¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

domingo, 30 de marzo de 2014

Alcazaba de Málaga

Hasta el siglo XIX, la Alcazaba de Málaga tenía el mar en sus lindes

Situada sobre una colina, que hasta bien avanzado el siglo XIX, tenía el mar casi a sus faldas, a Alcazaba, cuyo nombre al-Qasba, viene a significar fortaleza urbana, aparece por primera vez en fuentes escritas en el siglo VIII, en época emiral, cuando se ordena la construcción de una mezquita aljama en su interior, posiblemente en la actual Plaza de Armas, sobre la que se construiría una nueva posteriormente y que se convirtió en Ermita consagrada a San Luis tras la conquista de los Reyes Católicos. De época califal, en el siglo X, se fecha la construcción de algunas zonas de la Alcazaba en las que su aparejo es de sillares a soga y tizón característico de esta época, pero que posteriormente fueron cubiertas por obras de período taifa y nazarí.

Con la independencia local, la dinastía Hammudí convierte a Málaga en un reino taifa e inicia la construcción de una zona palaciega en la Alcazaba, convirtiéndola en sede de su poder hasta ser expulsados por el rey de la taifa zirí de Granada, Badis, en el año 1056 quien anexionará Málaga a Granada. De época zirí son gran parte de las fortificaciones de ingreso, destacando entre ellas la Puerta de la Bóveda, en recodo, la Puerta del Cristo, de igual tipología y reformada en época nazarí. La torre del homenaje fue fortalecida, pudiendo contar con una puerta de ingreso a la fortaleza, a juzgar por el arco monumental al estilo de los de Medina Azahara, y que fue rellenado y macizado por los nazaríes. 


De época zirí es el barrio de viviendas con baño y aljibe, pequeño y homogéneo, excepcional por sus características y por su grado de conservación, ya que ninguna construcción posterior lo ha desvirtuado. Ocupa el extremo este del segundo recinto de murallas, el que alberga los palacios, por lo que se deduce que pudo estar destinado a personajes de la corte o servidores del palacio, llegando a albergar una población de 50 personas.

Durante 50 años los Almorávides gobiernan el territorio malagueño con intransigencia religiosa, obligando a los descendientes de Badis a huir a Marruecos y poniendo fin a la convivencia con los mozárabes. De la presencia almorávide no quedan restos destacables. Les siguen los Almohades, fanáticos religiosos que no pueden contener el avance cristiano hasta que son vencidos en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212. A los almohades se debe la construcción, para comunicar el arrabal de al-Tabbanin con la medina, del primer puente sobre el río Guadalmedina que curiosamente no dan ese nombre de "río de la ciudad", es decir Wadi Madina, sino que lo nombran como Wadi Malaqa.


En el período nazarí, al final del gobierno almohade, la alcazaba continua siendo una auténtica ciudad palatina, independiente en sus funciones de la medina de Málaga. La Alcazaba se convierte en un palacio-fortaleza, protegida por una serie de fortificaciones. Cuando en 1340 se generaliza el uso de la artillería, Yusuf I se da cuenta de que el interior de la alcazaba sería vulnerable desde el monte Gibralfaro, por lo que ordena la construcción de una coracha y acomete obras en el Castillo de Gibralfaro, aunque es probable que fuesen finalizadas por Mohammed V. De este período se conservan muchos escritos que destacan la inexpugnabilidad de las fortificaciones de la ciudad, como la obra de Ibn al-Jatib "Parangón entre Málaga y Salé", Abd al-Basit que visitó la ciudad en 1465 y que describe el uso del agua en la alcazaba o la de al-Maqqari que escribe sobre la conquista de las tropas cristianas y la entrega de la ciudad.

En ella ví una construcción hecha para el agua en la cual había tres grandes cántaros de porcelana. No he visto nunca nada igual ni similar, ni nunca he oído hablar de ellos. Estos tres cantaros estaban dispuestos el uno al lado del otro en esta construcción destinada al agua potable en el diblitz (vestíbulo) de aquella alcazaba (...) y estaban maravillosamente fabricados y magnificamente adornados con extraordinarios y raros trabajos en relieve

Abd al-Basit 

Bajo el dominio nazarí, la alcazaba seguirá funcionando como una pequeña medina, sede del gobierno y de las jerarquías de la ciudad, con funciones administrativas y residenciales, a la vez que defensivas, comprendiendo 14.000 metros cuadrados, 7.000 en superficie construida, repartido en 3.478 metros cuadrados de construcciones civiles y 3516 militares, según un estudio de Rafael Puertas Tricas y según las crónicas cristianas de Hernando del Pulgar contaba con 32 gruesas torres. Además de su uso militar, la alcazaba cuenta con una mezquita que asegura su autosuficiencia religiosa, hornos, aljibes de agua, silos destinados a guardar celerales, etc. No hay que olvidar que el conjunto estaba pensado para soportar asediod como el que sufrió en un caso y que duró seis mese, o para albergar a mil caballeros y sus caballos como ocurrió en otro.

