¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 30 de mayo de 2015

Silla del Moro o Castillo de Santa Elena

Recientemente se ha realizado una labor de conservación
de los restos del castillo conocido como Silla del Moro
El singular nombre con el que se conoce popularmente a estos restos arqueológicos y arquitectónicos viene dado por la forma en que se veían las ruinas desde la ciudad a mediados del siglo XVI, recordando a un asiento o banqueta. 

A partir del siglo XVII también se le empezó a llamar castillo de Santa Elena por cobijar a ciertos ermitaños en torno a un santuario que se encontraba bajo dicha advocación y que, aunque no está probado, ocupó el lugar de una vieja mezquita a decir de algunos autores.

La historia y las descripciones que de ella poseemos pertenecen a épocas posteriores a la nazarí, aportando muy poco sobre su disposición medieval.

Una de las vistas sobre la La Alhambra y el Generalife desde
el castillo de La Silla del Moro o de Santa Elena

La Silla del Moro se ubica en la falda norte del Cerro del Sol ejerciendo una posición de dominio sobre el río Darro, las huertas del Generalife, La Alhambra, la medina de Granada, los barrios del Albaicín y Sacromonte, el cerro de San Miguel o del Aceituno, el camino  que partía hacia los montes orientales de la provincia, la Vega y sus montañas limítrofes constituyendo un punto de vigilancia privilegiado de la Acequia Real que corría ladera abajo a pocos metros de distancia y que suponía la fuente de abastecimiento principal de agua para La Alhambra y el Generalife.

Ubicación de La Silla del Moro y su relación con el entorno
Esta construcción de carácter militar estaba integrada en la red defensiva de Granada diseñada en el siglo XIV, constituyendo un vestigio de los edificios medievales vinculados con La Alhambra y el Generalife, junto con los palacios Dar-al-Arusa y los Alixares.

Este lugar conocido popularmente como La Silla del Moro, ejercía un
papel fundamental en el sistema defensivo de la frontera del Reino de
Granada, de ahí que el Castillo de Moclín, la torre atalaya de Albolote
y algunas otras situadas en la Vega sean visibles desde aquí
Ruinas del castillo de Santa Elena desde la ciudad de Granada
Debió de tener un carácter preferentemente militar, defendiendo un sector de fincas de recreo para la élite nazarí (Generalife, Palacio de Dar al-Arusa, etc) y para proteger los suministros que se presentaban vulnerables a posibles ataques enemigos.

Plano del castillo de la Silla del Moro con el alcance visual

Se disponía de forma escalonada sobre la pendiente del Cerro de Santa Elena o del Sol hacia el río Darro. Su cuerpo central, constituido por una torre realizada con hormigón de cal , se alzaba sobre una plataforma asentada sobre el terreno a la que se accedía por el lado sur, mientras que la entrada a la torre se realizaba por el norte a través de unas escaleras construidas sobre bóvedas de medio cañón.

Fragmento de una de las bóvedas sobre las que se
encontraba la escalera que daba acceso a la torre

En el margen inferior izquierdo de la fotografía
se puede apreciar el arranque de la escalera
(primer peldaño) que ascendía a la torre y
al fondo el arranque de una de las bóvedas
apoyada en el muro
La existencia de unos restos relacionados con la conducción del agua orientada hacia el ángulo este de la Silla del Moro plantea una posible conexión entre esta construcción y el Palacio de Dar al-Arusa. Probablemente, el castillo recibiera el agua de dicho palacio y la almacenara en un depósito situado en este mismo ángulo desaparecido al ejecutar la vía de comunicación en el siglo XX. Esta vía dividió la ladera norte del Cerro del Sol aislando definitivamente La Silla del Moro de su entorno original y alterando el significado y función de este enclave singular.

Corte visible del terreno abierto en el Cerro del Sol para
habilitar la pista de tierra que conecta con el Parque de
Invierno apreciándose el conducto de agua descubierto

En la figura marcada, el punto 2 indica donde se encontraría
posiblemente el aljibe desaparecido mientras que el punto 1
marcar la parte visible del acueducto

Pocos años después de la conquista de la ciudad por parte de los Reyes Católicos, disponen la reparación del castillo que por entonces se encontraba ya en estado ruinoso, así como la creación de nuevos espacios donde situar máquinas de artillería. Tras estas intervenciones el edificio entra en un prolongado período de abandono.. Con la ocupación napoleónica entre 1810 y 1812, se construyen varias baterías de artillería y se excavan trincheras, hecho que altera aún más los restos de la edificación que finalmente sufre una voladura provocada por las tropas francesas en su retirada, cayendo nuevamente en el olvido hasta que en el primer tercio del siglo XX se inician diferentes actuaciones de recuperación.

