¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 27 de diciembre de 2014

El inicio de la Guerra de Granada (1481): la caída de Zahara y la toma de Alhama

Zahara fue conquistada en 1410 por Fernando de Antequera y
 a pesar de estar considerada una plaza fronteriza con
el Reino nazarí de Granada, estaba mal guarnecida.

La Guerra de Granada, que acabó con el dominio musulmán en la Península, como la Guerra de Troya, duró doce años.

El principio del fin del reino nazarí llegó con la venganza por la incursión cristiana sobre la población fronteriza de Villaluenga -hoy Villaluenga del Rosario, Cádiz- que había sido quemada, la tenebrosa y desapacible noche del 27 de diciembre de 1481 (hoy hace quinientos treinta y tres años de aquello), los guerreros nazaríes escalaron las murallas de la villa de Zahara, abrieron sus puertas y entraron tomando por sorpresa a sus habitantes; los supervivientes de la matanza fueron hechos cautivos y conducidos a Ronda.

La corte de los Reyes Católicos, que en ese momento se encontraba en la villa vallisoletana de Medina del Campo, recibió la noticia de manos de Antón Serrano, jurado del concejo de Sevilla. Mientras, temiendo que la toma de Zahara supusiera el principio de una ofensiva nazarí, reforzaron las patrullas de vigilancia. La toma de Zahara no obtuvo una respuesta inmediata por parte de los cristianos. Se ordenó alertar a todas las guarniciones de la frontera y se encargó a Rodrigo Téllez, maestre de la Órden de Calatrava la defensa de la zona de Jaén y a Alonso de Cárdenas, maestre de la Órden de Santiago, la defensa de la de Écija.

Con el objetivo de finalizar la reconquista de la Península Ibérica, los cristianos atacaron Alhama. Los preparativos militares se concentraron en Marchena, Sevilla, reuniéndose un ejército de 2.500 jinetes y entre 3.000 y 8.000 peones, dependiendo de la fuente consultada. Rodrigo Ponce de León fue puesto al mando de estas fuerzas por el rey Fernando de Aragón. Juan Ortega de Prado, caballero veterano de anteriores campañas, reconoció previamente y el terreno y las defensas de la plaza para asegurar el éxito del plan de ataque. Era necesario mantener el secreto de la concentración de tropas y la misión de las mismas, entrar sin ser vistos en territorio enemigo -procurando eludir las patrullas fronterizas- y la toma de Alhama por sorpresa asaltando con escalas las murallas.

La manera de hacer la guerra se basaba en el asedio y el
asalto a castillos se realizaban empleando
escaleras y cuerdas para escalar los muros
de las fortalezas mientras que los sitiados
se defenderán arrojando piedras, flechas y
líquidos hirviendo...
Siguiendo la ruta que coincide con la actual carretera A-92 desde Marchena a Alhama, el ejército cristiano avanzó en grupos que se reunirían en las cercanías del Arroyo del Cuervo, cerca de Archidona, hasta presentarse finalmente frente Alhama el 27 de febrero de 1482. Aunque la conquista de la fortaleza de la ciudad fue rápida, el resto de la población ofreció resistencia durante algunos días. Una vez tomada la plaza por los cristianos, estos quedarían aislados en territorio enemigo.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Celebraciones nazaríes



Las dos fiestas más importantes del calendario musulmán que se celebraban en Granada eran el día de la ruptura del ayuno del mes de ramadán o yawn ayd al fitr, el primer día del mes de sawwal y el décimo día del mes de dulcada, en el que se celebraba la fiesta del cordero o aid al adha. 

El pueblo hispanomusulman, haciendo uso de su buen talante, no sólo celebraba sus fiestas religiosas, sino que también compartía las fiestas de los otros, resultado del largo tiempo de cercana vecindad cultural; no era raro que si no coincidía con el mes de Ramadán, celebrasen la de los alaceres o alarces, Fiesta de la Pascua de la Vendimia durante el mes de septiembre, o la del Año Nuevo Cristiano, es decir, el Yannayr, que duraba hasta tres días, en la que se regalaba ropa y unos pasteles en forma de ciudades, o como la de San Juan, llamada por los musulmanes como el Mahrayan, donde se encienden hogueras que se cruzan con los pies desnudos o las familias destacadas celebraban cenas especiales.

Con el tiempo, quizá rivalizando con la fiesta de navidad cristiana, se sumó una tercera festividad, el Mawlid al-Nabawi o nacimiento del Profeta, fijada el duodécimo día del mes de rabí, pero se celebraba en la intimidad familiar ya que no era compartida por todos los musulmanes.

Impresionaría ver como el pueblo se vestía con sus mejores galas y se congregaba en la xarea del Albaicín, al norte de la Alcazaba Cadima, donde existía un muro en el que se había colocado un mihrab para indicar la dirección de la Meca y un minarete desde donde el almuedano (mu'adhdhin o muezzin) llamaba a la oración conocido como jima xarea. En este lugar, antes de la salida del sol oraban juntos en un acto conocido como la salat además de las istisqa, rogativas para pedir la lluvia en épocas de sequía, pues se consideraba un castigo divino por los pecados humanos.

Había dos fiestas no religiosas esperadas por los granadinos: la de la primavera y la de la vendimia (en septiembre). Celebraban banquetes, regalaban figurillas de animales a los niños y la gente salía disfrazada a bailar y cantar en la calle.

Los nacimientos eran acontecimientos importantes que se celebraban con una fiesta de circuncisión del recién nacido, cuyo nombre no se ponía hasta el séptimo día de nacer y por costumbre se le daba al primer varón, el nombre del abuelo paterno. En la ceremonia de la aqiqah se imponía el nombre al bebe al séptimo día de su nacimiento, sacrificar dos cabras si se trataba de un varón y afeitar su pelo en señas de pureza.

Al llegar la primavera, los granadinos celebraba también el Nayruz o Nawruz, una fiesta muy especial en la que se realizaban pequeños juguetes con formas de animales, contraviniendo las indicaciones religiosas como las que fueron halladas en unas excavaciones en la Alhambra, figuras de terracota o loza vidriada en forma de caballos o cuadrúpedos de cabeza pequeña y cuello alargado que recuerdan a jirafas y que pueden verse expuestas en el museo de la Alhambra. Esta celebración, de origen persa, debía celebrarse el primer día del año solar persa, pero tendía a coincidir con el primer día del año o mejor con la Epifanía, con la costumbre de hacer regalos y también figuritas.


domingo, 21 de diciembre de 2014

Juegos de Mesa: Alhambra por Dirk Henn

Alhambra, de difícil distribución en España se puede
encontrar en 16 tiendas de Granada, como Freak Mondo
Es invierno, llega el frío y pasamos más tiempo en casa, vienen los amigos por lo que es un buen momento para sacar los juegos de mesa. Además la Navidad está al lado por lo que puede resultar un buen regalo alguno de los juegos que os propongo.

