, la mezquita aljama, era el centro religioso y cultural de la ciudad. Comenzó a construirse en el siglo X, por Zawi ibn Ziri, destructor de Medina Azahara y de Córdoba; sus descendientes, los ziríes, -principalmente Abd al-Rahman ben Mohammed al-Ma´firi- la fueron enriqueciendo con recias puertas de madera de castaño y fragante cedro del Atlas africano. Su majestuosa riqueza invitaba al creyente a orar en el interior de sus once naves de 10 pies de ancho, (salvo las de los lados y el centro que eran mayores) rematadas con tejados a dos aguas, sostenidas por hileras de treinta columnas de mármol blanco de Macael coronadas por capiteles califales cordobeses procedentes del expolio de la antigua capital omeya. Su extensión, de NE a SO era de 140 pies y de NO a SE de 110 y, en esta dirección había diez series de arcos, de quince cada uno, apoyados en columnas de mármol jaspeado sin basas. Cientos de lámparas de plata, cientos de candelabros, acrecentaban la luz de los ventanales; lujosas alfombras cubrían el suelo de mármol y ladrillo. Los cristales coloreados duplicaban los colores que adornaban también las paredes. Una gran fuente presidía el nartex, el patio de entrada, centro del patio de abluciones y el Gallo del Viento remataba el alminar principal que se situaba frente al patio, una torre exenta de planta cuadrada de 4.5 metros de lado, de piedra franca, con una altura de 13.5 metros. Fue demolido en 1588 por estorbar las obras de la Catedral, pues ocupaba un lugar donde se alzó uno de los pilares de la nave mayor.

Planta de la mezquita aljama de Granada, dibujado
por José Sánchez y Sebastián Díaz en 1704. Los
muros de la mezquita estaban compuestos por
sillarejos estrechos y largos, labrados en resalto a
la manera cordobesa.
Desde el alminar, la voz obicua y ondulante del almuédano llamaba a la oración: Alah akbahr, Alah akbahr -Dios es el más grande-; ilaha illa-lah -no hay más Dios que Alá-. Esa voz potente rompía el frío del invierno y el cálido y sofocante aire del verano granadino, y la gente, a la espera, acudía presurosa. Al acceder al templo, sus miradas se dirigían a la quibla que señalaba la orientación de La Meca, o mejor dicho, la Kaba, indicado por el mihrab, ese nicho de luz excavado en el muro; a ese punto preciso es hacia el que los musulmanes granadinos dirigían sus esperanzas y oraciones. A la derecha del mihrab se encontraba la Casa del Alfaquí, ocupando la parte que luego se destinó a Lonja y coro de la capilla.

Grabado de Heylan de 1614 de la torre Turpiana o alminar de la
Mezquita Mayor de Granada. El 18 de marzo de 1588, el
 alminar fue derribado a fuerza de pico y martillo. La
torre Turpiana se situaba en lo que hoy es la nave
central de la catedral (detrás del retablo de Jesús Navareno
y cuyos restos aún se conservan en los sotanos de la catedral),
compuesto por dos cuerpos de piedra labrada de La Malahá y
según se dice, coronada por la "veleta del Gallo" que señalaba
la dirección de cualquier enemigo de la ciudad. Entre las
ruinas de la torre aparecieron los llamados "Libros plúmbeos"
que han generado desde entonces gran polémica sobre su autenticidad .
En el mihrab resonaba la palabra que había de ser recibida por los creyentes nazaríes, y junto a él se encontraba el minbar, de maderas preciosas incrustadas en una taracea de nácar y marfil, desde donde el imam dirigía los rezos, leía El Corán o predicaba su sermón. Como cada viernes, los fieles asistían obligatoriamente a la oración del mediodía para rezar juntos, aunque separando a hombres y mujeres, ellas en cara al muro sur, a la espera de que el monarca nazarí (si estaba en la ciudad) dirigiera como imam supremo la plegaria. Desde los barrios y arrabales, ricos y pobres, sólos o en familia, vestidos con sus mejores ropas, se aproximaban a la Gran Mezquita de la medina. En esta mezquita no existía la maqsura, una separación  de hierro o madera entre el emir y el imán del resto de los fieles, para que en tiempos de rebelión quedaran protegidos.

Planta de la mezquita en relación con el Sagrario, la
Catedral y la Capilla Real (Dibujo de M. López Reche)


Vista aérea de la catedral de Granada que en gran parte se levanta
sobre el solar que en su día estuvo ocupado por la Mezquita Mayor
En su interior se proclamaban a los reyes de Granada, se bendecían los estandartes cuando se producían las expediciones de ataque o de defensa, desde donde se leían los documentos oficiales más importantes y desde donde se daban las noticias de mayor interés, la instalación o abolición de impuestos, etc. Además de todo esto, era utilizado para  las enseñanzas que los maestros religiosos impartían a los iniciados en las ciencias divinas. Sólo los alumnos destacados por su precocidad e inteligencia llegaba hasta esta madraza de la enseñanza islámica.

Boca del pozo que conduce al aljibe de la mezquita;
se decía que sus aguas eran curativas
Una vez finalizada la homilía islámica, los fieles recogían su calzado que habían dejado en el patio de abluciones -ya que entraban descalzos y limpios-, dejando paso al rey y a su corte de visires primero y a sus secretarios y consejeros después, junto con los nobles y acaudalados de la corte.

