Aljibe del Gato o María La Miel (asal-jiab)

Planos del aljibe del Gato cuya boca, precedida por una
pequeña sala rectangular con una ventana alta
comunicada con la calle


El aljibe del Gato o María La Miel data del siglo XIV - XV. Por sus aguas sumamente dulces se conoce como asal-jiab (aljibe de la miel). De planta rectangular -capacidad de 27 metros cúbicos-, se divide en dos tramos, el primero cubierto transversalmente con una pequeña bóveda de medio cañón con un luneto que se abre hacia la boca, mientras que el segundo, de menor altura, se cubre con una bóveda del mismo tipo pero en posición longitudinal.

La boca del aljibe, reformada modernamente, presenta un arco rebajado y dos fustes de mármol blanco con capiteles califales de acarreo. 

Hoy se encuentra en el interior del Carmen de Nuestra Señora de las Angustias, presentando un enfoscado moderno en su interior, fruto de reformas recientes para habilitarlo como pequeño museo familiar. 

Según Julio Belza en su libro "Las calles de Granada", este aljibe se encuentra envuelto en una leyenda:
Selan Almaanzur, valeroso adalid de las tropas de Muley-Hacen, por su actuación destacada en la conquista de Zahara, obtuvo como botín de guerra una bellísima mujer cristiana, María Inestrosa, quien llevada a la mansión granadina del guerrero, allí quedó prisionera, aunque no dispuesta a ceder ante los favores del militar musulmán atraído por su belleza, pero ese desdén avivaba la pasión que por ella sentía.
Mientras tanto el alférez Enrique de Saavedra, prometido de la dama, tras muchas pesquisas conoció su paradero. Entró a servir como intérprete de un rico mercader de sedas y convenientemente disfrazado entró en Granada. Sabiendo que María pasaba durante la noche por el jardín, lanzó una nota con un ramo de jazmines, dando a conocer sus intenciones. Al día siguiente tras recoger un nuevo ramo, Selan Almaanzur intentó poseerla, pero la cristiana logró zafarse y llegar al aljibe donde las flores cayeron. Enrique entró en el jardín consiguiendo llevarse a María. Se dice que los jazmines dejaron el dulzor en las aguas del aljibe.
                                     

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