Boca de silo construido en una pileta romana de garum

Sección del silo cuyo único acceso se encontraba en la
boca del silo por el que se descolgaban a los prisioneros
con escalas que posteriormente se recogían
Desde la medina se accedía por la misma puerta actual, aunque su estructura fue modificada tras la conquista, pues se encontraba protegida por una torre albarrana que se adentraba como un espolón a la urbe y al borde del mar. Desde ella el recorrido de ingreso se adaptaba al terreno irregular, obligando a los posibles asaltantes a realizarlo constreñido por los lienzos de muralla jalonados de pequeñas torres macizas de diversa tipología con adarve, realizando giros dominados por las defensas más altas y salpicado de numerosas puertas, siendo la más importante la que se encuentra en la Torre de la Bóveda Vaída. Esto llevó a Torres Balbás a considerar la Alcazaba de Málaga como prototipo militar hispanomusulmán, comparable al castillo de Krac de los Caballeros en Siria, que es prácticamente contemporáneo y que posee una estructura similar.

Acceso a la puerta de la Torre de la Bóveda Vaída, del siglo XI,
con reconstrucciones del siglo XIV y XVI
Bóveda de ladrillos que da nombre a la Torre de la Bóveda Vaída

Tras la puerta de la Torre de la Bóveda Vaída en recodo, amplia
y en pendiente, se alcanza la Puerta de las Columnas por un pasillo
dominado por adarves protegidos por pequeñas torres macizas

Puerta de las Columnas, con tres arcos en total, contiene fustes
de mármol blancos romanos y capiteles corintios reaprovechados

Tras la Puerta de las Columnas existe un acceso al Haza de la Alcazaba, un espacio amplio y amurallado hasta el siglo XIX en que fueron demolidas, que cerraba el recinto por el lado del mar, apoyándose en muchos casos sobre espolones rocosos que se adentraban en el agua. En esta zona se encontraba el Atarazanal Viejo, las atarazanas de la propia alcazaba o el llamado Arsenal de la Armada, lugar de protección para los barcos con puertas hacia el mar. En su extremo este partía un lienzo que protegía el acceso a la fortaleza al puerto y que garantizaba su salida al mar, algo muy valorado por los gobernantes nazaríes. Esta especie de coracha marítima desapareció cuando se construyó el Túnel de Puerta Oscura y los Jardines. Hay que tener en cuenta que en época islámica, el mar ocupaba lo que hoy es el Ayuntamiento, el Banco de España y el Rectorado. Fue llamado por los cristianos "Corral de los Cautivos" porque en este lugar se custodió a la población nazarí vencida antes de ser vendidos como esclavos.

Tunel de Puerta Oscura, este espacio estaba ocupado
por un espolón amurallado en época nazarí y de él
partió la población hacia la esclavitud tras la conquista
de Málaga por los Reyes Católicos en el siglo XV
Tras dejar atrás el adarve desde la Puerta de las Columnas, ascendiendo una cuesta se llega a la Puerta del Cristo, de origen taifa pero reforzada en época nazarí y de la misma tipología de la Torre de la Bóveda Vaída, en recodo. Entre ambas existiría una puerta intermedia en el ascenso de la cuesta del Cristo y que no se ha reconstruido. A través de ella se accede al recinto inferior de murallas, recinto cerrado, que engloba el recinto superior o área palatina, formando una alcazaba dentro de otra.


En el recinto inferior proliferan los bastiones exteriores adosados al muro, destacando la Puerta de la Coracha que da acceso a este camino murado junto a la Torre Quebrada, llamada también de los Abencerrajes. Hacia el norte, el pozo de igual nombre y similares características que el del Castillo de Gibralfaro, el pozo de Airón con restos de una noria en sus cercanías, y que surtía de agua al palacio, al barrio de viviendas y al baño del mismo. En este recinto también se encuentran las mazmorras excavadas en la roca con la misma forma de embudo invertido de los silos, con dos bocas estrechas, donde se encerraban tanto a presos políticos como a cautivos cristianos, que en principio no estaban destinados a permanecer allí mucho tiempo ya que se les hacía trabajar o se permutaban por cautivos del bando contrario o redimidos con el pago de un rescate.

