¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

domingo, 29 de junio de 2014

El romance de Abenámar

Entre las composiciones del Romancero Viejo (siglos XIV al XV)  recopilados a finales del siglo XIX, el romance de Abenámar, de quien se desconoce su autoría, se enmarca en el grupo de romances fronterizos que se nutren de los acontecimientos ocurridos durante la guerra contra el último bastión islámico de la Península, contra el Reino nazarí de Granada. Los Romances son poemas cantados, tradicionales, anónimos y más bien populares, que se transmitían oralmente de pueblo en pueblo.

Vistas de la ciudad de la Alhambra desde El Generalife

En concreto, este romance rememora el episodio en que Juan II de Castilla acompañado por Abenámar (Ibn al-Amar) divisa desde la Vega las torres, palacios y jardines de la capital nazarí, que desea poseer y que teme no lograrlo.

-¡Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tu naciste
grandes señales había!
Estaba la mar en calmar,
la Luna estaba crecida,
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.
-No te la diré, señor,
aunque me cueste la vida.
-Yo te agradezco, Abenámar,
aquesta tu cortesía.
¿Qué castillos son aquellos?
¡Alto son y relucían!
-El Alhambra era,señor,
y la otra, la mezquita;
los otros, los Alixares,
labrados a maravilla.
El moro que los labraba,
cien doblas ganaba al día
y el día que los labra
otras tantas se perdía;
desque los tuvo labrados,
el rey le quitó la vida
porque no labre otros tales
al rey del Andalucía.
El otro es Torres Bermejas,
castillo de gran valía;
el otro, Generalife,
huerta que par no tenía.
Allí hablara el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
-Si tu quisieras, Granada,
contigo me casaría;
darete en arras y dote
a Córdova y a Sevilla.
-Casada soy, rey don Juan,
casada soy que no viuda;
el moro que a mi me tiene
muy grande bien me quería.
Hablara allí el rey don Juan,
estas palabras decía:
-Échenme acá mis lombardas
doña Sancha y doña Elvira;
tiraremos a lo alto, 
lo bajo ello se daría.
El combate era tan fuerte
que grande temor ponía.

martes, 24 de junio de 2014

"Sueños del Albayzin" por Carolina Molina

"Sueños del Albayzín" por Carolina Molina

"Sueños del Albayzin" es la segunda novela que leo de la autora Carolina Molina. Ambientada en la Granada Nazarí del siglo XIV, bajo el reinado de Yusuf I. El protagonista, Said, es un pobre muchacho que es rescatado por un santón del estilo de vida que le obliga a robar y mentir. 

Said se introduce en los circulos palaciegos de la Alhambra y consigue casarse con la mujer que ama desde niño. Sin embargo no será directamente correspondido. Gracias a su privilegiada posición conocerá a los principales personajes de la época, desde el propio monarca hasta a ibn al-Jatib. Sin embargo la novela torna al dramatismo a causa de las intrigas que siempre rodeó a la corte nazarí.

domingo, 22 de junio de 2014

Aljibe de Trillo

El aljibe del Trillo tiene unas dimensiones de 5,04 metros
de largo por 3.48 de ancho y con una altura de 5.25 metros.
En el siglo XIV, período de mayor brillantez de la arquitectura nazarí, se construyó este aljibe de cincuenta metros cúbicos de capacidad, modelo más representativo de su época. Tal fue su importancia que da nombre a varios rincones del Albaicín, donde se encuentra ubicado.

Un arco de ladrillo con forma de herradura que descansa sobre impostas de piedra arenisca forman su portada, mientras que un arco escarzano presenta la boca del aljibe. En otro tiempo las albanegas estuvieron decoradas con azulejos, según se restauró a finales del siglo XIX, aunque no tardaron en desprenderse.