Bloques del edificio nazarí original resultado de la
voladura realizada por las tropas napoleónicas

Vista del Cerro del Sol y de La Alhambra a la derecha con la Silla
del Moro (marcada en recuadro rojo) tras la voladura de los franceses;
se trata de una obra de Gustave Doré realizada en 1881 en Granada

jueves, 28 de mayo de 2015

El rubí del rey Bermejo (1362)

Una de las joyas más famosas del mundo, conocida popularmente como el Rubí del Príncipe Negro, formaba parte del tesoro de la familia real nazarí. Sin embargo, en la actualidad, se encuentra engarzado en la corona imperial británica o State Imperial Crown, elaborada para la coronación de la reina Victoria.

Señalo con la estrella amarilla el Rubí del Príncipe Negro que llegó a la
realeza británica, a través de Pedro I de Castilla quien la robó a Mohammed VI

Investigadores ingleses han deducido que el rey Pedro I el Cruel lo robó tras asesinar al desdichado rey Mohammed VI "el Bermejo", usurpador del trono de Granada, una vez ejecutado en 1362 según cuenta don Pedro López de Ayala -autor de La Crónica del rey don Pedro-: "fue catado a parte si tenia algunas joyas consigo e fallaronle tres piedra falaxes muy nobles e muy grandes, tan grande cada una como un huevo de paloma, e otras doblas e joyas, a todas las ovo el Rey". "Falaxe" viene del árabe ba la Xe y que actualmente en español se escribe balaje, es un tipo de rubí en forma de bala originario de Birmania, en las minas de Badakhashan, y se deduce que una de estas tres piedras es la protagonista de este post. 

Lo más probable es que cruzando la Ruta de la Seda llegó a algún importante mercado del Próximo Oriente, pasando de allí a Génova y que por la estrechas relaciones de los comerciantes genoveses con la monarquía granadina llegara a formar parte del tesoro de los reyes nazaríes. 

El 13 de abril de 1362, viéndose en Granada abandonado por todos, Mohammed VI, se apropió del tesoro real nazarí, huyendo con un pequeño grupo de seguidores a Sevilla con la intención de comprar la protección de Pedro I pero esté lo asesinó. 

Cuatro años después, Pedro I de Castilla, en guerra por mantener el trono frente a su hermanastro Enrique II de Trastamara, pidió apoyo al Príncipe de Gales, Eduardo de Plantagenet, conocido como el Príncipe Negro por vestir una coraza oscura. Durante la batalla de Nájera, Pedro recompensó a los ingleses con unas cuantas joyas personales, entre ellas este rubí.

Las joyas de la corona británica son custodiadas en
la famosa Torre de Londres

El rubí, de 170 quilates y 34 gramos, es una espinela sin tallar, no está cortado sino pulido según técnicas medievales en forma de octaedro irregular de 5 centímetros aproximadamente -similar en tamaño a un huevo de paloma-. Para poder ser utilizada como colgante fue agujereada en el centro de su parte superior.

Aunque el rubí fue agujereado con un taladro en la parte superior para
utilizarse como colgante, aunque un pequeño rubí lo oculta actualmente

domingo, 24 de mayo de 2015

Romance de la pérdida de Alhama

Vista de Alhama

Paseábase el rey moro

 por la ciudad de Granada

 desde la puerta de Elvira

 hasta la de Vivarrambla. 
                —¡Ay de mi Alhama!—

Cartas le fueron venidas

que Alhama era ganada.

