¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

domingo, 26 de junio de 2016

Aparecen macabrillas en las obras del Convento de La Encarnación de Granada

Actual Plaza de la Encarnación donde se levantaba
la mezquita de Majadalbecy


En el solar que ocupaba la mezquita y el aljibe de Majadalbecy, cerca de la Bib al-Riba o Puerta del Molino de la harina (en la actual la Plaza de la Encarnación) se levanta desde 1501 la antigua iglesia de los Santos Justo y Pastor. Esta zona de Granada, ya poblada en los siglos XI y XII se convertirá en un espacio vital de la organización de la medina, aunque será en época nazarí cuando adquiera su mayor dimensión, según el programa urbanístico diseñado por Yusuf I.


Ubicación de la Puerta del Molino de la harina (Bib al-Riba) según el plano
de la Granada hispanomusulmana elaborado por Luis Seco de Lucena en 1910
La comunidad religiosa de monjas clarisas se traslada en el siglo XVI a unas casas anexas a la iglesia de las que sabemos que contaban con capiteles nazaríes, zapatas, alfarjes, patinillos y galerías de madera que estaban intramuros de la ciudad, así como un huerto. Sin embargo, a finales de ese mismo siglo se derriban las murallas medievales nazaríes que pasaban por el claustro. 

Las actuales obras de la fachada del convento han dejado a la luz los vestigios de
la fachada de la nave de la iglesia, destacando en la imagen la aparición de macabrillas
Con las obras de mantenimiento de la fachada del convento han aparecido al menos tres macabrillas o lápidas nazaríes procedentes posiblemente del cementerio de Puerta de Elvira o Bab al-Hadid, que por una Real Cédula podían ser utilizadas para la construcciones religiosas y militares. 

Segunda macabrilla en el mismo muro
de la anterior

Tercera macabrilla descubierta tras la pintura

A continuación dejo varias fotografías con más detalles de los bordes decorados de dichas macabrillas:





viernes, 24 de junio de 2016

Exposición temporal: el vidrio en la Alhambra

Esta exposición se mantendrá abierta de
forma gratuita hasta el 31 de marzo de 2017

La fragilidad del vidrio ha hecho que no se conserven apenas restos de estas piezas en los palacios de La Alhambra. No obstante, el número de ellos que han llegado representan un testimonio importante para dar a conocer la calidad técnica conseguida con el vidrio y la variedad de formas y usos que de él se hicieron.

El vidrio en La Alhambra fue utilizado en la elaboración de piezas de vajilla de mesa complementaria a la rica cerámica blanca, azul y dorada, aportando aún más valor y delicadeza en el resultado de las ceremonias y usos aúlicos. Por otro lado, el vidrio está presente también en piezas de uso personal y como complemento de elementos de adorno y joyería.

Durante estos últimos años, el Patronato de la Alhambra y Generalife está realizando una valiosa labor de catalogación y restauración de la Colección de Vidrio de los fondos del Museo de la Alhambra. Esta colección de vidrio es única, procedente de adquisiciones y de hallazgos arqueológicos y puede diferenciarse entre:
  • vidrio nazarí (por su aplicación, arquitectónico o doméstico)
  • vidrio moderno (por su aplicación, arquitectónico o doméstico)
  • vidrio oriental (doméstico)

Un dato muy interesante, tras el estudio de este material, será la identificación de piezas orientales que aparecen utilizadas bajo el reinado de la dinastía nazarí y que demuestran las relaciones culturales que existen con Egipto y otras áreas contemporáneas a los nazaríes. El vidrio también está presente en la arquitectura como cerramiento de los vanos con celosías, aportando un efecto de transparencia y reflejo de color que es usual en las catedrales góticas.

Así mismo, han llegado a nuestros días un número de tapaderas de vidrio que eran utilizadas a modo de protección y para mantener la temperatura en zafas, ataifores y ollitas y que guardan rasgos comunes: son gruesas, algunas incoloras -mientras que otras fueron coloreadas en violeta, verde, azul, melada- y todas están moldeadas reproduciendo dos tipos de decoraciones, bien nervios girados o decoración vegetal estilizada.

