¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

martes, 30 de junio de 2015

Albercón de las Damas

El Albercón de las Damas está rodeado por tres grandes muros
con una longitud superior a 20 metros, estando los norte
y sur en rampa que permiten el acceso a una especie de terraza
por debajo de la cual, en escalón hay otra que pudo tener
la función de mirador sobre el agua

El Albercón de las Damas se encuentra situado por encima del Generalife, en una zona elevada. El citado albercón es una estructura arquitectónica monumental que mide 19.30 metros en su lado oeste, 19.5 metros en el este, 14.20 metros en el lado norte y 14.25 metros en el sur. Llega a tener una capacidad máxima superior a 400 metros cúbicos.


Planta del complejo hidráulico de los Albercones

Aunque hay otros dos albercones, el contiguo está hecho por Torres Balbás y otro más bajo, en línea con este último, construido por Prieto Moreno. Por lo tanto el Albercón de las Damas es el único genuínamente de época nazarí.

En esta estructura o torreón construido con tapial en la zona más alta,
se ubicaba la noria del Albercón de las Damas cuya función, junto
con el de la gran alberca era llevar agua a las zonas altas
de cultivo de la finca y que se encontraban a diferentes niveles

En torno a la alberca hay unos andenes de ladrillo dispuestos en espiga; a continuación un pequeño canal que llegaba hasta una muy reducida alberca que sirve para decantar el agua y éste se prolonga hacia el oeste hasta llegar a un pozo -de 19.5 metros de profundidad- casi colmatada, bastante profundo y con forma rectangular construido en ladrillo con arcos de descarga y enlucido en el interior. Este pozo sirvió para el montaje de una noria. Lo pone de manifiesto las huellas que se identifican en su interior y que habían dejado los animales al moverse en círculo para tirar de la rueda que levaba los cangilones (se descubrieron un gran número de ellos en el interior del pozo) o recipientes de barro para el agua.

Planta (izquierda) y sección 8derecha) de la hipotética recreación
del funcionamiento de la noria en el complejo hidráulico de los
Albercones realizada por P. Salmerón Escobar en 2006

Excavaciones arqueológicas desenterraron una galería que se encontraba semienterrada que pudo tener un recorrido total de 51,98 metros dividida en dos tramos: 
  • uno de 20.30 metros de longitud conectaba el pozo grande, en donde se ubicaba la noria, hasta otro de muchas menores dimensiones y profundidad (10.68 metros) identificado como un pozo respiradero que servía para el control del flujo de agua que corría por la galería subterránea excavada en la roca madre y reforzada con una cincha de ladrillo;
  • el segundo recorrido va desde este pozo respiradero hasta otro que dista 9.53 metros y cuya profundidad mínima es de 5,55 metros y cuyo brocal está en pendiente, con un muro protector en la parte alta que define una posible terraza de cultivo. A 18.40 metros de este segundo respiradero se encuentra la boca de la galería que tomaba el agua de la Acequia Real, del ramal del Generalife, una vez salido del recinto.
Este ingenioso sistema de respiraderos permitía controlar el flujo del agua a través del canal subterráneo excavado hasta llegar al pozo principal y desde allí era elevada y conducida hasta el pequeño canal que la llevaba hasta el gran albercón. Gracias a este sistema se podía cultivar las tierras superiores, 15 hectáreas conocidas como Huerta de la Mercería.

Sección del complejo hidráulico de los Albercones, descubierto tras
las intervenciones arqueológicas realizadas en la zona

Según crecía el recinto palatino de la Alhambra, las necesidades se hacían mayores o cambiaban por lo que el sistema evolucionó pasando en el siglo XV a construir un ramal más alto en la pared norte de la noria y su torreón, anulando el pequeño canal de agua hacia el albercón como conducción desde el pozo de la noria, pero no hasta el propio albercón que se siguió aprovechando. Esta acequia superior tenía como objetivo aumentar la superficie de cultivo y de ocupación humana.

domingo, 7 de junio de 2015

Albercón del Negro

El curioso nombre del Albercón del Negro proviene de una de las leyendas
decimonónicas que relaciona estos restos a la imaginaria presencia de
un fornido personaje africano que celosamente custodiaba el palacio
de ensueño que se encontraba supuestamente bajo el albercón
En el tramo inicial del vial de acceso al parque del Cerro del Sol desde la vaguada que hoy ocupa el cementerio granadino de San José y frente al actual cementerio musulmán se encuentra esta estructura de grandes dimensiones, el Albercón del Negro.

