¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

viernes, 31 de julio de 2015

Alfacar

La construcción de la iglesia de la Asunción de Alfacar
(campanario en la imagen) se remonta al momento
en que se derriba la primitiva iglesia (1557) que se
erigía sobre le Mimbar de Alfacar y antigua mezquita
El origen del nombre de este pueblo, Alfacar, es netamente hispanomusulmán, aunque debido a las transcripciones de los distintos arabistas - algunas de ellas erróneas- aparecen nombres como Alfaar, Alfanar, Alfakar, Alfajar, etc. quedando establecido como auténtico el nombre actual. No obstante todos ellos tienen el mismo significado, “alfarería”, “barro”, “arcilla”, “monte o alquería del alfarero”, lo que le da a entender la importancia artesanal con que contaba Alfacar y que hoy desafortunadamente, ha desaparecido, siendo sustituido por el de la elaboración del pan.

Alfacar ya se encontraba poblada en época zirí (unas 980 personas y 245 viviendas), en el entorno de Aynadamar, levantándose palacios, mezquitas y fortificaciones (de las que no han llegado restos a nuestros días, pero que se emplazarían en la zona Sur del municipio, según las capitulaciones originales de la rendición), existiendo actualmente cimientos de algunas de estas construcciones. 

El arco de Somera, construido en el siglo XV con sillares,
posiblemente fuera parte de la estructura
defensiva de la población nazarí

En los siglos XIV y XV, la localidad es registrada por diferentes autores como Al-Jatib o Ibn- Battuta, tanto para lugar de recreo o diversión, como para escenario de las continuas luchas de los últimos años de la Reconquista, siendo Alfacar uno de los últimos pueblos en rendirse ante los Reyes Católicos antes de la Toma de Granada, el 22 de Diciembre de 1491, firmándose las "Capitulaciones de Alfacar" entre los Reyes Católicos y Mohamad Alfoaty y Yuca Mocatil, alcaldes de las "torres" de Alfacar poniendo así fin al último foco de resistencia de los nazaríes ante las tropas cristianas en su decidida marcha sobre la capital:
“por sy é en nombre de los alguaciles, alcadís, alfaquíes, e viejos é buenos onbres, chicos é grandes, machos é henbras, de la villa de Alfacar” 

Las "Capitulaciones de Alfacar" se componen de nueve puntos:
  1. En el primero, se acoge a los habitantes musulmanes como “vasallos é súbditos e naturales”; se les dejan “sus casas é faziendas” y se les concede la permanencia en su ley y ser juzgados por sus autoridades “con consejo de sus alcadís”, con todas las garantías de justicia, honra, “amparo é seguro é defendimiento Real” como corresponde a servidores y vasallos.
  2. A quienes quisieran pasar “allende”, se les da todo tipo de garantías, según el orden recogido en la capitulación de la ciudad de Granada.
  3. Se les garantiza total libertad de movimientos dentro de los “nuestros Reynos e señoríos”, así como en las transacciones comerciales, disposición de sus haciendas, etc.
  4. No pagarán en los “puertos” más derechos que los cristianos.
  5. Se les perdonan todos los delitos, aun los de sangre, cometidos en el pasado.
  6. Se les conceden franquicias, por tres años, para veinte casas “quales ellos nombraren”.
  7. Asimismo, para sembrar 170 cadahes de tierra y un molino de aceite de los alcaides citados, “sin las lleuar por las dichas tierras nin por el dicho molino cosa alguna”.
  8. Se ordena la liberación de cuatro moros en poder de sendas personas principales.
  9. Se asienta que el cadí Abenmuza y Alí Mocatil sean alguaciles de Alfacar con todos los privilegios, “segund que fasta aquí”.


El día 23, viernes, de diciembre, se entregarían "las torres de la dicha villa", así como los cautivos cristianos que a la sazón hubiere. “Por mandado” de los reyes, firmaba su secretario Hernando de Zafra.

Plano de los restos de los baños descubiertos,
siguiendo la tipología de naves paralelas
de la época zirí y de los que sólo se conservan
la sala templada y la sala caliente, habiendo
desaparecido el vestuario y la sala fría


Recientemente se han descubierto unos baños hispanomusulmanes que datan de los siglos XIII al XV y que se encontraban ocultos entre varias viviendas de la Plaza del Baño. En frente de la puerta, la sala caliente, se pueden observar los restos de una pila de inmersión, y a un lado restos de una chimenea para eliminar los humos del horno. Las paredes están construidas con sillares de piedra de Alfacar y destaca la bóveda de ladrillo de una de las salas. Las dimensiones de ambas salas son parecidas de unos cinco metros de largo por tres de ancho. Por un arco escarzano se da paso a la sala caliente. Se conserva en esta sala una bóveda de medio cañón aunque no se puede observar la existencia de lucernas al estar enfoscada totalmente.