Las cartas echó en el fuego

y al mensajero matara, 
                —¡Ay de mi Alhama!—

Descabalga de una mula,

y en un caballo cabalga;

por el Zacatín arriba

subido se había al Alhambra. 
               —¡Ay de mi Alhama!—

Como en el Alhambra estuvo,

al mismo punto mandaba

que se toquen sus trompetas,

sus añafiles de plata. 
                —¡Ay de mi Alhama!—

Y que las cajas de guerra

apriesa toquen el arma, 
porque lo oigan sus moros,

los de la vega y Granada. 
                —¡Ay de mi Alhama!—

Los moros que el son oyeron

que al sangriento Marte llama,

uno a uno y dos a dos

juntado se ha gran batalla. 
                —¡Ay de mi Alhama!—

Allí habló un moro viejo,

de esta manera hablara:

¿Para qué nos llamas, rey,

para qué es esta llamada? 
                —¡Ay de mi Alhama!—

Habéis de saber, amigos,

una nueva desdichada:

que cristianos de braveza

ya nos han ganado Alhama. 
               —¡Ay de mi Alhama!—

Allí fabló un alfaquí

de barba crecida y cana:

Bien se te emplea, buen rey,

buen rey, bien se te empleara. 
                —¡Ay de mi Alhama!—

Mataste los Bencerrajes,

que eran la flor de Granada, 

cogiste los tornadizos

de Córdoba la nombrada. 
               —¡Ay de mi Alhama!—

Por eso mereces, rey,

una pena muy doblada: 

que te pierdas tú y el reino,

y aquí se pierda Granada. 
                —¡Ay de mi Alhama!—

sábado, 23 de mayo de 2015

Cuarto Real de Santo Domingo (Yannat al-Manyara)


Al sur del Arrabal de los Alfareros, barrio que nació de la necesidad de ampliar la ciudad al sureste, se encontraban cinco huertas pertenecientes algunas a miembros de la familia real nazarí como la mayor de ellas conocida como la Yannat al-Manyara al-Kubra o Huerta Grande de la Almanjarra de la que era propietaria la reina Aixa, esposa de Muley Hacén y madre de Boabdil. Junto a esta Almanjarra Mayor se encontraba la Almanjarra Menor, propiedad del alcaide Monfarrax. 

Probablemente, el Cuarto Real de Santo Domingo, sea el
palacio nazarí más antiguo conservado, precursor de los que
se construyeron posteriormente en La Alhambra, situándolo en un
lugar destacado dentro de la arquitectura residencial hispanomusulmana
En medio de estas huertas se encontraba una torre-palacio que, a decir por las inscripciones grabadas en su interior, puedo haber sido utilizado por los monarcas nazaríes como lugar de retiro espiritual durante el Ramadán. Sin embargo muchas son las incognitas que rodean a estos muros, como que en dicha epigrafía no existe referencia a ningún monarca, por lo que también se puede suponer que pudiera pertenecer a una ilustre familia sin parentesco con la realeza. Mientras que falten datos concluyentes, parece oportuno pensar que se trata de una obra nazarí, realizada bajo el mandato de Mohammed II (1273-1302), según propuso Gómez-Moreno y posteriormente Torres Balbás.

El palacio nazarí se encuentra rodeado por un edificio del siglo XIX
que constituyó una residencia privada tras pasar de ser convento, siendo
siempre una edificación que contaba con jardín y huerto desde sus orígenes

Los tres elementos más significativos de esta obra arquitectónica sería la
qubba, una alberca frente a ella y entre ambas un pórtico que ha desaparecido

La qubba se encontraba ubicada dentro de una torre defensiva de la
muralla exterior del Arrabal de los Alfareros y su elevada posición
con respecto al terreno situado extramuro (como se puede observar
en la imagen) proporcionaba hermosas vistas sin perder intimidad
Salvo la linterna del edificio, construida en
ladrillo, el resto se compone de argamasa

Hablar del Cuarto Real de Santo Domingo es referirse a una gran torre con salón en su interior del tipo llamado qubba (cúpula), un espacio de planta cuadrada y esbeltas proporciones, cubierto por un techo no plano, relacionado más con el descanso ocasional que a una residencia permanente, al menos es lo que cabe deducir por el reducido espacio habitable. 

La estancia cuadrada eje del Cuarto Real de Santo Domingo contaba
con alhanías laterales como la de la imagen superior
Las jambas del arco de entrada al edificio
están decoradas con azulejos vidriados
en dorado, situados bajo las impostas de
mocárabes y bajo las mismas, alicatados
epigráficos con tramas geométricas

 El interior de la qubba cuenta con una planta casi cuadrada con cerca de siete metros en cada lado a la que se accede tras pasar un arco peraltado sobre impostas de mocárabes. Sus albanegas eran lisas, tan sólo decoradas por una estrella de ocho puntas con caligrafía cúfica, mientras que las interiores están cubiertas por decoración de ataurique.