Su interior cuenta con una única nave dividida en dos tramos, siendo el primero de mayor altura y sobre él una bóveda esquilfada se cruza con otra de medio cañón formando aristas. El segundo espacio esta cubierto por otra gran bóveda de medio cañón. Ambas bóvedas, como en el caso de otros aljibes, parten del muro de ladrillo (del mismo material que las bóvedas) desde un pequeño resalte, todo ello enlucido en un color rosado. Alternando su dirección, el suelo esta cubierto con baldosas de barro cocido.

sábado, 21 de junio de 2014

Alminar de San Juan de los Reyes y Mezquita de los Conversos (Masyid al-Ta'ibin)

Si suponemos que los lados del alminar eran
paralelos a los muros de la mequita que allí hubo,
la orientación al sur, típica almohade, difiere de
la de otras de la Granada nzarí, dirigidos al sureste.
La iglesia de San Juan de los Reyes se erige sobre la Masyid (mezquita) al-Ta'ibin o Mezquita de los Conversos ya que pertenecía a los cristianos que renegaron de su fe en la ciudad islámica de Granada. Fue la primera mandada bendecir por los Reyes Católicos, el 5 de enero de 1492, quienes donaron una pintura en sarga del siglo XV de la Quinta Angustia, donde aparecen arrodillados junto a la Virgen y los Santos Juanes Bautista y Evangelista. 

Esta mezquita, contaba con un horologio que era cuidado por un mutafaquid que se encargaba del correcto funcionamiento del mecanismo hidráulico del ingenio para determinar con exactitud el instante en que se debían anunciar las cinco oraciones diarias desde el minarete.

Es fácil que pase desapercibido si no se alza la vista. Éste,
junto con el alminar de San José, son los dos únicos que se
conservan de las ciento treinta y siete mezquitas que tenía
la medina de Granada en época nazarí. Muchas de ellas
fueron transformadas en iglesias tras las Capitulaciones.

Aún subsiste este minarete, de planta cuadrada -de 4,78 metros-, adaptado a torre-campanario. Es del tipo de la Giralda de Sevilla, con rampa en lugar de escalera, desarrollada en sentido inverso de las agujas de un reloj, en torno a un núcleo central constituido por un machón. Exteriormente decorada en todos sus frentes, con un primer cuerpo liso de argamasa y otro con adornos de ladrillo recortado que forman arcos apoyados con columnillas de yeso con basa y capitel coronado por una faja de ladrillo con labor de entrelazados de sebka, con un diseño diferente en cada frente. Sobre los paños, se conserva un ancho friso con adornos de lazo con polígonos estrellados de dieciséis lados aunque todo su exterior estuvo también decorado con pinturas imitando a ladrillo, con ataurigues e inscripciones. Fue construido en a finales del siglo XIII, al final del período almohade y en los orígenes del reino nazarí.

Excavaciones arqueológicas descubrieron
bajo sus cimientos una calzada romana,
en dirección este-oeste, que
se supone se encaminaba a Guadix.
Cerca de la antigua mezquita se encontraba la Alcazaba Qadima, de la que se conservan algunos restos, entre ellos un torreón enlazado con la muralla que en dirección oeste continuaba por la acera de la calle para unirse con la muralla que bajaba por la Cuesta de San Gregorio y en dirección noroeste formaba varios ángulos por encima de la mezquita hasta llegar a la Puerta y Torre de Bibalbonud. Alrededor de estas murallas se encontraban los barrios de Aitunjar-arroham y de la Cauracha, en la que también hubo dos mezquitas, llamadas Alta y Baja Cauracha y, hacia el levante, un lugar conocido por Careiyo y llamado Careiy en el siglo XVI.

La iglesia de San Juan de los Reyes se ubica en la calle del mismo
nombre en el barrio granadino del Albaicín. Para poder visitarla
en horario de eucaristía debe hacerse en domingo o festivo a las
11.15 de la mañana, aunque el templo se mantiene abierto de 10 a 13
horas, también en Domingo.

jueves, 19 de junio de 2014

La granada en el escudo de España

Escudo de España, destacando la granada en el blasón


Siendo hoy el día de coronación de Felipe VI, me he planteado el sentido de la granada en el blasón de la España monárquica parlamentaria. Es la Ley 33/81 aprobado en el año 1985 quien dicta en su artículo 1 que en la punta inferior, sobre un fondo de plata se situa una granada al natural, rajada de gules o rojo, tallada y hojada de dos hojas de sinople. Este símbolo representa las armas del Reino nazarí de Granada, junto al de Castilla, León, Aragón y Navarra.

Históricamente, la granada se incorporó al escudo de los Reyes Católicos en 1492, emblema que representaba al Reino nazarí, que incluso cuando se ha simplificado siempre se ha mantenido junto con los símbolos de Castilla y León.

