¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 31 de mayo de 2014

Programa de visitas guiadas por especialistas: La Casa Real de la Felicidad, el Palacio del Generalife

Hoy he tenido la oportunidad de visitar el Generalife y conocer en profundidad este espacio dentro del programa de visitas dirigidas por especialistas, en concreto la visita llamada "La Casa Real de la Felicidad, el Palacio del Generalife" guiada por el Doctor en Historia del Arte y profesor del instituto granadino Padre Manjón, Carlos Vilchez Vilchez, gran conocedor del monumento ya que realizó una tesis sobre este complejo en el año 1991.

Partidor moderno que separa el cauce del agua que llega desde la
Acequia Real, una acequia que ha variado mucho desde sus orígenes

En esta excavación se ha recuperado un tramo de la original
Acequia Real de la Alhambra, de época medieval, que aunque
era estrecha, su profundidad permitía llevar un caudal con
suficiente fuerza para cubrir las necesidades de los palacios.
Partiendo de la acequia real a su paso cercano a la Torre del Agua, la visita comienza con una explicación sobre la localización del Generalife, asentado en el Cerro del Sol, y separado del monte de La Sabica donde se encuentra La Alhambra, por la conocida como Cuesta de los Chinos, en parte un foso artificial que separaba ambos complejos palaciegos.

El recorrido continua por el Paseo de los Nogales, obra contemporánea ideada por Torres Balbás para facilitar el acceso y mantenimiento del palacio y las huertas. El Palacio del Generalife o Yannat al'arif (traducido por Huerta del Arquitecto), era conocido por los granadinos nazaríes como "La Huerta del Rey".

Las huertas de El Generalife siempre estuvieron en uso,
pasando en el siglo XVI, tras la época, nazarí a manos de
la familia Granada-Venegas, que llegarían a ser Marqueses
de Campotejar. A comienzos del siglo XX, el rey Alfonso XIII
les lleva a juicio alegando que no eran propietarios de este
palacio y que sólo podían disfrutar de él, sin embargo, los
tribunales dan la razón a la familia aristocrática (ver libro
de César Girón titulado "La alcaldía perpetua del Generalife y
su pleito") por lo que para quitarles la propiedad llegan a
un acuerdo de permuta, pasando a manos del Patronato.

Muro medieval conservado entre las huertas del Generalife.
Las huertas han estado arrendadas hasta la formación del
Patronato de la Alhambra. Actualmente continua su explotación
agraria con alcachofas, ajos y variedades frutales destinándose
su producción a los propios trabajadores del monumento.

La distancia que separa ambos recintos regios es muy corta a través de un camino que conducía a la familia real y la corte durante el caluroso verano granadino principalmente. Este tramo medieval estaba vigilado por la Torre de los Picos y la Torre del Cadí, siendo un camino amurallado -en gran parte restaurado actualmente- que garantizaba la seguridad para acceder al Generalife.

A partir de los arranques encontrados, Torres Balbás
reconstruyó la entrada original en recodo que daba
acceso al camino medieval que conducía al Generalife.
Este espacio contaba con abrevadero para los caballos
(a la derecha de la imagen) y establos.

Camino medieval que conducía desde la Alhambra al
Generalife salvando el desnivel provocado entre las colinas.
Precisamente los muros más modernos son los que menos
están durando y deben ser reparados con frecuencia.

El primer espacio que el visitante encuentra al llegar al
Palacio del Generalife es el Patio de Descabalgamiento,
llamado así por ser el lugar donde antiguamente se dejaba
al caballo utilizado para llegar cómodamente. A la izda
de la fotografía se observa el abrevadero, aún conservado.
En el Patio de Descabalgamiento se encontraban los establos
y otras dependencias relacionadas con el equipo ecuestre
Tras dejar atrás el Patio de Descabalgamiento se accedía directamente al primer patio de entrada palatino, viendo sobre la puerta, y bajo el alero, la señal de la llave -como en otras tantas entradas de la Alhambra- lo que venía a significar que se estaba accediendo a una propiedad real nazarí. Aún puede verse, no sin dificultad, alrededor de las dovelas de cerámica colocadas siguiendo la tradición califal, restos de una pintura con figuras polilovuladas.