El acceso está coronado por una enorme ventana geminada construida en el siglo XIX
Frente al arco de acceso a la qubba, el lado sur, cuenta con una decoración mucho más rica, contando con tres balcones abiertos en el muro, siendo el central mucho más ancho que los laterales. Este balcón central está enmarcado por un arco ciego muy esbelto, mientras que los laterales son peraltados. La decoración se completa con paños de yeserías con inscripciones cúficas, ricos alicatados y zócalos.

Frente al arco de acceso se encuenta el muro sur, representado
en esta imagen donde se pone en evidencia su rica decoración

Detalle de los alicatados de las ventanas, este pertenece
a la central y a sus semicolumnas, con tramas geométricos

Los dos paramentos laterales cuentan con tres vanos abiertos en la pared: un gran arco central flanqueado por sendos huecos adintelados en los laterales. Estos huecos adintelados han llegado  a la actualidad cegados, pero todos los estudios realizados, así como grabados del siglo XIX, aseguran que sería una suerte de armarios o alacenas cerrados por puertas, mientras que los centrales darían acceso a alhanías o alcobas.

Los armarios o alacenas laterales son adintelados
y cuentan con una decoración en la parte superior
compuesta por paños de sebka o rombos
Los cuatro paramentos o muros interiores muestran rasgos similares entre sí, contando de abajo a arriba con una franja de inscripciones cúficas primero, seguido de una linterna formada por cinco ventanas con celosías y paños de atauriques entre ellas, una faja estrecha de inscripciones en letra cursiva donde se lee la jaculatoria "Dios me basta". Finalmente un ancho registro de estrellas de ocho puntas dentro de grandes octógonos.
Detalle de la decoración superior visible en cualquiera de los
cuatro paramento que forman la qubba; la franja perimetral de
madera está tallada con arquillos lobulados

La armadura del techo, tal vez la más antigua conservada del
arte nazarí, fue realizada en madera de pino, cedro y quejigo,
muestra aún buena parte de su policromía original

Ya en el exterior, cabe destacar dos elementos: la alberca y el pórtico. Según las excavaciones arqueológicas realizadas, el recinto contaba con una alberca octogonal de 1.45 metros de lado, cuyo centro distaba poco más de ocho metros de la fachada de la qubba

La alberca octogonal apareció dispuesta cobre una plataforma con pavimento,
mientras que sus paredes y suelos estaba compuesta por cerámica sin vidriar
A finales del siglo XX apareció el trazado
del jardín original que confirmó la existencia
de un andén central y otros perimetrales que
componían un jardín dividido en dos grandes
arriates, sin aparecer vestigios de otro que
formase un crucero en el centro
Legajo que recoje la compra por parte de
los Reyes Católicos del palacio de Almanxarra
futuro Cuarto Real de Santo Domingo,
en el mismo año de la conquista de Granada
con objeto de fundar el Convento de Santa
Cruz la Real




sábado, 16 de mayo de 2015

La ruta del Agua (Parque Periurbano de la Dehesa del Generalife)

Recorrido por el Parque periurbano de la Dehesa del Generalife

La Dehesa del Generalife fue lugar de descanso para los gobernantes de La Alhambra durante la época de esplendor del Reino nazarí de Granada, donde se construyeron numerosos alcázares y palacios de recreo, como el Generalife, Los Alixares o Dar al-Arusa. Aunque alguno de estos edificios se encuentran hoy en ruinas, muchas de las obras de ingeniería hidráulica que llevaban el agua a surtidores, colmaba alberca e irrigaba magníficos jardines, están aún en pie y se pueden observar en este recorrido.

Decía el historiador Manuel Gómez - Moreno González, aunque desaparecieran todas las construcciones, mientras hubiera agua, existiría la Alhambra. La captación del caudal del Darro y su elevación mediante sifones por la ladera del Cerro del Sol hasta almacenarla por encima del Generalife y desde allí encauzarla hacia La Alhambra.

Muy cerca de la almunia real de los Alixares una red de canalizaciones y albercas nazaríes aún se conservan como vestigio arqueológico. Para comprender la esencia de esta infraestructura y disfrutar al mismo tiempo del espacio natural donde se encuentran lo mejor es rememorar el camino que hacía el agua.