Aunque el escudo nazarí era en campo rojo, cruzado desde su parte superior derecha a la inferior izquierda por una banda de oro, sostenida en sus extremos en sus fauces abiertas por dos dragones naturales, portando también en oro la inscripción, en caracteres islámicos, "sólo Dios es vencedor". Su diseño corresponde al rey Mohammed I, fundador de la dinastía nazarí. 

¿Entonces, por qué la granada para simbolizar al Reino Nazarí? La granada heráldica fue ya empleada como divisa personal de Enrique IV de Castilla, con el lema reinar es agridulce, y luego por los Reyes Católicos y sus descendientes. Desde 1475, el rey de Castilla también se autodenominó Rey de Granada, aunque no es hasta agosto de 1492 cuando la dinastía nazarí esta en su ocaso, cuando se comienza a introducir en las armas reales de la monarquía hispánica la granada como símbolo parlante del reino incorporado. En 1497, la acuñación de una nueva moneda excelente de granada difundiría el uso de esta figura que terminaría por formar parte del escudo de armas nacional de España.

Que la granada figure en el escudo de armas demuestra la importancia que tuvo el acontecimiento de la incorporación del Reino de Granada, un reino con 250 años de historia, al recién formado estado español a comienzos del siglo XVI.


lunes, 16 de junio de 2014

Arco de las Monjas

Durante la Guerra de Sucesión que cambió la Casa de Habsburgo
por la de los Borbones, algunos imperiales del bando perdedor
fueron ahorcados colgándolos en este arco.
Muchas leyendas recaen sobre este poco transitado Callejón de las Monjas cuyo nombre proviene de las monjas franciscanas del cercano Convento de Santa Isabel la Real. Aunque es difícil datar este arco, en realidad formaba parte del acueducto que conducía el agua desde la Fuente Grande de Alfacar (acequia de Aynadamar) hasta el alcázar de los reyes ziríes en el siglo XI y cuyo uso se mantuvo hasta el tercer cuarto del siglo XX.

miércoles, 11 de junio de 2014

La Batalla de Sierra Elvira o "El Desastre de la Vega de Granada"

"Granada, quieta y fina, ceñida por sus sierras"
 Federico García Lorca


Vista del Albaicín desde La Alhmbra. Las montañas del fondo
pertenecen a Sierra Elvira y en sus alrededores se desarrolla
la zona de la vega donde se llevó a cabo la batalla

No habían pasado más que unos meses desde la coronación en Granada de Ismail I cuando tuvo que hacer frente a enemigos extranjeros. Los infantes castellanos Pedro y Juan acordaron tras las Cortes de Medina del Campo de 1318,  entrar en la Vega de Granada para finalizar la Reconquista, y establecieron que las fuerzas a sus órdenes se reunirían para ello en la ciudad de Córdoba en el mes de junio de 1319. A petición del infante Pedro, el papa Juan XXII concedió el carácter de cruzada a la expedición contra el reino de Granada, y también le concedió las tercias y las décimas de los diezmos que se recaudaran en Castilla, a condición de que no rubricase ningún acuerdo de paz con los musulmanes. Por su parte, el rey Jaime II de Aragón, yerno del infante Pedro de Castilla, también planeó hacer dos campañas sucesivas contra los musulmanes granadinos pero no para conquistar ningún territorio, sino devastar el de sus enemigos y causarles el mayor daño posible con un hipotético ejército de 32.000 hombres, y aunque el papa le concedió las mismas prerrogativas que al infante Pedro respecto a la cruzada, a Jaime II le parecieron insuficientes y se abstuvo de participar en la expedición.

El infante Don Pedro quebrantaba así la tregua que había acordado con el rey nazarí Ismail I con la excusa de que actuaba así por temor al pontífice y a la excomunión, no sin antes devolverle las parias que le habían entregado desde Granada. Por su parte, el reino nazarí envió embajadores al sultán de Fez para que sus tropas les ayudaran en su lucha contra los castellanos, quién alegó que su hijo se había rebelado contra él y que no podía ayudarles. El célebre historiador musulmán Ibn Jaldún afirmó que fueron precisamente las rebeliones del hijo del sultán de Fez contra su padre las que animaron a los castellanos a atacar el reino de Granada.

