La Granada nazarí bajo el Palacio de los Vargas
Hay edificios de Granada que cuentan su historia por lo que vemos. Y otros, quizá más fascinantes, por lo que esconden bajo sus muros.
![]() |
| Su exterior presenta buena fábrica de cajones encintados de ladrillo, rejería de forja, portada almohadillada de piedra y una elegante galería arqueada en el cuerpo superior |
El actual Palacio de los Vargas, situado en el corazón de la ciudad, es uno de esos lugares donde las distintas etapas de la historia de Granada se superponen literalmente unas sobre otras. El edificio que hoy conocemos tiene su origen en el siglo XVI, cuando fue construido como Palacio de los Salazar, pero sus cimientos guardan una historia mucho más antigua.
![]() |
| Fachada del Palacio de los Vargas |
![]() |
| Planta del Palacio de los Vargas y lugares donde se ha intervenido arqueológicamente |
Las investigaciones arqueológicas realizadas entre 2020 y 2024 por Eusebio José Alegre Paricio y María Martínez Rodríguez han permitido descubrir bajo el palacio los restos de tres antiguas casas palaciegas de época nazarí. Y, bajo estas, todavía aparecen estructuras de cronología tardo-romana, demostrando hasta qué punto este espacio de Granada ha permanecido ocupado y transformado a lo largo de los siglos.
Las viviendas nazaríes estaban organizadas en torno a espacios domésticos característicos de la arquitectura medieval granadina. Aunque las construcciones fueron muy alteradas por las reformas posteriores, todavía se conservan elementos como suelos de yeso, alhanías con paredes estucadas, pavimentos en almagra, letrinas, restos de patios y estructuras relacionadas con fuentes. No son simplemente restos aislados. Formaban parte de una organización urbana mucho más amplia y permiten imaginar cómo era este sector de Granada antes de la conquista de 1492.
![]() |
| Obras de acondicionamiento del edificio en octubre de 2026 |
Cada nueva construcción no hizo desaparecer completamente la ciudad anterior. En muchos casos, la transformó, reutilizó sus estructuras y se adaptó a ellas. Por eso podemos hablar de una auténtica ciudad estratificada, en la que la Granada actual conserva, muchas veces de forma invisible, las huellas de las ciudades que la precedieron.
![]() |
| Escudo nobiliario en la fachada |
Con la llegada del siglo XVI, el paisaje urbano cambió profundamente. Sobre aquella trama medieval se levantó el Palacio de los Salazar, antecedente del actual Palacio de los Vargas. El nuevo edificio respondía a las necesidades, gustos y formas de vida de las élites de la Granada posterior a la conquista. Pero su construcción no supuso comenzar desde cero: se apoyó sobre una parcela que llevaba siglos formando parte de la ciudad.
A lo largo del tiempo, el palacio siguió transformándose. El patio central, la escalera monumental, la entrada principal o los accesos a las caballerizas fueron modificándose y adaptándose a las necesidades de cada época y de sus diferentes propietarios. El resultado es un edificio que no pertenece exclusivamente a un momento histórico. Es, más bien, el resultado de una larga acumulación de transformaciones.
El caso del Palacio de los Vargas resulta especialmente interesante porque permite comprender una de las características fundamentales del urbanismo histórico de Granada: la ciudad no desaparece cuando cambia de época; se transforma sobre sí misma.
Bajo el palacio del siglo XVI encontramos casas nazaríes. Bajo ellas, estructuras de época tardo-romana. Y sobre todo ello se encuentra la ciudad contemporánea. Son capas sucesivas que han ido dejando su huella en un mismo espacio.
Por eso, cuando caminamos hoy por Granada, muchas veces estamos recorriendo una ciudad que tiene varios siglos de historia bajo nuestros pies. Calles, edificios y parcelas actuales pueden conservar la memoria de antiguas viviendas, palacios, baños, talleres o espacios domésticos que desaparecieron hace siglos.
Y quizá esa sea una de las mayores riquezas del patrimonio granadino: descubrir que, detrás de un edificio aparentemente renacentista, puede seguir latiendo la memoria de la Granada nazarí.








Comentarios
Publicar un comentario