Plano del aljibe del barrio castrense

En el extremo noroeste del recinto se encuentra la Torre del Tiro, de donde partía la cerca que bajaba hasta las murallas de la ciudad, donde se descubrió el arranque de otra torre junto al Teatro Romano.

Teatro romano a los pies de la alcazaba de Málaga

La única comunicación con el recinto superior, el de los palacios taifa y nazarí y por el barrio castrense o de viviendas del siglo XI, se establece por la Puerta de los Cuartos de Granada, defendido por la torre del mismo nombre en el extremo oeste y por la gran torre del homenaje al este.

La Torre de los Cuartos de Granada es una puerta de acceso directo doble, abierto en una alta torre  con un patio estrecho en el centro y que fue reconstruida en la década de 1940. Tras el obligado quiebro del camino y subir una pequeña escalera se llega a la zona áurea. En las zonas que servían de salas de recepción y de residencia de los gobernantes todo se articulaba alrededor de patios con fuentes o albercas; el sonido de las fuentes y los olores de las plantas y perfumes eran el marco de un mundo que no se negaba al placer, el juego, la poesía y la sensualidad.

Puerta de los Cuartos de Granada y Torre del mismo nombre

Vista del interior de la Torre de los Cuartos de Granada

Puerta de los Cuartos de Granada, con su acceso directo doble,
en dirección a la Plaza de las Armas de la alcazaba

El palacio taifa fue construido siguiendo los modelos califales del Salón Rico de la ciudad palatina de Medina Azahara, con el clásico despiece de dovelas en rojo y blanco, atauriques tallados y columnas de mármol. Desde el patio de los Surtidores, un pórtico nazarí formado por tres arcos, -mayor el central-precede el acceso al interior de la sala. El pórtico fue renovado entre los siglos XIII y XIV, ya en época nazarí. Los arcos festoneados son similares a otros de la misma época de la Alhambra, conservando escritos en blanco sobre rojo en los cimacios, una alfaifa del Corán, lema de la familia real granadina: "No hay vencedor sino Dios".


Estos arcos del palacio taifa recuerdan al Salón Rico de Medina Azahara

El palacio nazarí debió construirse sobre restos de construcciones taifas y que esta formado por dos patios sucesivos, el de los Naranjos y el de la Alberca. Aunque en planta mantienen su estructura, los alzados son fruto de la restauración de los años 40. Ambos patios disponen de alberca, y conservan algunos restos decorativos originales, hallados descontextualizados en esta zona, ya que estaba completamente arrasada. Los restos aparecidos del palacio nazarí constituyen la distribución de las estancias, con arranques de estructuras con alturas variables entre medio metro y un metro, huecos de puertas, albercas, sin restos de construcciones modernas sobre ellos. Se planteó la disyuntiva de si cubrirlos para su conservación o reconstruir a partir de dichas evidencias, intentando que los alzados y cubiertas sean lo más neutros posibles. Con la intención de dar una idea del estado que tuvieron inicialmente y con el objetivo de musealizar el espacio se opta por esta segunda opción. Teniendo en cuenta la época en que se desarrollaron estas obras de recuperación, tras la Guerra Civil, es comprensible que primara el deseo de ofrecer a la ciudad, destrozada por la contienda, el resurgir de las ruinas de este palacio.


Perspectiva del interior de los Palacios Nazaríes desde el lado sur


Alzado del lado norte de los palacios nazaríes

La distribución en dos patios con pabellones enfrentados en los extremos más cortos, norte-sur, con pórticos de tres arcos, era clara, pero no se pudo determinar si se apoyaban en columnas o pilares, ni la disposición de las alcobas, la altura de las salas ni el tipo de cubierta que tuvo.

Patio de los Naranjos, constituido por dos alberquillas
El Patio de los Naranjos se organiza entorno a las dos alberquillas de las que aparecieron las trazas originales durante las excavaciones. Los pabellones fueron cubiertos con bóvedas esquifadas y pintadas por Hermenegildo Lanz.

Pavimento original nazarí de la sala norte

Pavimento de grandes sillares de piedra en el interior de los
palacios nazaríes de la Alcazaba de Málaga

El segundo patio, conocido como Patio de la Alberca o del Arrayán, se articula alrededor de una gran alberca central cuyas aguan hacen el efecto de espejo para el edifico, rodeada en los lados mayores por setos de arrayán. El pavimento de la sala norte es en parte original, así como una sala completa pavimentada de grandes sillares de piedra. La pared norte de este palacio presenta gran parte de los muros originales, lindero al barrio de viviendas, con grandes sillares de piedra y paramentos de mampostería que datan del siglo XI y XIII. En el extremo norte se levantó una torre-mirador, ya que aparecieron restos de la misma y el arranque de unas escaleras. La sala del pórtico sur está cubierta por una techumbre de madera traída de una de las salas de los pabellones militares demolidos en la zona del Túnel. 


