¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 25 de mayo de 2013

Pasatiempos ecuestres nazaríes

Pintura de la Sala de los Reyes, representando a un caballero nazarí
atravesando con una lanza a un caballero cristiano bajo la mirada de
una dama suplicante seguida por la doncella con un peine.


Desde que los jinetes magrebíes (especialmente los de Ifriquilla o Túnez), llegaron a al-Andalus y adiestraron caballos andaluces con sus métodos, comenzó la moda de las carreras de caballos.  Estas carreras se celebraban  en Granada a la orilla del río Darro (Haddarro) hasta su unión con el río Genil (Senil) montados a jineta, como se hacía en batalla. Continuando con esta herencia, los nazaríes lo convirtieron en su pasatiempo favorito, unos como jinetes consumados y conocedores de las capas equinas y otros asistiendo a las carreras asiduamente.

Piezas ecuestres nazaríes, Museo
Arqueológico Nacional, Madrid

La tabla era un juego al aire libre en el que competían los jinetes lanzando palos sobre un blanco de madera, lo que servía de práctica para los torneos a campo cerrado que desde el siglo XIV tuvo muchos seguidores, como Mohammed V, frecuentando las palestras y midiéndose con lanzas cortas a los más diestros caballeros. Protegidos con broqueles o adargas se ejercitaban practicando este juego, con bohordos o cañas de la longitud de las alabardas con el primer tramo relleno de arena o yeso para hacerlas pesadas, y así se acostumbraban para no temer a las lanzas durante el combate real.

Otro juego ecuestre en el que los nazaríes medían su destreza era el juego de las cañas, “divididos en dos cuadrillas, comenzaron los unos a acometer a los contrarios con largas cañas –los bohordos, de seis palmos-; otros, simulando una huida, cubríanse la espalda con adargas y broqueles persiguiendo a otros a su vez, y todos ellos montados a la jineta en corceles tan vivos, tan veloces, tan dóciles al freno, que no creo que tengan rival. El juego es bastante peligroso, pero con este simulacro de batalla se acostumbraban los caballeros a no temer las lanzas de veras en la guerra de veras. Después con cañas cortas, a modo de flechas, y a todo correr de los caballos, hicieron tiros tan certeros como si las dispararan con ballesta o lombarda.” (descripción de Gerónimo Münzer).

Las justas ecuestres se celebraban en las plazas publicas de Granada, sobre todas, en Bibarrambla, en la Puerta de los Ladrilleros, y en la explanada llamada la Tabla, no lejos de la Puerta de los Aljibes (hoy Torre de los Siete Suelos de la Alhambra), en que la competencia dificilísima de los jinetes entusiasmaba al pueblo, como el duelo entre dos caballeros cristianos, Diego Fernández de Córdoba y Alonso de Aguilar, que en 1470 y bajo el reinado de Muley Hacen.

Desafío de Don Alonso de Aguilar en la Sabica según un cuadro
de Isidoro Marín

(en el Mercado de la Seda, junto a Bibarrambla) “Era el mismo sitio donde los caballeros moros solían cabalgar y competir en torneos para ganar la atención de las damas; donde se aglomeraba el populacho y los niños se montaban a hombros de sus padres, tíos o hermanos mayores para alentar a sus favoritos; donde las silbatinas saludaban la entrada de los que desfilaban en armaduras de caballeros por el solo hecho de ser súbditos del sultán. Cuando resultaba evidente que un hombre había dejado ganar a un miembro de la corte de diferencia hacia el rey o, lo que era igualmente probable, porque le habían prometido una bolsa llena de dinares de oro, los ciudadanos de Gharnata se burlaban de él a voz en cuello. Era un pueblo famoso por su mentalidad independiente, su agudo ingenio y su resistencia a reconocer la autoridad de sus superiores.”

“A la sombra del granado” Tariq Alí 1992 ISBN: 84-350-1619-6

Estribos nazaríes del siglo XV
Museo Arqueológico Provincial de Granada

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