En cuanto a las tres puertas algunas de piedra franca: una donde luego se abrió el postigo del Sagrario, otra hacia la actual comunicación de éste con la Catedral y la tercera hacia occidente. En esa última es donde se alzó la fachada del nuevo templo y en este mismo lado, otras dos más cerradas sobre las que se podía leer: "Asiste a la zalá y teme a Dios, ya que El te ha de pedir cuenta. El es el que creó los cielos y las tierras con la verdad y el día que dice que algo sea hecho, hecho es. Su palabra es verdad y suyo es el reino", así como "Levántate a orar, que la oración quita y aparta del pecado. Y de lo mundano y cierto, el nombrar y mentar a Dios es lo mejor. Y Dios conoce todos nuestros hechos". En otra puerta había otra inscripción en caracteres cúficos y, en fin, la siguiente, recogida por Antolínez y el P. Echevarría sobre la puerta principal: "La alabanza al Dios de los mundos. El que entrare en es templo a orar a Dios con fervor, tendrá del Altísimo todos los premios que concedió Dios a los que leyeren las suras del santo libro (a él sea la paz) y los que concedió Dios a los que hacen la penitencia de Adán. Y le dará a ver su cara y le hará entrar en su paraiso con los justos que esperan la consumación de los siglos. La alabanza a Dios. No hay otro Dios sino El, ni debe ser invocado otro Señor. No hay mas Dios que Dios y El sólo vence".

Por primera vez se ha realizado una recreación virtual
de la mezquita aljama de Granada (siglos XI al XV)
según la planta e indicaciones de A. Fernández Puertas

Los granadinos, espectadores de todo lo sucedido en el interior y exterior del templo regresaban a sus quehaceres comentando los trajes de tal o cual conocido, de una esposa o viuda reciente, las novedades y cotilleos de esta o aquella familia o manifestando sus propias novedades.

La noche del 18 de diciembre de 1490, Hernán Pérez del Pulgar, penetró en la ciudad por el cauce del Darro y, atravesando la puerta de los Curtidores y el Zacatín y la llamada calle del Tinte, llegó hasta la puerta de la Mezquita donde clavó un pergamino con las palabras "Ave María" y el nombre de quien, por honrar a la Virgen, tomaba posesión de ella, dejando encendida un hacha en la puerta principal y escapando tras prender fuego a la alcaicería. Tras la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, se erigió en 1501 en recuerdo de este hecho una parroquia sobre la Mezquita bajo la advocación de Santa María de la O. Para ello fue preciso derribar arcos de todas las naves del templo islámico para formar una nave más ancha en dirección oriental.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Torre Bermejas

Aunque el fundador de la dinastía nazarí, Mohammed I,
la ocupó inicialmente, la fábrica de su paramentos indican
que se levanta sobre construcciones anteriores

La primitiva construcción de Torres Bermejas pudo formar parte de un conjunto de torres vigías situadas en los puntos estratégicos más elevados que circundaban la Vega de Granada. Su historia transcurre paralela a la de la Alcazaba de la Alhambra.



Torres Bermejas tuvo un importante papel en el sistema de
vigilancia y defensa de la ciudad palatina de la Alhambra
Vista de las Torres Bermejas desde la Alcazaba de la Alhambra
La construcción de la Puerta de las Granadas (inferior izquierda)
rompió la conexión de la muralla entre la alcazaba de la Alhambra
y Torres Bermejas
Mohammed V invirtió grandes sumas en obtener recursos militares y proteger al reino nazarí. En la capital granadina, una de las medidas que tomó fue unir con murallas los fuertes de la Alcazaba de la Alhambra y Torres Bermejas (que ya fue reedificada en el siglo XIII sobre bases anteriores), hasta entonces aisladas, trabando las torres y edificando un muro que las comunicaba.  De esta forma, el monarca nazarí conseguirían complementar las defensas de la zona sur de la Alhambra y el inmediato barrio judío. 

Torres Bermejas y la Alcazaba de la Alhambra estuvieron unidas
por una muralla hasta la construcción en el siglo XVI de la
Puerta de las Granadas en el acceso de la Cuesta de Gomeres
La colina del Mauror, donde se asienta Torres Bermejas, era tradicionalmente conocida porque su población era fundamentalmente judía, llegando a conocerse como la Garnata al-Yahud (cerca se ha abierto recientemente un museo judío que cuenta la historia de esta etnia en Granada que recomiendo visitar). Al otro lado del muro que descendía desde Torres Bermejas, se encontraban los más floridos huertos: el de Isan, las al-Manyara Mayor y Menor, los del Arrabal de los Alfareros, y más abajo, en la orilla derecha del río Genil (Sinyil), la Alameda de Muammal, plantada en el siglo XI, así como las plantaciones del Barrio de la Loma y el Nayd que desprendía un penetrante aroma a clavo.

Vista de la cara norte del complejo de Torres Bermejas desde
el barrio granadino del Albaicín
Consta de tres grandes torreones, de los cuales el de mayor dimensión es el central, levantados con tapia de argamasa. Estas torres están unidas entre sí por una muralla de tapial que forma un pequeño patio de armas de geometría aproximadamente rectangular.

En la actualidad, el conjunto de Torres Bermejas se compone de
tres torres, siendo la central la de mayor tamaño. Desde la conquista
cristiana ha recibido bastantes intervenciones, habiéndose
 reforzado su interior con losas de piedra de tumbas musulmanas

Se conoce la existencia de un cementerio musulmán en las proximidades de este recinto militar, un dato reforzado por las numerosas lápidas que se encuentran en sus muros como ocurre en otros puntos de la Alhambra, lo que hace difícil pensar que fueran transportadas desde lejos.

En el interior se conserva un aljibe, posiblemente de etapa islámica,
de dos naves con bóvedas elevadas sobre arcos 

Actualmente se conservan tres torres del conjunto, contando
con una puerta del siglo XVI entre dos de ellas
La torre central cuenta con tres pisos, dos plantas la torre de la izquierda y sólo una planta en la pequeña. La visita de su interior esta muy limitada; no cuenta con horarios ni posibilidad de acceder.

Los interiores de las torres han sido muy modificados a lo largo
de su historia, siendo utilizada como prisión y cuartel

En 2011 se realizaron una serie de excavaciones realizadas por el Servicio de Conservación del Patronato de la Alhambra que sacaron a la luz restos arqueológicos que aportaron nuevos datos de relevancia sobre el edificio, principalmente las diferentes fases constructivas que ha experimentado hasta llegar a la actualidad. 