Puerta de acceso por el pabellón noreste del Generalife.
La construcción data del reinado de Mohammed III, mientras
que la segunda planta -la ventana y los dos espacios
decorativos de los lados- pertenece a modificaciones
posteriores bajo el reinado de Yusuf III.

Aunque su edificación es pobre y su aspecto exterior austero, su interior es un refugio idílico de paz y frescor, destacando sus jardines organizados a lo largo de una acequia; huertos y jardines, flores, plantas aromáticas, setos de arrayanes, rosales, jazmines, cipreses y árboles frutales como el naranjo forman un conjunto de aroma y belleza inigualable.

Continuando la visita, en el Patio de la Acequia y tras dejar
a la izquierda el pasillo mirador con la qubba nazarí dispuesta
hacia la Alhambra, se llega a una puerta situada junto al
pórtico del pabellón sur del Palacio del Generalife. A continuación
una escalera desciende hasta los jardines situados
por debajo de dicho pabellón, mirando hacia el Albaicín.

Este machón sustituía la escalera original nazarí; dado que
se elevó el pabellón en época cristiana construyendo dos
nuevas plantas, fue necesario reforzar el hueco de la escalera
para mantener la torre.
El Generalife es un mirador en sí mismo, construido para disfrutar del paisaje que le rodea. Frente a la torre mirador del pabellón sur había otra torre defensiva, también de época nazarí, de la que se conserva la base de hormigón y sobre la misma se levantó una gran fuente capaz de lanzar un fuerte chorro de agua al aire para el disfrute de sus moradores. Por su situación, a mayor altura que La Alhambra, fue preciso construir una serie de obras hidráulicas que garantizasen su regadío desde la Acequia Real, tales como el Albercón Negro o el Aljibe de la Lluvia o diversos mayarib (surtidores de agua).

Esta gran fuente, de reforma cristiana, se ubica sobre una
torre defensiva nazarí que ayudaría a proteger el palacio
desde el lado del Albaicín y del camino de Guadix.
Esta torre defensiva, tenía además un carácter lúdico ya
que los reyes nazaríes colocaron en ella una gran fuente
que servía para lanzar un potente chorro de agua al aire.
Este funcionamiento fue aprovechado también en época
cristiana como testimonian escritos sobre la visita de
Carlos V a Granada en el siglo XVI.

Este muro saliente de color rojizo es de origen nazarí,
lo que nos ayuda a conocer la altura de esta peculiar torre.
Esta rematado con una albarrilla para que el agua de la
lluvia descienda del muro. 
Junto al muro medieval, la puerta da acceso a la parte superior del pabellón sur del Generalife. Este pabellón fue elevado en época cristiana, construyendo sobre él dos miradores cubiertos que miran hacia el Albaicín y hacia el Patio de la Acequia y hacia el Pabellón Norte.

Vista del palacio del Generalife desde las plantas superiores
del pabellón sur del palacio, con la perspectiva del Patio de la
Acequia, la crujía oeste y el pabellón norte al fondo.

Plantas de construcción cristiana con vistas al Albaicín.
Con estos añadidos cristianos, el pabellón opuesto
perdió sus vistas al Albaicín, como originalmente
idearon los reyes nazaríes de Granada.
En el centro de la larga acequia del Patio de la Acequia habría un pabellón en época nazarí que ha desaparecido, aunque la vegetación que adornaba el patio en época hispanomusulmana sí se ha recuperado gracias a la labor arqueológica al obtener el polen encontrado al llegar al sustrato medieval de los jardines del patio. Los famosos surtidores de la Acequia no existían hasta el siglo XIX, por lo que habría que imaginarlo como un lugar en silencio, sin el constante ruido del agua al caer.

