¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

domingo, 12 de julio de 2015

Genealogías: Banu Sarray (Los Abencerrajes)

Esta obra de Mariano Fortuny, titulada "La Matanza de los Abencerrajes" y
conservada en el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona, se
encuentra inacabada y cuya temática se hace eco de la leyenda nazarí

Abencerrajes es el nombre con el que los castellanos llamaban a un linaje nobiliario granadino muy destacado: los Banu Sarray (que literalmente significa "hijos del talabartero", es decir, el que hace sillas de montar). Esta familia demostraría a la historia ser valerosos guerreros, defendiendo como alcaldes de distrito las fronteras del reino nazarí frente a los cristianos.

Los Abencerrajes no fueron bien vistos por los cronistas hispanomusulmanes por los constantes pactos e intrigas con los cristiano, así como por el apoyo a reyes considerados como usurpadores del trono nazarí. Así mismo, aunque su rango era alto entre los bereberes, nunca podían ser considerados iguales a las familias aristocráticas de origen árabe.

Aunque no se ha confirmado, su origen eran bereberes del Atlas y se instalaron en la Península Ibérica con la llegada de las tropas norteafricanas de Musa, según fuentes moriscas y castellanas. Aunque ya hubo Abencerrajes destacados en la corte califal de al-Ándalus (Abu Abd Allah Mohammed ibn al-Sarray, poeta del siglo XI), realmente su relevancia surge durante el Reino de Granada. En el siglo XIII, durante el reinado de Mohammed II dos miembros del linaje de los Banu Sarray toman relevancia en la sociedad granadina. Uno de ellos fue el sabio y gramático Abu-l-Husayn inb al-Sarray, natural de Pechina en Almería, maestro del poeta y escritor al-Awsi, mientras que el segundo, el alfaquí de la mezquita aljama de Granada, Abd Allah Mohammed ibn a-Sarray, místico y filántropo. Posteriormente, durante el siglo XIV, los abencerrajes ejercieron funciones administrativas al servicio de algunos reyes nazaríes según los indicios existentes: Abu Isaac Ibrahim ibn Abi Abd Allah Mohammed ibn al-Sarray (alcalde de la alcazaba de Ronda y jefe del distrito militar) quien participara en la Batalla del Salado.

Restos arqueológicos en la Alhambra de lo que se conoce como
Palacio de los Abencerrajes

En los albores del siglo XV se tiene noticia del primer Abencerraje que interviene en política: Abu Abd Allah Mohammed ibn Ibrahim ibn al-Sarray, médico del maristán de Granada y botánico, autor de obras muy apreciadas en su época y que hoy han desaparecido lamentablemente. Este personaje desarrolló fue un reaccionario ante el gobierno de Mohammed VII, lo que le valió una orden de detención que no se llevó a cabo ya que huyó a la corte meriní en Fez a tiempo. 

A partir de este momento, la familia de los Abencerrajes empiezan a actuar como una facción influyente en la política de Granada, participando activamente presionando en las decisiones de los reyes nazaríes, siendo capaces incluso de deponerlos o alzarlos. Por este motivo fueron enemigos acérrimos de otro clan, los Banu Bannigas, descendientes de un esclavo cristiano, Ridwan Bannigasque llego a convertirse en hayib de Mohammed IV.

Según cuentan, fueron Abencerrajes quienes dieron la noticia a Yusuf III en el castillo de Salobreña de que su captor y hermano,  Mohammed VII había muerto, rescatándole y prestándole obediencia. Yusuf III casó a su hija Zaida con su hayib, el líder de los Abencerrajes Abu-l-Surur Mufarriy ben Sarray.

A la muerte de Yusuf III en 1417, le sucede en el trono su hijo, Mohammed VIII cuando aún era menor de edad, por lo que su hayib Ali al-Amin Banigas ejercería la regencia con autoritarismo. En 1419, los jefes de los distritos militares de Guadix e Illora, del linaje de los Abencerraje, molestos por esta dictadura se rebelaron prestando apoyo a Mohammed ibn Nasr al Aysar, príncipe nazarí nieto de Mohammed V. La facción secesionista triunfó, y al Aysar sería coronado con el nombre de Mohammed IX "El Zurdo", quien designo a Abu l-Hayyay Yusuf ibn al-Sarray, nuevo hayib y tomando como esposa a Zahar ar-Riyad, hija del ya mencionado Abu-l-Surur Mufarriy ben Sarray, (del clan Abencerraje) y de Zaida, hija de Yusuf III.