La plaza de los Baños en Alfacar, donde se encuentran los restos
de unos baños hispanomusulmanes que recibían agua de la acequia
de Aynadamar por varios ramales que surtían al pueblo

jueves, 30 de julio de 2015

Acequia de Aynadamar

El manantial llamado Fuente Grande, nace en la ladera occidental
de una montaña cárstica en la sierra de Alfaguara. A 10
kilómetros de Granada, se encuentra al NE de Víznar y al NO
de Alfacar, formando el vértice del ángulo que de
los dos pueblos traza la fuente.

Las acequias, del árabe as-saqiya, fueron utilizadas para transportar el agua de los manantiales hasta otros puntos a lo largo del terreno, aprovechando el desnivel del terreno para conducir el agua de un punto elevado hasta otro de menor altitud.

La acequia de Aynadamar nace en la Fuente Grande de Alfacar y su nombre procede del árabe ayn al-dama´a que se traduce por "ojo o fuente de las lagrimas". Fue mandada construir al visir Abu Mu Ammal  por el rey zirí Abd-Allah.

Desde entonces, este cauce de agua artificial ha jugado un papel esencial en la historia de la ciudad de Granada. A lo largo de más de los 14 kilómetros de recorrido conectando Fuente Grande con el Albaicín de noroeste a suroeste, a través del piedemonte oriental de la depresión granadina, canalizando, el agua descendía desde los 1.100 metros de altura hasta la zona alta del Albaicín que se encuentra a800 metros y a partir de ahí se ramificaba en una red de abastecimiento urbano que descendía hasta los 700 metros.


Esta acequia regaba Viznar, El Fargue, Jun, Pulianas, Maracena, Peligros, pagos de Cújar u Oznar, Dialfate, Cartuja Vieja, el Manflor, Aynadamar, Zarfa, Fajalauza, Almanjáyar Alta y Baja, Mora y Beiro, hasta entrar en los barrios del Albaicín y la Alcazaba Qadima, el monasterio de Santa Isabel la Real, en la casa del Marqués de Zenete (o Casa de la Tiña).

Sobre la acequia de Aynadamar cruzan unos puentes del
siglo XI destinados a evitar que piedras o sedimentos que
se desprendan de la ladera anexa bloqueen el paso del agua
A diferencia de otras acequias situadas en el entorno de Granada, la de Aynadamar tenía como principal misión abastecer de agua a la medina, configurándose como un elemento vital para el poblamiento de la Alcazaba y de los arrabales que surgirían a lo largo de los últimos años de la dinastía nazarí.
Red de la acequia Aynadamar identificando los aljibes

Este mapa muestra el camino que recorría la red de la acequia Aynadamar


Durante la noche, el agua de la acequia de Aynadamar era destinada a llenar los aljibes de los barrios del Albaicín y de la Alcazaba, así como las mañanas de los viernes, ya que los hispanomusulmanes estaban en la oración principal y no estaban dedicados a labores agrícolas. Normalmente, estos aljibes se encontraban junto a las mezquitas, constituyendo junto al barrio una unidad espacial y social en la medina.

Restos arqueológicos del cauchil del Aljibe del Rey que regulaba
la entrada de agua al Aljibe del Rey en la Alcazaba Qadima

Los turnos de riego comenzaban en verano, siendo el día de San Juan el elegido que se celebra en el solsticio de verano, siendo fiesta pagana, cristiana y musulmana. Estos turnos (alba, salida del sol, mediodía, primera hora de la tarde y anochecer) seguían el ritmo de las oraciones islámicas: fayr o subh, zuhr, al-asar y al-isa.

Actualmente, la Acequia de Aynadamar sigue conduciendo el agua de Fuente Grande pero, sólo hasta El Fargue, ya que de ahí en adelante la conducción se ha perdido.