Desde el camino del Llano de la Perdiz se alcanza el Aljibe de la Lluvia
-arriba en la imagen- a algo más de 2 km; éste aljibe llevaba el agua hasta
la Alberca Rota a la que se llega siguiendo un sendero al oeste desde aquí

La explanada donde se encuentra el Aljibe de la Lluvia parte un sendero que camina hacia el oeste (unos cuatrocientros metros), al borde de un pinar que termina entre olivos y conduce a los restos de la Alberca Rota donde se almacenaba el agua que se recogía en el aljibe y el punto hasta donde subía desde la Acequia de los Arquillos, paralela a la Acequia Real y construida para dotar de agua a las almunias del Cerro del Sol a través de una noria que salvaba la altura de casi 60 metros.

Únicamente quedan vestigios arqueológicos de la
Alberca Rota como el arranque de sus muros

Detalle de los ladrillos colocados en espiga de la Alberca Rota


A partir de los restos arqueológicos de la noria el sendero baja hacia un mirador sobre el Sacromonte y continúa el descenso del camino unos 200 metros, hasta llegar al carril trasero de la Silla del Moro. A la derecha sube un carril hacia la colina donde se encuentra el palacio de Dar al-Arusa, destino del agua que había elevado la noria mencionada anteriormente hasta la vieja alberca y que desde allí circulaba entre canalizaciones de piedra.

Vista del Castillo de Santa Elena, conocido popularmente como
Silla del Moro, desde el carril trasero de acceso

En Dar al-Arusa se llenaba el Baño de las Damas, del que sólo se conservan algunos restos. El recorrido sigue al este de la colina en dirección a la ciudad de Granada para llegar hasta la entrada del cementerio musulmán. Frente a él, a la derecha de la cazada, oculto entre olivos se encuentra el Albercón del Negro, depósito de aguas del Palacio de Alixares.

Restos de Dar al-Arusa y albercones de La Alhambra

En el Albercón del Negro aún pueden verse las conducciones por las que pasaba el agua que recibía desde Dal al-Arusa y que llegaban hasta el Palacio de Alixares cubiertos por piedra y ladrillo. 

jueves, 7 de mayo de 2015

Patio de Comares

"...Cuando en el resto de Europa se hacían castillos en el aire, en
Granada se hacían palacios sobre el agua"

D. Jesús Bermúdez


Conocido tanto como Patio de la Alberca como Patio de los Arrayanes por el tipo de arbusto que recorre a un lado y a otro la alberca, junto con el destacado suelo de mármol. A él se accedía en recodo, donde se combinan agua, vegetación y cielo abierto introduciendo la naturaleza al interior del palacio de una manera simbólica, contribuyendo a un sistema de microclima, humedad, ventilación, aromatización como si de un oasis fuera, anticipo terrenal del Paraíso.
Alrededor del Patio de la Alberca, de Comares o de los Arrayanes se
distribuyen las diversas estancias del Palacio del siglo XIV como
elemento vertebrador ya que las salas no están comunicadas entre sí
Se construyó a principios del segundo tercio del siglo XIV bajo el reinado de Yusuf I (1333-1354) y continúa su edificación hasta finales del mismo siglo con su hijo Mohammed V en el trono. Fue el concebido como centro de la actividad diplomática y política de La Alhambra en la época de máximo esplendor del poder nazarí. Seguramente fue el lugar donde se celebraban las grandes recepciones de embajadas y a la vez el lugar donde los personajes importantes esperaban para ser recibidos por el rey.

El carácter particular de este palacio lo acentúa la
alberca que refleja la arquitectura integrándose con el agua;
si Dios es la unidad eterna, todo lo creado es sólo parte
del total, frágil, mortal, doble, siendo esta idea de la
duplicidad de todo lo existente y su permanente
movimiento siendo la alberca y el reflejo
un símbolo de esta creencia
En el suelo del patio, ante el arco mayor de cada una de las arcadas de los lados menores, unas fuentes esquemáticas abastecen de agua a la alberca de fluye rápidamente hacia la piquera donde se frena antes de verterse sobre la gran alberca, evitando ondulaciones y ruido.