El color de sus muros de argamasa dan nombre a estas torres
A pesar de la antigüedad e importancia de este conjunto, poco se ha escrito sobre él, prácticamente marginado de la cercana Alhambra.




Completando el conjunto, esta zona defensiva estaba dotada
de caballerizas que prácticamente han desaparecido


La fortificación fue utilizada como cárcel y cuartel militar
hasta mediados del siglo XX

lunes, 22 de septiembre de 2014

"Boabdil, un hombre contra el destino" por Antonio Soler



Esta novela nos narra los últimos momentos de vida del Reino nazarí de Granada, centrándose en dos de los principales actores de la Historia: Boabdil, último monarca en la Alhambra y Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.

Ambos personajes son contrarios en la política pero amigos en la vida personal desde que Boabdil cae preso y es conducido a Lucena. Allí Boabdil deberá tomar una difícil decisión: dejar como rehén a su hijo Yusuf como garantía de un acuerdo poco favorable con los Reyes Católicos.

Esta historia te adentra en el sangriento sitio a Málaga, en las intrigas cortesanas nazaríes y en la caída final de la ciudad de Granada.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Biografía de reyes: Mohammed VII (1392-1408)

Predecesor: Yusuf II
Sucesor: Yusuf III

Dobla de oro a nombre de Mohammed VII, sin ceca ni fecha
de acuñación conservado en el Museo de la Alhambra, Granada
Mohammed VII fue el duodécimo rey nazarí de Granada, sin derecho al trono ya que su hermano mayor, Yusuf, era quien estaba destinado a reinar. Tras el asesinato de su padre, el rey Yusuf II, Mohammed se movió rápido para ocupar el trono y con él comenzará la decadencia de la dinastía nazarí; en apenas un siglo los musulmanes de la Península verán el fin de su dominio.

Su hermano mayor Yusuf era soñador, bohemio y poeta frente a Mohammed quien era alto, bien parecido, ingenioso y sociable por lo que consiguió el poder en 1392 sin encontrar oposición a sus ambiciones políticas. Era de esas personas sin escrúpulos que ven enemigos por todas partes, por lo que mandó a su hermano al castillo de Salobreña para tenerlo controlado y alejado del centro del poder, un gesto muy humano, cuando lo habitual era una condena a muerte para quitárselo de en medio. Mohammed fue compasivo con su hermano, facilitándole todo lo que pudiera desear, permitiendo que con él fueran sus mujeres e hijos, sirvientes y su apreciada corte de poetas, disfrutando de banquetes, juglares y músicos.

De ese modo Yusuf fue dócil ante los deseos de reinar de su hermano y no le plantó ningún problema. Sin embargo Mohammed no era querido por su pueblo y desconfiaba también de su aliado y enemigo, el rey de Castilla. Temía que el rey de Castilla apoyara a los partidarios de su hermano, al mismo tiempo que no quería que su pueblo mantuviera alianzas con los enemigos crisitianos. Por ello ideó una estratagema: convocó al ejército con la excusa de dirigirse a reconquistar Sevilla o Toledo, cuando su verdadera intención era mantener una entrevista con el rey Enrique III el doliente.

Tras dividir a su ejército, se dirigió acompañado por veinticinco fieles caballeros a Toledo, haciendo ver a todo el mundo que era un embajador del rey de Granada. Fue alojado en el Alcázar de los reyes cristianos y agasajado con festejos hasta ratificar los tratados de paz que proponía el monarca nazarí.

Tras regresar a Granada, traicionó esos acuerdos organizando expediciones de calado contra la frontera castellana con la intención de contentar a su pueblo y a sus hermanos de fé, los mereníes. Ambos contendientes se enfrentan además a disputas internas: Don Jorge Manrique en la parte castellana y los Venegas, los Zegríes y los Abencerrajes.

Catedral de Toledo, donde Enrique III de Castilla esta enterrado


Castilla se preparó también para la guerra contra los musulmanes granadinos cuando el rey Enrique III muere, el 25 de diciembre de 1406. Decían que fue envenenado por su médico, un judío llamado Don Mayr, en venganza por la terrible matanza de semitas en Sevilla. Este rumor provocará el conocido motín de Toledo, un linchamiento de judíos y conversos. 

A Enrique III le sucederá Juan II, pero durante su minoría de edad, la regencia estaría en manos del hermano del difunto rey, quien sería conocido como el infante Don Fernando de Antequera. Durante esta época, escaramuzas y batallas recorrerán la frontera, especialmente Jaén. Tres mil caballos y treinta mil peones atacaron la campiña de Lucena y posteriormente Baeza, defendida por Pero Díaz. De esta hazaña se conserva el siguiente romance donde Mohammed VII arenga a sus troas:

Moriscos los mis moriscos
los que ganais mi soldada,
derribádemes Baeza,
esa villa torreada.
Y a los viejos y a los niños
los traed en cabalgada.
Y a los mozos y varones
los meted todos a espada.
Y a ese viejo Pero Díaz
prendédmelo por la barba,
y aquesa linda Leonor
será mi enamorada.
Id vos, capitán Venegas
porque venga más honrada
que si vos sois mandadero

será cierta la jornada.
La plaza principal de Baeza con la puerta de la ciudad al fondo

El pueblo fue reducido a cenizas, los defensores masacrados y sesenta mujeres y niñas, entre ellas dos hijas del comendador de Santiago Don Sancho Jiménez, conducidas como esclavas a Granada. Castilla, en respuesta a esta tropelía se pone como objetivo conquistar una difícil plaza, Zahara de la Sierra, a veinte kilómetros de Ronda. La fortaleza fue entregada por sus habitantes.