En el lado oeste del pabellón norte, se conservan los restos
del arranque de un muro que nos da una idea de la altura
que tendría en época nazarí. En realidad, los arcos que
actualmente se abren hacia la Alhambra fueron construidos
en época de los Reyes Católicos, suponiendo que la decoración
original estaría compuesta por arcos ciegos, simétricos a los
accesos de la crujía oesta, la que se encuentra frente a ellos.

la crujía oeste sufrió un incendio a mediados del siglo XX.
Tras él se pudieron descubrir ciertos restos que delataban
su antigüedad y que se desconocían hasta el momento. Por
ejemplo unas escaleras que descienden hasta un punto ciego
y que posiblemente conducirían hasta el hamman o baños.
Una vez visitados los corredores abiertos que fueron añadidos en época cristiana y que conducen al Patio del Ciprés, conocemos que la leyenda del Ciprés de la Sultana se remonta a más allá del romanticismo decimonónico, hasta el siglo XVI, tal como recoge el embajador Navajero en su visita a la corte de Carlos V. Dejamos atrás el palacio por un momento para dirigirnos a la Escalera del agua, que presumiblemente finalizaría en un oratorio islámico que desapareció con la construcción del Mirador Romántico.

Escalera del Agua por la que el rey ascendería realizando
las pertinentes abluciones con el agua que desciende por
el pasamanos y con un canal que atravesaba los peldaños.
Vistas desde el pabellón norte. Habría que imaginar
el pabellón opuesto con la altura rebajada permitiendo
ver la panorámica del barrio del Albaicín y la medina.

La Casa del Amigo, de la que hoy sólo pueden verse restos
arqueológicos, fue una construcción del rey Yusuf III
situada junto a un callejón de servicio.

Este paseo de cipreses, en origen, era un camino medieval
que conducía a los aledaños del palacio del Generalife

En los jardines del Generalife se conserva este arrayán
bético medieval que ha subsistido hasta la actualidad.
A diferencia del arrayán que hoy vemos plantado por toda
la Alhambra, el arrayán medieval tenía unas hojas más grandes.
Al igual que este, otros se conservan en Tocón y en Murtas.

Punto en el que se unen estos dos ramales de la acequia,
conocidos como el tercio y los dos tercios. Aquí finaliza
la visita, en la misma Acequia Real desde donde partimos.
Sin lugar a dudas, estas visitas guiadas por especialistas merecen la pena, por su módico precio (9 euros), ya que no sólo los conocimientos que te aportan, te permiten además acceder a espacios reservados al público en general y conocer en mayor profundidad el complejo alhambreño.

lunes, 26 de mayo de 2014

Aliatar (1393 - 1483)

Monumento a Aliatar en Loja ataviado para la batalla,
sobre cuya vida existen más textos literarios
y leyendas que estudios de carácter histórico
Si Castilla tenía a Gonzalo Fernández de Górdoba, el Gran Capitán, Granada tuvo a Aliatar. De origen humilde, pero fuerte y astuto, Ibrahim Aliatar (Granada 1393 - Lucena 1483) enriqueció con el comercio de especias y por su coraje llegó a convertirse en el general más resolutivo del final del período nazarí; de ahí su nombre Alí al-Attar o Alí "el especiero". A pesar de sus riquezas, vivió con humildad, invirtiendo sus rentas en la defensa del reino de Granada, en la que personalmente participaba, alcanzando gran fama en toda la Península por sus hazañas contra los cristianos, a quienes  despreciaba por la pomposidad de las armaduras, plumas y ropajes, viéndolos ridículos y llegando a decir de ellos: "con la ayuda de Alá daré caza a esos emperifollados caballeros".

Rúbrica autógrafa de Aliatar
El mítico héroe de Loja formaba parte de un poderoso linaje familiar que llega a intervenir activamente en la vida política granadina, apoyando al clan de los abencerrajes en los acontecimientos políticos que llevaron a Yusuf V al trono de Granada en 1462.