Patio de la Alberca o Patio del Arrayán de la Alcazaba de Málaga

Perspectiva del Patio de la Alberca con la Torre Mirador al fondo

Tras el palacio nazarí se encuentra el barrio de viviendas del siglo XI, también llamado barrio castrense y al que se accedía por dos puertas en el camino de ronda que da paso a dos calles pavimentadas con losas de piedra y ornamentadas con zócalos pintados de almagra que bordean la muralla. Una de las casas también comunicaba con la sala norte del palacio por lo que se cree que pudo servir de alojamiento para el personal doméstico. Es un barrio muy homogéneo y con un urbanismo cuidado, sin igual por su conservación en la península.

A la izquiera puede verse sobresaliendo los restos de la Torre
del Homenaje de la Alcazaba de Málaga

Por último, cerrando el recinto al este, las ruinas de la Torre del Homenaje, conocida desde antiguo con ese nombre aunque el término no es muy apropiado ya que en el mundo islámico no existían las mismas relaciones de vasallaje que en el medievo cristiano. Dicha torre se reforzó en el siglo XIV o siglo XV, interceptando el camino de ronda. El hecho de que tanto el recinto inferior de la alcazaba como el superior se pueden recorrer en su totalidad por la parte alta de las murallas es característico en esta edificación defensiva, subiendo, entrando y saliendo de las distintas torres, que en algunos casos, como en la Torre del Cristo, el adarve esta separado del acceso al interior de la misma.
Torre del Cristo donde destaca el adarve que le atraviesa en
el discurrir de la muralla de la alcazaba

La Alcazaba de Málaga se convertirá en un barrio marginal de la ciudad, en el que, según palabras de Torres Balbás, "sus antiguos habitantes son sustituidos por gentes de escasísimos recursos y menores necesidades y las viviendas siguieron naturalmente la decadencia de sus ocupantes". Este estado de abandono cambiará cuando es declarada Monumento Histórico Artístico, pasando a pertenecer al Tesoro Nacional. Las viviendas son demolidas y el académico Juan Temboury Álvarez se dedicará a su conservación y restauración hasta su muerte en 1965.

Busto en honor a Juan Temboury Álvarez

sábado, 29 de marzo de 2014

"El arquitecto de Tombuctú" por Manuel Pimentel

www.arquitectodetombuctu.com

Acabo de terminar de leer esta novela histórica basada en la vida de Es Saheli, granadino nazarí del siglo XIV, prolífico poeta, jurista y arquitecto de brillante intelingencia, cuyos vicios y vida licenciosa ante los ojos de los ulemas más ortodoxos de Granada, le obligan a exiliarse, rumbo a una aventura que le conduce a África, en un viaje en busca de sí mismo, y se encuentra en la cumbre de su viaje, en Mali, donde concede obras arquitectónicas con un estilo propio que será conocido como estilo sudanés. 

El autor, Manuel Pimentel Siles, andaluz de nacimiento y antiguo Ministro de Trabajo en el gobierno de Aznar, ha realizado un gran trabajo de documentación que se ve reflejado en esta obra de precisión histórica, contada desde la memoria de su protagonista, amena y de grata lectura para los apasionados de la historia, con personajes muy humanos, esta novela habla de la amistad, el amor y cuyo final guarda una gran trascendencia espiritual.


viernes, 21 de marzo de 2014

Arrabal de los Alfareros (al-Fajjarin)

Como resultado del crecimiento demográfico de la capital granadina por la llegada de musulmanes desde territorios que pasaban a manos cristianas, se crearon arrabales al sur norte y oeste que al cobrar importancia por su actividad urbana se defendía rodeándola de murallas.

Este el caso del arrabal de los Alfareros o al-Fajjarin y la Puerta de los Alfareros -situada en los alrededores de la actual Plaza de Mariana Pineda-, pues aparece citado con ambos nombres. Se debió de cercar en la segunda mitad del siglo XIII, según la cronología del Cuarto Real de Santo Domingo que se construyó sobre una torre de la muralla que rodearía el cementerio musulmán que se encontraba en el Campo del Príncipe y una serie de amplias huertas, algunas propiedad de la realeza y la Puerta del Pescado, situada en la cuesta que conserva el mismo nombre.