Pronto las tropas cristianas fueron divisadas desde "la chimeneilla", una torre en la cumbre del Mencal. El rey nazarí, conocedor del peligro que le acechaba, encomendó a su principal valedor y antiguo visir del depuesto Nasr, Osmán, una expedición de castigo que salió por el río Cubillas en dirección a Guadix. Ambas fuerzas se encontraron en el municipio de Guadahortuna, a orillas del río Fortuna, ya que las tropas cristianas se encontraban allí descansando bajo la sombra de frutales y álamos de una calurosa mañana. Al anochecer el combate cesó, momento para valorar las bajas: los cristianos se replegaron a Cambil, mientras que los granadinos tomaron dirección a Piñar e Iznalloz, donde se encontraban los cuarteles de defensa en la ruta hacia Granada. Fue una expedición de tremendo desgaste para ambos bandos.

Después del duro invierno, los cristianos recobraron fuerzas y se dirigieron a atacar Cambil, situado entre Huelma y Jaén, conquistando el castillo y talando las tierras cercanas al pueblo. A continuación hicieron todo el daño que pudieron en las defensas del reino, en los pueblos de Begíjar, Tíscar y Bedmar. 

La Puerta de Elvira fue escenario de desfiles militares

Los granadinos, acostumbrados a los llamamientos a la guerra, se movilizaron para alistarse formando un ejército formidable que salió por la Puerta de Elvira en busca de sus enemigos. Los cristianos, informados de la respuesta nazarí, se replegaron a sus fronteras evitando un enfrentamiento en el que no veían clara victoria.

El ejército nazarí regresó a Granada, feliz por sentir que su sola presencia había hecho huir al enemigo. Aprovecharon pues para dirigirse a Gibraltar para consolidar la plaza y una vez allí se enteraron de que los castellanos habían entrado por Jaén y amenazaban la vega de Granada, en concreto la fortaleza y el castillo de Iznalloz, quemando el arrabal del pueblo, continuando por Piñar y llegando a Montejícar, donde ambas fuerzas militares volvieron a encontrarse. En los arrabales de Montejícar, en la Cuesta de Las Quebradas, los hombres de Ismail obligaron a los cristianos del príncipe Don Pedro a retirarse a tierras de Cambil, Jaén y Úbeda.

Pero los cristianos perseveraban en su empeño y atacaron el fortificado pueblo de Bélmez que les fue entregado tras un duro asedio. A continuación cercaron la fortaleza de Tíscar bien defendido por su propia geografía, donde el al-qaid Mohammed Handum organizó convenientemente la defensa de la Peña Negra. Los cristianos aprovecharían la oscuridad de la noche para sorprenderles y degollarles sin misericordia, para ocupar el pueblo al día siguiente y sitiar el castillo, donde los habitantes, unos mil quinientos, se habían refugiado. La carencia de provisiones les obligó a rendirse y desterrarse a Baza.

Don Pedro, animado por su éxito y acompañado por su tío el infante Don Juan, señor de Vizcaya e hijo de Alfonso X, asaltaron Alcaudete y Alcalá ben Zaide, llegando a cercar la fortaleza de Íllora, prendiendo fuego a su arrabal. El 24 de junio de 1319 divisaban Granada desde las faldas de Sierra Elvira, entre Albolote (en aquella época una alquería conocida como Albulut o Alquería de la Encina) y Atarfe. Asentado allí el real se dedicaron a saquear los pueblo cercanos, a tomar prisioneros de las alquerías y a incendiar las cosechas, llegando incluso a los cármenes de Aynadamar.

Vista de Sierra Elvira desde el Llano de la Perdiz

Ismail analizó la situación e hizo llamar a todos los efectivos del reino, preparando un gran ejército en muy poco tiempo al frente del cual volvería a estar Osmán, conocedor de la estrategia y armamentos castellanos. Los nazaríes sabían que hacer y por donde atacar, quedando la batalla decidida a su favor al medio día. El príncipe Don Pedro y su tío, el infante Don Juan, perecieron en la lucha en 1319, en el Cerro de los Infantes, en el municipio granadino de Pinos Puente, que fue conocido desde entonces con ese nombre. Mientras que el cuerpo de Don Juan fue recuperado y enterrado en la Catedral de Burgos, el cadáver de Don Pedro cayó en manos de sus enemigos, siendo destripado y rellenado con estopa para ser colgado en la Puerta del Vino de la Alhambra.