Tapadera en la exposición sobre el vidrio en el Museo de La Alhambra

Los vasos, por su parte, son unos elementos que más ejemplares han llegado a nuestros días. Todos fueron fabricados mediante el soplado en molde.  La obtención de objetos en molde con decoración muy marcadas, requiere cierto grosor en las piezas, lo que la diferencia de las fabricadas en soplado libre. Todos siguen el mismo esquema: muestran una forma cilíndrica y están decorados en relieve con un motivo que parte de la base y se desarrolla por todo el cuerpo. Predomina la decoración geométrica y vegetal. Eran pesados y no solían colorearse -conservando el tono natural del vidrio- posiblemente para ver el líquido de su interior.

Redoma de vidrio hallada en la calle San Miguel de Guadix
en 1991 y que se enmarca en época califal

Las redomas son otras piezas que toman el nombre de la cerámica, y se trata de unas jarritas de tamaño reducido en forma de pera, con asa y boca trilobulada o bien en boca de embudo. Un buen ejemplo es una redoma hallada en Guadix y que se encuentra también en la exposición del Museo de La Alhambra.

Los omones por su parte eran piezas utilizadas para perfumar las estancias, por ejemplo con agua de rosas, por lo que su boca suele ser muy estrecha y estilizada y no suele decorarse más que el cuerpo de la pieza. Los ejemplos son escasos y raro que se hayan conservado.

Pulseras de vidrio, bastante comunes y que se han encontrado en gran
cantidad en diferentes yacimientos de La Alhambra; suelen ser rizadas
con hilos de vidrio de diferente colores y que posiblemente se utilizaran
como amuletos por ejemplo para proteger a los bebes de enfermedades

Junto a estos objetos, se presentan otros que se exponen por primera vez al público en la exposición que lleva por nombre "El vidrio en La Alhambra" y que podrá verse gratuitamente desde el 18 de mayo de 2016 al 31 de marzo de 2017. 




Torre Molinos o Torre de los Molinos

La torre de los Molinos o Torre Pimentel
fue construida por los nazaríes en el
siglo XIII, dando nombre al actual municipio

La torre Molinos, en el municipio de Torremolinos (actual provincia de Málaga) fue levantada por los reyes nazaries en el siglo XIV perteneciendo a la cadena de torres defensivas que fueron eregidas a lo largo de la costa del Reino de Granada.

Esta torre medieval de defensa costera se encuentra situada
al final de la calle San Miguel, en el municipio de Torremolinos
Tras la conquista de los Reyes Católicos, la torre comenzó a denominarse Torre de Pimentel, en honor de don Rodrigo Pimentel, Conde de Benavente (Zamora), que ayudó con 2.000 caballos y 4.999 peones en la Campaña de la conquista de Granada y la Toma de Málaga en 1487.
   
Algunas grietas ponen en peligro la fachada de la torre
La torre tiene una altura de 12 metros y está fabricada en adobe y ladrillo, a la que se accedía por una escalera que sale del antiguo Molino del Rosario.

Aunque contaba con dos plantas,
su interior está totalmente derruido
La torre aún cuenta con ventanas al mar y una terraza

martes, 21 de junio de 2016

Presentación "Otros cuentos de la Alhambra"

Acto de presentación del libro en el Centro Artístico de Granada 

Como introduccion, Angel Moyano responsable editorial Port Royal en el Centro Artístico y Literario de Granada ha introducido tanto a Angel Fabregas como al autor Jesús Cano Henares. 

Angel Fabregas, tambien escritor granadino ha introducido la obra. Aunque el título del libro recuerda a la obra de Washington Irving, la obra se aleja del Romanticismo, encadenando la historia de la Alhambra desde el siglos XIII hasta el XXI. Algunos personajes son reales y otros son imaginarios enriqueciendo la percepción y la fantasía del lector.