Puente medieval de la pedanía lojjeña de Riofrío; implacable y sin pausa,
Aliatar contraatacaría en 1482 a las tropas cristianas de Fernando el Católico
mientras desmontaban su campamento, asediándoles hasta Riofrío

Siendo el Alcaide de Loja, la defendió en 1482 con tres mil soldados frente a cinco mil caballeros y ocho mil infantes dirigidos por Fernando el Católico, rey de Aragón que la atacó por sorpresa. Situando el real castellano en las colinas de Albohacén, el rey aragonés estuvo a punto de morir como lo hizo el maestre de Calatrava, Rodrigo Téllez Girón, a causa de una descarga de arpones envenenados lanzados por los musulmanes.  Por tal motivo las tropas cristianas se replegaron en dirección a Archidona, mientras que las disciplinadas tropas  de Aliatar le seguían ciegamente.

La espada de Aliatar se conserva en el Museo del Ejército

Gobernando Loja, siendo señor de Zagra, primer mayordomo de la Alhambra y alguacil mayor del reino, culminó sus aspiraciones al convertirse en suegro de Boabdil, casando a su hija Morayma de 15 años con el que sería el último rey nazarí.

Esta obra fundida en bronce del escultor de Antequera
Jose Manuel Patricio Toro, representa al último
caudillo de la alcazaba lojeña recibe al visitante
que accede a la fortaleza con aire desafiante

A pesar de ser temido en la frontera y que a a la campiña de Lucena -a una decena de kilómetros de Loja- la llamaban "la huerta de Aliatar", fue allí donde encontró la muerte en la misma batalla en que Boabdil fue hecho prisionero por las tropas cristianas en 1483. Era anciano pero se enfrentó con Alonso Ponce de León en el transcurso de la Batalla de Lucena que tendría dramáticas consecuencias para el reino de Granada.

Escena de la serie "Requiem por Granada", recreando la batalla
de Lucena, con el personaje de Aliatar, suegro de Boabdil

viernes, 23 de mayo de 2014

Aljibe de la Placeta de la Cruz de Piedra

En el número 3 de la Placeta de la Cruz de Piedra, en el Albaicín,
se ubica bajo esa misma vivienda un aljibe que debe su nombre
al lugar donde se halla, la Placeta de la Cruz de Piedra.

Un ramal secundario que parte de la acequia de Aynadamar se adentra en el interior de las murallas del Albaicín por la Puerta de Fajalauza alimentando este aljibe de la Placeta de la Cruz de Piedra con capacidad para 17 metros cúbicos, antes de proseguir su camino por la calle de San Luis haciendo lo propio con tinajas, albercas y otros aljibes inmediatos.

De planta rectangular en su interior (3.75 metros de largo por 1.75 de ancho y 4.33 de alto), con solería de hormigón de cal, este aljibe esta cubierto por una bóveda de cañón apuntado al que corta perpendicularmente otro similar formando aristas, ambas de ladrillo -cuyo revestimiento ha desaparecido casi por completo-, sobre muros de tapial rematadas también por ladrillo. Además se puede distinguir desde dentro tres losas de piedra de Sierra Elvira, una que constituye el brocal moderno y la central, la más elevada, debió de ser el brocal original ya que en su zona central puede observarse un rebaje que posiblemente fue provocado por el roce de las cuerdas que trasportaban el agua a través de recipientes hasta el exterior.

Este aljibe debió de pertenecer al Yami' al-Ta'ibin o Mezquita
de los Arrepentidos, que se construyó en el siglo XIV.

martes, 20 de mayo de 2014

Puerta y Torre de las Armas de la Alhambra

Puerta y Torre de las Armas desde el camino de
ronda de la Alcazaba de la Alhambra, donde se
puede ver en el suelo un poyete para descender
del caballo una vez que se cruzaba la puerta