Empezaré contando una historia sobre su creador, Dirk Henn, un matemático alemán de 54 años que no había pisado la Alhambra cuando hace diez años ideó uno de los juegos de mesa más populares de Europa encabezando el ránking de ventas junto a "Colonos de Catán" y "Carcassone" -aunque precisamente en España no ha tenido demasiada divulgación-.

El señor Henn empezó a darle vueltas a la idea de crear un juego en 2003 ambientado en una ciudad medieval europea, más del estilo de Brujas, Amberes o Carcasona, que de Granada. Que acabara llamándose ‘Alhambra’ fue fruto de la casualidad. Cuando el prototipo estaba en pruebas, los jugadores que lo estudiaban antes de lanzarlo al mercado comentaban que el emplazamiento elegido no era el apropiado. 

Un buen día, un amigo suyo le comentó que el juego le recordaba mucho a la Alhambra que había visitado recientemente. Su autor comenta: "Yo había visto fotos y había leído reportajes, pero no había estado nunca. Como el nombre me sonaba maravillosamente bien y además era un lugar muy conocido, decidimos llamarlo Alhambra".

Alhambra recibió el premio Juego del Año 2003 en Alemania

La primera versión salió a la venta al mercado alemán aquel mismo año 2003. Tal fue su éxito, que que fué elegido Juego del Año, tras lo cual recibió nuevos premios y nominaciones en Bélgica, Holanda, los países nórdicos… y así hasta alcanzar el millón de unidades vendidas en todo el mundo.

En 2004, Dirk Henn visitó, como no, La Alhambra, un lugar que le impresionó por su belleza, siendo para él toda una experiencia. por ese motivo ha regresado a Granada unas cuantas veces para descubrir nuevos lugares de la ciudad como los bares, el Albaicín o el atardecer sobre la Alhambra. Tanto le maravilló la ciudad, que creó hace apenas tres años un nuevo juego de mesa al que ha bautizado como "Granada", que aunque aún no se comercializa en España, está funcionando muy bien en Alemania.

El juego de mesa "Alhambra" se basa en el clásico juego -de dos a seis jugadores, cada uno de los cuales representa a un constructor- con cartas pero sin dados, en el que cada jugador debe ir formando palacios y murallas con las piezas que va obteniendo en cada turno -hay que pagar con la divisa de tus obreros- y aumentar su puntuación, siendo la única regla de construcción el mantener el recorrido desde el patio central. Las partidas pueden durar horas.

"Las simpatías del Bajá" es una de las ampliaciones del juego
Con el módulo "Las simpatías del bajá" (habría sido mejor traducir bajá por visir), los jugadores podrán mejorar la experiencia de jugar a "Alhambra" comprando plaquitas de edificaciones adicionales tales como barracones, por lo que se pueden preparar ambos juegos al mismo tiempo. Este módulo no se puede jugar sin tener anteriormente el juego "Alhambra".

"Los Jardines de la Alhambra" es la segunda fase del juego
-que se compra por separado- cuyo objetivo es construir
los jardines nazaríes de La Alhambra
"Los Jardines de la Alhambra" se ideó a continuación con el objetivo de plantar árboles de modo que al final el jugador que ostente el mayor número de árboles en las edificaciones, que levanta desde los cimientos- gana. Estos puntos sirven para que cada jugador avance su ficha, una torre, a lo largo del tablero. A diferencia de "Las simpatías del Bajá", "Los Jardines de la Alhambra" es un juego independiente a "Alhambra", al que se puede jugar sin tener el anterior, como un juego independiente con su propio tablero, sin embargo este esta limitado a un máximo de cuatro jugadores.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Biografía de reyes: Ismail II (1359-1360)

Predecesor: Mohammed V
Sucesor: Mohammed VI

Ismail II fue un rey títere en manos de su cuñado Abu Abdallá y de su madre, que conservará el trono durante unos pocos meses antes de morir asesinado, como su hermano Qais que será degollado.

El 23 de agosto de 1359 Ismail es proclamado el noveno rey nazarí de Granada tras destronar a su hermanastro. Tenía veinte años, era joven, tenía buena planta, pero algo afeminado. Entre su madre, su cuñado y su hermanastro el rey Mohammed V le tuvieron muy protegido, dedicándole a la buena vida, a beber y a disfrutar de lo que se le antojase, dejando a un lado la educación correspondiente a un príncipe de sangre real.

El destituido rey Mohammed V consiguió el apoyo del monarca merení Abu Salem quien le prestó dos cuerpos de ejército para recuperar el trono granadino. Esto intimidó bastante al usurpador Ismail y al resto de conjurados que se volvieron a unir para sostener la corona del débil monarca.

Mientras tanto un revés golpeó las esperanzas de Mohammed, cuando llegaron noticias desde la corte de Fez: Abu Salem había sido depuesto y asesinado. Esto desmoralizó al ejército expedicionario merení que decidió regresar a Fez para tomar posiciones, y provocando el desánimo de los partidarios de destronado rey nazarí que partieron a la Serranía de Ronda en busca de nuevas alianzas para recuperar el trono perdido. Este distrito contaba con una numerosa población que aclamó al exiliado haciéndole un rey independiente.

Mientras, en La Alhambra, la corte era un hervidero de maldades e intrigas. Otro ambicioso llamado Abu Said "El Bermejo" (que reinaría a continuación bajo el nombre de Mohammed VI) desplaza a la madre del monarca y a su cuñado Abu Abdalla.

Abu Said era déspota y gobernaba a la sombra del débil Ismail. Tenía mucho dinero con lo que consiguió ganarse a partidarios con el objetivo de destronar al usurpador y proclamarse rey de Granada. Uno de sus seguidores sería su futuro visir Mauro, que a partir de entonces se convertiría en su lugarteniente.

Un gentío a pie y a caballo rodeó un buen día La Alhambra pidiendo la destitución de Ismail que finalmente cayó en manos de sus enemigos con la intención de encarcelarle, pero no llegó vivo a las mazmorras. Por el camino, la muchedumbre le despedazó por las calles de la ciudad el día 13 de julio de 1360.




viernes, 19 de diciembre de 2014

La cantera de La Alhambra

La Alhambra se emplaza en la cima de la Sabika,
una colina de casi 100 metros de altura, dominando la
llanura granadina y rodeada de pendientes por los tres lados,
protegiéndola de posibles ataques
La ciudad a la que los granadinos nazaríes llamaron al-qalat al-Hamra, el Castillo Rojo, según dicen por el color de la arcilla con la que fue levantado, roja como la sangre brillante bajo el sol. También le llamaron ma'gil al-Hamra o refugio rojo o fortaleza roja.


