Tendilla y la Granada nazarí: un puente entre la Alcarria y la Alhambra
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| Fuente del siglo XVI financiada por los condes de Tendilla y marqueses de Mondéjar, cuyo escudo preside el muro del que brotan sus caños |
En el corazón de la Alcarria, la villa de Tendilla parece, a primera vista, alejada de los grandes escenarios de la historia peninsular. Sin embargo, su pasado está íntimamente ligado a uno de los episodios más decisivos de la historia de España: la caída del reino nazarí de Granada y la transformación de la Alhambra en símbolo del nuevo poder cristiano.
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| Ruinas de la iglesia medieval de Ntra. Sra. Virgen de la Zarza, del siglo XII, de la que únicamente se conservan dos muros |
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| La Calle Mayor soportalada fue construida por el I Conde de Tendilla, D. Inigo López de Mendoza, quien desarrolló el avance urbanistico de la villa |
El condado de Tendilla nace en 1465, cuando el rey Enrique IV de Castilla concede el título a Íñigo López de Mendoza y Figueroa, miembro destacado de la poderosa Casa de Mendoza. Esta familia, cuyo linaje se había consolidado con figuras como Íñigo López de Mendoza, fue clave en la política castellana del siglo XV. Tendilla, junto a otras villas como Mondéjar, formaba parte de un entramado señorial que articulaba el poder de los Mendoza en Castilla. Pero sería la siguiente generación la que conectaría de forma definitiva esta pequeña villa alcarreña con el destino de Granada.
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| Restos de la Puerta de Guadalajara (siglo XV), una gran puerta de arco apuntado con torreón, destruida a finales del siglo XIX para ensanchar la carretera |
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| Ruinas de un monasterio jerónimo fundado en 1473 por el I Conde de Tendilla y su esposa, considerado una de las primeras obras del Renacimiento introducido en España por los Mendoza |
El gran protagonista de esta historia es Íñigo López de Mendoza y Quiñones, II conde de Tendilla y posteriormente I marqués de Mondéjar. Su figura encarna la transición entre dos mundos, el medieval fronterizo y el renacentista emergente. Participó activamente en la guerra contra el reino nazarí, incluyendo episodios clave como la toma de Alhama, en un golpe simbólico contra el poder granadino. Finalmente, estuvo presente en el momento culminante: la rendición de Boabdil en 1492 ante los Reyes Católicos. Como recompensa a su fidelidad y capacidad política, fue nombrado alcaide de la Alhambra y capitán general del Reino de Granada. Así, un noble nacido en Guadalajara pasaba a gobernar el corazón del antiguo poder islámico en la península.
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| La iglesia, iniciada en los siglos XVI y XVII, destaca por su ábside con contrafuertes moldurados, ventanales de doble arco y una portada del siglo XVII con columnas jónicas y frontón |
La presencia de los condes de Tendilla en la Alhambra no fue meramente simbólica. Durante más de dos siglos, su familia gestionó y protegió el complejo palatino. Instalado en el palacio de Yusuf III, el Gran Tendilla adoptó una política relativamente conciliadora con la población morisca, en contraste con posturas más radicales como la del cardenal Francisco Jiménez de Cisneros. Su enfoque contribuyó a mantener una cierta estabilidad en los primeros años tras la conquista. Además, bajo su dirección y la de sus sucesores, la Alhambra fue adaptada a las nuevas necesidades militares, especialmente con el uso de artillería. También se impulsaron labores de conservación que resultaron decisivas para que hoy podamos contemplar este monumento. Durante el reinado de Carlos I de España, la presencia de la corte en Granada y la fascinación del monarca por la ciudad dieron lugar a la construcción del Palacio de Carlos V dentro del recinto de la Alhambra, consolidando su carácter como espacio de poder.
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| El rollo o picota de Tendilla es una columna de piedra medieval y moderna que simbolizaba la jurisdicción del lugar y se usaba como lugar de justicia pública y escarmiento |
Mientras tanto, la villa de Tendilla vivía su época de mayor prosperidad bajo el señorío de los Mendoza. Su famosa feria de San Matías se convirtió en una de las más importantes de Castilla, y su urbanismo —especialmente la Calle Mayor porticada— refleja aún hoy ese pasado de dinamismo económico. Sin embargo, la progresiva fijación de la familia en Granada provocó un lento declive de la villa. Tendilla pasó de ser un centro activo a quedar en segundo plano dentro de los intereses de sus señores.
La vinculación entre los Tendilla y la Alhambra se mantuvo hasta el siglo XVIII. Todo cambió con la Guerra de Sucesión Española, cuando el XII conde apoyó al archiduque Carlos frente a Felipe V. La derrota austracista supuso la pérdida de cargos, bienes y prestigio. En 1718, la familia fue desposeída de la alcaidía de la Alhambra y de su residencia en el palacio de Yusuf III. Con ello se cerraba un capítulo de más de dos siglos en el que el nombre de Tendilla había estado unido inseparablemente al destino del monumento nazarí.
Hoy, pasear por Tendilla y recorrer la Alhambra es, en cierto modo, recorrer dos extremos de una misma historia. Una historia de frontera, de poder, de adaptación cultural y de transición entre civilizaciones.
El vínculo entre esta villa alcarreña y la Granada nazarí no es solo una curiosidad histórica: es un testimonio de cómo los hilos del pasado conectan lugares aparentemente distantes, tejiendo una memoria común que aún perdura en la piedra, en los nombres y en la identidad de España.
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| Vista del pueblo alcarreño de Tendilla |













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