Actualmente se puede ver en uso el tramo que va desde Alfacar a Viznar
desde el margen derecho de la carretera que une ambos pueblos, gracias
a que en 1994 se llevaron a cabo obras de limpieza y reconstrucción

Yubb al-Qadim (Aljibe Viejo)


El Aljibe del Rey, del siglo XI, se encuentra en la
plaza del Cristo de las Azucenas
Las bóvedas del Aljibe del Rey de encuentran en
el interior del llamado Carmen del Aljibe del Rey
Aunque en la actualidad se conoce como Aljibe del Rey, en época hispanomusulmana fue llamado Yubb al-Qadim y que vendría a traducirse por Aljibe Viejo, aunque hay textos que se refieren a él como Aljibe Grande de la Alcazaba ya que su edificación perteneció a la alcazaba zirí del siglo XI, constituyendo el núcleo original del sistema hidráulico de la Alcazaba Qadima o Alcazaba Antigua de Granada.

La longitud de las bóvedas es de 10,63 metros,
con una anchura media de 2,40 y una altura de 3,82 y
un ancho total de 11,37 metros, siendo el 
más grande de los aljibes de Granada
El Aljibe del Rey está formado por cuatro naves paralelas cuyas bóvedas de medio cañón descansan en los muros laterales extremos y en tres arquerías centrales formadas cada una por cuatro arcos de medio punto sobre pilares cuadradas pudiendo contener hasta más de trescientos metros cúbicos y de él se abastecían los azacanes para vender agua:

"Donde han de cojer el agua los aguadores. Otrosi ordenamos y mandamos que ningun aguador de los que andan a vender agua con bestias y lo tienen por oficio sea osado de cojer agua para vender delas acequias ni algibes dela dicha ciudad salvo swl aljibe grande del Alcaçava que se dice algibe del Rey y delos caños delos pilares y açacayas so pena que le quiebren los cantaros (...)"

Ordenanzas de la Ciudad de Granada de 1552

En la imagen una de las bóvedas del añjibe
con una lumbrera, constatando que existen dos
en cada bóveda, todas ellas cuadradas, con excepción
de una que es redonda
Plano del Aljibe del Rey

Vista interior de la boca del aljibe, en el ángulo sureste,
dentro de un volumen exterior en la tapia del Carmen

miércoles, 29 de julio de 2015

Casa Contigua al Palacio del Partal Alto

Vista de los restos del patio principal de la vivienda nazarí con
el palacio del Generalife al fondo de la imagen
Recientemente se ha puesto en valor los restos arqueológicos de una vivienda nazarí cercana al palacio del Partal Alto, justamente debajo de la qubba de los restos del Palacio de Yusuf III, que aparecen en el siguiente plano en la parte inferior.

1. Patio de ingreso
2. Patio principal
3- Alberca central
4. Salas de la vivienda
5. Alhamíes o alcobas
6. Letrina
7. Callejón medieval sin salida
La vivienda presenta una estructura semejante a la tradicional nazarí, dotada de amplias estancias abiertas en torno a un patio central provisto de alberca. La incorporación de jardines en el interior de las salas de la casa, tal como se muestran en la actualidad, obedecen al planteamiento naturalista utilizado como recurso durante la primera mitad del siglo pasado en la Alhambra son el que se pretendía revestir las estructuras arqueológicas recuperadas, restándoles aspereza y haciéndolas más agradables a la vista de los visitantes. Esta práctica se encuentra en desuso hoy en día por los problemas de conservación que ocasionan, así como por ocultar en gran medida el testimonio histórico que suponen.


El acceso, tal como ha llegado hasta nuestros días, se hace a través
de un pequeño patio, posiblemente fruto de su transformación
en el siglo XVI, como parecen indicar los restos del zócalo
de azulejos de esa época y la existencia de una fuente cental
de cerámica (réplica de la original, desmontada en 2008
para su conservación en el Museo de la Alhambra)

La sala mejor conservada es la situada al sur, en la que se ven trazas de sus alhamíes o espacios ligeramente elevados del suelo por un peldaño, a modo de tarima, para el reposo de los habitantes de la casa.