La geografía de la zona es perfecta para construir una fortaleza,
protegida por las montañas de Sierra Nevada al norte y sobre
una colina arcillosa que proveerá de material para su construcción
Mohammed I mandó la construcción de La Alhambra
en el siglo XIII, partiendo de una construcción fortificada anterior
La construcción de La Alhambra fue una declaración para su pueblo, los reyes nazaríes podrán protegerlos pero también avisando que eran sus poderosos gobernantes. Construir una enorme fortaleza sobre un precipicio utilizando únicamente herramientas primitivas no era tarea fácil. Sin embargo tienen la fortuna de contar con una sustancia en el mismo barranco que sirve de defensa y que hizo posible la construcción de La Alhambra.

Bajo la Torre de la Vela, un corte en la pendiente de la Sabika
rebela la sustancia que hizo posible que se levantase la Alhambra
Los obreros que construyeron La Alhambra utilizaron una
técnica similar a la que utilizaron en Marrakech para
levantar sus murallas, la misma que utilizan actualmente
por medio de tapial, montando un encofrado en cuyo interior
apelmazan la tierra arcillosa y humedecida
Uno de los secretos de la construcción de La Alhambra es este material, el famoso conglomerado Alhambra: una mezcla de arcilla, arena y piedra. Un puñado de este material mezclado con agua hace que la arcilla comience a pegarse permitiendo que se moldee.

Un foto en detalle de la tierra roja sobre la que se levanta
La Alhambra; este increíble antecesor del cemento permitió
a los hispanomusulmanes granadinos construir
una solida base de hormigón para la Torre de La Vela

De este modo los obreros hispanomusulmanes granadinos disponen insitu de una fuente inagotable de materiales que les permitió llevar las obras de construcción a buen ritmo y mantenerse cerca de la fortaleza que construían, sin necesidad de transportar grandes cantidades de piedra recorriendo largas distancias.

Vista de la cantera que sirvió para construir la
fortaleza de La Alhambra
A pesar de la pobreza del material, se consiguió levantar una imponente ciudad-palacio-fortaleza que ha durado hasta la actualidad, en un entorno de gran belleza que aún hoy día nos sorprende y agrada a nuestros sentidos.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Museo Arqueológico Nacional (Madrid): La Ventana de la Casa del Chapiz

Arco de ventana en yeso, construida en el siglo XIV

En el Museo Arqueológico Nacional, en la primera planta, se encuentra este vano de ventana de arquitectura nazarí. En origen, estuvo situado en la Casa del Chapiz en el barrio del Albaicín de Granada.

Esta estructura adintelada, rodeada por un alfiz, enmarcaba una de las ventanas que daban a un patio o jardín. El espacio que queda entre el marco y el alfiz está profusamente decorado con una ornamentación que mezcla en diversos paneles los tres motivos básicos de las decoraciones arquitectónicas islámicas: las composiciones geométricas, los follajes copiosos (ataurique) y la epigrafía (aunque las inscripciones cúficas del arco original no han sido reproducidas en el ejemplar del Museo).

Gran parte reproducido, este arco contiene inscripciones en
caracteres cúficos en los arcos "no hay vencedor sino Dios,
ensalzado sea"; sobre enjutas, en doble dirección "Felicidad"
y en el medallón "Bendición"
Estos tres tratamientos diferentes responden a una misma concepción del arte y, por ende, de la naturaleza. Una cuidada planificación geométrica subyace, escondida, bajo el aparente desorden de las vegetaciones y los textos coránicos Estos últimos tienden a adoptar la forma cursiva para mezclarse con las hojas, como si salieran de las mismas raíces.


Detalle del ángulo superior de la ventana, un ejemplo
de la decoración vegetal nazarí

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Mocárabes

Ejemplo de un detalle de mocárabes granadinos
Los alarifes musulmanes granadinos utilizaron con profusión los mocárabes para resolver visualmente el paso de esquina a cúpula, algo que la arquitectura europea resolvía con la pechina o triángulo esférico.

Los mocárabes o muqarnas se forman por un conjunto de secciones prismáticas de escayola que permiten infinitas formas. Por ejemplo la cúpula de mocárabes de la Sala de Dos Hermanas se compone de 5.416 piezas como ya estudiara Owen Jones en 1842.

Los techos de la Sala de los Reyes muestran las inagotables formas que permite el mocárabe. Cuando el mocárabe se combina con el efecto de la luz, un mismo elemento parace que cambia su forma, aumentando la sensación incorpórea y ligera.

Según la tradición islámica, el profeta Mahoma recibió la inspiración de El Corán del Arcángel San Gabriel en la cueva Hira (a unos 30 kms de La Meca) cuando se refugiaba huyendo de sus enemigos; en ese momento una tela de araña cerró milagrosamente la entrada despistando a sus perseguidores. El recuerdo de este hecho para los musulmanes convirtió las estalactitas en un motivo decorativo muy utilizado desde Irán en el siglo X hasta la mezquita-macsura de Ispahan.

En la arquitectura, vista desde la perspectiva islámica, la cúpula semiesférica representa al cielo mientras que el cubo que forman los muros que hay bajo ella corresponden al mundo terrenal.

En la entrada sobre la gorronera de mocárabes del Cuarto Dorado podréis encontrar una explicación más detallada de su elaboración en madera.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Sala de las Dos Hermanas

Se sabe que la Sala de las Dos Hermanas, contrariamente
a lo pensado hasta ahora, es la más antigua de
todas las salas que rodean al Patio de los Leones
En el lado septentrional del Patio de los Leones, es decir al norte, se encuentra esta sala, la Sala de las Dos Hermanas (también conocida por Sala de las Losas). Se desconoce el nombre original que recibió este espacio durante el dominio nazarí, aunque actualmente se la conoce como Sala de las Dos Hermanas por las dos grandes losas de mármol de Macael que existen en el suelo del centro de la sala, a cada lado de la fuentecilla central. En un poema de Ibn al-Jatib ya se recoge una cita coránica en la que se alude a las Dos Hermanas.

Fuentecilla central de la Sala de Dos Hermanas

Sin embargo, Yusuf III denominaba a esta sala como Cúpula Mayor del Jardín Feliz o al-Qubba al-kubra en el encabezamiento del poema que aquí se grabó en las tacas del primer arco de acceso en seis versos -tres a cada lado- que aunque desaparecieron del lugar, el rey nazarí lo conservó y dice así:

Estos arcos a los astros semejantes
obra son de quien hace nobles a los reyes.
Es como si su jarrón fuera
con el panegírico ensartado en su corona. 
Mira, pues, una belleza que a las gentes de juicio espantara
que otra sarta [de versos] desearas. 
¡Oh alcázar!, gracias al imán Mohammed
que es quien con su belleza te engalana, 
y quien te ha brindado este hermosos jardín
en el que las flores sonríen cuando tus galas lo hacen florecer. 
En el firmamento del califato radiante permanezca,
iluminando las tinieblas con su deslumbrante justicia.
Vista desde el interior de la Sala de Dos Hermanas
hacia la Fuente de los Leones; tanto en el arco interior
como exterior destaca la rica labor de ataurique de tramos
lobulados con pequeñas conchas en el centro e inscripciones
tales como "La gloria permanente es de Dios"o "La soberanía
es de Dios", bastante deterioradas

Según un poema rescatado de Ibn al-Jatib, esta sala sería el nuevo mexuar del rey Mohammed V, al fondo del cual el mirador de la Lindaraja le serviría de salón del trono, desde el que poder contemplar la ciudad de Granada (lo que supondría un traslado de esta función del Salón de Embajadores en el Palacio de Comares). Mientras que para otros, la estancia tendría un carácter eminentemente residencial, destinada a la esposa principal del monarca nazarí y de la familia real en invierno. De este modo estaría justificada la opinión de que en esta estancia habitara, junto con sus hijos, la esposa de Muley Hacén, Aixa, tras haber sido repudiada por el monarca. Otros opinan que estuvo destinada a las damas distinguidas o favoritas que vivían con cierta independencia dentro del harem.

