Torre Quebrada



La Torre Quebrada, situada en la cortina oriental
de la Alhambra, debe su nombre al hundimiento de
1838 que abrió una gran hendidura en su lienzo
occidental, destruyó su escalera original y
obligó a acceder a ella desde la
Torre del Homenaje

En el centro de la cortina oriental de la fortificación de la Alhambra se alza la conocida como Torre Quebrada, una construcción cuyo nombre —moderno— nace de una herida visible durante casi dos siglos.

En 1838 se produjo el hundimiento de su parte alta, que abrió una profunda hendidura en el lienzo occidental y destruyó la escalera interior. Esa grieta marcó tanto su imagen que terminó dándole nombre. Desde entonces, y debido a la pérdida de su acceso original, hoy se penetra en la torre a través de la cercana Torre del Homenaje.

Como muchas torres nazaríes, la Torre Quebrada es maciza hasta la altura de la muralla. A partir de ese nivel se organiza en dos pisos, cada uno con cinco estancias alineadas. Las dos habitaciones de los extremos son más largas, mientras que las tres centrales dejan un espacio libre hacia la plaza de armas, a modo de corredor, lo que reduce su profundidad.

Las cubiertas muestran soluciones constructivas variadas y eficaces:
  • Las estancias principales se cubren con bóvedas de aristas, al modo romano, formadas por el cruce de dos bóvedas de cañón.
  • Las restantes presentan cañones escarzanos realizados con ladrillos colocados al través, una técnica que demuestra el dominio constructivo nazarí.

En la imagen se puede observar la rotura de la estructura 

De las puertas originales, solo una conserva el arco escarzano. En la planta alta, la iluminación se resuelve mediante saeteras abocinadas, estrechas al exterior y más amplias hacia el interior, diseñadas tanto para dejar pasar la luz como para facilitar la defensa.

El derrumbe afectó casi por completo al lienzo de poniente, precisamente donde debió situarse la antigua escalera. Los estudios apuntan a que ya en el siglo XIV esa zona habría necesitado reparaciones, prueba de que la torre experimentó distintas fases constructivas y restauraciones a lo largo de su historia.

En el siglo XX volvió a intervenirse bajo la dirección del arquitecto Leopoldo Torres Balbás (aunque tradicionalmente se menciona al arquitecto Cendoya en las obras de consolidación), dentro de las campañas de recuperación y conservación del conjunto monumental.

La Torre Quebrada no solo forma parte del sistema defensivo de la Alhambra: es también testimonio de los daños del tiempo, de las transformaciones históricas y de los esfuerzos por conservar el legado nazarí. Su nombre recuerda una fractura, pero su permanencia simboliza, sobre todo, la resistencia de la arquitectura medieval granadina.

El derrumbe arrasó casi por completo el lienzo
occidental, donde se situaba la antigua escalera, una
 zona que ya había requerido reparaciones en el
siglo XIV, evidenciando las distintas fases
constructivas y restauraciones de la torre
a lo largo del tiempo






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