Ahora el turno de respuesta pertenecía a Mohammed, quien marchó con un ejército de seis mil caballeros y ochenta mil peones a conquistar Jaén. Pero los cristianos, acostumbrados a la batalla, acudieron para socorrer la ciudad, por lo que la embestida de ambos ejércitos fue tremenda. Finalmente, Mohammed comprendió que el asalto era imposible y alzó el cerco y decidió asaltar Alcaudete, defendida por Martín Alonso de Montemayor. La plaza se resisitió y Mohammed se vió obligado a regresar a Granada derrotado, decidiendo hacer las paces con los castellanos en el mes de marzo de 1408.

A la edad de treinta y dos años se sentía morir lentamente. Su fallecimiento llegaría entre el 11 y 13 de mayo de 1408. Era joven, por lo que corrió el rumor de que su muerte se debió a un sayo envenenado enviado por los castellanos, pero lo más probable es que fuera una víctima más de la epidemia de peste que sacudió Granada en 1408.

Vista del castillo de Salobreña y de los cultivos que actualmente
le rodean y donde Yusuf III fue recluido por su hermano
Pero en su agonía daría una última orden al arraez Ahmed ben-Farag de cumplimiento inmediato: partir hacia  Salobreña (Salawbaniya) y matar a su hermano Yusuf. De ese modo conseguiría que su hijo accediera al trono sin ninguna duda. Para ello escribió una carta dirigida al alcaide de Salobreña (Salawbaniya):

Alcaide de Salawbaniya, mi servidor. Luego que de manos de mi arraez Ahmed ben-Farag recibirás esta carta, quitarás la vida a Sidi Yusuf, mi hermano y me enviarás su cabeza con el portador de la carta. Espero que no hagas falta a mi servicio.

Al llegar el arraez, encontró que Yusuf se encontraba jugando al ajedrez con el alcaide ya que entre ambos había surgido la amistad. El hermano del rey sabía que en cualquier momento su muerte podría llegar como sucedió. Con serenidad pidió despedirse de su familia pero el arraez se lo negó; sabía que de no cumplir la orden sería su cabeza la que correría peligro. Pero no le negó la petición de finalizar la partida de ajedrez interrumpida. Con el jaque al rey se terminaría su tiempo.

Pero antes la providencia hizo que dos mensajeros llegaran para anunciar que el rey Mohammed VII había muerto y que el pueblo de Granada aclamaban a Yusuf como su sucesor 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La defensa del Reino Nazarí de Granada

Granada, como cualquier otro reino islámico, sentía que la salvaguardia de la frontera era un deber religioso, tanto o más que político. Según el derecho islámico clásico, el mundo se divide en la "Casa del Islam" y la "Casa de la Infidelidad", donde moran los contrarios a su religión. Encuentran en la Yihad o Guerra Santa el medio para propagar su religión y participar combatiendo por la fe de Mahoma, la manera más rápida de alcanzar el paraíso, perdonándose cualquier pecado. Entre los granadinos existían voluntarios de la Yihad a los que se conocía como ah lar-ribat, que equivaldría a formar parte de las ordenes militares cristianas tales como la de Calatrava o Alcantara. Estos soldados vivían en ribat (recintos fortificados) y se les llamaba murabitun, formando grupos que hostigaban a los cristianos.

Mapa de las fronteras marítimas y terrestres del Reino nazarí

La frontera que se estableció entre el reino de Granada y el reino de Castilla, y especialmente con Murcia, era una zona abierta, tierra de nadie vigilada por atalayas (husun, plural de hisn o atalaya como decían los hispanomusulmanes nazaríes), castillos y tropas móviles, pero que no evitaban las continuas escaramuzas y el comercio. Prueba evidente del peligro es que la amplia franja fronteriza cristiana queda desierta tras la rebelión mudéjar murciana (1264-1266). Los campesinos que habitaban aldeas y alquerías en uno y otro lado buscaron el refugio de las ciudades: Lorca por la parte cristiana de Murcia y Vélez Blanco, Vélez Rubio y Vera por la granadina, si bien aquí siguieron cultivándose pequeñas zonas más o menos relacionadas con castillos como en la zona de Huércal-Overa.

Heredera de los almohades, en el siglo XIV la arquitectura militar nazarí alcanza su máximo desarrollo.

Los diferentes reyes de Granada se preocuparon de establecer una línea de fortalezas en lugares de difícil acceso para defender las fronteras del reino.

En la zona más oriental levantaron castillos imponentes en Vera, Mojácar, Níjar, Purchena, Oria y Vélez para defenderse de los ataques que pudieran llegar de la frontera murciana, mientras que por el lado occidental, las poblaciones de Vejer, Alcalá de los Gazules, Casares, Olvera, Montejaque, Zahara, Gaucín, Teba y Ronda dominaban hasta Gibraltar evitando la penetración castellana desde tierras cordobesas y sevillanas.

Al norte, los castillos de Huéscar, Baza, Benamaurel, Zújar, Gorafe, Guadix, Locubin; Alcalá de Benzaide, Montefrío, Íllora y Montejícar evitaban las incursiones cristianas que procedentes de Jaén.

Por mar, una flota de fustas y galeotas surcaban a diario las costas del reino, variando su número dependiendo de la época del año, duplicándose en los mese de primavera y verano. La costa sur era defendida desde Almería (al-Mariya) , Almuñecar (al-Munakkab), Salobreña (Salawbaniya), Málaga, Marbella, Algeciras y Gibraltar, rechazando las incursiones de piratas y posibles ataques cristianos de navíos procedentes de Cádiz o Cartagena, incluso agresiones de hermanos de religión desde el norte de África, gracias a una tupida red de torres vigías o atalayas donde constantemente los atajadores debían otear el horizonte y dar la voz de alarma, tanto de día como de noche, mediante señales de fuego; unos requeridores se aseguraban que los atajadores cumplieran su misión visitándolos por sorpresa dos noches y dos días por semana. 

martes, 16 de septiembre de 2014

Aljibe de la Cuesta de la Alhacaba

A la derecha de la puerta, una pequeña ventana de color
negro, casi oculta, señala el lugar que ocuparía el aljibe

En el 110 de la Cuesta de la Alhacaba, cerca de Plaza Larga y frente a la Placeta de la Almona se encuentra este aljibe, relacionado con una mezquita sobre la cual se levantó posteriormente la iglesia de Santa Catalina. 