En época nazarí, la llamada Puerta de las Armas o Bab al-Silah (como era conocida desde finales del siglo XV) comunicaba la ciudad de Granada con la ciudad palatina de la Alhambra, siendo a su vez la entrada principal a la Alcazaba, por ese motivo era conocida anteriormente como Bib al-Medina o Puerta de la Ciudad. Fue una de las primeras construcciones que se levantaron en la Alhambra en el primer tercio del siglo XIV, bajo el reinado de Ismail I. Se le atribuye a él la construcción porque durante su reinado, Granada sufrió una expansión demográfica hacia el oeste, extendiéndose más allá de Puerta Real y de la Plaza de Bibarrambla, por lo que era necesario habilitar un nuevo acceso a la Alhambra por el lado noroeste de la Sabica. Esta nueva ruta cruzaba el río Darro desde la calle Elvira, ligeramente desplazada a la izquierda, a través del puente llamado Hammam Jash para ascender por la actual Plaza de los Cuchilleros. En ese momento se hizo necesario proveer a la medina real de la Alhambra con una puerta monumental como majestuosa entrada desde Granada, tras la victoria de la Batalla de la Vega acaecida en 1319, y quizás tras la muerte de su tío Nasr en 1322, además de servir para asentar la legitimidad y el poder de esta nueva rama de la dinastía.

La Torre de las Armas formaliza una formidable estructura defensiva junto
con el complejo circuito de murallas haciendo aún más difícil el asalto

El exterior de la Puerta estaba decorada con azulejos de vivos colores blancos, verdes y azules que brillarían con el reflejo de la luz del sol, a la vez que estaba encalada toda la torre con estuco pintado con línea oscuras que simulaban sillares, provocando una imagen impresionante. Si la Puerta era inesperadamente atacada y la guarnición resultaba insuficiente, se dejaba caer el rastrillo con el que estaba provista y cuyo mecanismo se controlaba desde el piso superior inmediato a la puerta, al que se ascendía por el adarve de la misma Alcazaba. Sin embargo, las puertas de estas grandes entradas solían mantenerse abiertas, mientras que otros accesos desde la Alhambra al campo se mantenían cerrados.

Exterior de la Puerta de las Armas de la Alhambra que
comunicaba con la medina de Granada y cuyo
acceso se encuentra restringido...lo he intentado :)

Vista exterior de la Puerta de las Armas desde el Albaicín

Desde su azotea, que se comunica con el resto de la Alcazaba de la Alhambra, puede verse el enlace con la ciudad baja a través de la orilla izquierda del río Darro al oeste, y al este la entrada a la ciudad palatina por la calle del antemuro. Además se divisa un amplio territorio en el horizonte la muralla septentrional de Granada, el Albaicín alto, el Sacromonte y el cerro de San Miguel.

Interior de la puerta; desgraciadamente el acceso a la parte
exterior de la Puerta de las Armas es muy complicado

Plano en dos niveles de la Puerta las Armas

La fachada de cara a la ciudad estaba decorada con cerámica de color verde, negra y blanca, de los que se conserva algunos restos. Se trata de una puerta en doble recodo, optimizando su función defensiva, únicamente comparable con la Puerta de la Justicia, otro de los pocos accesos con los que contaba la ciudad palatina desde el exterior, ayudando a un mayor control. Tras la entrada, el ancho pasillo se tuerce en un primer recodo hacia la derecha para encarar una estancia más amplia que serviría para albergar seguramente un cuerpo de guardia, con lo que pocos defensores podían detener a muchos atacantes por un pasaje tan acodado. Aquí el camino se bifurca:


Bifurcación interior de la Puerta de las Armas
  • a la izquierda en dirección a la ciudad palatina, no sin antes recorrer una distancia de noventa metros, a pie o a caballo, con el costado derecho desguarnecido, expuesto a los ballesteros situados en la muralla interior o en la cercana Torre del Homenaje, puesto que el escudo se llevaba en el lado izquierdo. Aumentando la seguridad, la torre que alberga la Puerta de las Armas y que recibe el mismo nombre, se encuentra adosada al recinto interior de la Alcazaba a modo de torre albarrana, permitiendo hostigar al enemigo si intentaba acercarse o rebasar la muralla. Continuando el camino hacia la ciudad palatina, había que pasar un nuevo control en lo que hoy es la Torre del Cubo (de época posterior al período nazarí), que alberga la Puerta de la Tahona, para acceder al mercadillo o zoco, cuyos restos aún pueden verse.
Acceso a la Alcazaba de la Puerta de las Armas
  • a la  derecha para entrar en la Alcazaba, pudiendo dejar su cabalgadura en las caballerizas (akhur) contiguas a la Puerta de las Armas y tras un camino estrecho, con tramos escalonados y acodados bajo la vigilancia de la Torre de la Vela o también llamada Torre del Sol, donde los vigilantes que la guarnecían podían con facilidad detener a todo un ejército con sólo arrojar piedras sobre el angosto pasillo. Todo un sistema perfeccionado de contraataque. 