De esta estancia se conservan las dos grandes hojas de su
monumental puerta que fue desmontada y que se encuentran
en el Museo de la Alhambra desde 1995, siendo la
única que ha llegado hasta nuestros días por lo que se
utilizó como modelo para construir otras puertas de los
palacios de la Alhambra, como la de Abencerrajes

Al acceder desde el Patio de los Leones a esta sala, al
igual que en la Sala de Abencerrajes, encontramos a la
izquierda y a la derecha un estrecho pasadizo; en
esta imagen el corredor de la izquierda conduce
a un retrete con desagüe por conducciones -un
adelanto en la Europa del Medievo-
Un gran arco se abre en cada uno de los costados de la sala: los de levante y poniente fueron alcobas, el de la entrada por el Patio de los Leones al sur y el que da acceso a la Sala de los Ajimeces al norte, antecediendo al Mirador de Lindaraja. Por encima de estos arcos hay otros cuatro mucho más pequeños que sirven de ventanas a los aposentos de la parte alta a los que se accede por el corredor de la derecha -frente a la entrada del retrete mencionado en la fotografía- a través de una escalera. Estas estancias superiores tenían un carácter privado, cerradas al público.

Desde el piso inferior, se puede contemplar el mirador
cubierto con una pequeña techumbre de madera abierto
al patio y que también se puede apreciar desde el
Patio de los Leones
La estancia principal del palacio, sobre la que gira el mismo, es la qubba mayor, en cuyo interior se encuentra la Sala de Dos Hermanas. La planta baja se abría a un huerto-jardín. La distribución de esta vivienda es semejante a la vecina Sala de Abencerrajes, situada enfrente, pero de mayor amplitud y riqueza decorativa. Se diferencia de aquella por estar abierta al exterior y, en la planta alta, posee ventanas al interior de la qubba, cubiertas con delicadas celosías de madera. Sin duda debió de poseer las mejores perspectivas de la Alhambra de la época.

Un canalillo encauza el agua de la pila esquemática (3.82x1.76)
del interior de la qubba hasta la fuente de los Leones
Flanquean la estancia dos alcobas, ligeramente elevadas mediante un peldaño, en cuyo interior se encuentra el habitual alhamí o compartimento para el reposo, situado al extremo. Ambas estancias presentan en su parte superior una elegante decoración de yesería y magníficos artesonados, así como ventanas al exterior; la de la izquierda fue transformada en puerta para comunicar con las habitaciones añadidas en época cristiana.

Este es uno de los alhamíes o compartimento de reposo
en la sala que se encontraba un poco elevada con respecto
al suelo central de la qubba, sin embargo fue modificada
en época cristiana para permitir el acceso a los
aposentos del emperador Carlos V

Un sobrio pero vistoso zócalo de alicatado diseñado a base de cintas de colores reviste la parte inferior de la qubba. Sobre él corre una inscripción, alternando cartelas rectangulares y circulares, un poema compuesto expresamente por ibn Zamrak para la ceremonia de circuncisión del príncipe, hijo de Mohammed V, que probablemente tuvo lugar aquí. Este poema sustituyó a uno anterior de Ibn al-Jatib que fue borrado a raíz de su exilio.

Este zócalo de azulejos adorna las paredes de la Sala de las
Dos hermana, considerándose entre los más bellos y
originales de toda La Alhambra por sus reflejos metálicos
y composición.
Este detalle del zócalo muestra el escudo de la Banda, con el
emblema de la familia real nazarí, alrededor del cual se
desarrolla un laberinto de líneas quebradas sin principio ni fin

El contrapunto a la decoración de zócalos anteriormente
descrita está en los motivos circulares de los zócalos
de las jambas de los arcos de entrada de la zona norte
La cúpula de mocárabes de la Sala de las Dos Hermanas encierra un significado cósmico pues según el poema de Ibn-Zamrak que aparece en las paredes de la sala, los cuerpos celestes de la cúpula se mueven en sus órbitas cambiando su aspecto de día y de noche sugiriendo la idea de una cúpula giratoria, que refleja el ciclo diario de luz y oscuridad y las posiciones cambiantes de las constelaciones. La planta cuadrada de la sala -de ocho por ocho metros- se convierte en un octógono en la parte alta por medio de una trompas de mocárabes (que conservan restos de pintura verde, azul y rojo oscuro con formas vegetales pintadas en verde), como la cúpula. Cada una de las ventanas localizadas en los planos del octógono proyectaban la luz sobre los mocárabes del techo a través de cristaleras de colores buscando una sensación de movimiento que la luz imprime al techo según el ángulo en que incidía en cada momento. 

No hay dos segundos del día en que la cúpula de mocárabes
de la Sala de Dos Hermanas tenga el mismo aspecto por la
disposición de la iluminación natural que entra por ventanas
y celosías; esto constituye una metáfora del cielo estrellado
girando en torno al Norte. Sin embargo muchos vanos dejaron
de proyectar la luz a partir de 1590 a causa de nuevas construcciones

Incluso las esquinas y los mocárabes de las trompas guardan inscripciones
tales como "bendición" o escudos lisos


Esta cúpula es una obra cumbre en su género. Trazada a partir de una estrella de ocho puntas de 90º en el centro y su desarrollo en otra estrella de ocho puntas de 45º, incluye 16 cupulines (uno sobre cada ventana) y cuenta con un total de 5.416 piezas de mocárabe. Aún conservan restos de policromía de distintos colores además de oro y plata.

La cúpula de mocárabes de la Sala de las Dos Hermanas
 es una obra maestra del arte nazarí

Conocida la función de nuevo mexuar que tenía esta sala, adquiere mayor sentido el simbolismo astral y cósmico de los veinticuatro versos de la qasida del poeta Ibn Zamrak que decora las yeserías de esta estancia en cartelas rectangulares y circulares, formando el más extenso poema que se ha conservado en las paredes de La Alhambra.