Jesús con mucha simpatía ha explicado como llego a elaborar este libro, su relación con la cultura andalusí y en concreto con La Alhambra. Decidió estudiar una carrera sin título recordando que el periodismo era su vocación tras estudiar arabismo. Cuando accedió a un puesto de corrector de árabe de las publicaciones en La Alhambra descubrió su pasión por el monumento. En 1996 comenzó su carrera como periodista en Jaén lo que le resultó decepcionante por ser un trabajo opresivo y estresante lo que 2 años después comenzó su primera obra y poco después comenzó su trabajo en la serie del Legado Andalusí. Con la crisis, tras 12 años trabajando en Canal Sur 2, en 2012 empezó a trabajar como editor de libros digitales.

En ese momento comenzó a escribir "Otros cuentos de la Alhambra", doce relatos que atraviesan los siglos de vida del monumento nazarí.

Un detalle anecdótico, la portada, el jarrón de las gacelas, una acuarela de su sobrina.

jueves, 9 de junio de 2016

Bab al-Masda (Bib Almazán)

Desde mediados del siglo XIII la gran rambla o arenal que se encontraba a extramuros de la ciudad, en la ribera derecha del Darro, se urbaniza, siendo por  la presión demográfica en época nazarí (siglo XIV) cuando se forma un denso arrabal conocido como al-Rambla o el Arenal. Este barrio se extendía desde las actuales zonas de Puerta Real y calle Salamanca, hasta las calles Mesones, Puentezuelas y Pescadería. La principal calle era la de los Herreros o Zanaqat al-Haddadin que en el siglo XVI fue rebautizada por los cristianos como calle Mesones. 

El nuevo arrabal conectaba con la Medina a través de la Bab al-Rambla o Bibarrambla y que se encontraba en la actual plaza que lleva su nombre, mientras que otras dos puertas menores se abrían a cada extremo de la actual calle Mesones: la Bab al-Masda (en cristiano Bibalmazán, Puerta de Bib al-Maazan o Bib al-Mazdan o Puerta del Corro, localizada en una intervención arqueológica en la calle Capuchinas, 2) y la Puerta Real.

Imagen de las excavaciones arqueológicas en el interior de la tienda
en los bajos de la calle Capuchinas 2

Se puede ver los restos de la Puerta Bib Almazán a través del cristal
del suelo del interior de la tienda

Se conserva inclusiva el suelo empedrado

Desde su origen, este arrabal tuvo un carácter muy comercial, sus calles alojaban multitud de oficios como herreros, carpinteros, albarderos, así como pequeños zocos. Además existían tres mezquitas, una pequeña rábita y una considerable alhóndiga que se encontraba en la actual calle Alhóndiga.

Una tinaja en claustral en el suelo
Junto a la muralla de la Puerta

El nombre de Bibalmazán es el que se le ha dado a una curiosa tienda de reproducciones arqueológicas, recuerdo de ese carácter comercial y artesano de la zona en época medieval.

miércoles, 8 de junio de 2016

La almatraya

La almatraya era una especie de alfombra compuesta por piezas de cerámica vidriada verde, blanca y negra, así como por otras sin vidriar.

Ejemplo de almatraya nazarí en la Alcazaba de Málaga

martes, 7 de junio de 2016

Casa Decor 2016: El dulcisimo Jardin de Zara

Las estrellas de estos puntos de luz se inspiran en el
Salon de Comares, al techo nazarí que representa
los siete cielos 

"El dulcisimo Jardin de Zara" es el proyecto del paisajista Fernando Pozuelo y está inspirada en un entremés cervantino titulado "Los baños de Argel", y al igual que la obra, está inspirado en un jardín nazarí según cuenta su autor.

El proyecto cuenta con agua, luz, colores nácares como los mármoles de la Alhambra, acequia, siete fuentes, el agua modulada a diferentes caudales y acústicas, jazmines, granados, papiros, tomillos y otras muchas plantas que hacen una poética íntima impresionante.

El lenguaje del proyecto es nazarí por lo que Fernando Pozuelo se ha fijado en La Alhambra; por ejemplo el techo del salon de Comares que representa los siete cielos superpuestos con siete tipos de estrellas que han simplificado en una sola que armonicamente se repite en lamparas, balizas de luz e incluso en los troquelados de las fuentes. 

El jardín esta trabajado con varias perspectivas de diseño, dos perspectivas cruzadas: una es la de la acequia y otra transversal. Los hispanomusulmanes veían sus patios desde los rincones, umbríos para estar frescos y eso también lo ha tenido en cuenta en la localización del mobiliario del jardín.