El Albercón del Noegro mantiene gran parte de la fábrica original
de su estructura, destacando una galería subterránea, cubierta por
una bóveda de cañón para la evacuación del agua

Aunque se han perdido las estructuras asociadas al resto del circuito hidráulico de la Dehesa del Generalife, se sabe que la función de este gran contenedor era almacenar y servir de mecanismo de presión, como vaso comunicante, para un gran caudal de agua con el que aprovisionar la Almunia de Los Alixares. Para elevar el agua con tanta presión, el albercón disponía de grandes sifones fabricados mediante conductos de piedra y atanores de barro (algunos conservados en el Museo Arqueológico y Etnográfico de Granada tras descubrirse durante las obras del cementerio de San José en el primer terico del siglo XIX). Testimonio de su existencia ya la dejó en el siglo XV el escritor granadino Ibn ´Asim cuando dijo que la alberca se alimentaba por medio de "unos descomunales encañados que se labraron en piedra dura, de la que quedan un número suficiente de sus restos, con los que se vuelve a levantar para mostrarlos de nuevo en su totalidad".

Aún se pueden distinguir los restos de una escalera adosada al muro
para acceder al interior de la alberca
Aún puede verse el andén de ladrillo cocido que recorría el albercón
Según los textos hispanomusulmanes de la época, se conoce el momento de la construcción del Palacio de los Alixares y del sistema que le abastecía de agua, en época de Mohammed V, durante el último tercio del siglo XIV. Sin embargo una serie de fuertes terremotos ocurridos entre 1431 y 1441 afectaron todas estas construcciones. El albercón, que también se vio dañado, fue reparado pocos años después, aunque la difícil situación de supervivencia del reino por el acoso cristiano, propiciarían posiblemente su paulatino abandono hasta su redescubrimiento en el siglo XIX.


El Albercón del Negro se encuentra a un lado del camino que lleva al Cerro
del Sol, por lo que para visitarlo hay que adentrarse entre pinos y olivos

sábado, 6 de junio de 2015

Pieza del mes en el Museo de la Alhambra: dos tejas decoradas nazaríes

Hoy he podido asistir a la explicación de la pieza del mes por Elena Gómez Garcia en el Museo de La Alhambra. En esta ocasión se trata de dos piezas de la misma tipología, tejas nazaríes decoradas en su parte externa, y ambas proceden de dos almunias: al-Disar (Alijares)  y  Yanat al- Arif (Generalife). La primera persona que habló sobre estas dos tejas fue Purificación Marinetto Sánchez, destacando que por su rica decoración pertenecieron a sendos edificios relacionados con la realeza. Por su peculiaridad, recientemente han sido incorporadas a la colección permanente del Museo de La Alhambra.

Fragmento de teja vidriada y esmaltada
con líneas negras en zig-zag rellenadas de
azul sobre fondo blanco 
El primer fragmento de teja analizada procede del yacimiento arqueológico del Palacio de Alixares ubicado actualmente en el cementerio granadino de San José. Es la más antigua de las dos probablemente, datándose entre el siglo XII y siglo XIV. Su decoración geométrica en zig-zag es un recurso pictórico habitual en la decoración nazarí, como por ejemplo en un brasero de piedra o en el bordillo de una sepultura, ambos expuestos en el Museo de La Alhambra.

He regulado la saturación de la imagen para
destacar el dibujo de palmetas emparejadas
con vegetales en medio en el fragmento de teja

El siguiente fragmento de teja nazarí se encontró en 1929 en el recinto del Generalife (concretamente a la Dar al-mamlaka al-sa´ida o La feliz casa del reino, habitada por Mohammed II, Mohammed III e Ismail I) y data del siglo XIV. Se trataría de una teja con un fondo de engalba rojo sobre el barro cocido consiguiendo que el color se intensifique. Sobre dicho fondo destaca un dibujo en negro de palmetas con otros superpuestos en color negro tanto para la línea como para el relleno de las figuras vegetales. Estos motivos vegetales, tan utilizados en el arte islámico, fueron estudiados por Basilio Pavón maldonado en "El Arte hispanomusulmán en su decoración floral" siendo habitual el pareado de dos entes artísticos, ya sea de naturaleza geométrica, zoomórfica, floral, etc aplicado a la decoración arquitectónica.