Sobre los zócalos de la sala se extiende una bella qasida del
poeta y visir Ibn Zamrak en caracteres cursivos-andalusíes
que alude a la belleza de la sala, comparándola con un
jardín, y a la de la maravillosa cúpula de mocárabes que la cubre
La epigrafía nos descubre el significado cósmico de este espacio, a modo de visión nocturna de la constelación de las Pléyades. Sería un digno correlato y contraposición a la cúpula de Comares:
1Yo soy el jardín (ana al-rawd) que con la belleza ha sido adornado, contempla mi hermosura y mi rango te será explicado.
2Por mi señor el imán Mohammed rivalizo con lo más noble por venir o ya pasado.
3¡Por Dios!, su hermoso edificio supera, por ventura, a los demás que hayan sido construidos.
4¡Cuánta amenidad hay en él para la vista! ¡Cómo el alma del benévolo realiza allí sus deseos!
5Cinco pléyades que lo protegen tiene, y la lánguida brisa en él sublime se vuelve.
6Allí está la espléndida cúpula, sin igual, cuya belleza oculta y manifiesta verán.
7Orión le tiende la mano para saludarla, y la luna llena se le acerca para conversar.
8Las brillantes estrellas quieren quedarse en ella, dejando en el cielo de girar,
9y en sus dos patios presentarse para servir y complacer, mejor que las esclavas, al sultán.
10Extraño no es que a los luceros dejen en lo alto y rebasen el límite fijado
11dispuestas a servir a mi señor, pues quien al grande sirve grandezas recibe.
12Con la cúpula, tal esplendor alcanza al aposento que el palacio a competir llega con el firmamento.
13¡Con qué galas de adornos bordados lo realzaste que al tejido del Yemen hacen olvidar!
14¡Cuántos arcos se elevan en su cúspide sobre columnas envueltas por la luz!
15Arcos de esferas celestes girando te parecen que hasta el pilar de la aurora cuando despunta ensombrecen
16Son columnas de todo punto insólitas sobre las que vuelan y circulan los proverbios.
17Allí, el mármol pulido y reluciente, la oscuridad de las sombras ilumina.
18Y cuando las columnas brillan con los rayos del sol perlas las creerás a pesar de su dimensión.
19Nunca vimos palacio de más suprema apariencia, de más claros horizontes, ni con más amplio lugar de reunión.
20Nunca vimos jardín de más agradable verdor, de más aromáticos espacios, ni de más dulces frutos.
21En él se cambian dos monedas por su justo valor, según el juez de la hermosura permitió,
22pues sí, al alba, de la mano de la brisa viene llena con dirhames de flores que suficientes son,
23al reservado del jardín luego lo llenan, entre las ramas, y lo engalanan, dinares de sol.
24Entre mí y la victoria hay el más noble linaje, linaje que, siendo el que es, te basta.
Sobre el zócalo de alicatados se encuentra estampado este poema, el
más extenso conservado en las paredes de La Alhambra, con 24 versos

El poema rodea el interior de la sala en sentido contrario al de las agujas del reloj, comenzando a la derecha de la entrada, a la izquierda si se mira desde el Mirador de la Lindaraja, el solio de Mohammed V, quien tenía frente a él el comienzo del poema de la Fuente de los Leones.


Tal vez en ningún otro lugar de la Alhambra, arte y naturaleza quedaron integrados de forma tan perfecta como en esta vivienda palatina, con la decoración vegetal de atauriques figurativos en el interior y los jardines que por todos sus flancos envuelven la estancia desde el exterior.

viernes, 28 de noviembre de 2014

La vega granadina

Montevive es una colina de algo menos de mil metros
que ha sido excavada desde tiempos muy antiguos
"Granada, capital del país de al-Andalus, novia de sus ciudades. Sus alrededores no tienen igual entre las comarcas de la tierra toda, abarcando una extensión de cuarenta millas, cruzada por el famoso río Genil y por otros muchos cauces más. Huertos, jardines, pastos, quintas y viñas abrazan a la ciudad por todas partes", así se refería el viajero marroquí del siglo XIV, Ibn Battuta, a la extensa vega que rodeaba la capital del reino nazarí de Granada. La vega de Granada tuvo una vida brillante con la dominación nazarí como lo atestiguan las abundantes las alusiones en los textos de la época a la Vega como un vergel de huertas y jardines.

La explotación agraria de la vega del río Genil (Sinyil para los hispanomusulmanes), se remonta a tiempos íberos prelatinos, aunque su auge parte con la llegada del islam al territorio. La llegada de los musulmanes supuso la revitalización de las infraestructuras hidráulicas antiguas así como la creación de muchas nuevas, sin necesitar elementos monumentales como hacían los romanos para su ejecución. Desde los orígenes del reino nazarí, la vega mantuvo su intensa explotación agraria, con más de un centenar de alquerías, protegidas por torres defensivas o hisn (plural husun), como la Torre Romilla.

Las alquerías eran núcleos de población (hoy serían aldeas), basados en la explotación de pequeñas parcelas de tierra, unas en propiedad privada y otras en régimen de arrendamiento (por ejemplo: el propietario aportaba las semillas, útiles de labranza y animales y el aparcero, su trabajo lo que le reportaba una quinta parte de la cosecha), mientras que el agua y los pastos estaban sujetos a obligaciones comunes de autogobierno para imponer y regular las normas de uso.

La Vega de Granada se abría hasta el Montevive de Alhendín, moteada de molinos, de cortijos, de almunias, de alquerías; un total de más de trescientas, de las que unas cincuenta contaban con su propia mezquita. En la parte noroeste, la más productiva y rica, se encontraban las grandes fincas pertenecientes a la corona y otros miembros de la aristocracia nazarí.

Las abundantes aguas que riegan la ciudad de Granada permitieron a los
hispanomusulmanes introducir cultivos de regadío, multiplicar las cosechas
y ampliar los espacios de riego formando la conocida Vega granadina

Gracias a la fertilidad de la tierra y a los conocimientos y el trabajo de los campesinos musulmanes, en la vega florecían una amplia diversidad de árboles frutales como higueras, almendros, granados, así como el cultivo de cereales de todo tipo, se criaban moreras y lino para surtir a la floreciente industria textil, etc. Según relataba al-Himyari, a comienzos del siglo XIV no faltaban las plantaciones de plátanos y de caña de azúcar en la vega -provenientes del Lejano Oriente-, con el mismo desarrollo que en las zonas costeras.

Las huertas y los diferentes espacios de cultivo contaban con turnos de riego asociados a las  cinco llamadas  a la oración,  que realizaba el almuédano desde el alminar de la mezquita. Iban desde las primeras luces del amanecer hasta noche cerrada unas dos horas después del ocaso.

El marjal era la medida agraria (que proviene del árabe al-marah y que significa gran extensión), equivaliendo a 528, 42 metros cuadrados. Sus orígenes se remontan al período de la dinastía nazarí, perdurando su utilización en todo tipo de transacciones agrarias en la vega de Granada, Motril y Guadix. Como dato curioso, un marjal es lo que mide exactamente la superficie del Patio de los Leones.