Vista general del estanque del proyecto de Fernando Pozuelo

Casa Decor se puede visitar del 19 de mayo hasta el 26 de junio en Madrid.

domingo, 5 de junio de 2016

Casa de la Calle del Cobertizo de Santa Inés, 4

Fachada de la casa morisca en su lado
de la Carrera del Darro 21 cuyo trazado
actual data de comienzos del siglo XVII

En paralelo al río Darro discurre la calle del Cobertizo de Santa Inés, un callejón sin salida, modelo característico de los entramados saturados urbanos musulmanes de la Edad Media, de los que se conservan pocos ejemplos en la actual Granada. La palabra castellana "cobertizo" hace referencia a una habitación edificada sobre la calle, que hacía de enlace entre dos fachadas, en este caso entre las viviendas 6 y 5. 

En la imagen se puede ver el cobertizo
de esta calle, tan característico en la
Granada islámica y que desaparecieron
tras la conquista cristiana quedando
pocos ejemplos en la actualidad


Hasta la configuración actual entre los siglos XVI y XVII, las edificaciones de la manzana en que se sitúa esta casa tenían sus fachadas principales de espaldas al cauce del río, similar a la disposición de las casas que hoy se contemplan en la otra orilla.

Las viviendas de ambas orillas tenían sus fachadas traseras hacia el río,
como en el ejemplo de las viviendas de la derecha
Por tanto, el acceso a la casa número 4, como el de las vecinas edificaciones, tenía lugar por angostos callejones situados en la fachada norte. Éstos guardaban conexión con la actual calle de San Juan de los Reyes, la entonces principal vía del barrio, situada al pie de la muralla de la Alcazaba Qadima o Antigua. Y al igual que sus inmediatas, muestra una impresionante diferencia de cotas entre la fachada norte y sur por el acusado desnivel que tiene la ladera hacia el Darro. 

La casa linda por el norte con la Calle del Cobertizo
de Santa Inés, por el sur con la Carrera del Darro
y por el este y el oeste con otros edificios. 
Espero poder ver su interior algún día, mientras colgaré alguna imagen (en este enlace podéis encontrar más) que he encontrado del patio de la casa, ya que actualmente es una vivienda en manos privadas. A pesar de lo destructivas que pudieran haber sido las transformaciones del edificio en el siglo XX, continua siendo un atrayente y sugestivo ejemplo de arquitectura residencial nazarí del siglo XIV probablemente.

Interior de la vivienda nazarí 

El acceso a la vivienda se realizaba por el lado norte a través de dos minúsculos zaguanes. El primero conduce a una estrecha crujía paralela a la calle, espacio que tal vez estuviera ocupada por una cuadra en almacenes en su origen. Por el segundo zaguán, mediante un recodo que apunta a la izquierda, tras atravesar un arco decorado con atauriques se accede al pórtico del patio. En torno a éste, de forma casi cuadrada y con crujías en tres lados, se desarrollaba toda la vivienda. El patio cuenta además con una alberca junto al pórtico norte y cuenta con un cenador que se abre a este espacio por cinco vanos en el lado opuesto. La crujía occidental cuenta con una escalera que comunicaba con el zaguan y en la planta baja se encontraría seguramente la cocina con su puerta de entrada centrada en la fachada.

Plano y fachada tras las transformaciones en el siglo XX

En una primera etapa, la vivienda había tenido planta alta en la crujías occidental y meridional y que, más tarde, había sido elevada esta última y otras habían sido construidas en el lado norte. Se encontraron piezas vidriadas en el bordillo que rodeaba la alberca y algunos restos de solería sin vidriar. Se halló además una fuente octogonal de piedra de Sierra Elvira en la mitad del patio antes de la restauración y una tinaja de cerámica bajo el pavimento que seguramente sirvió para almacenar agua.

El pórtico norte anteriormente mencionado, esta encuadrado en tres vanos con pilares de ladrillo y aún conservan yeserías en la portada de la sala principal, la más perjudicada por la reformas de comienzos del siglo XX, así como trozos de las tacas que hubo en los frentes de las jambas. 