Vista del Palacio nazarí de Santo Domingo desde
la cuesta del Pescado en el Arrabal de la Loma

El cementerio de la Puerta de los Alfareros era uno de los mayores de Granada y se encontraba en las inmediaciones del Campo del Príncipe y probablemente quedó en desuso al poblarse el arrabal, quedando soterrado al final de la época nazarí y convertido en el campo de Abulnest. A los residentes de lo que corresponde al actual barrio del Realejo, les correspondió ser enterrados allí hasta al menos finales del siglo XIV.


miércoles, 19 de marzo de 2014

Biografía de reyes: Mohammed II (1273-1302)

Predecesor: Mohammed I
Sucesor: Mohammed III

Mohammed II fue el hijo y sucesor de Al-Ahmar primer rey nazarí de Granada. Apodado como "el jurisconsulto" o al-Faqih, Mohammed era un estudioso de la ciencia (su biblioteca estaba compuesta por parte de los libros que pertenecieron al califa cordobés al-Hakem II), protector de intelectuales, filósofos, poetas, astrónomos y médicos, por lo que se le conocerá como "el alfaquí". Ibn al-Sarray será su médico privado, aunque también acogerá en su corte a médicos procedentes de otras regiones de la Península, como Murcia, atraídos por la seguridad que proporcionaba su buen gobierno.

Mohammed II tuvo dos esposas, Nuzha y Sams al-Duha. Nuzha era prima materna del soberano, hija de un hermano de Aixa, su madre. Con este matrimonio se fomentaba la alianza primordial del matrimonio árabe. El abuelo de Nuzha, Sa'id b. Abd Allah b. Sa'id b. Ali b. Ahmad al-Salmani, se convirtió en el maestro de los hijos del rey, sus biznietos.

Sams al-Duha, era de origen cristiano, una concubina. El matrimonio con concubinas cristianas fue habitual entre la aristocracia nazarí. Este enlace tendría lugar bastante tiempo después de su primer enlace.

De su primer enlace nacerían Mohammed (quien reinaría como Mohammed III) y Fátima y del segundo Nasr (usurpador de la corona bajo el nombre de Nasr I), Faray, Mu'mina, Sams  y Aixa. Todas sus hijas fueron desposadas con parientes suyos.

A él se debió la ampliación de las relaciones diplomáticas gracias a la experiencia política que había ganado junto a su progenitor y a su cultura. También se dedicó a la consolidación de las principales instituciones nazaríes: visirato, cancillería, judicatura, ejército, etc. En el ámbito internacional, heredará también de su padre una conflictiva situación que deberá afrontar; su gobierno se caracterizará por un sinfín de guerras que terminarán por consolidar las fronteras del reino nazarí a la vez que apacigua revueltas internas instigadas por sus valíes y arraeces (los Asqilula).

Vista del castillo de Tarifa, asediado por cristianos y musulmanes

Guarda buenas relaciones con los castellanos, pero desconfía de ellos, por lo que busca el apoyo  de los benimerines quienes desembarcarán en Tarifa el 12 de abril de 1275 al mando de Yacub Abu Yusuf. Con su ayuda vence en Martos al infante de Castilla don Sancho, y al arzobispo de Toledo (Tulaytula) quien será degollado. Sin embargo estos mercenarios norteafricanos traerán numerosos conflictos y problemas a los monarcas nazaríes, especialmente con los Asqilula, arraeces de Guadix y Málaga, celosos de las preeminencias otorgadas a los benimerines.

En este tablero todos juegan con dos caras, tejiendo y rompiendo alianzas: Mohammed confirma a los Asqilula como valíes de Guadix y Málaga a la vez que entrega a los castellanos los puertos, sólo los puertos, de Málaga, Algeciras y Tarifa, al tiempo que pone a su servicio al merení Utman, jefe de de las milicias africanas. Del mismo modo, los benimerines pactan con Castilla cuando lo ven conveniente y el rey de Granada hace lo propio con el rey de Aragón Pedro III.

A finales del siglo XIII da comienzo la batalla por el Estrecho de Gibraltar cuyo episodio más destacado es la defensa de Tarifa por Guzmán "el Bueno". Es una etapa de confusión donde granadinos, benimerines y castellanos se enfrentan a sus propios reyes (por ejemplo el infante don Sancho, hijo de Alfonso X "el Sabio" se aliará con el rey nazarí. Al final de su reinado, Mohammed II conquista Quesada y Alcaudete, llevando a la devastación de los territorios castellanos de Jaén.