Ibn Abdun, jurista de la hisba, indica que era obligación de los albañiles -urufa al-bannan- que los alfareros produzcan los tipos de tejas necesarios para construcciones como pozos, hornos y solerías. Por tanto hablamos de una especialización de alfareros:

  • alfareros para cerámica doméstica: olleros, tinajeros y canteros
  • alfareros arquitectónicos: con hornos para hacer ladrillos y tejas

La teja árabe sintetiza y economiza su fabricación a partir de una única pieza de perfil troncocónico que es cortada longitudinalmente por la mitad para sacar dos tejas. Pocos ejemplos de teja hispanomusulmana se conservan para la multitud de ellas que debieron existir en la península, protegiendo las casas y canalizando las aguas de lluvia. 

La disposición de estas tejas, como hoy en día, sería en alternancia
de unas en posición curva y otras en posición convexa
Pero además de las funciones indicadas, también tienen un uso decorativo como en estos dos casos; encontrar una teja decorada indica que estamos ante el tejado de un edificio sobresaliente. Ahora bien, en ambos caso ¿estarían decoradas todas las tejas de estos dos edificios o sólo se utilizarían en una parte? Aunque no es más que una hipótesis, se deduce que sólo una parte, como los aleros, utilizarían este tipo de destacadas tejas.

jueves, 4 de junio de 2015

El origen de la familia real nazarí

En la Edad Media era importante legitimarse ante sus súbditos a nivel político como religioso, como cualquier dinastía medieval de su tiempo, por lo que crearon su propia genealogía enraizada en una tribu de importancia en la historia temprana del Islam a pesar de no contar realmente con vínculos familiares ni de sangre con ella. Por tanto, los Banū Naṣr no dudaron en buscar un ancestro destacado en el entorno social que tenía el profeta Mahoma en el siglo VI; Banū Naṣr  significa “hijos” o “descendientes de Naṣr”, derivación de la raíz árabe naṣara que significa "ayudar", en el sentido de "asistir al alguien frente al enemigo a conseguir la victoria". 

En tiempos de Mahoma, existía en la ciudad de Medina una tribu llamada alAnṣār -literalmente "los defensores" o "los auxiliadores"- procedentes de Yemen. Cuando el profeta huyó a esta ciudad en el año 622 esta tribu le prestó una gran ayuda convirtiéndose al Islam. Se fijaron especialmente en el miembro más destacado de la tribu llamado Sa‘d Ibn Ubāda quien ambicionaba convertirse en el primer califa del Islam tras la muerte del profeta, pero finalmente no pudo por pertenecer a una tribu distinta de la de Mahoma. Decepcionado, Sa‘d Ibn Ubāda se trasladó al final de su vida a Siria, donde falleció tan sólo unos años más tarde. Los genealogistas nazaríes realizaron el teórico entronque con Sa‘d Ibn Ubāda a través de uno de los hijos de éste, llamado Qays, difundiendo su ascendencia Anṣārí a partir del siglo XIV, coincidiendo con el cambio de rama familiar reinante en la dinastía nazarí y con la intención de proclamar un califato que no tuvo trascendencia fuera de los muros de la Alhambra. No es casualidad que en los siglos XIV y XV empiecen a proliferar los nombres de Sa‘d, Qays y Naṣr entre los miembros de la familia real nazarí en un intento de legitimar su derecho a reinar.

video

miércoles, 3 de junio de 2015

Palacio de Dar al-Arusa

El Palacio de Dar al-Arusa era una almunia o casa de recreo desaparecida en la actualidad que se encontraba en lo alto del Cerro del Sol, a unos 900 metros de altitud. Sus restos arquitectónicos descubiertos por Torres Balbás en la década de 1930, son muy importantes, en especial relación con el agua de esta colina depositada en el gran albercón que hay en una cota aún más elevada y que alimentaba a este palacio. En principio se desecha la existencia de un punto de agua propio para Dar al-Arusa, aunque aún sería necesario investigar los restos de un pozo cercano.

Este plano muestra la ubicación del Palacio de Dar al-Arusa


Su nombre significa "Casa de la desposada", aunque a veces se traduce por "Casa de la Novia", pero debe entenderse por la novia en el momento de celebrar los desposorios. Ésta es una de las almunias o posesiones reales que, según Ibn al-Jatib rodeaban "como brazaletes" la Granada del siglo XIV.


Vista de los restos del Palacio de Dar al-Arusa en la Dehesa del Generalife

En el conjunto se distinguen tres estructuras diferenciadas: por un lado la vivienda en torno a un patio, por otro el baño que ocupa el ángulo sureste y finalmente un gran patio rectangular (17.85 por 20.65 metros) con habitaciones al rededor y una gran alberca (3.86 por 7.02 metros) en el centro. La vivienda de la parte suroeste es posible que estuviera destinada al servicio o a las mujeres y estaba rodeado de pasillos entorno al patio.