La sala principal era utilizada en invierno por estar orientada al sur y cuenta con 6,65 metros por 2,50 de superficie. Esta sala está cubierta por un alfarje decorado con lazo, y cuenta con huecos para las alacenas conservados en el muro que separa la sala del patio.

En cambio, la sala de verano se encontraba en la crujía sur, abierta al patio por cinco arcos, posiblemente la única muestra conservada de la arquitectura doméstica nazarí. El arco central es gallonado, coronado con ventanillas con celosías. Los dos arcos contiguos al central, también gallonados, se acompañaban de otros dos angrelados en los extremos.

En el umbral del vano central se ha conservado gran parte de la almatraya, una especie de alfombra compuesta por piezas de cerámica vidriada verde, blanca y negra, y por otras sin vidriar.

Sobre el alfarje del cenador hay una algorfa o sala alta cuya elevación, aunque mínima, era lo suficiente para que las mujeres de la casa pudieran permanecer allí mientras dirigía la vista al patio a través de dos pequeñas ventanas, a ras del pavimento. Estas peculiares características hacen pensar que los moradores no tenían más remedio que disfrutar de la algorfa sentados sobre alfombras, o que estas estancias superiores, escasamente voluminosas y poco abiertas al exterior, serían las más solicitadas en invierno.

Al tratarse de una casa nazarí de cierta categoría, contaría con una letrina, posiblemente en el extremo occidental del cenador para facilitar el vertido directo a las aguas del río.



sábado, 4 de junio de 2016

Macabrillas de la Cuesta de Rodrigo del Campo


Gracias al comentario de Carmen en el post anterior sobre macabrillas ge podido encontrar este ejemplo en la Cuesta de Rodrigo del Campo, cerca de la prolongación de la calle Ánimas, cerca de la Cuesta de Gomérez.

Calle Ánimas desde la Cuesta de Gomérez
La macabrilla se encuentra en la fachada trasera del Monasterio de Carmelitas
fundado en 1508 y cuya iglesia cuenta con una armadura mudejar

viernes, 3 de junio de 2016

Conservación-restauración de las pinturas murales del interior de la Puerta del Vino

Vista de la Puerta del Vino durante
los trabajos de restauración

La Puerta del Vino es la puerta principal de acceso a la Medina de la Alhambra y encierra el sector residencial y artesano al servicio de la corte dentro del recinto amurallado de la fortaleza.

Al ser puerta interior su acceso es directo, a diferencia de las puertas exteriores que debían estar más protegidas y eran construidas en recodo. No obstante, en su ámbito interior conserva el espacio necesario y los bancos para la guardia que controlaba el paso.

Estructuralmente es uno de los edificios más antiguos de la Alhambra nazarí. Su edificación se atribuye a la época del rey nazarí Mohammed III (1302-1309), aunque la decoración de sus dos fachadas corresponde a diferentes épocas. Concretamente la portada de poniente, labrada en pieda arenisca, debe pertenecer a finales del siglo XIII o principios del siglo XIV, aunque la lápida que figura sobre el dintel del arco menciona al monarca posterior, Mohammed V que gobernó en la segunda mitad del siglo XIV. Esta fachada de poniente era la exterior por lo que sobre la clave del arco aparece la tradicional llave simbólica. La portada interior de levante fue decorada en época del segundo madato de Mohammed V, después de 1367. Destacan en su decoración las delicadas albanegas del arco, realizadas e azulejos de cuerda seca, la composición en yesería que enmarca la ventana de la planta superior y los restos de pintura policromada que se conservan a la derecha del arco.

En su interior, la bóveda central de crucería y las dos bóvedas laterales, arcos y paramentos conservan restos de pintura mural o de enlucidos hasta la altura de las impostas. Dichas pinturas reproducen motivos geométricos de color rojo sobre fondo blanco, similar al tipo de pintura conservada en otras puertas.

El mal estado de conservación de la bóveda interior y del intradós de los arcos de la fachada. Y la presencia de grietas, fisuras, disgregaciones y separaciones del enlucido del muso así como la acumulación de diversos depósitos en su superficie, entre otros factores de alteración, justifican su intervención.