¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

jueves, 24 de julio de 2014

Moda y vestimenta nazarí

Vestuario utilizado en la serie de TVE Isabel que vistieron
los personajes de la serie y que se pudieron ver en la
Exposición del Museo del Traje

Es difícil establecer con completa exactitud la indumentaria de los musulmanes nazaríes (algo que ya Lévi-Provençal mencionaba en su obra "Historia de la España musulmana"), debido a la escasez de iconografía e imprecisión de fuentes árabes y cristianas. Al comienzo de la dinastía nazarí, el atuendo granadino estaba influenciado por los vecinos países cristiano, abandonando el uso habitual del turbante (imma o imama) que se utilizaba durante la dominación de los radicales religiosos almohades, sólo lo seguían usando los qadis y los juristas.
Recreación de un monarca nazarí en el
Museo de Cera de Madrid

En las ciudades, niños y niñas, hombres y mujeres vestían las mismas prendas tanto en forma, nombre y tejidos, sólo distinguiéndose porque las mujeres llevaban un tocado. Así, los musulmanes de ambos sexos vestían unos calzones largos o sarawil que se ajustaban a la cintura por un cordón (tikka) o por un cinturón. Para cubrir el torso había dos opciones el qamis, una camisa de lino o algodón o una túnica de tela blanca llamada zihara sobre la que se ponía una blusa de tela fina (gilala).


Traje utilizado por el personaje de Muley Hacén en la serie Isabel

El ferayé era también una larga túnica de mangas rectas que vestían las mujeres. Los pies y las piernas las protegían con medias de lana de llegaban hasta la rodilla (yawrad). En invierno, los habitantes del reino de Granada de ambos sexos usaban sobre esta indumentaria un abrigo de pieles (mahsuw o mihsa) o un chaquetón de piel de oveja o de conejo (farw) y ligeros botines forrados (juff) y en verano unos chapines de suela de madera (yanka) o por alpargatas con suela de esparto, balga o corcho (qurq).

Mural del pintor granadino Maldonado, en el
interior de la Casa de Correos de La Alhambra

Los hombres llevaban en la cabeza un bonete de lino (kufiya) o un casquete de fieltro (sasiya), comúnmente rojo o verde, estando el amarillo reservado a los judíos. Pieza de uso femenino era el, burd o mitraf, un manto que cubría la parte superior del cuerpo; si salían a la calle se cubrían la cabeza con una tela (ta´dib) y sobre esta un velo más amplio, la miqna´a, cuyas puntas caían sobre el pecho. Y el famoso velo se llamaba jimar, una especie de pañuelo de gasa que se ataba a la nuca y cubría el rostro por debajo de los ojos. Las mujeres calzaban elegantes chanclas de cuero fino y vivos colores (a veces bordadas en plata, oro o forradas de seda) llamadas sarbil  o zapatos bajos sin talón que dejaban la garganta del pie totalmente al descubierto (subbat) y se adornaban con pendientes, brazaletes, sortijas y aros para los pies. En sí, la moda femenina no cambió mucho durante doscientos cincuenta años que duró el reino nazarí, destacando por el buen gusto para el adorno personal, sin importar la clase social a la que pertenecieran, vistiendo toda clase de alajas como collares (qala'id), brazaletes (damaliy), aros para los tobillos (jalajil) o pendientes (sunuf).

Par de ojarcas o brazaletes de oro nazaríes, siglo XV
Museo Lázaro Galdiano, Madrid
Joyas como estas eran privilegio de las mujeres de las casas ricas

Detalle del otro de los brazaletes

En las zonas rurales los atuendos eran más sencillos, vistiendo con sayas gruesas (saya o yubba), sobre una camisa de algodón o durra´a) o túnicas de lana abiertas parcialmente llamadas yallabiyya -como en una de las bóvedas laterales de la Sala de los Reyes, donde un jinete que atraviesa con su lanza a su presa, viste una yallabiya, con capuchón y mangas cortas y anchas- o por completo que en su caso se llamaban silhama. Para protegerse del frío usaban un chaleco de piel de cordero, el tasmir. En los pies llevaban zuecos o qabqab, botas de piel de conejo u oveja (hirkasa) -o botas de cuero o ajfaf tanto para viajar como para la guerra- o bien sandalias (na´l). Para protegerse de los rigores del sol en el campo utilizaban sombreros de paja altos y de ala ancha conocidos como qunzu.