Planta de los restos del palacio de Dar al-Arusa, en el Cerro del Sol,
realizada por Leopoldo Torres Balbás en 1936

Su entrada se encontraba al norte (sin embargo otros autores apuntan a que se encontraba al sur) y contaba con un zaguán, así como la estancia principal del patio que a la vez comunicaba con el resto de estancias privadas de palacio. En esta sala, situada al oeste, se han documentado seis pilares, que junto con los apoyos de las esquinas respectivas permitiría hablar de siete vanos, formando una galería con arcos. Tras él se encontraba el salón principal corrido, que no se ha podido precisar si comunicaba o no con el exterior y con la vivienda. La parte norte cuenta con tres habitaciones claras, una de ellas con un poyo -tal vez un apeadero-, aunque se ha pretendido la existencia de una tercera. El apeadero y el abrevadero hace pensar que se trata de un espacio de entrada


Desconozco si estas estructuras cercanas a Dar al-Arusa pertenecen a
época posterior o son genuinamente nazaríes

Este complejo palatino contaba con unos baños y una gran alberca en la parte habitada y de unas paratas, identificadas a partir de restos de muros y de líneas de posibles bancales en la ladera que asoma a la Alhambra. El conjunto constaba de tres patios de diferentes tamaños y funciones. El patio principal tendría crujías en sus cuatro lados, aunque en una primera etapa debió ser cuadrado, quizá sin pórticos y posteriormente se convirtió en rectangular al colocarse un pórtico en el lado oeste, así como una alberca rectangular centrada respecto a su nuevo eje, siguiendo una orientación noroeste-sureste, desviándose al noreste unos 28º, según describe el investigador Antonio Orihuela. Podría tratarse este patio de una especie de apeadero y distribuidor de la almunia.

Albanega nazarí de un arco del desaparecido Palacio de Dar al-Arusa

Al este se encontraba había una torre, además de disponer de una noria, aunque no se puede confirmar por faltar el desarrollo de su mecanismo de elevación por medio de fuerza animal pues no existe espacio para que un animal gire, pero si parece que existiera un cigüeñal que bajaría con un contrapeso. Junto con esa cuestión, falta saber el origen del agua.


El Patronato del Generalife ha vallado la zona arqueológica para su protección
Los baños son el espacio mejor conservado y el más rico, a los que se accedían por la esquina sureste del patio principal, a través de una entrada en recodo que daba paso a la sala de reposo en la que aún se conservan poyos o camas y que estaría cubierta por una linterna central y una fuente en el centro de la estancia conservada en el Museo de La Alhambra. Entre los restos localizados se encuentra un pavimento de cerámica vidriada, tanto en la zona de las estancias privadas como en todo el baño, formado por ladrillos dispuestos en espiga alternando los colores blanco, azul y verde (esquema que se repite en otras zonas de la Alhambra como en la alberca del patio de Machuca). Tras la sala de reposo se accedía a la sala fría y, en recodo, se accede a la sala templada con una letrina en la esquina y una pila. Sobre el hipocausto se sitúa la sala caliente, pero este área ya está muy destruida por las excavaciones de trincheras por las tropas napoleónicas. En el baño se ha identificado además la leñera, cercana a los árboles que rodean el perímetro.

Imagen del Museo de La Alhambra en la que puede
apreciarse al fondo la fuente del desaparecido
palacio nazarí de Dar al-Arusa y unas columnas
de la misma época

Junto al baño existen otros restos constructivos que se prolongan hacia los límites del edificio, que tal vez indiquen una conexión de enlace con alguna muralla o cerca de protección. Así mismo debió de estar dotado de jardines y/o alguna huerta. El conjunto se encuentra protegido por un muro que ciñe la zona de vivienda del palacio.

Así mismo se ha descubierto un pilar abrevadero y otra estructura que se ha dicho que pudiera ser un aljibe, aunque no hay indicios de cubierta de una posible bóveda y tampoco cuenta con el imprescindible enfoscado. Se deduce que llegaba un camino empedrado que aún es visible, que se deduce conducía al castillo de Santa Elena que defendería tanto esta almunia como al Generalife.

El palacio debió de ser abandonado tras la conquista cristiana y debió desmantelarse, según testimonios como el del historiador Francisco Henríquez de Jorquera en 1632 por desuso y los incidentes de las rebeliones de moriscos.

Parte de las estructuras del palacio siguen enterradas a la espera de
nuevas intervenciones arqueológicas y de conservación