En la fotografía se puede ver la sala sur de la vivienda con alhamíes
laterales señalados en el suelo por sendas hileras de ladrillos

A un 1,5 metros sobre el nivel del patio existe una letrina,
posiblemente perteneciente al Palacio de Yusuf III


martes, 28 de julio de 2015

Torre de los Picos

La Torre de los Picos protegía el acceso a la Alhambra desde
la ciudad de Granada y comunicaba con el Generalife,
además de ser una vivienda en su interior

A comienzos del siglo XIII, la entrada a la Alhambra desde la ciudad se realizaba por la Puerta del Arrabal, ubicada en la base de la Torre de los Picos. Construida en sillares de piedra en época de Mohammed II y decorada en época de Mohammed III con yeserías en la primera planta con la misma decoración del Palacio del Partal. Según cuenta Basilio Pavón Maldonado en un estudio de arqueología, la Torre de los Picos se levantó sobre otra más pequeña del siglo XIII probablemente, de la que quedan recios muros de hormigón, explicando que el adarve de la muralla, interrumpido por la Torre de los Picos, transcurría por debajo de la vieja torre inutilizada.

Vista del adarve de la muralla que atraviesa la torre
La bóveda de la segunda planta es esquifada

Principalmente se trata de una torre defensiva, aunque sus interiores nos dan idea de su habitabilidad, contando con tres plantas (dos habitaciones y una terraza). En la superior, es decir la segunda, destaca la bóveda de crucería con cuatro nervios de tradición gótica de evidente inspiración cristiana con pintura mural nazarí.

Las bóvedas de ojivas cilíndricas muy gruesas de inspiración cristiana,
están decoradas con pinturas geométricas de raigambre islámica

Las ventanas gemelas que iluminan esta sala están labradas en piedra, con
arcos de herradura apuntada y capiteles de tipo mudéjar

Hay dos teorías sobre el origen de su nombre: algunos piensan que se debe a las ménsulas matacanes desde donde se podían repeler los intentos de asalto, mientras que otros opinan que surge tras el cambio de la forma recta de sus almenas por los actuales remates en pico.

La Torre de los Picos debe su nombre o bien a sus ménsulas
o a la forma puntiaguda de sus almenas, ambas explicaciones
expuestas en esta fotografía del detalle de la torre

Las ménsulas de la torre soportaban matacanes como los
de la ilustración, desde donde podían repeler los posibles
intentos de asalto a la Puerta de los Arrabales

La Torre de los Picos es una de las más extrañas y originales de la Alhambra, tratándose de una de las torres de mayor tamaño de planta (a excepción de la Torre de Comares). Junto con la Puerta de las Armas también era uno de los accesos que comunicaban la medina de Granada con La Alhambra.

Originariamente sólo existía la puerta, de arco de herradura
apuntado, así como la Torre de los Picos, siendo las
caballerizas y el baluarte exterior construido
inmediatamente tras la toma de los reyes cristianos

Este entorno fue muy modificado tras la conquista cristiana,  cuando se reforzó esta parte y fue utilizado como baluarte exterior para proteger las caballerizas.

Vista de la Torre de los Picos desde las huertas del Generalife

La Torre de los Picos sobresale en esta fotografía
tomada desde la Cuesta del Chapiz

lunes, 27 de julio de 2015

Baño del Colegio de las Mercedarias

Por sus capiteles, los baños han sido datados en los siglos XII-XIII,
durante la época almohade, aunque se mantuvieron en uso hasta
la prohibición de los Reyes Católicos para su uso
En el interior del colegio de las Mercedarias, antiguo Palacio de los Condes de Villalegre (construido a mediados del siglo XIX), se conservan unos baños árabes que hasta su descubrimiento fortuito durante unas obras en la década de 1980.

La sala templada es de planta cuadrada, con galerías de dos arcos en los cuatro lados
Ambas salas descubiertas, la fría y la caliente, son de planta rectangular, así como parte de la sala templada. La planta de la sala templada es cuadrada, con una galería de dos arcos de herradura en los cuatro lados, conservando las ocho columnas con sus correspondientes fustes, cimacios y capiteles sobre los que se apoyan estos arcos.

Las bóvedas han sido destruidas al construirse el edificio de encima

De la sala caliente sólo se ha excavado una pequeña parte, aunque se ha podido detectar una pila de agua y una de las chimeneas de salida de humo del hipocausto. Gran parte del conjunto aún está por excavar.

miércoles, 15 de julio de 2015

Qantarat Ibn Rashiq (Puente de Ibn Rashiq)

Esta contrucción hispanomusulmana conocida popularmente como Puente del Aljibillo se encontraba a extramuros de la medina de Granada y de sus arrabales. Seguramente fue reconstruido en el siglo XVI, conservándose únicamente la fábrica nazarí original en los restos de la parte baja del estribo sur.