Sección de la Puerta de las Armas vista desde
el lado oeste, y plano de las caballerizas o akhur
tras la construcción de la Torre de las Armas, que
redujo su tamaño en planta al norte, así como el
espacio destinado para alojar al personal militar.

Plano de las caballerizas en el siglo XIII y sección de
la Torre y Puerta de las Armas
El edificio de las caballerizas o akhur de planta trapezoidal se encuentra situado en el noroeste de la barbacana, sin embargo su planta fue simetrica en el siglo XIII, con una alargada nave central inclinada de este a oeste para permitir el drenaje y la limpieza de los desperdicios arrojando cubos de agua. Contiene diez compartimentos a cada lado, separados por pilares rectangulares unidos por arcos. El muro oeste de las caballerizas está unido a la Torre de los Hidalgos, construida por moriscos en el siglo XVI. Se ha sugerido que el tejado en terraza (asfaltado entre la década de 1960 y 1970 para impermeabilizarlo) podría estar fabricado en madera y serviría cara almacenar heno, alfalfa y otros tipos de forraje para los caballos y animales de carga, aunque esta teoría es prácticamente imposible ya que cualquier atacante podría prenderle fuego fácilmente con flechas incendiarias, debilitando las defensas. Otra idea es que la terraza podría haber sido utilizada para reagrupar tropas cerca de la Puerta de las Armas antes o después de un combate o de una refriega, así como para su descanso o para entrenarse.
El acceso a la Alcazaba estaba pensado
para que fuese difícil y proteger la ciudad
palatina de la Alhambra

El interior de la puerta sólo se puede visitar en ocasiones especiales. Recuerda mucho a la Puerta de la Justicia, aunque con dos cúpulas gallonadas y otras esquifada y vaída, pintadas imitando al ladrillo, similar a las puertas almohades del Magreb. 

Interior de la Puerta de las Armas de la Alhambra; se puede ver
la bóveda con ladrillos pintados, una tendencia que se repite en
otros lugares del recinto monumental
En esta sección vista desde el lado este deja de manifiesto
las bóvedas esquifada, vaida y gallonadas

Bóveda vaida con ladrillos pintados, similar a las marroquías

Interior de la Puerta de las Armas cuyo acceso es limitado

Decoración del interior de la Puerta de las Armas

sábado, 17 de mayo de 2014

Las cartas de los reyes nazaríes

Escena de la serie "Isabel" de TVE, donde Boabdil lee una carta
redactada por su tío "El Zagal" desde la Alhambra.

Para la redacción de cartas y extensos documentos entre el reino nazarí de Granada y Castilla (Kastalla) se usaban dos lenguas: árabe clásico o ´arabiyya fusjá y castellano. En estos documentos estatales se utilizaba una clase de pergamino fino y flexible procedente de la piel de ternera recién nacida, muy resistente a la humedad y que permitía que el paso del tiempo no deteriorara el color de la tinta.

En la correspondencia del monarca nazarí se utilizaba con frecuencia folios de color rojo y tinta dorada que se obtenía con láminas de oro disueltas en ácido de limón, goma arábiga y azafrán, resultando una tinta tan densa que la escritura se convertía en un trabajo muy laborioso por el exceso de relieve de las letras, por lo que una vez finalizada la redacción, la carta era limada para conseguir una superficie lisa.

La correspondencia personal del rey, estas cartas oficiales de pláceme o cortesía, de agradecimiento, felicitación o condolencia, estaban escritas por una sola cara, con una caligrafía elegante y cuidadísima, utilizando un ornamento estilístico y una tipología ya preestablecido en el protocolo real.

