Agricultura en el Reino nazarí de Granada

La base de la economía granadina era la agricultura fundamentalmente de regadío, con un amplio desarrollo de las acequias, para obtener hortalizas y frutales, aunque también existían amplias zonas de secano para la producción de trigo.

En el Reino nazarí de Granada se aplicaron desarrolladas técnicas de riego
La construcción de acequias exigía una gran  inversión económica. Artilugios como partidores, cauchiles, aliviaderos, tornas, artificios  todos, servían para el control del cauce de las acequias cuyos canales requerían de un complejo diseño, estudiando la situación del terreno -no era posible regar por encima de la acequia por una cuestión de gravedad- y la amplitud del territorio  que se  pretendía regar.
Estos tapones permiten controlar el paso del agua en los cultivos
Desarrollaron técnicas de riego, poda, injerto, abonado, conservación de cosechas (uvas pasas)..., creando una agricultura muy productiva, base del comercio interior y exterior.



En la zona de la Alpujarra el cultivo más extendido esa el moral que favorecía la industria de la seda, en la zona de Baza se cultivaba el azafrán, mientras que en las vegas del litoral se cultivaba intensamente la caña de azúcar que los hispanomulmanes consiguieron aclimatar dando lugar a una fuerte industria de extracción y refinamiento del azúcar (y que despuntaría a comienzos del siglo XX con la pérdida de las colonias españolas). Pero además de la caña, introdujeron y adaptaron otros muchos cultivos como el algodón, el arroz, los cítricos, la banana y el plátano, la sandía, la berenjena, la espinaca, etc. y extendieron muchos frutales como el cerezo, manzano, granado, membrillo, nogal, peral, almendro...

Huertas del litoral granadino, herederas de la agricultura nazarí

Esta industria agrícola se vio reflejada en la gastronomía, como en el uso de especias y plantas aromáticas que se utilizaban en abundancia en la cocina nazarí y de al-Andalus: el orégano, el perejil, el cilantro, el hinojo, el azafrán, el laurel, el tomillo, el ajo, etc. Todas ellas se cultivaban en Granada y servían para preparar multitud de platos.

Del desarrollo de la agricultura en el Reino nazarí de Granada surgieron diversas aplicaciones como en el campo de la medicina y de la higiene como Ibn Luyún, que en su Tratado de agricultura, recomienda el uso de las plantas aromáticas como el  agua de rosas para el olor de las axilas o frotarse con la parte interna de la cáscara de naranja.

Tmabién tuvo su aplicación en la cosmética dado que tanto hombres como mujeres hispanomusulmanas solían usar perfumes, hechos a base de limón, rosa, violeta, extrayendo las esencias mediante su absorción en una grasa o aceite. Como fijador del perfume se usaba el ámbar, una resina de origen animal.

En la alcaicería de Granada se podían encontrar numerosas tiendas de perfumes

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