Finalmente murió en su lecho, algo poco frecuente entre los monarcas nazaríes, y enterrado en la Rawda Real de la Alhambra. Fue muy llorado por su pueblo pues había sido muy amado. Su hija Fátima sería el gérmen de una segunda ramificación de la dinastía al acceder al trono su hijo Ismail, nieto de Mohammed II, tras el convulso período que sucedió a su reinado con sus hijos Mohammed III y Nars.

sábado, 15 de marzo de 2014

Pieza del Mes en el Museo de la Alhambra: Alizar del Peinador de la Reina

Pieza de Alizar protagonista de la pieza del mes del Museo de La Alhambra

El doctor en Historia del Arte Musulmán, especialista en cerámica islámica, Gaspar Aranda Pastor nos expone la pieza de este mes en el Museo de la Alhambra: el alizar del Peinador de la Reina, expuesta en la sala 3. Un alizar o también llamado alicer, es un friso de azulejos que se coloca en la parte inferior de una pared, en este caso en el alfeizar de una ventana. Proviene del vocablo árabe al-´izar que significa velo o paño, o según el arabista Federico Corriente, significa "parte baja".

En el Museo de la Alhambra se conservan dos ejemplos de alizares nazaríes, uno de mayor tamaño que se guarda en los almacenes y otro, hallado por Leopoldo Torres Balbás, mejor conservado y restaurado que es la pieza expuesta y de la que trata este mes, ambos provenientes de la parte baja del peinador de la Alhambra -existe un contraste en este espacio entre la parte nazarí y la parte cristiana, decorada con frescos de artistas italianos.

La pieza tiene una forma atípica con respecto a otras piezas cerámicas aplicadas a la decoración arquitectónica, exclusiva en el arte nazarí y que no existe en ninguna otra cultura islámica, destacando por una gran artisticidad y por la técnica de fabricación, llevada a cabo en tres fases:
  • se realiza la pieza en arcilla, utilizando un molde;
  • se introduce en el horno para convertir la pieza en cerámica (un proceso irreversible de cocción);
  • se introduce nuevamente, por segunda vez para dar una capa blanca con óxido de estaño y con óxido de plomo se vitrea para impermeabilizar y pintar sin que cale el color, además de aplicarse el color azul procedente del óxido de cobalto, al fundirse con el blanco;
  • por último se aplica otra capa de color para decorar -en este caso reflejos dorados- con decoración en zig zag en la parte superior, decoración almenada típica nazarí en la superior frontal, mientras que en la inferior destaca la decoración caligráfica con decoración de caracolillos en el fondo.
Una parte importante en la descripción de la pieza, el alizar, es la proporción de la pieza es de uno a dos en el ancho y en la profundidad. Los granadinos nazaríes daban especial importancia a la proporción.

Lugar donde se colocaban las piezas de cerámica, alizares, en el
Peinador de la Reina en La Alhambra

Esta pieza se colocaba en el alfeizar de la ventana para apoyar el codo al sentarse en el suelo. Posteriormente, en el arte mudejar (mudajjan) y morisco, los alizares son utilizados para decorar los escalones, los mamperlanes y las esquinas en las jambas.

En Madrid se conserva en el Instituto Don Juan de Valencia, cuyo primer director fue Gómez Moreno. Gracias a esta pieza de gran tamaño conocemos la inscripción completa de la pieza que estamos analizando: "Felicidad eterna, Gloria permanente", al-Yamn al-da´im, al-Izz al qa´im. La caligrafía utilizada es del tipo magrebí y esto permite datar estas piezas en el siglo XIV, durante el reinado de Mohammed V siendo el antecedente directo de esta decoración está en la jamba del Cuarto Real de Santo Domingo.

Alizar expuesto en el Museo Arqueológico Nacional (MAN).
Creo que esta pieza es la misma que la conservada en el Instituto
Don Juan de Valencia de Madrid.

Este alizar proviene de La Alhambra y data de los siglos XIV-XV
y se expone en el Museo Arqueológico Nacional (MAN).

viernes, 14 de marzo de 2014

Los alfares nazaríes de Málaga

Por la capacidad de adaptación a las necesidades del mercado y el bajo coste de producción, la cerámica fue en el Reino nazarí de Granada uno de los materiales más utilizados para elaborar objetos decorativos y útiles.

Esquema de un alfar medieval nazarí

En Málaga, como era habitual en otras ciudades hispanomusulmanas, los talleres de alfarería y tejares se emplazaban a las afueras de la medina, en este caso en las faldas del cerro de El Ejido, rico en arcillas miopliocénicas, facilitando el acceso a la materia prima, además de ser necesario una ubicación cercana a una fuente de agua. A pesar de los riesgos que entrañaba la combustión de los hornos y de considerarse la alfarería como una actividad nociva y peligrosa, entorno a las instalaciones alfareras se articulaba un barrio que hoy en día conocemos tanto por las excavaciones como por su toponimia. En la calle que aún se conoce como Ollerías, se han encontrado restos arqueológicos de hornos y telares de los siglos XI, XII, XIII y XIV, así como en la cercana Plaza de Montaño. Tras la conquista cristiana de Málaga en el siglo XV, esta tradición de alfares se mantendrá y se expandirá hasta alcanzar la zona más alta de El Ejido, donde se mantendrá la actividad hasta principios de siglo XX.