Estos documentos se redactaban en la Cancillería nazarí o Díwán al-Insa. Los escribanos o katib debían tener una bella caligrafía árabe y tener conocimiento de recursos estilísticos literarios como la prosa rimada ya que  incluso en la correspondencia privada del rey se utilizaba este estilo.

Estas misivas debían de contar con un sello de validez legal o ´aláma, consistente en "la Gáliba" o Lá Galib illa Allah, lema de la dinastía nazarí traducido por "Solo Dios es Vencedor". A continuación, un largo y recargado destinatario para ensalzar el nombre del receptor de la carta, para seguir con el Basmala -Bismillah ir-Rahmán ir-Rahím, que se traduce como "en el nombre de Dios". Posteriormente saludos sobre el Profeta, su familia y allegados antes de comenzar el cuerpo de la carta, redactado también de manera elegante y recargada. Por último se incluía el lugar donde se redactaba y la fecha de la carta para finalizar por el kátib al-Alama o  Canciller del Sello con el Sahha Hadha, autentificando que la carta fue escrita.

Para terminar, he aquí un ejemplo epistolar entre Boabdil y la reina Isabel de Castilla, agradeciendo su apoyo en la guerra civil que sufrió Granada entre "el Zagal" y Boabdil:

A la reina excelsa, magnífica, noble. honrada, famosa, grande, liberal, excelente, benefactora, ilustre, encumbrada, muy honorable y esclarecida princesa de reyes y la más grande y noble entre ellos, la princesa, la reina Doña Isabel ¡Quiera Dios otorgarle sus beneficios y acrecentar su bien y prosperidad!
En el nombre de Dios, clemente y misericordioso.
Dios salve a nuestro Señor y Profeta Mahoma, a su familia y compañeros, y les dé la salutación más cumplida. A aquel Estado a quien se debe y es necesario honrar, el más famoso por sus hechos memorables y vistudes, el más caritativo y liberal.
A la alta reina, la magnífica, la noble, la honrada, la esclarecida, la grande, la liberal, la excelente, la benefactorra, la ilustre, la princesa de sultanes y la más grande y noble entre ellos, la reina Doña Isabel.
¡Quiera Dios mostrarse propicio a Su Alteza y acrecentar Su Majestad!
Saluda a vuestro alto y próspero Estado, el que tiene en mayor estima vuestro poder y elevado rango el de más grande afecto y amor a vuestro imperio, el siervo de Dios rey de los musulmanes, Mohammed al.Galib bil Lah, hijo de nuestro señor rey de los musulmanes Abu Hasan, hijo del rey de los musulmanes Abu  Nasr Dios le proteja y fortifique con su auxilio, con salutación sincera, afectuosa y cumplida correspondiendo a la de Vuestra Alteza.
Escribimos esta carta a Vuestra Alteza desde nuestra casa en la Alcazaba de Granada. ¡Quiera Dios guardarla en el más completo bien y prosperidad más grande! ¡Alabado sea Dios! ¡Que os conceda el honor de velar por vuestro imperio! ¡Y el elogio más cumplido! ¡Que ayude a Vuestra Alteza y Excelencia!
Después de esto, Dios haga duradera vuestra dignidad, que llegó a nosotros vuestra honrada carta con vuestra expresión de sinceridad, y la más importante noticia que nos brinda, es que gozáis de salud y bienestar pues así no nos falta vuestra vida, ni es arrasada para nosotros vuestra casa. También han llegado a nuestro poder vuestros beneficios y mercedes con vuestro caballero Guzmán y juntamente mis servidores y caballeros guárdelos Dios, y los aceptamos y agradecemos muchísimo, como se debe a vuestro real Estado pues conocemos que con nosotros están príncipes de reyes que se preocupan de nuestras cosas y atienden a toda nuestra situación.
Y nosotros oh príncipes de reyes, estamos siempre a vuestro servicio, nuestro pueblo y nuestras vidas se sacrificarán en vuestro honor, y no cesarán de serviros a no ser por la muerte.
Hacemos saber esto a Vuestra Alteza con toda sinceridad y ojalá sea posible a vuestro real Estado que no nos sean retiradas vuestras prebendas y beneficios porque no tenemos después de Dios otro auxilio que vuestra casa y vuestro real Estado. Para sostenernos en esta ciudad oh príncipes de reyes, necesitamos muchas cosas y no tenemos de donde nos venga un dirham ni cosa alguna útil, como no sea de vuestra casa y de vuestro real Estado. ¡Quiera Dios que vuestro Real Estado no cese de ampararnos, ni nos olvide! ¡Dios haga durable Vuestra Alteza y real Estado!
La salutación honrada en correspondencia a la de Vuestra Alteza.
Dios os conceda sus dones y bendición.