El Puente del Aljibillo, o Qantarat Ibn Rashiq enlaza la
Cuesta del Chapiz con la Cuesta de los Chinos

domingo, 12 de julio de 2015

Genealogías: Banu Sarray (Los Abencerrajes)

Esta obra de Mariano Fortuny, titulada "La Matanza de los Abencerrajes" y
conservada en el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona, se
encuentra inacabada y cuya temática se hace eco de la leyenda nazarí

Abencerrajes es el nombre con el que los castellanos llamaban a un linaje nobiliario granadino muy destacado: los Banu Sarray (que literalmente significa "hijos del talabartero", es decir, el que hace sillas de montar). Esta familia demostraría a la historia ser valerosos guerreros, defendiendo como alcaldes de distrito las fronteras del reino nazarí frente a los cristianos.

Los Abencerrajes no fueron bien vistos por los cronistas hispanomusulmanes por los constantes pactos e intrigas con los cristiano, así como por el apoyo a reyes considerados como usurpadores del trono nazarí. Así mismo, aunque su rango era alto entre los bereberes, nunca podían ser considerados iguales a las familias aristocráticas de origen árabe.

Aunque no se ha confirmado, su origen eran bereberes del Atlas y se instalaron en la Península Ibérica con la llegada de las tropas norteafricanas de Musa, según fuentes moriscas y castellanas. Aunque ya hubo Abencerrajes destacados en la corte califal de al-Ándalus (Abu Abd Allah Mohammed ibn al-Sarray, poeta del siglo XI), realmente su relevancia surge durante el Reino de Granada. En el siglo XIII, durante el reinado de Mohammed II dos miembros del linaje de los Banu Sarray toman relevancia en la sociedad granadina. Uno de ellos fue el sabio y gramático Abu-l-Husayn inb al-Sarray, natural de Pechina en Almería, maestro del poeta y escritor al-Awsi, mientras que el segundo, el alfaquí de la mezquita aljama de Granada, Abd Allah Mohammed ibn a-Sarray, místico y filántropo. Posteriormente, durante el siglo XIV, los abencerrajes ejercieron funciones administrativas al servicio de algunos reyes nazaríes según los indicios existentes: Abu Isaac Ibrahim ibn Abi Abd Allah Mohammed ibn al-Sarray (alcalde de la alcazaba de Ronda y jefe del distrito militar) quien participara en la Batalla del Salado.

Restos arqueológicos en la Alhambra de lo que se conoce como
Palacio de los Abencerrajes

En los albores del siglo XV se tiene noticia del primer Abencerraje que interviene en política: Abu Abd Allah Mohammed ibn Ibrahim ibn al-Sarray, médico del maristán de Granada y botánico, autor de obras muy apreciadas en su época y que hoy han desaparecido lamentablemente. Este personaje desarrolló fue un reaccionario ante el gobierno de Mohammed VII, lo que le valió una orden de detención que no se llevó a cabo ya que huyó a la corte meriní en Fez a tiempo. 

A partir de este momento, la familia de los Abencerrajes empiezan a actuar como una facción influyente en la política de Granada, participando activamente presionando en las decisiones de los reyes nazaríes, siendo capaces incluso de deponerlos o alzarlos. Por este motivo fueron enemigos acérrimos de otro clan, los Banu Bannigas, descendientes de un esclavo cristiano, Ridwan Bannigasque llego a convertirse en hayib de Mohammed IV.

Según cuentan, fueron Abencerrajes quienes dieron la noticia a Yusuf III en el castillo de Salobreña de que su captor y hermano,  Mohammed VII había muerto, rescatándole y prestándole obediencia. Yusuf III casó a su hija Zaida con su hayib, el líder de los Abencerrajes Abu-l-Surur Mufarriy ben Sarray.

A la muerte de Yusuf III en 1417, le sucede en el trono su hijo, Mohammed VIII cuando aún era menor de edad, por lo que su hayib Ali al-Amin Banigas ejercería la regencia con autoritarismo. En 1419, los jefes de los distritos militares de Guadix e Illora, del linaje de los Abencerraje, molestos por esta dictadura se rebelaron prestando apoyo a Mohammed ibn Nasr al Aysar, príncipe nazarí nieto de Mohammed V. La facción secesionista triunfó, y al Aysar sería coronado con el nombre de Mohammed IX "El Zurdo", quien designo a Abu l-Hayyay Yusuf ibn al-Sarray, nuevo hayib y tomando como esposa a Zahar ar-Riyad, hija del ya mencionado Abu-l-Surur Mufarriy ben Sarray, (del clan Abencerraje) y de Zaida, hija de Yusuf III.