Durante los siglos XIV y XV, aumentaron las irrupciones de las tropas cristianas en la vega granadina, con dispar suerte para los atacantes como para los nazaríes. En 1319 las fuerzas granadinas de Ismail I rechazaron un ataque cristiano en el conocido como "Desastre de la Vega", en 1431, el condestable Álvaro de Luna conseguía una importante victoria para los castellanos, en la célebre batalla de la Higueruela.

Finalmente, el acoso de los vecinos cristianos rompió la estabilidad de la comarca y tras la caída de Moclín en 1486, cae Colomera junto a otros municipios cuyos habitantes se repliegan hacia la capital, Granada. La vega sufre la repetida tala masiva de sus árboles, y al carecer de poblaciones importantes para la defensa, los castellanos arrasan las torres defensivas (husun) y las alquerías que encuentran a su paso.

Recreación una alquería nazarí de la Vega vigilada por una torre

En 1491, las tropas cristianas al mando del rey Fernando el Católico penetran en la Vega, estableciendo su campamento cerca del río Genil (Sinyil) y comienzan la construcción de la ciudad fortificada de Santa Fe con la intención de que los nazaríes sean conscientes de que no piensan abandonar las tierras conquistadas. El poder musulmán se reduce prácticamente a la capital del reino.

En otoño de 1491, los enviados del rey Boabdil negocian en Santa Fe la rendición del reino de Granada, cuyas capitulaciones permitirán a los hispanomusulmanes permanecer en la alquerías de la Vega, pero los constantes abusos cometidos contra ellos provocarán la emigración y finalmente su expulsión definitiva tras la sublevaciones moriscas, intensificando la repoblación cristiana a finales del siglo XVI que conllevó importantes cambios en la explotación agraria que entraba en conflicto con los sistemas tradicionales, ampliándose los secanos destinados al cultivo de cereales y vid. Los regadíos familiares nazaríes se transformaron en su mayoría en grandes latifundios destinados al monocultivo de la morera. El Soto de Roma, antigua propiedad de la familia real nazarí en el centro de la vega se destinó como reserva maderera. Todavía hoy, la vega es una parte importante de la economía y del paisaje de Granada.

sábado, 22 de noviembre de 2014

La Hisba

La hisba era una especie de manual de profesiones que regulaba los oficios -cada uno de los cuales tenía un amin a la cabeza- y la venta de productos en las alcaicerías, mercados y zocos. En este reglamento se diferenciaba entre los oficios nobles y los degradantes -encomendados a los cautivos como el de aguadores, mozos de cuerda, etc-, así como el lugar donde podía establecerse cada uno: los esencieros en la Gran Mezquita, los comerciantes de tejidos en el centro de la medina y los curtidores, aceiteros, alfareros o tejeros por lo insalubre o lo maloliente de sus actividades, o por requerir grandes espacios, se veían relegados a zocos excéntricos. 

A todo atendía la hisba, desde alimentos ya preparados hasta la fabricación de puertas y cofres por los herreros, alpargateros, zapateros. Algunas de estas reglas recojo a continuación, aunque ninguna hisba nazarí ha llegado hasta nuestros días:
  • No se permite que los vendedores ambulantes se pongan bajo sombrilla salvo que esta sea más alta que un hombre a caballo para que los transeúntes no corran peligro de saltarse un ojo.
  • No se pueden vender las cargas de leña más que puestas en el suelo y no a lomo de las bestias.
  • Todo aquel que sea sangrado se le recogerá la sangre en un vaso de medidas para que sepa la sangre que se le saca.
  • Los peleteros no podrán utilizar palomina para el apresto de las pieles usadas.
  • No se permite vender el azafrán en pastillas porque suele ser falsificado y malo, pero sí en hebras sueltas.
  • No se permite la venta de queso fresco de las Marismas porque no es más que las sobras del requesón.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Los duques de Alba y la Guerra de Granada


El Escudo de la Casa de Alba une desde el siglo XIX
el ducado de Alba de Tormes con el escudo
de la Casa de Fitz-James Stuart de origen británico
El ducado de la Casa de Alba es uno de los títulos más antiguos y con mayor relevancia histórica de la Península por el que han pasado tres familias: la casa de Álvarez de Toledo, (que duró casi tres siglos, con once duques hasta 1755), la casa de Silva (que se extendió hasta 1802) y por último casa de Fitz-James Stuart, (con algo más de dos centurias hasta la actualidad). La última Duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart falleció en la mañana de hoy, en su residencia favorita, el Palacio de las Dueñas en Sevilla.

La Casa de Álvarez de Toledo tiene sus orígenes en la raíces mozárabes del siglo XII en el Reino de Castilla, siendo una notable familia toledana. Sin embargo no fue hasta 1472 cuando la familia obtuvo el título de duque por rey Enrique IV de Castilla. 

García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo
(1424 - 1488) fue el I duque de Alba de Tormes 
y aparece aquí representado en esta obra
flamenca del siglo XV conocida como el
Maestro de la Virgo inter Virgines que
 representa la escena de La Anunciación

El primer duque de Alba de Tormes fue García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo, quien junto a su padre Fernando Álvarez de Toledo y Sarmiento participó en las campañas castellanas contra el Reino de Granada durante la mitad del siglo XV donde descollaron en el cerco de Alcalá la Real. Por este motivo adoptó las banderas al escudo familiar para conmemorar su participación en varias campañas castellanas contra el reino nazarí.

En 1472, el rey Enrique IV le elevó de el título de conde de Alba de Tormes al de duque a García Álvarez de Toledo a cambio de renunciar a sus territorios ubicados al sur de la Sierra de Gredos. Tras la muerte del monarca, García fue uno de los principales nobles aliados de los Reyes Católicos hasta su muerte. Su hijo primogénito, Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez, colaboró en la Guerra de Granada como sus antepasados, siendo uno de los 48 nobles laicos y eclesiásticos que, el 30 de diciembre de 1491 confirma con las Capitulaciones de Granada la entrega de la ciudad. Por su apoyo  la familia real recibió en recompensa el título de capitán general de Andalucía y señor de Huéscar en 1513, título y posesiones que incorporó a los de la Casa de Alba.

Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez (1460 - 1531),
II Duque de Alba, obra de Cristofano dell'Altissimo
A él se debe el nombre de un pueblo del norte de la provincia de Granada: La Puebla de Don Fadrique. Y esto se debe a que en 1241 había en este lugar un caserío conocido como La Bolteruela y que dependía de Huéscar; cuando en 1488 los Reyes Católicos reconquistaron la zona la actual comarca oscense en el Reino nazarí de Granada y quedando al mando de la frontera Don Fabrique Álvarez de Toledo. Además el II Duque de Alba lideró las tropas que invadiría el Reino de Navarra por orden de Fernando El Católico en 1513. Como recompensa, Don Fadrique recibió el señorío de este territorio, trayendo a gentes de Navarra, hecho que no gustó a la población mudéjar y que obligó que los colonos se refugiaran en la Bolteruela y desde el 9 de noviembre de 1525 le dio nombre a la aldea que el duque hizo prosperar. No se repartieron lotes, algo inusual en el contexto de la Conquista de Granada, así como su población fuera predominante de cristianos viejos frente al resto de la Comarca de Huéscar donde hasta inicios del siglo XVII eran de mayoría descendientes de los naturales nazaríes. Hasta 1916, compartía el mismo nombre que el municipio toledano de La Villa de Don Fabrique.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Aljibe del Polo


Aljibe del Polo, en la placeta del mismo nombre que se
 forma en el encuentro de la Calle de los Panaderos
 con la Calle de la Charca

Situado en la placeta del mismo nombre, el Aljibe del Polo se caracteriza por su falta de simetría, constando de dos naves de distinta anchura, con cubierta de medio cañón la mayor y algo apuntado la menor. Ambas cubiertas se cortan transversalmente por otro medio cañón, formando aristas. Entre ambas naves hay una arquería compuesta por un arco de medio punto del tamaño de la bóveda transversal y otro pequeño rebajado. El trasdós de las bóvedas no pueden apreciarse por contar con un nivel más elevado de la placeta en su última reforma.

Por su emplazamiento y características, este aljibe
podría tener su origen en el siglo XIII o incluso anterior 

El muro de la boca del aljibe que da a la calle de los Panaderos tiene cuatro nichos con arcos rebajados, siendo más ancho y profundo el que se encuentra bajo la boca, en ladrillo de 27 por 13.5 centímetros. Exteriormente sólo es visible el volúmen prismático que cobija la boca del aljibe, cubierto por una bóveda tabicada. Su zona más profunda se cubre con una bóveda tabicada. 

La solería del interior del aljibe es de hormigón
de cal, con aspecto rugoso

Los muros del interior son de ladrillo de 30 por 15 centímetros aparejados con hiladas alternativas a soga y tizón, conservando el enfoscado de color blanco hasta la línea que indica el nivel máximo de llenado, presentando un color marrón por debajo de ella, debido al limo del agua. Las naves tienen 4.37 metros de longitud y 2.70 metros de altura, siendo su ancho de 2.27 la nave mayor y de dos metros la menor, con una capacidad de 50 metros cúbicos.

La bóveda principal presenta en su extremo un
agujero cuadrado sobre el que se ha
construido la boca del aljibe
La zona donde se encuentra el aljibe fue el centro del primitivo núcleo del Arrabal del Albaicín, poblado con los musulmanes que huían de las zonas conquistadas por Fernando III el Santo a principios del siglo XIII en tierras de Jaén. Bien pudiera haber pertenecido a la mezquita citada en los Libros de Habices como Bujura, castellanización del árabe bushura o "buena nueva". 

En el entorno del aljibe hubo un cementerio musulmán que
parcialmente fue excavado con motivo del derribo de una casa
de la calle Panaderos en 1989

sábado, 15 de noviembre de 2014

Pieza del mes en el Museo de la Alhambra: Ampolla de vidrio; el perfume en la Granada nazarí

Ampolla de cristal que utilizaban los nazaríes
para contener perfumes, aceites o ungüentos,
conservada en el Museo de La Alhambra.


Todos los sábados del mes de noviembre, en la Sala VII del Museo de la Alhambra, en el Palacio Carlos V, a las 12 horas, Doña Montserrat Morillas Moreno nos explica la gran importancia que tuvo en la sociedad nazarí, la utilización de ungüentos, perfumes o aceites. 

A través de piezas como las ampollas para contener esencias, se puede conocer la relevancia que adquiere este tema que será incluido en los tratados de alimentación, higiene y medicina producidos en el Reino nazarí de Granada en numerosas ocasiones. Por ejemplo, se recomendaba el uso de la alcachofa para acompañar la carne y rebajar su olor, como en el caso del cordero.

Por otra parte en el Corán, queda bien claro el amor del profeta Mahoma por los perfumes y este tema se repite en numerosas ocasiones a lo largo del Libro como cuando se les promete a los creyentes “un paraíso perfumado con grandes ríos, árboles y jardines, y bellas hurís de ojos negros, hechos del almizcle más puro”. En las mezquitas se quemaban en pebeteros productos aromáticos. Tengamos en cuenta que el paraíso islámico es un jardín, por lo que los musulmanes aman las flores y la naturaleza, en una conjunción de aspectos visuales y olfativos.

En los baños o hamman se utilizan almendras para hidratar la piel, nenúfar y jazmín para relajar los miembros y la henna o aleña para perfilar los ojos y los labios de las mujeres.

Tanto en el día a día como en las fechas señaladas gran variedad de olores invadía cualquier espacio ya fuera público, privado o religioso, tanto para mujeres como para hombres de cualquier clase social. 

Incluso se perfumaban las casas hispanomusulmanas con esencias y plantas, refrescando el ambiente, disueltas en agua, sin obviar el uso de muchas especias para condimentar platos. A las casas pudientes se desplazaban los perfumistas para esparcer agua de rosas de china e incluso creando perfumes especiales para ambientar las celebraciones más relevantes.

Es tal la relevancia de los perfumes que empiezan a surgir pequeños recipientes: esencieros, ampollas, perfumeros…, realizados en cristal que según a la persona a la que pertenezca puede estar mas o menos elaborado, incluso tallado con motivos geométricos o vegetales y con incrustaciones de otros materiales.

Esta pieza conservada en el Museo de La Alhambra
representa un contenedor para esencias o perfumes, muy
apreciados por la sociedad nazarí del Reino de Granada

Las esencias más utilizadas serán las que se obtienen del limón, rosa, violeta, ámbar, almizcle… destilado en alhambiques. El afán por descubrir y disfrutar nuevos perfumes llevará a una intensa búsqueda por los países más recónditos creándose una verdadera “ruta de las especias” desde Oriente hacia el Mediterráneo consiguiendo acercar a la sociedad hispanomusulmana algunos tipos tan preciados hasta ese momento como canela, jengibre, sándalo indio o maderas perfumadas, así como:
  • incienso o lubban de Arabia y África del que se extrae una gomorresina de color;
  • ámbar gris o abir (sustancia de origen animal de las vísceras del cachalote) muy utilizado en perfumería;
  • sándalo, una planta olorosa de poca altura proveniente de Persia utilizado en la higiene para mascar y evitar el mal aliento;
  • castoreo, una segregación glandular del castor;
  • algalia, una sustancia similar al almizcle que del mismo modo es de origen animal


La utilización de unas u otras fragancias dependía también de la estación del año, el estado de ánimo o el acto al que se fuera a asistir:
  • primavera: el almizcle y algalias, así como el jazmín o la menta.
  • invierno: ámbar, clavo, áloe indio y ámbar.
  • verano: flores de mirto, agua de rosas o de manzana (el aroma se esparcía mojando abanicos y mojando el suelo
  • otoño: la albahaca 


A partir del siglo XIV, el alcohol comienza a incluirse como base para fabricar perfumes por su propiedad volátil y para que el aroma se extienda y los demás lo huelan.