La muerte de los infantes causó una gran consternación en el reino de Castilla, y muchos la interpretaron como un castigo divino por los pecados y malas intenciones. La derrota castellana en esta batalla y la muerte de los infantes Pedro y Juan alteraron el rumbo de los acontecimientos en el sur de la Península Ibérica y en el reino de Castilla durante varios años, quedando la reina María de Molina  como única tutora de Alfonso XI quien contaba con minoría de edad.

Por su parte, los granadinos acordaron una tregua de ocho años en Baena el 18 de junio de 1320, casi un año después de la batalla. Sin embargo cuatro años después, aprovechando un período de caos en Castilla, Ismail I recuperó las localidades de Huéscar, Orce, Galera y Baza y un año después, conquistó y saqueó la villa de Martos con el empleo de un arma novedosa, cañones.

domingo, 8 de junio de 2014

Biografía de reinas: Fátima (1260 aprox-1349)

Hija de Mohammed II y de su primera esposa Nuzha y hermana del rey Mohammed III, nació en algún lugar de la Alhambra antes del año 1260. Mujer culta, consagrada a la ciencia de los barnamay, es decir, de los repertorios bio-bibliograficos de los ulemas (sacerdotes islámicos), fue desposada siendo muy joven -tal vez con 20 años de edad- con el arraez de Málaga Abu Sa'id Faray, que a la vez sería primo de su padre. Esta unión traería una guerra civil al reino protagonizada por la familia Asqilula, celosa de los favores y privilegios concedidos al yerno del rey, en particular el gobierno de la ciudad de Málaga. Pero pronto dicha rebelión fue sofocada y Fátima y su marido se instalarían en dicha plaza, disfrutando de una vida tranquila, dedicada al estudio y al cuidado de sus hijos, Ismail y Mohammed. 

Panorámica del puerto y de la ciudad de Málaga desde la Alcazaba


Mohammed, su segundo hijo, tuvo cuatro descendientes, nietos de Fatima: Yusuf, Faray, Mohammed e Ismail. Los cuatro terminaron abandonando Granada para trasladarse al Magreb, alcanzando buenas posiciones en la corte merení. Del último de ellos, Ismail, descendería el futuro Mohammed VI "el bermejo", bisnieto de la reina Fatima y cuyo padre fallecería en una escaramuza en el Magreb.

Su papel social como esposa y madre la sitúan entorno al centro del poder nazarí, siendo participe de los asuntos dinásticos de la corte. Su marido, quince años mayor que ella, Abu Sa'id Faray era hijo de un hermano del fundador del reino de Granada, Mohammed I y de nombre Abu l-Wali Ismail. Inteligente, justo y generoso consiguió el puesto de arraez de Málaga de mano de su tío el rey por el aprecio que le tenía por ser su sobrino. Durante su gobierno de la ciudad portuaria se dedicó a construir grandes barcos lo que le reportó abundantes ganancias.

Su importancia política se vió supeditada a su marido y más tarde a su hijo, (que nacería en 1279) quien sería coronado como Ismail I. Con Ismail, tras destronar a su tío Nasr, la línea directa de descendientes varones de Mohammed I se rompe y comienza la que se ha denominado como la "dinastía fatimita" en honor al origen materno de la misma.

Tras la muerte de su hijo, Fatima vuelve a asumir la tutela política junto con Ridwan, primero con su nieto Mohammed IV y con Yusuf I después, su otro nieto, siendo este menor de edad cuando es proclamado rey con quince años.      

Fatima moriría con más de noventa años el 26 de febrero de 1349, y aunque no se eludía a las figuras femeninas de la nobleza por respeto, el importante papel político de esta mujer traspasó convencionalismos e ibn al-Jatib escribiría sobre ella:

"Fatima, hija del rey Mohammed II. Ella era la flor y nata del reino, la perla central del collar, el orgullo del harén, la ambiciosa del honor y el respeto, el vínculo, la protección y el recuerdo de la herencia. Su vida, solicitada del buen consejo, como un catálogo de moralejas y un epitafio de antepasados, se ha prolongado hasta que falleció en tiempos de su nieto, el rey Yusuf I -¡que Dios se apiade de ella!-, con más de noventa años de edad."

En su funeral en la Alhambra hubo una gran afluencia de gente por la gran importancia que tuvo y sin que ninguna otra mujer de la realeza nazarí la eclipsara posteriormente por ser una de las mujeres más sobresalientes de la historia de Granada, por su papel en la corte y la política nazarí durante varias generaciones de reyes.