De este modo la sangre abencerraje vuelve a mezclarse con la nazarí transmitiéndola a su descendencia. 
Árbol genealógico que muestra el entronque
de la familia real Nazarí y la familia
aristocrática de los Abencerrajes

Sin embargo, en torno a 1425, Mohammed IX fue depuesto nuevamente por su opositor Mohammed VIII y se ve obligado a exiliarse en la corte de los Abu Faris el Hafsi en Túnez. Mientras, los Abencerrajes se mantienen ocultos en Granada hasta que el rey repuesto en el trono decide amnistiarles. 

Yusuf ibn al-Sarray y treinta de sus caballeros deciden expatriarse y pasar a tierras de Castilla buscando el apoyo de Juan II para que Mohammed IX recupere la corona de Granada. Se dirigienron a Lorca, donde el regidor de la ciudad, Lope Alfonso, mantenía relaciones amistosas con el líder abencerraje. El rey castellano del recibió en Illescas ofreciendo su apoyo a la causa, mandando a don Lope Alfonso que acompañara a Yusuf ibn al-Sarray a Túnez y que pidiera a Avu Farís que se sumara a la causa prestando hombres, armas y dinero al depuesto rey. A su regreso desembarcaron en Vera con todo el contingente y derrotaron cerca de Guadix a las tropas de Mohammed VIII quien fue nuevamente encarcelado en el castillo de Salobreña. junto con Alí, su hermano y en marzo de 1431 ejecutados en las mazmorras por orden del rey, su primo.

Yusuf ibn al-Sarray volverá a ocupar el cargo de hayib pero la situación vuelve a desestabilizarse por nuevas rebeliones de la facción legistimista, que buscó como alternativa al príncipe Ibn al-Mawl, apoyada por Castilla en esta ocasión. Cuando Yusuf ibn al-Sarray iba al frente de las tropas que pretendían combatir a los sublevados en la vega de Loja en 1431, en lo que se conoce como la Batalla de La Higueruela, recibe un golpe de lanza que le hiere de muerte.

En ese mismo año de 1431 muchos de los componentes de la familia de los Abencerrajes y Mohammed IX, viéndose inseguro y escaso de apoyos abandona por segunda vez la Alhambra acompañado por los más destacados personajes del partido abencerraje buscando refugio en Almería y Málaga, dejando Granada a merced de Yusuf IV, nieto de Mohammed VI, el rey Bermejo.

El reinado de Yusuf IV no duraría más que unos meses; el nuevo monarca había aceptado unas duras condiciones de parias por parte de sus aliados de Castilla que el pueblo y la aristocracia no estaban dispuestos a asumir, por lo que a finales de abril de 1432 se sucede una revuelta en Granada promovida por varias familias coaligadas con los Abencerrajes. De este modo Mohammed IX toma por tercera vez el trono y nombra jefe de gobierno a Ibrahin ibn Abd al-Barr, esposo de una abencerraje y suegro de dos miembros destacados de esta noble familia. Los treces años que duró este tercer gobierno fueron fructíferos para la familia Abencerraje, desempeñando visiratos en el gobierno central de la nación, arraeces en destacamentos del ejército y alcaides de distintas e importantes ciudades del reino de Granada como Mohammed Abd al-Barr, hermano del hayib, muerto el 28 de julio de 1438 en los campos de Castril mientras comandaba las tropas nazaríes que combatían a las fuerzas del Adelantado de Cazorla, Rodrigo de Perea o alfaquíes como Abu-l-Qasim ben al-Sarray, hijo del fallecido hayib Yusuf ibn al-Sarray. Mohammed IX sería depuesto por su sobrino Yusuf V y los Abencerrajes volvieron a perder su ventajosa situación hasta que Juan II de Castilla mantenía en su corte a un nuevo aspirante al trono de Granada, Ismail (hijo de Mohammed VI), quien se haría con el reino nazarí gracias al alcaide de Guadix -de la familia abencerraje- cuando algunos de los Abencerrajes que estaban en Castilla (Montefrío), cruzaron la frontera en 1445 acompañando al futuro Ismail III, que no duraría en el trono más de un año al ser nuevamente depuesto por Mohammed IX apoyado por los Abencerrajes.