Las botas de cuero o ajfaf se utilizaban tanto en la guerra
como para viajar por su gran resistencia

Tanto ricos como pobres se echaban a los hombros una especie de velo llamado mi´zar o taylasan, que se enrollaba en uno o en los dos hombros. Por igual vestían una túnica de encima con mangas que llamaban yubba, pero se diferenciaban por la calidad, porque los ricos las llevaban con bordados, adornados con galones en el cuello y manga y que usaban tanto hombres como mujeres; sin embargo las clases más humildes los tenían de lana, algodón o saya.

Los hombres de alto rango se ponían sobre la camisa o qamis una blusa larga, recta y sin aberturas, de anchas mangas, la durra'as como muestra el techo de la Sala del Tribunal, donde los doctores de la ley, reunidos en aerópago, visten durra'as de vivos colores, rojo y verde, y en cuatro de ellos estos colores aparecen combinados mitad y mitad. Esta moda de vestir con dos colores es de influencia cristiana ya que se había generalizado en la Castilla gótica del siglo XIV.

Los granadinos miraban con curiosidad a los viajeros orientales ya que difería en algo del de su sus hermanos de religión; durante el siglo XIV se importaron a la Granada nazarí las modas del Magreb y África debido a la avenencias políticas. Así mismo, se fabricaban telas granadinas que causaban sorpresa entre los orientales por su perfección, como en Almería (al-Mariya) y Málaga (Malakka), donde se tejían telas con reflejos dorados o al-mawsi al-mudahhab y en Granada y Baza una clase de tejido sedoso en el que se mezclaban espléndidos colores y que se conocía como mulabbad mujattam.


En el transcurso de la segunda mitad del siglo XV apareció una nueva prenda de influencia cristiana: la marlota. Se trata de un traje de lujo o gala de vivos colores en amarillo, rojo, verde o azul, con telas ricas como el brocado, el terciopelo o el damasco y que llegaba a media pierna y a veces al tobillo; no era siempre ajustada y solía ponerse sobre el sayo, como el conservado en el Museo del Ejército en Toledo y que perteneció a Boabdil. Sin embargo, en el siglo XV, la influencia fue recíproca, ya que todo lo nazarí tuvo una gran aceptación entre los soberanos cristianos y los nobles de sus cortes. Fueron numerosos los regalos textiles que los monarcas nazaríes de este siglo hacían a sus vecinos homólogos.

En el centro de ambas imágenes, el frente y la espalda, del
atuendo que el personaje de Boabdil, en la serie de TVE Isabel,
viste en la rendición de Granada, se inspira en la marlota conservada
en el Museo del Ejército en Toledo y que perteneció al último rey nazarí

Detalle de la espalda de la marlota utilizada en la serie

Mezcla entre casco e imma que representa la evolución de este
turbante en el siglo XV, cuando se hizo más puntiagudo

Hacia esta época el turbante se renovó, por influencia del Magreb, alargándose hasta formar un gorro alto y puntiagudo, en forma de tronco de cono que sobresale de la pieza de tela que constituye el imma, como se plasma en los cinco tapices que relatan la expedición de Alfonso V de Portugal a Marruecos en 1471 y que se conservan en la colegiata de Pastrana, en Guadalajara o en las sillas bajas de la Catedral de Toledo (Tulaytula) que representa la entrada de los Reyes Católicos en Almería en 1489, donde musulmanes de alto rango y los humildes guerreros visten diversos imamas.

En definitiva, la historia del traje nazarí, esta ligado a las contingencias políticas que sus pobladores vivieron.

No hay comentarios:

Publicar un comentario