Existía un gran control de la calidad por medio de las disposiciones y normas establecidas por el alamín; las piezas de mayor calidad se destinaban a la exportación o para la venta en la alcaicería, mientras que las más comunes se comercializaban de forma local y directa. El acabado que se daba a cada objeto dependía de su destino, para resolver necesidades primarias y cotidianas o otros con un carácter más decorativo y simbólico.

Gran jarrón con decoración estampillada nazarí

En el alfar, la organización del trabajo respondía a la concepción de los gremios artesanales, distribuyéndose en función de la experiencia y el dominio de la técnica. Los puestos se dividían entre aprendices, obreros cualificados y maestros -el propietario o patrón del alfar solía coincidir con el maestro-.

Rollos de arcilla encontrado durante excavaciones urbanas
en alfares malagueños del siglo XIV

Una vez que se obtenía la materia prima, la arcilla, se trataba para darle consistencia, plasticidad y homogeneidad, mezclándola con agua para obtener un barro líquido y poder así modelarla, moldearla y tornearla y obtener tras la cocción un sin fin de objetos.

Reconstrucción de un horno de alfarero en la exposición
sobre cerámica andalusí en la Alcazaba de Málaga
Los hornos se construían con adobes crudos revestidos con arcilla que se cocía en la primera hornada. Tenían diversas formas desde elipses hasta rectángulos, calculándose una vida media de sesenta años, es decir, dos generaciones de artesanos. Primero se excavaba en el suelo hasta una profundidad de hasta dos metros en algunos casos y que servía para formar la caldera o cámara de fuego que sería combustionada con leña. Había a continuación una cámara baja de cocción, llamada sagen o mesa a la que se accedía a través de la boca de la caldera y que era empleada para cocer parte de las cerámicas.

Trébedes actuales utilizados para separar piezas en el horno

Separada por una parrilla o suelo agujereado, estaba la cámara alta de cocción o laboratorio de espesas paredes, que permitía el paso del calor y que se encontraba al nivel del suelo. Tenía una puerta para el llenado que era tapiada antes de iniciar la cocción y que una vez finalizada se rompía. Era fundamental, para la productividad y rendimiento del alfar, el máximo aprovechamiento del espacio del horno en cada cocción. Por último la bóveda o alcoba, estaba atravesada por huecos o chimeneas de distinto diámetro, según el tiro y aireación deseada por el alfarero y que eran tapados por platos de cerámica defectuosos para protegerlos de la lluvia cuando no eran utilizados.

Los tiros para la ventilación eran tapados con platos de
cerámica defectuosos para protegerlos de la lluvia cuando
no eran utilizados
La decoración de las piezas podía consistir en una mano de pintura exterior, estampillado, calado o una simple capa de vidriado para impermeabilizar el recipiente por dentro o darle un toque brillante al fuego. En cambio. Los objetos de cerámica se convertían en soporte para la expresión artística y vehículo de transmisión de la cultura nazarí, encontrando principalmente ejemplos geométricos, epigráficos, vegetales y figurativos. En los objetos de lujo, la estética era fundamental, utilizando técnicas decorativas complejas, como la esgrafiada y dorada; Málaga fue uno de los centros más destacados en la producción de loza de reflejo metálico, exportando gran cantidad de productos de este tipo, consiguiendo que se conocieran con el nombre de la propia ciudad, obre de Maliqa.

Un comercio de cerámica perteneciente a la exposición de la
Alcazaba de Málaga

Los alfareros, como los demás artesanos nazaríes, eran a la vez productores y vendedores de su propia mercancía, tanto en tiendas permanentes o en suwayqa o mercadillos populares que salpicaban la ciudad, así como en los mercados que semanalmente se celebraban a extramuros con productos provenientes del campo.

jueves, 13 de marzo de 2014

Museo de las Navas de Tolosa





Localizado en la autovía de Andalucía, salida 257, en la carretera
de Miranda del Rey en el municipio de Santa Elena, el Museo de las
Navas de Tolosa abre martes a sábado de 10 a 14 horas y de 17 a 20
horas, salvo de octubre a mayo (de 16 a 20 horas), así como los
domingo de 10 a 14 y de 15.30 a 18.30, y salvo festivos y puentes,
los lunes permanece cerrado. El precio de la entrada ronda los 5 euros

Ayer, aprovechando uno de los viajes a Granada desde Madrid hicimos una parada para visitar el Museo de las Navas de Tolosa, ubicado en el término municipal de Santa Elena, a un lado de la Autovía de Andalucía. En él, se presenta de forma original, rigurosa y didáctica los acontecimientos históricos que se produjeron en torno a una contienda que cambió el rumbo de la historia en la península.