En su cuarto reinado, Mohammed IX se aseguró de la sucesión del trono nombrando heredero a su yerno, un hijo de Mohammed VIII al que él mismo había destronado, que reinaría bajo el nombre de Mohammed X. Sin embargo el país que le entragará acababa de caer en una gran derrota en la llamada Batalla de los Alporchones en 1452 y con un opositor a su poder llamado Abu Nasr Saad, padre de Muley Hacén.

Esta facción opositora contaría con el poder de los Abencerrajes. quien alza al poder a Abu Nasr Saad quien eliminará a Mohammed X. De hecho nombra hayib a Abu-l-Surur ibn Abi Nasr ibn Abí-l-Surur Mufarriy, caudillo del clan abencerraje. En ese momento histórico numerosos Abencerrajes ocupan cargos importantes en la corte nazarí: Yusuf ben al-Sarray será ministro, Abu-l-Hayyay Yusuf jefe del ejército, etc. Sin embargo las relaciones se enfriarán cuando los Abencerrajes son acusados de malversación por parte del monarca, un rey que se entromete cada vez más en los asuntos de Estado.

Saad, consciente de ello llamó a su presencia a su hayib Abu-l-Surur ibn Abi Nasr ibn Abí-l-Surur Mufarriy y a Yusuf ben al-Sarray a quienes les ejecutó de inmediato en julio de 1462. Los abencerrajes abandonaron Granada dirigiendose a Illora junto a su candidato al trono, Muley Hacén.

En 1463 les llegó la oportunidad, cuando los granadinos, deseosos de un monarca joven y energético que mantuviera a raya a los enemigos del Islam (pues Archidona y Gibraltar habían caído en poder de los cristianos), favorecieron la rebelión de los abencerrajes y apoyaron al nuevo candidato que destituyó a su padre en 1464.

Ibrahim ibn al-As´ar (Aben Hamet para los castellanos) fue elegido nuevo caudillo del clan abencerraje, así como nuevo hayib de Muley Hacén quien se había desposado con Aixa, hija de Mohammed IX, protector de los intereses de los Abencerrajes y que a su muerte, su hija recibió el respeto, simpatía y cariño que el clan tuvo a su padre.

Así cuando surgieron las fricciones en el matrimonio real, los Abencerrajes, encabezados por Yusuf Ibn Kumasa (Aben Comixa de los castellanos), apoyó a Aixa y a su hijo,el futuro Boabdil, ayudándoles a escapar y protegerse en Guadix al amparo de su alcalde, miembro abencerraje también.

Imagen de la Sala de los Abencerrajes en la Alhambra
de Granada, donde según la leyenda, numerosos miembros
de la familia Abencerraje fueron ajusticiados por los
monarcas nazaríes -unos acusan a Saad, otros a
  Muley Hacén y otros a Boabdil- leyendas recogidas
por Pérez de Hita o François Auguste de Chateaubriand

Cuando Boabdil consiguió coronarse rey de Granada, los Abencerrajes se agruparon alrededor del joven monarca, bajo el nuevo visir Abu-l-Hayyay Yusuf ibn Ibrahim ibn Abd al-Barr, ejerciendo durante los diez años anteriores a la conquista de los Reyes Católicos funciones de gobierno e interviniendo en los últimos combates entre hispanomusulmanes y cristianos. También un Abencerraje, alguacil mayor de Granada llamado Yusuf Ibn Kumasa, negoció con Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos, la entrega de la ciudad y sus capitulaciones particulares, reconociéndoles la propiedad de sus bienes inmuebles tanto urbanos como rústicos, así como 10.000 castellanos de oro, así como las pertenencias territoriales de Quempe con sus alquerías, salinas y rentas, las tahas de Lecrín y Lanjarón, y las salinas del campo de Dalías, así como varias alquerías en las Alpujarras al resto de miembros del clan.

Tras la conquista de Granada, los Abencerrajes más privilegiados abandonaron la capital nazarí, y tras vender sus bienes y tierras que allí tenían, se trasladaron a sus posesiones en la Alpujarra. Pero allí no vieron futuro por los incumplimientos en lo pactado con el rey Fernando y optaron por abandonar la península casi en masa, en marzo de 1493, para emigrar al norte de África, la mayoría a Túnez, fundando una colonia frente a las ruinas de Cartago.

martes, 7 de julio de 2015

Los piratería nazarí

Dibujo de una nave del siglo XIV

En la Edad Media los tipos de embarcaciones y sus nombres tales como barcas, galeras, galeones, cocas y otras tantas eran similares y tenían variadas funciones. Las embarcaciones nazaríes no debieron ser diferentes dentro de la misma función de naves de carga o de guerra.