martes, 13 de mayo de 2014

Baño de la Alcazaba de la Alhambra

Vista del baño de la Alcazaba de la Alhambra desde sus murallas.
Es probable que sus paredes estuvieran pintadas de rojo como
sugiere Basilio Pavón Maldonado, ya que la sala caliente del baño
del Palacio de Abencerrajes, contemporáneo a este, tenía las
paredes y suelos pintados en ese color para dar más sensación de calor

Construido en el siglo XIII aprovechando un aljibe preexistente, durante el reinado de Mohammed I para uso de la  la guarnición militar destacada en la Alcazaba palatina, el Baño de la Alcazaba de la Alhambra sigue el mismo esquema del Baño del Bañuelo -salas paralelas inscritas dentro de un rectángulo-. Se encuentra adosado a la muralla norte que cierra el patio de Armas de la Alcazaba de la Alhambra, en la parte de la Puerta de las Armas, en el ángulo nordeste. La entrada se encontraba al final de la calle principal que atravesaba el patio de la Alcazaba, junto a la Torre de la Vela, descendiendo por una rampa escalonada, inclinada y estrecha.

Plano del Baño de la Alcazaba: A. ingreso y escalera de bajada.-B.
sala de reposo.-C. retrete.-D. cámara templada.-E. cámara para
las ablaciones de agua fría.-F. cámara caliente.-G. depósito de agua
caliente.-H. caldera.-I. cámara del servicio.-J. Escalera de servicio
La planta completa del baño, e incluso muros de bastante altura (sólo le faltaban las bóvedas), aparecieron bajo los escombros escavados cuidadosamente por Modesto Cendoya desde 1907. Tan sólo la sala fría ha desaparecido. Primeramente se accedía a la sala de vestuario, que a un lado tiene una alcoba dividida. En el otro extremo, tras recorrer un pasillo se llegaba a un pequeño cubículo con un retrete. La sala templada de reducidas dimensiones (fue modificada eliminando la nave sur), en origen era rectangular, formada por tres naves separadas por arcos, con una alcoba a cada lado. La sala caliente, la más extensa y que aún conserva los veintiún pilares de ladrillo que servían para caldear la habitacíon, es también rectangular contando con cuatro arcos que separan tres naves, contando en su lado este con dos pilas de inmersión y la boca de la caldera en medio.

Hueco donde se encontraba la caldera de los Baños, con una
pila de inmersión a ambos lados. A partir de aquí se accedía al horno

En la zona de servicio se encontraba la leñera de la que partía una estrecha escalera (como en el Baño Real) que conducía a las bóvedas, para que los mozos que trabajaban en los baños pudieran abrir o cerrar los cristales que cubrían las lucernas y controlar el grado de condensación del vapor, y también llegaba por un pasadizo hasta el gran aljibe de la Alcazaba, reformado en el siglo XVI, que surtía de agua al baño y que se oculta bajo una terraza.

Las escaleras de la izquierda permitirían acceder a una planta
superior hoy desaparecida y que probablemente serviría de
vivienda para los trabajadores del baño, así como para entrar
en un largo corredor en el que al final hay una fuente con pililla
Este baño se construyó a un nivel más bajo que el suelo del patio de Armas con el objetivo de mantener mejor la temperatura interna, por lo que las bóvedas y claraboyas quedarían a la altura de la calle.

Esquema de los baños de la Alcazaba de la Alhambra