Aparecen representados la jerarquía militar de ambos bandos
que se enfrentaron en la batalla de las Navas de Tolosa, junto
a sus armamentos y utillaje

En las salas del museo se exhiben, a través de modernos
 medios audiovisuales y numerosas escenografías de época,
 todos los aspectos que rodearon aquel enfrentamiento
La Diputación de Jaén ha abierto las puertas de un nuevo centro expositivo ubicado en el campo de batalla de aquel lejano siglo XIII que enfrentó a las tropas cristianas lideradas por el rey Alfonso VIII de Castilla contra las huestes almohades del califa al-Nasir, tras la cual su imperio de debilitará para surgir a continuación el reino nazarí de Granada.

En este mapa aparecen representados los distintos Estados
que ocupaban la Península Ibérica a comienzos del siglo XIII

A través de tapices comienza la visita, situándonos en el contexto histórico de la batalla, evocando aquel 16 de julio de 1212 o el día 8 de Sefar del 609 según el calendario musulmán. Ese lunes, aquí, en el lugar donde se alza este museo, una coalición de ejércitos cristianos liderada por el rey de Castilla Alfonso VIII y bendecida por el papa Inocencio III derrotó al ejército almohade de al-Nasir. Esta batalla se convirtió en un hito de la cristiandad medieval, utilizada como propaganda, especialmente por parte de la Iglesia, perdurando su recuerdo en el nombre de muchas calles de ciudades españolas, pero ¿fue realmente tan trascendente su resultado? ¿Qué significado tuvo para sus protagonistas? ¿Cómo se desarrolló? A través de este museo se trata de responder a estas preguntas basándose en las más recientes investigaciones y desvelando las claves para acercarnos desde el siglo XXI a los albores del siglo XIII.

Herraduras expuestas en el Museo de las Navas de Tolosa
Recreación de un asedio medieval

A continuación, en la segunda planta, un moderno montaje y una sugerente escenografía nos sumerge en los prolegómenos de la batalla, entre los amenazantes movimientos de los ejércitos, previos a la contienda; un interesante audiovisual recorre aquellos días en los que se desató una de las más trascendentes batallas del medievo europeo.
Utensilios y armamento del ejército cristiano utilizado
en la contienda contra las fuerzas de la media luna

Seguidamente, llegamos a un espacio dedicado a la batalla, dividido en tres espacios: el primero lleva por título "La ira de Dios" reproduciendo las arengas de ambos bandos que llamaban a la Guerra Santa y a la Cruzada; un segundo bloque titulado "La caravana" representa a través de dibujos a tamaño natural los distintos tipos de soldados que se enfrentaron en la batalla; y por último un espacio dedicado a la batalla explicando a través de una mesa táctil los movimientos de las tropas y su desenlace final.

Desde el torreón se puede ver y localizar donde se encontraban
situados cada uno de los campamentos enfrentados gracias
a paneles explicativos y prismáticos facilitados por el museo
La tercera y última planta del torreón del museo está abierta al paisaje, desde donde poder contemplar el escenario real donde se produjo el enfrentamiento entre cristianos y musulmanes rodeados por el paisaje de Sierra Morena, en la comarca de Despeñaperros, a la entrada de la actual provincia de Jaén.

En definitiva, la fama inmediata que obtuvo la batalla de las Navas de Tolosa en el mundo cristiano se debió sobretodo a que fue la primera gran victoria de un ejército cristiano sobre uno musulmán desde que en 1187 Saladino aniquilara al ejército cruzado en la batalla de los Cuernos de Hattin, haciéndose con la venerada reliquia de la Vera Cruz. 

Esta placa esta colocada a la entrada del museo

Por último, un pabellón invita a conocer "La Ruta de los Castillos y las Batallas" ya que la provincia de Jaén es el territorio que más castillos, fortalezas y torreones reúne de toda Europa, resultado de los más de dos siglos de separación entre el Reino de Granada y los reinos cristianos de la Península Ibérica. En este módulo de entrada se informa de los pueblos, ciudades y principales hitos de este itinerario turístico y cultural.