Hasta hace poco, la señora que ahí vivía mostraba el interior
del aljibe a quien pudiera estar interesado

Una ventana baja que seguramente fue la boca del aljibe antiguamente, señala el lugar. Se trataría de un aljibe de pequeñas dimensiones y que carece de elementos notables. Hoy en día carece de bóveda ya que fue reemplazada por un forjado de viguetas de hormigón.

martes, 9 de septiembre de 2014

al-Mariya (Almería)


Almería tomó su nombre de una atalaya que vigilaba la zona
marítima de Bayyana y cuya estructura era llamada AL-mariyat
Bayyana, alrededor de la cual se construyó la ciudad

Almería es una provincia situada en una esquina de la península Ibérica, mal comunicada con el interior, con un fuerte relieve y una climatología semiárida que le dan un carácter abigarrado. Sin embargo sus costas meridionales, que poseen excelentes fondeaderos naturales, eran un lugar de paso obligado para el comercio en dirección oeste-este, y en menor intensidad para el comercio entre el norte y el sur. Los árabes fundaron la ciudad en el año 955, siendo una de las pocas ciudades andalusíes de nueva planta, impulsados por su importancia portuaria, donde se reunían comerciantes genoveses y aragoneses, pues era utilizada como base de escala en los intercambios con el Magreb central (costa argelina).

Vista del puerto actual de Almería desde las almenas de la alcazaba

Durante el siglo XIII, en el ocaso almohade, y hasta principios del siglo XIV, la ciudad de Almería se repliega en su centro urbano ante las sucesivas amenazas que sufría desde el exterior, al igual que su antigua trama productiva y comercial que nunca llegó a recuperar por completo, basándose en la agricultura, el comercio y la producción de textiles principalmente durante el reino nazarí. A pesar de la fluctuación demográfica por la llegada de musulmanes procedentes de los territorios conquistados por los cristianos y la epidemia de peste de 1349, la ciudad es la misma a nivel urbanístico, formada alrededor de los edificios públicos más representativos y de las actividades comerciales del fondeadero de levante, que giraban en torno a las calles reales del Mar y de Pechina.

Reproducción de la ciudad de Almería en época nazarí
con ocasión de la celebración del Milenio del Reino de Almería

La zona occidental de la medina por el contrario, se abandonó a finales del siglo XIII, despoblándose el barrio de al-Haud. Por otra parte, a pesar de que las referencias a la judería almeriense sean escasas, podemos localizarla al pie del cerro de San Cristobal, muy cerca de la actual Plaza Vieja, en una de las zonas más deprimidas de la ciudad, cerca del matadero y, por tanto, paso obligado de ganadería que atravesaba la ciudad, dándole un carácter insalubre y marginal. Precisamente fue aquí donde comenzó la citada epidemia de peste.

Puerta Purchena es la actual calle real de Pechina, uno de los
ejes principales de la ciudad medieval y centro comercial
Las áreas despobladas intraurbanas se utilizaron como cementerios, como sucede en la calle Ancla, en las inmediaciones de la Plaza Pavía (en el extremo occidental de la medina), donde aparecieron en la década de 1990 tumbas de los siglos XIV y XV, confirmando antiguas noticias sobre una importante necrópolis en el Reducto, a los pies de la Alcazaba. Ninguna de las tumbas descubiertas presenta signo de señalización externa, lo que parece una característica común en la última fase de ocupación de las necrópolis nazaríes almerienses. En el siglo XIV desaparecen las maqabriyas utilizadas durante siglos en la ciudad mientras que se reproducen modelos de tipo rural, con pequeñas variantes relacionadas con el reaprovechamiento de materiales de construcción.

macabrilla del siglo XII conservada en el interior de la Alcazaba
Mientras que a poniente el paisaje de la ciudad es desolado, a levante conviven espacios urbanos con otros de cultivo creando espacios casi suburbanos, donde dominaba el moral. Así, la distribución del espacio en la mitad meridional del barrio de al-Musala, entre la calle Real del Mar y las murallas que franquean la Rambla de Belén, se crea una conjunción de áreas de residencia y de cultivo mediante la disposición de un huerto en sus traseras, provisto de un sistema individual de riego y norias, provistas a veces de una alberca.

El paisaje exterior de Almería en el siglo XV sería de una ciudad
rodeada de huertas cercadas, con norias y acequias comunes
En la vega próxima a la ciudad se mantiene el modelo de huerta cercada y provista de una "torre", solución para la aristocracia nazarí de la ciudad que aúna defensa y recreo, colonizando incluso parte de las alquerías más próximas anteriores al período nazarí. Algunas de estas huertas nos han llegado con una denominación particular, que habitualmente coincide con la de su último propietario, como parece en el caso de las huertas cercadas "del jurado", del alguacil Abez (convertido al cristianismo con el nombre de Diego Avis Venegas de Córdoba, antes Aben Sayez), y en especial la conocida como "Huerta del Rey".

