¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 17 de mayo de 2014

Las cartas de los reyes nazaríes

Escena de la serie "Isabel" de TVE, donde Boabdil lee una carta
redactada por su tío "El Zagal" desde la Alhambra.

Para la redacción de cartas y extensos documentos entre el reino nazarí de Granada y Castilla (Kastalla) se usaban dos lenguas: árabe clásico o ´arabiyya fusjá y castellano. En estos documentos estatales se utilizaba una clase de pergamino fino y flexible procedente de la piel de ternera recién nacida, muy resistente a la humedad y que permitía que el paso del tiempo no deteriorara el color de la tinta.

En la correspondencia del monarca nazarí se utilizaba con frecuencia folios de color rojo y tinta dorada que se obtenía con láminas de oro disueltas en ácido de limón, goma arábiga y azafrán, resultando una tinta tan densa que la escritura se convertía en un trabajo muy laborioso por el exceso de relieve de las letras, por lo que una vez finalizada la redacción, la carta era limada para conseguir una superficie lisa.

La correspondencia personal del rey, estas cartas oficiales de pláceme o cortesía, de agradecimiento, felicitación o condolencia, estaban escritas por una sola cara, con una caligrafía elegante y cuidadísima, utilizando un ornamento estilístico y una tipología ya preestablecido en el protocolo real.

Estos documentos se redactaban en la Cancillería nazarí o Díwán al-Insa. Los escribanos o katib debían tener una bella caligrafía árabe y tener conocimiento de recursos estilísticos literarios como la prosa rimada ya que  incluso en la correspondencia privada del rey se utilizaba este estilo.

Estas misivas debían de contar con un sello de validez legal o ´aláma, consistente en "la Gáliba" o Lá Galib illa Allah, lema de la dinastía nazarí traducido por "Solo Dios es Vencedor". A continuación, un largo y recargado destinatario para ensalzar el nombre del receptor de la carta, para seguir con el Basmala -Bismillah ir-Rahmán ir-Rahím, que se traduce como "en el nombre de Dios". Posteriormente saludos sobre el Profeta, su familia y allegados antes de comenzar el cuerpo de la carta, redactado también de manera elegante y recargada. Por último se incluía el lugar donde se redactaba y la fecha de la carta para finalizar por el kátib al-Alama o  Canciller del Sello con el Sahha Hadha, autentificando que la carta fue escrita.

Para terminar, he aquí un ejemplo epistolar entre Boabdil y la reina Isabel de Castilla, agradeciendo su apoyo en la guerra civil que sufrió Granada entre "el Zagal" y Boabdil:

A la reina excelsa, magnífica, noble. honrada, famosa, grande, liberal, excelente, benefactora, ilustre, encumbrada, muy honorable y esclarecida princesa de reyes y la más grande y noble entre ellos, la princesa, la reina Doña Isabel ¡Quiera Dios otorgarle sus beneficios y acrecentar su bien y prosperidad!
En el nombre de Dios, clemente y misericordioso.
Dios salve a nuestro Señor y Profeta Mahoma, a su familia y compañeros, y les dé la salutación más cumplida. A aquel Estado a quien se debe y es necesario honrar, el más famoso por sus hechos memorables y vistudes, el más caritativo y liberal.
A la alta reina, la magnífica, la noble, la honrada, la esclarecida, la grande, la liberal, la excelente, la benefactorra, la ilustre, la princesa de sultanes y la más grande y noble entre ellos, la reina Doña Isabel.
¡Quiera Dios mostrarse propicio a Su Alteza y acrecentar Su Majestad!
Saluda a vuestro alto y próspero Estado, el que tiene en mayor estima vuestro poder y elevado rango el de más grande afecto y amor a vuestro imperio, el siervo de Dios rey de los musulmanes, Mohammed al.Galib bil Lah, hijo de nuestro señor rey de los musulmanes Abu Hasan, hijo del rey de los musulmanes Abu  Nasr Dios le proteja y fortifique con su auxilio, con salutación sincera, afectuosa y cumplida correspondiendo a la de Vuestra Alteza.
Escribimos esta carta a Vuestra Alteza desde nuestra casa en la Alcazaba de Granada. ¡Quiera Dios guardarla en el más completo bien y prosperidad más grande! ¡Alabado sea Dios! ¡Que os conceda el honor de velar por vuestro imperio! ¡Y el elogio más cumplido! ¡Que ayude a Vuestra Alteza y Excelencia!
Después de esto, Dios haga duradera vuestra dignidad, que llegó a nosotros vuestra honrada carta con vuestra expresión de sinceridad, y la más importante noticia que nos brinda, es que gozáis de salud y bienestar pues así no nos falta vuestra vida, ni es arrasada para nosotros vuestra casa. También han llegado a nuestro poder vuestros beneficios y mercedes con vuestro caballero Guzmán y juntamente mis servidores y caballeros guárdelos Dios, y los aceptamos y agradecemos muchísimo, como se debe a vuestro real Estado pues conocemos que con nosotros están príncipes de reyes que se preocupan de nuestras cosas y atienden a toda nuestra situación.
Y nosotros oh príncipes de reyes, estamos siempre a vuestro servicio, nuestro pueblo y nuestras vidas se sacrificarán en vuestro honor, y no cesarán de serviros a no ser por la muerte.
Hacemos saber esto a Vuestra Alteza con toda sinceridad y ojalá sea posible a vuestro real Estado que no nos sean retiradas vuestras prebendas y beneficios porque no tenemos después de Dios otro auxilio que vuestra casa y vuestro real Estado. Para sostenernos en esta ciudad oh príncipes de reyes, necesitamos muchas cosas y no tenemos de donde nos venga un dirham ni cosa alguna útil, como no sea de vuestra casa y de vuestro real Estado. ¡Quiera Dios que vuestro Real Estado no cese de ampararnos, ni nos olvide! ¡Dios haga durable Vuestra Alteza y real Estado!
La salutación honrada en correspondencia a la de Vuestra Alteza.
Dios os conceda sus dones y bendición.

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