Los surtidores de las fuentes circulares a ras
del suelo no son originales
La planta del patio del palacio constituye un ejemplo de tipología tradicional palatino más común en el Reino nazarí de Granada, de patio con alberca en torno al cual se disponen las estancias. Este ejemplo, en menores dimensiones se encuentran en algunas casas nazaríes

El pórtico norte y sur presentan cada uno siete arcos semicirculares con una función más decorativa que estructural, realzados por la decoración de paños de sebka descansando sobre las tradicionales columnas nazaríes de fino fuste y capitel de mocárabes los centrales. Este par de arcadas no hacen más que realzar e indicar que en los lados norte y sur se ubican las estancias principales.

Estos pórticos son como pantallas decorativas marcando
la transición entre el ámbito abierto del patio y el interior
de las salas con un juego inteligente de la luz

La galería norte, la que da acceso a la Torre de Comares, fue destruida en un incendio en 1890 y reconstruido posteriormente, aprovechando algunos trozos quemados, aunque muchos de los elementos decorativos y epigráficos fueron copiados del pórtico sur. Sobre el zócalo del siglo XVI hay una poesía de Ibn Zamrak, en cuyos caracteres cusivos dice refiriéndose a Mohammed V: "Has conquistado Algeciras con la fuerza de la espada, abriendo una puerta que se hallaba desconocida para nuestra victoria"



La puerta, magnificamente restaurada en 1954 es un alarde de la
minuciosidad y mimo de los carpinteros nazaríes
El artesonado de la galería norte fue destruido por el incendio de 1890,
aunque reconstruido aprovechando muchos de los trozos quemados

El zócalo de cerámica del pórtico sur es una copia del siglo XVI
Por encima del zócalo del siglo XVI corre una poesía de Ibn Zamrak,
así como el Árbol de la Vida que corona la banda epigráfica del muro
-representación que combina elementos vegetales que se despliegan desde
un vértice superior eludiendo al árbol invertido que soporta los astros
del universo, y hunde sus raíces en el paraíso-

Hipótesis apuntan a que la planta baja sería para el verano mientras que la superior se utilizaría en invierno. Por comparación con otros palacios islámicos se plantea la posibilidad de que estas cuatro estancias estaban destinadas a las cuatro esposas legítimas del monarca nazarí, aunque desconocemos el espacio que efectivamente ocuparon las mujeres en la Alhambra. Hay una obvia diferencia entre estas cuatro salas, cuentan con tarimas de ladrillo, cubierta por un sencillo alfarje y sin apenas decoración comparado a otros espacios como el Salón de Comares, por lo que la función de estas estancias serían claramente domésticas.

Las estancias laterales fueron muy modificadas ya que a la
suroeste se le abrió una puerta para acceder en línea recta
al interior de los palacios, mientras que a la sureste (imagen)
se le suprimió el acceso a la parte superior para unir el
Palacio de Comares con el Palacio de Los Leones
Los dos muros laterales cuentan con cinco puertas que dan acceso a pequeñas dependencias. contando con una iluminación a través de los balcones en ajimez en la parte superior. Otra hipótesis diferente a la zona destinada a las mujeres es que fuera una zona para los funcionarios ya que en esa época trabajaban sentados en el suelo sobre una tarima.

Vista del pabellón norte, construido por Mohammed V, fue conservado
cuando el Palacio de Carlos V fue construido, 
intentando guardad la armonía interior del patio

Investigaciones suponen que el sur existían posiblemente dos salas superpuestas en alto -tal vez el nombre de Salas de las Elias o Helias como se denominaban en época cristiana derive de aliya que significa alta- para el príncipe heredero, aunque ya en época cristiana sufrieron un incendio en época cristiana y se modificó al construirse el Palacio de Carlos V. En las inscripciones de las yeserías y maderas de este pórtico Sur, predominan las alabanzas a Dios y, menos las dedicadas al monarca, en su mayoría son copias de las del lado norte.

Sobre el tejado de la galería, hay una habitación alargada que se abre al
patio por medio de siete ventanas -la de en medio, un ajimez- todas
con celosías modernas de madera; la habitación alargada que se esconde
tras ellas, se comunicaba con la parte alta del Patio de los Leones, era
una concesión a las mujeres de la casa, un discreto observatorio desde
donde ver lo que ocurría en el patio sin ser vistas



Los sillares del palacio carolino quedaron ocultos
tras la arcada sur nazarí (vista desde el interior
del palacio renacentista)