Las almunias, supuestamente fortificadas, se desarrollaban a
las afueras de la muralla del litoral, junto a los caminos que
penetran en la ciudad, como el que se dirigía a Cabo de Gata
(en la fotografía) por la costa almeriense
Por tanto, a diferencia de las principales ciudades del reino nazarí de Granada, Almería (al-Mariya) distaba de ser una ciudad saturada con problemas urbanísticos derivados de la falta de espacio edificable, siendo una ciudad interior cuya zona habitada quedó rodeada de terrenos yermos o cultivados en todas direcciones, lo que supone un encarecimiento del suelo ante la concentración de servicios públicos y actividades productivas en ciertas zonas. Esto produciría efectos locales de densificación, con el aumento de altura mediante la construcción de cobertizos, especialmente alrededor de la calle Real de las Tiendas y en la colación de Santa María, a los pies de la Alcazaba.

Viviendas del siglo XIX en las calles aledañas a la alcazaba
Almería, pasó a formar parte del reino nazarí de Granada prácticamente desde sus orígenes cuando Mohammed I, tras diversos intentos, se apodera por la fuerza de la ciudad en 1246 que hasta el momento estaba en manos de un caudillo llamado Ibn al-Ramimí, quien se refugia en Túnez tras su derrota. La dinastía nazarí logra consolidarse excluyendo a la oligarquía anterior y creando un sistema clientar propio. Entre la alta sociedad nazarí de Almería existía una exigua minoría formada por comerciantes y miembros de la menguada oligarquía local, destacando Hamet al-Rasbaida, último comerciante de una generación de mercaderes, muy nombrado por las fuentes, que comerciaban con Valencia en la primera mitad del siglo XV.

Plano de la medina nazarí de Almería (al-Mariya)
La ciudad no contaba con grandes palacetes para albergar a la nueva oligarquía nazarí, pues las personas destacadas disponían habitualmente de varias pequeñas casas juntas. Esta oligarquía se distribuye preferentemente por la zona de poniente de la medina, por la calle Real del Mar. En general, el resto de las casas eran pequeñas a pesar del espacio libre disponible, construidas con mampostería y sobretodo ladrillo y suelos de cerámica en sustitución de los de mortero, prescindiendo de alberca en el patio.

En la imagen, reconstrucción de viviendas nazaríes del siglo XIII
y XIV en el interior de la Alcazaba de Almería


Durante la posterior Guerra del Estrecho, la vega almeriense fue objeto de algunos saqueos en represalia por las actividades destructivas de Banu Marín en el valle del Guadalquivir. Pero además Aragón, aprovechando las hostilidades entre Granada y Marruecos, y con la intención de evitar las incursiones corsarias de la ciudad contra las costas aragonesas como las expediciones de 1304 y 1307, se prepara para tomar Almería. De este modo se preparó un cruzada contra Almería en una triple coalición, empresa presidida por unas reliquias de San Indalecio y cuyos preparativos duraron casi dos años.

Como acción previa, pero desligada, el obispo de Cartagena tomó el castillo de Lubrín y otra expedición el de Huércal. No obstante la ciudad fue avisada y se prestó al asedio enviando varios navíos a Orán para pertrecharse de víveres y hombres, mientras se apresaba preventivamente a los comerciantes aragoneses establecidos en su mercado.

Este tipo de munición, bolas de piedra, fueron utilizadas durante
el asedio que sufrió Almería (esta encontrada en la Alcazaba)

Durante seis meses, Jaime II sometió a un duro asedio a la ciudad en 1309. Este hecho histórico se conoce en detalle gracias a autores árabes posteriores que recogen la narración de los hechos, como Ibn Játima, testigo de los sucesos. Las tropas llegaron en agosto, embarcadas en trescientos navíos pequeños y grandes, de guerra y comerciales. A modo de prevención, el gobernador de Almería, Ibn Madyan ordenó destruir aquellas construcciones demasiado próximas a las murallas y tapiar las puertas de la ciudad. Los asediadores construyeron once catapultas para lanzar grandes bolaños -bolas de piedra de unos trescientos kilos- contra la ciudad y su Alcazaba. Mientras, el ejército nazarí contraatacaba desde la fortaleza de Marchena. Como el asedio se prolongaba, los aragoneses se vieron obligados a demandar mayor cantidad de provisiones mientras que los recursos financieros empezaban a escasear. Tras una tregua, el ejército atacante se retiró a finales de enero de 1310, no sin antes saquear los campos de Dalías, Tabernas y Níjar.

La pobreza ante esta situación fue creciendo, acompañada por las crisis de subsistencias (como la de 1329) o enfermedades como la importante epidemia de peste que asoló a la población en 1349. A esto hay que sumar la elevación de los impuestos para comprar la paz con Castilla. Este conjunto de penurias provocaron el refugio de los granadinos en la espiritualidad del Islam. En la ciudad de Almería se multiplicaban las pequeñas mezquitas en barrios, encrucijadas de caminos, etc. Como en Málaga, se generalizan las raudas o simples recintos funerarios, pero con una estructura sencilla, con muros bajos y escasa o nula cimentación, de planta cuadrangular.

El interior de la iglesia de San Juan Evangelista en Almería, conserva
los restos de la mezquita que allí se levantaba en época nazarí


Bajo el reinado de Yusuf I las defensas fronterizas se refuerzan; entre los años 1347 y 1348 fue el propio monarca quien visitó las poblaciones y fortalezas de la zona oriental del reino, inspeccionando las obras e infundiendo ánimos.

Sin embargo, la presión castellana extorsionadora -cuyos saqueos se adentraban cada vez más en tierras granadinas- y la dificultad en mantener un sistema impositivo excesivo que empobrecía a los campesinos, la oposición creció dentro del grupo dirigente nazarí: las facciones se disputaban el acceso al poder. Como la sucesión no estaba regulada por una sola norma, las preferencias personales del monarca y las intrigas palatinas orientaban las decisiones según intereses privados y grupos de presión. Así, los alcaides de las fortalezas se granjeaban la gratitud de los pretendientes al trono con su apoyo, por lo que frecuentemente participaban en las disputas dinásticas.

