¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 23 de mayo de 2015

Cuarto Real de Santo Domingo (Yannat al-Manyara)


Al sur del Arrabal de los Alfareros, barrio que nació de la necesidad de ampliar la ciudad al sureste, se encontraban cinco huertas pertenecientes algunas a miembros de la familia real nazarí como la mayor de ellas conocida como la Yannat al-Manyara al-Kubra o Huerta Grande de la Almanjarra de la que era propietaria la reina Aixa, esposa de Muley Hacén y madre de Boabdil. Junto a esta Almanjarra Mayor se encontraba la Almanjarra Menor, propiedad del alcaide Monfarrax. 

Probablemente, el Cuarto Real de Santo Domingo, sea el
palacio nazarí más antiguo conservado, precursor de los que
se construyeron posteriormente en La Alhambra, situándolo en un
lugar destacado dentro de la arquitectura residencial hispanomusulmana
En medio de estas huertas se encontraba una torre-palacio que, a decir por las inscripciones grabadas en su interior, puedo haber sido utilizado por los monarcas nazaríes como lugar de retiro espiritual durante el Ramadán. Sin embargo muchas son las incognitas que rodean a estos muros, como que en dicha epigrafía no existe referencia a ningún monarca, por lo que también se puede suponer que pudiera pertenecer a una ilustre familia sin parentesco con la realeza. Mientras que falten datos concluyentes, parece oportuno pensar que se trata de una obra nazarí, realizada bajo el mandato de Mohammed II (1273-1302), según propuso Gómez-Moreno y posteriormente Torres Balbás.

El palacio nazarí se encuentra rodeado por un edificio del siglo XIX
que constituyó una residencia privada tras pasar de ser convento, siendo
siempre una edificación que contaba con jardín y huerto desde sus orígenes

Los tres elementos más significativos de esta obra arquitectónica sería la
qubba, una alberca frente a ella y entre ambas un pórtico que ha desaparecido

La qubba se encontraba ubicada dentro de una torre defensiva de la
muralla exterior del Arrabal de los Alfareros y su elevada posición
con respecto al terreno situado extramuro (como se puede observar
en la imagen) proporcionaba hermosas vistas sin perder intimidad
Salvo la linterna del edificio, construida en
ladrillo, el resto se compone de argamasa

Hablar del Cuarto Real de Santo Domingo es referirse a una gran torre con salón en su interior del tipo llamado qubba (cúpula), un espacio de planta cuadrada y esbeltas proporciones, cubierto por un techo no plano, relacionado más con el descanso ocasional que a una residencia permanente, al menos es lo que cabe deducir por el reducido espacio habitable. 

La estancia cuadrada eje del Cuarto Real de Santo Domingo contaba
con alhanías laterales como la de la imagen superior
Las jambas del arco de entrada al edificio
están decoradas con azulejos vidriados
en dorado, situados bajo las impostas de
mocárabes y bajo las mismas, alicatados
epigráficos con tramas geométricas

 El interior de la qubba cuenta con una planta casi cuadrada con cerca de siete metros en cada lado a la que se accede tras pasar un arco peraltado sobre impostas de mocárabes. Sus albanegas eran lisas, tan sólo decoradas por una estrella de ocho puntas con caligrafía cúfica, mientras que las interiores están cubiertas por decoración de ataurique.


El acceso está coronado por una enorme ventana geminada construida en el siglo XIX
Frente al arco de acceso a la qubba, el lado sur, cuenta con una decoración mucho más rica, contando con tres balcones abiertos en el muro, siendo el central mucho más ancho que los laterales. Este balcón central está enmarcado por un arco ciego muy esbelto, mientras que los laterales son peraltados. La decoración se completa con paños de yeserías con inscripciones cúficas, ricos alicatados y zócalos.

Frente al arco de acceso se encuenta el muro sur, representado
en esta imagen donde se pone en evidencia su rica decoración

Detalle de los alicatados de las ventanas, este pertenece
a la central y a sus semicolumnas, con tramas geométricos

Los dos paramentos laterales cuentan con tres vanos abiertos en la pared: un gran arco central flanqueado por sendos huecos adintelados en los laterales. Estos huecos adintelados han llegado  a la actualidad cegados, pero todos los estudios realizados, así como grabados del siglo XIX, aseguran que sería una suerte de armarios o alacenas cerrados por puertas, mientras que los centrales darían acceso a alhanías o alcobas.

Los armarios o alacenas laterales son adintelados
y cuentan con una decoración en la parte superior
compuesta por paños de sebka o rombos
Los cuatro paramentos o muros interiores muestran rasgos similares entre sí, contando de abajo a arriba con una franja de inscripciones cúficas primero, seguido de una linterna formada por cinco ventanas con celosías y paños de atauriques entre ellas, una faja estrecha de inscripciones en letra cursiva donde se lee la jaculatoria "Dios me basta". Finalmente un ancho registro de estrellas de ocho puntas dentro de grandes octógonos.
Detalle de la decoración superior visible en cualquiera de los
cuatro paramento que forman la qubba; la franja perimetral de
madera está tallada con arquillos lobulados

La armadura del techo, tal vez la más antigua conservada del
arte nazarí, fue realizada en madera de pino, cedro y quejigo,
muestra aún buena parte de su policromía original

Ya en el exterior, cabe destacar dos elementos: la alberca y el pórtico. Según las excavaciones arqueológicas realizadas, el recinto contaba con una alberca octogonal de 1.45 metros de lado, cuyo centro distaba poco más de ocho metros de la fachada de la qubba

La alberca octogonal apareció dispuesta cobre una plataforma con pavimento,
mientras que sus paredes y suelos estaba compuesta por cerámica sin vidriar
A finales del siglo XX apareció el trazado
del jardín original que confirmó la existencia
de un andén central y otros perimetrales que
componían un jardín dividido en dos grandes
arriates, sin aparecer vestigios de otro que
formase un crucero en el centro
Legajo que recoje la compra por parte de
los Reyes Católicos del palacio de Almanxarra
futuro Cuarto Real de Santo Domingo,
en el mismo año de la conquista de Granada
con objeto de fundar el Convento de Santa
Cruz la Real




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