Granada y Sevilla serán centros perfumistas equiparables a Bagdag y Damasco, vendiendo sus productos en alhóndigas, mercados y zocos para ser difundidos posteriormente a otras ciudades y países, inclusive Francia donde la profesión de perfumista es tan apreciada. Así, cuando los cristianos toman la capital nazarí y expulsan a los moriscos de la península, otorgan un trato de favor a los perfumistas para que permanezcan desarrollando su oficio.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Alhama de Granada

La iglesia de la Encarnación, construida en 1505 sobre la
mezquita mayor, siendo conocida como la primera iglesia
consagrada en el antiguo reino nazarí de Granada
Las casas de Alhama cuelgan sobre un imponente barranco, pero por lo que más se le conoce es por sus aguas termales, de ahí su nombre árabe al-hammam o baño. Era un lugar visitado habitualmente por la nobleza hispanomusulmana nazarí.

Vista del municipio granadino de Alhama desde el tajo del río
Los famosos baños se encuentran fuera del núcleo urbano, siguiendo la carretera local 340 hacia el norte, pasando un par de kilómetros de desfiladeros horadados en la piedra por el curso del río Alhama. En un pequeño remanso arbolado los musulmanes, y ya antes los romanos, edificaron sus termas desde el siglo XI y XII.

En un golpe de audacia, los Reyes Católicos la arrebataron a los musulmanes en 1482 -diez años antes del final del Reino nazarí de Granada-. Según cuentan los cronistas de la época "murieron 800 moros y fueron presos 3.000, que dejaron un rico botín de oro y plata e aljófar, e sedas e alhajas e caballos e acémilas, e infinito trigo y cebada". Alhama contaba con una fortaleza en el interior del reino a 900 metros de altura sobre el nivel del mar. De aquella época es la torre vigía de Torresolana y el Pósito situado en la actual plaza de Los presos, que fue una sinagoga en el siglo XIII. Además existe una zona del pueblo conocido como "barrio árabe", de apretadas calles.

La antigua sinagoga del siglo XIII se convirtió en pósito de cereales
Tras la toma de la villa gaditana de Zahara por los nazaríes el 27 de diciembre de 1481, Alhama fue la plaza elegida para dar respuesta al ataque y finalizar con la reconquista del territorio peninsula. La villa de Marchena en Sevilla fue escogida para concentrar un ejército cristiano formado por 2500 jinetes y un número de peones oscilando entre 3000 y 8000 dependiendo de la fuente. Al mando de dicho ejército estaba Rodrigo Ponce de León y Núñez, marques de Cádiz.

El éxito del plan dependía de la sorpresa, por lo que el avance de esta gran hueste desde Marchena fue en grupos, siguiendo la misma ruta por la que transcurre la actual carretera A-92, logrando presentarse frente a los muros de Alhama el 27 de febrero de 1482.

El actual castillo de Alhama es una construcción del siglo XX
construido sobre los restos de la alcazaba nazarí

Los asaltantes se aproximaron por sorpresa por el lugar menos guardado de la alcazaba, escalando los muros y reduciendo a los centinelas. El alcaide nazarí se encontraba fuera de la ciudad, asistiendo a una boda en Vélez Málaga, por lo que los castellanos sólo encontraron a las mujeres del señor de la villa. Una vez vencida la villa se abrieron las puertas de la fortaleza que daban al campo permitiendo que entrase la hueste cristiana.

Sin embargo, la alarma corrió por la ciudad y los defensores. La fortaleza había caído pero la plaza resistía. Los hispanomusulmanes nazaríes viendo perdido el castillo, buscaron hacerse fuertes en las torres de la muralla, asegurando el resto de puertas y montando numerosas barricadas en las calles que comunicaban el centro de la ciudad, apostándose en ellas ballesteros y espingarderos nazaríes, esperando refuerzos desde la cercana capital nazarí de Granada. 

Surgieron entre los asaltantes cristianos voces que sugerían quemar la fortaleza y abandonar la ciudad antes de verse cercados por las fuerzas nazaríes.pero el marques de Cádiz no estaba dispuesto a renunciar su conquista. Se planeo un nuevo ataque que supondría derruir los muros de la fortaleza que daban a la ciudad para salir masivamente contra las barricadas distrayendo a parte de las fuerzas enemigas. El ataque fue arrollador y la defensa musulmana decidida, prolongándose el combate desde la mañana a la noche. 

Finalmente los nazaríes cedieron, refugiándose en la mezquita mayor anexa a la muralla, desde donde contuvieron al ataque. Entonces los cristianos construyeron defensas con mantas y maderas para proteger a los peones que se acercaron a las puertas de la mezquita para darles fuego mientras resistían una lluvia de flechas y disparos de espingardas. Los defensores nazaríes que ofrecieron resistencia fueron muertos y el resto capturados.

En las mazmorras, como esta conservada en el tajo, fueron
encontrados cristianos cautivos que fueron liberados
La ciudad había cambiado de dueño justo cuando los vigías castellanos apostados en las torres daban la alarma: un millar  de jinetes granadinos se aproximaban. Era tarde y no eran suficientes para asaltar o asediar la ciudad. Desorganizadamente, los guerreros nazaríes, movidos por la rabia que sentían por la pérdida de Alhama y la osadía del enemigo de violar impunemente sus fronteras, se aproximaban en grupos con escalas por donde mejor les parecía e intentaban coronar infructuosamente sus muros.

Tras los intentos fallidos de asalto, los musulmanes pensaron vencer a los defensores cristianos por sed cortando los suministros de agua impidiendo el acceso al río, por lo que los combates se desplazaron a las orillas del río Alhama.

En marzo, mensajeros castellanos eludieron el cerco para llegar a avisar a Isabel y Fernando que se encontraban en Medina del Campo, Valladolid. Inmediatamente el rey organizó su partida para socorrer a los de Alhama. Pero las fuerzas cristianas reunidas eran insuficientes para asegurar su victoria en campo abierto. El rey nazarí levantó el cerco el 29 de marzo cuando una hueste de socorro al mando del duque de Medina Sidonia y del conde de Cabra (tornando sus diferencias en amistad) penetró en territorio granadino, espantando a los musulmanes. La plaza quedó en manos cristianas pero aislada y no libre de peligro.

La fuente conocida como Caño Wamba fue construida en 1533
como representación plástica del poder cristiano, con el yugo de
Isabel y las flechas de Fernando como heráldica real y con el
escudo de su nieto, Carlos I de Habsburgo,  en el centro