En este contexto, cuando Mohammed V fue destronado en 1359, Almería se opondrá a su vuelta como uno de los principales focos en su contra. La alcazaba de la ciudad fue empleada (como otras fortalezas costeras como Almuñecar o Salobreña) como presidio de miembros de la familia real opuestos al monarca, pero también como núcleo de revancha militar.

Durante el último siglo de vida del reino nazarí, la ciudad de Almería volvió a participar en las continuas luchas internas que sucedieron tras la caída de Mohammed IX, quien utilizó la alcazaba en 1429 como base de operaciones para expulsar a su rival del trono.


Muestra de la tardía importancia de la ciudad, centro
de las desavenencias dinásticas, son las acuñaciones
monetarias que tanto Boabdil (Mohammed XII), como
El Zagal (Mohammed XIII) mandan realizar desde el 1482
a 1489 y que abarcaban todo tipo de metales
Al final de la etapa nazarí se formarían dos bandos contrarios disputándose el trono. En el primero Muley Hacén y su hermano Ibn Sad, conocido como El Zagal, unidos al infante de Almería Ibn Salín y su hijo Sidi Yahya al-Nayar -todos con lazos familiares y apoyados por los Zegríes- y en contra Boabdil, ayudado por la familia de los Abencerrajes. Los Reyes Católicos, con el fin de debilitar aún más al reino para facilitar su conquista, protegieron a este último, el bando más débil.

Boabdil, tras ver rechazadas varias veces sus aspiraciones al trono de Granada debido al poder militar de su tío El Zagal, se verá obligado a retirarse en repetidas ocasiones a Almería, donde cuenta con excelentes apoyos. Finalmente, los alcaides de Los Velez le ayudarán para hacerse con el trono, mientras El Zagal intenta defender inutilmente la zona malagueña. Perdida la parte occidental del reino, El Zagal tiene que hacer frente al ataque de la zona almeriense, en cuya capital se refugia y promete a los al-Nayar, descendientes de los Banu Maul (familia cordobesa emigrados a Granada) importantes gratificaciones a cambio de intrigar en secreto con las élites urbanas para conseguir la capitulación de Almería, Baza y Guadix. Sin embargo el reino se encuentra desmembrado por las facciones y muy debilitado; impotente ante el avance cristiano por el noreste de la provincia de Almería, la ciudad se entrega el 26 de diciembre de 1489 a los Reyes Católicos.

La toma efectiva de las plazas se dilatará en algunos casos, pero cuando en verano de 1490 Boabdil levanta a las poblaciones alpujarreñas, los Reyes Católicos, ante el peligro que tal situación supone, ordenan evacuar a la mayor parte de la población musulmana de las ciudades y grandes fortificaciones de la provincia almeriense. Entonces comienza el éxodo y la violencia anónima de imposición cultural y extorsión económica de un pequeño número de conquistadores sobre la población a la que amparaban tolerantes acuerdos. Desde Siria, el poeta ciego Ibn Yabir escribiría con amarga nostalgia:

¡Qué lejos ya nuestra vida en Almería! 
sus queridos recuerdos estan escritos en oro. 
Aquellas noches fueron para nosotros un regalo 
pero luego el destino nos lo arrebató


domingo, 7 de septiembre de 2014

Patio del Palacio de los Leones


La fuente que adorna este patio le da nombre al universalmente
conocido como Palacio de los Leones de La Alhambra de Granada

Se sabe que del Patio de los Leones o Sahan-al Osud actual no había nada más que la Sala de Dos Hermanas el 30 de diciembre de 1362, reinando Mohammed V, y que a partir de esa fecha se construyeron el resto de edificaciones que lo encierran. Este espacio abierto del Palacio de Los Leones se configura como un patio de crucero que suponía una ruptura con sus precedentes en la propia Alhambra, lo que ha llevado a los historiadores y estudiosos a analizarlo minuciosamente. Algunos ven influencia de los patios claustrales de los monasterios de la propia Península Ibérica, o de los palatinos como el normando de la Siza en Palermo, mientras que otros consideran que proviene de una tradición norteafricana cuyo antecedente sería el palacio Zirí de Asir en Argelia.

El Palacio de los Leones no es una casa con jardín sino un jardín con casa
que debería ser contemplado desde las esquinas y a ras del suelo para
responder mejor a la "forma de mirar de sus constructores musulmanes
Como en la imagen, hay que tener en cuenta que el mobiliario
hispanomusulmán estaba situado a poca altura del suelo por lo que
el punto de visión del patio estaba al ras


Sea como fuere, el espíritu de jardín puede apreciarse con intensidad en el planteamiento del Patio de los Leones y sus salas inmediatas, lugares destinados a la vida íntima de los soberanos de la Alhambra. El cielo y la luminosidad, con el mismo criterio del patio privado de la vivienda nazarí, constituye aquí un elemento de singular importancia, con la luz atravesando los calados de las yeserías de los paramentos decorados de sebka. Las columnas soportan unas pilastras sobre las que se apoya una estructura adintelada. Los espacios entre pilastra y pilastra están ocupados por superficies de sebka caladas o "de cortina" que no tienen otra función que la de decorar, que nos recuerdan a la vegetación de  la copa de los árboles, en este caso en yeso y mármol.

La contemplación del Patio de los Leones no es tan sólo un ejercicio visual, sino que requiere una interpretación intelectual. La tipología de patio-crucero o jardín persa corresponde a la imagen del paraíso, representando por tanto el orden perfecto del mundo. Una tipología de jardín, donde sus elementos están cargados de simbología:

  • Las cuatro cajas divididas por dos canales corresponden a los cuatro elementos del mundo: agua, fuego, aire y tierra. 
  • Los cuatro canales corresponden con los cuatro ríos conocidos: Oxus, Indo, Tigris y Eufrates. Estos, corren desde los cuatro puntos cardinales hasta unirse en el lugar donde se levanta la fuente, símbolo de la montaña que centra el universo. Su disposición circular y radiocéntrica es la imagen de la omnipresencia del poder universal.
Planta de la parte residencial del Palacio de los Leones, según una
reconstitución situada en época anterior al cierre del Patio de la Lindaraja

Investigaciones actuales apuntan que el patio, de forma rectangular de 28.5 por 17.5 metros y orientado este-oeste, debió de estar pavimentado con losas de mármol y tal vez arriates para árboles de pequeño porte, disponiendo de un jardín al norte del palacio, en la terraza inferior, ante la qubba mayor, donde hoy se encuentra el patio de la Lindaraja.