Los barcos nazaríes se citan en los documentos conocidos como naves armadas, designando a las embarcaciones equipadas para la guerra o el corso y se equipaban en atarazanas como las de Málaga o Malaqa. Al-Qadísí las llama galeota, carraca (para transporte y comercio generalmente) o nave; al-Zayyay, saetía (que desempeñaban misiones de piratería y que era un tipo de galeota pequeña y ligera) e Ibn al-Ahsan a las embarcaciones las denomina jabeque (embarcación pequeña de unos cuatro metros de largo por uno de ancho, destinada a la pesca o recreo y llamada así por el hilo con que se fabricaban los aparejos de pesca para dichas embarcaciones).

Dibujo en una de las paredes de la casa de Zafra en Granada
donde parece estar representado un barco

Las naves corsarias nazaríes vigilaban las costas del reino, tripuladas por un cuerpo de arqueros (Ibn Fadl al-‘Umari, autor del siglo XIV y de Qalqasandi dicen que los tripulantes de estas naves eran a la vez marinos y buenos soldados), siendo constantes las incursiones de los súbditos granadinos y aragoneses durante los siglos XIII y XIV. El radio de acción más lejano de la piratería nazarí alcanza los mares de Ibiza, desde los puertos de Almuñécar y Almería, como en la expedición del año 1330 en las que se apoderaron de dos naves mallorquinas o el apresamiento de un jabeque nazarí en las costas de Adra por los aragoneses el 14 de agosto de 1344.

En general, el botín de las incursiones es variado, comprendiendo cautivos, mercancías como trigo, cera, cuero o pieles, embarcaciones y objetos de valor, predominando en especial los cautivos musulmanes o cristianos por los que se piden rescates de entre 30 y 50 dinares de oro (entre 3’5 y 4’5 gramos por moneda). 

Estos actos de piratería obstaculizaban la política de alianzas y las negociaciones o renovación de tratados de paz entre nazaríes y aragoneses durante los siglos XIII y XIV. Los soberanos de ambas coronas se enviaban regalos como anillos y halcones a través de embajadores y comerciantes -el mercader Pascalín, Sinya, Sulayman, Luqin o el Israelita- junto con una delicada y abundante correspondencia diplomática entre ambas cortes denunciando el corso realizado por cristianos o nazaríes, solicitando la devolución del botín tanto de bienes como de cautivos, evidenciando su deseo de paz y cese de los actos de  piratería, dando lugar a la existencia de una diplomacia habilidísima de relaciones exteriores.

Plano obra de Cristobal Torres Delgado, procedente
de su excelente trabajo "El Mediterráneo nazarí:
Diplomacia y piratería siglo XIII-XIV"
La piratería aragonesa es más frecuente que la nazarí, incluso durante la vigencia de los tratados de paz; así cuando Yusuf I reclama cautivos apresados por súbditos aragoneses de Pedro IV, insiste en que fue realizado en los últimos días de un tratado de paz. Los granadinos perjudicados presentan su denuncia ante la Corte nazarí ofreciendo la relación de personas apresadas, fecha y daños ocasionados. El monarca nazarí, presionado por estas denuncias, envía una reclamación fechada el 22 de septiembre de 1344 a la Corte de Aragón con el objetivo de negociar la devolución de bienes y la liberación de cautivos de acuerdo con las cláusulas establecidas en los tratados de paz: "las naves de vuestro país de correr estas costas causando tales daños, que en este período de tiempo han desaparecido multitud de personas, y son un gran número las quejas que nos han dirigido las gentes de nuestros dominios con tal motivo” [...] que escribáis a vuestros gobernadores que no cometan el atropello de armar barcos para realizar ataques contra los musulmanes, por ningún motivo [...] Las naves de vuestro país han seguido corriendo las costas de nuestros Estados [...] en términos que se han perdido tantas personas y tantos bienes a ellas pertenecientes como no se han perdido en tiempo de guerra [...] que en modo alguno sea equipada en los lugares sometidos a su autoridad /de los gobernadores cristianos/ ninguna embarcación destinada al corso contra los países musulmanes [...] tal como lo exige la lealtad y tal como lo requiere la gran estima en que tenemos vuestra amistad”.