Excavaciones en el Patio de los Leones durante
una visita nocturna en el verano de 2010
La última restauración del Patio de los Leones ha puesto
de manifiesto la posibilidad de que estuviera cubierto de
losas de mármol, y no ajardinado como se venía pensando
hasta el momento; aunque sí contaría con arriates como este

Como ya he comentado, este patio de crucero, simboliza el Paraíso, con una descripción común en la religión cristiana y musulmana, cuya ramificación de los cuatro ríos vendría representada por los cuatro andenes o brazos que parten de los ejes cardinales y que portan unos canalillos con agua que, procedentes de varias fuentes circulares rehundidas en el pavimento, llamadas pilas esquemáticas, confluyen en la fuente central: la Fuente de los Leones.

Una de las cuatro pequeñas fuentes rehundidas en el pavimento,
llamadas pilas esquemáticas y que a través de canalillos llevan
su agua hasta la fuente central de los Leones

Rodeando todo el perímetro del patio, una galería porticada formada por arcos sostenidos por 124 columnas de mármol de Macael -cuyos capiteles cúbicos, policromados en su día, tienen una gran variedad en la riqueza decorativa que no es apreciable a simple vista- que siguen el sistema proporcional trazado a partir de la diagonal de un cuadrado. Observando detenidamente las columnas, pueden verse pequeños trozos de plomo en las juntas, confiriéndoles mayor flexibilidad, para soportar los tan frecuentes terremotos de la zona. 

El alero de madera tallada y ensamblada, con canecillos bellamente
esculpidos, estuvo policromado en época nazarí, protege en
saledizo la decoración de los arcos y columnas, así como la banda
epigráfica con la divisa real nazarí: "Sólo Allah es vencedor"
Con todo, la simetría del patio no está completa; las dos esquinas del lado este se resuelven con tres columnas, mientras que la oeste emplea cuatro. La galería este presenta a cada lado del templete dos grupos de dos columnas y una aislada, mientras que en la oeste la serie es de 1-1-2.


Las columnas que sostienen el pórtico del Patio de los Leones
aparecen tanto aisladas como en grupos de dos, de tres y de cuatro;
su disposición y número ha motivado diversos estudios sobre su
posible simbología e intenciones a través de condicionantes
matemáticos muy complejos
Los lados norte y sur sí son simétricos, compuestos por un arco central de medio punto con archivolta de mocárabes que señalan la entrada a las salas de Abencerrajes al sur y Dos hermanas al Norte. Además ambos pórticos cuentan, de derecha a izquierda, con otros cinco arcos más pequeños y con la misma cimbra y, en los extremos, tres claros de ojiva y colgantes estalactíticos y enjutas adornadas de rosetones y ataurique.

Lado sur del Patio de los Leones, donde destaca el arco central
de medio punto con archivolta de mocárabes que señala la
entrada a la sala de Abencerrajes
En los lados más estrechos del patio sobresalen sendos pabellones  sostenidos por doce arcos de estalactitas apoyados en veinte columnas. Estos templetes carecen de antecedentes claros en la tradición arquitectónica islámica, sustituyendo en todo caso a las características albercas enfrentadas que hubo en otros palacios hispanomusulmanes anteriores, reducidas aquí a sutidores o fuentes esquemáticas que refrescan el ambiente, por las que fluye el agua desde los cuatro lados hasta la Fuente de los Leones. Estos quioscos de planta cuadrada estan cubiertos con techos cupulares semiesféricos de madera con labor de lazo que aún conservan restos de policromía y que se apoyan en un friso y pechina de  mocárabes.


En los lados menores del patio (este y oeste) se levantan dos
 templetes -uno de ellos en esta imagen- a modo de quiosco
oriental, cobijando una fuentecilla en cada uno de ellos,
perteneciendo también a la imagen del jardín paradisíaco,
ya que el Corán habla del Paraíso como altos baldaquinos
(rafraf) o tiendas, toldos que flotan sobre delicadas columnas


Estos canalillos en el suelo representan los cuatro ríos del Paraíso

El pensamiento artístico musulmán concibe sus espacios para ser contemplados desde una perspectiva diagonal, con una visión combinada de elementos diagonales y verticales, como pórticos, fuentes, columnas, etc para lograr un despliegue gradual de la belleza del espacio. El acceso original al Palacio de los Leones se efectuaba por el ángulo suroccidental del pórtico, invitando a nuestro ojo a recorrer y descubrir la composición del patio en todo su esplendor.

Acceso primitivo nazarí al Palacio de los Leones, situado en uno de los angulos
del patio para conseguir una mayor visión de ángulo y disponiendo el espacio
a modo de dos diagonales convergentes que dan sensación de movimiento
mientras que las líneas verticales de las columnas dan equilibrio y
detiene nuestra mirada en un movimiento ascendente o descendente

En la parte trasera del Palacio de Carlos V, la que mira a la iglesia de Santa
María de La Alhambra (antigua mezquita) se conserva el acceso original
al Palacio de los Leones y que permitía disfrutar de la perspectiva diagonal
Sin duda, el patio de los Leones es un ejemplo interesante de integración de la arquitectura con el agua, donde la Fuente de los Leones reparte desde el centro del patio el agua por todo el palacio, significando un claro elemento visual de unión con sus costados.