De este modo la sangre abencerraje vuelve a mezclarse con la nazarí transmitiéndola a su descendencia. 
Árbol genealógico que muestra el entronque
de la familia real Nazarí y la familia
aristocrática de los Abencerrajes

Sin embargo, en torno a 1425, Mohammed IX fue depuesto nuevamente por su opositor Mohammed VIII y se ve obligado a exiliarse en la corte de los Abu Faris el Hafsi en Túnez. Mientras, los Abencerrajes se mantienen ocultos en Granada hasta que el rey repuesto en el trono decide amnistiarles. 

Yusuf ibn al-Sarray y treinta de sus caballeros deciden expatriarse y pasar a tierras de Castilla buscando el apoyo de Juan II para que Mohammed IX recupere la corona de Granada. Se dirigienron a Lorca, donde el regidor de la ciudad, Lope Alfonso, mantenía relaciones amistosas con el líder abencerraje. El rey castellano del recibió en Illescas ofreciendo su apoyo a la causa, mandando a don Lope Alfonso que acompañara a Yusuf ibn al-Sarray a Túnez y que pidiera a Avu Farís que se sumara a la causa prestando hombres, armas y dinero al depuesto rey. A su regreso desembarcaron en Vera con todo el contingente y derrotaron cerca de Guadix a las tropas de Mohammed VIII quien fue nuevamente encarcelado en el castillo de Salobreña. junto con Alí, su hermano y en marzo de 1431 ejecutados en las mazmorras por orden del rey, su primo.

Yusuf ibn al-Sarray volverá a ocupar el cargo de hayib pero la situación vuelve a desestabilizarse por nuevas rebeliones de la facción legistimista, que buscó como alternativa al príncipe Ibn al-Mawl, apoyada por Castilla en esta ocasión. Cuando Yusuf ibn al-Sarray iba al frente de las tropas que pretendían combatir a los sublevados en la vega de Loja en 1431, en lo que se conoce como la Batalla de La Higueruela, recibe un golpe de lanza que le hiere de muerte.

En ese mismo año de 1431 muchos de los componentes de la familia de los Abencerrajes y Mohammed IX, viéndose inseguro y escaso de apoyos abandona por segunda vez la Alhambra acompañado por los más destacados personajes del partido abencerraje buscando refugio en Almería y Málaga, dejando Granada a merced de Yusuf IV, nieto de Mohammed VI, el rey Bermejo.

El reinado de Yusuf IV no duraría más que unos meses; el nuevo monarca había aceptado unas duras condiciones de parias por parte de sus aliados de Castilla que el pueblo y la aristocracia no estaban dispuestos a asumir, por lo que a finales de abril de 1432 se sucede una revuelta en Granada promovida por varias familias coaligadas con los Abencerrajes. De este modo Mohammed IX toma por tercera vez el trono y nombra jefe de gobierno a Ibrahin ibn Abd al-Barr, esposo de una abencerraje y suegro de dos miembros destacados de esta noble familia. Los treces años que duró este tercer gobierno fueron fructíferos para la familia Abencerraje, desempeñando visiratos en el gobierno central de la nación, arraeces en destacamentos del ejército y alcaides de distintas e importantes ciudades del reino de Granada como Mohammed Abd al-Barr, hermano del hayib, muerto el 28 de julio de 1438 en los campos de Castril mientras comandaba las tropas nazaríes que combatían a las fuerzas del Adelantado de Cazorla, Rodrigo de Perea o alfaquíes como Abu-l-Qasim ben al-Sarray, hijo del fallecido hayib Yusuf ibn al-Sarray. Mohammed IX sería depuesto por su sobrino Yusuf V y los Abencerrajes volvieron a perder su ventajosa situación hasta que Juan II de Castilla mantenía en su corte a un nuevo aspirante al trono de Granada, Ismail (hijo de Mohammed VI), quien se haría con el reino nazarí gracias al alcaide de Guadix -de la familia abencerraje- cuando algunos de los Abencerrajes que estaban en Castilla (Montefrío), cruzaron la frontera en 1445 acompañando al futuro Ismail III, que no duraría en el trono más de un año al ser nuevamente depuesto por Mohammed IX apoyado por los Abencerrajes.

En su cuarto reinado, Mohammed IX se aseguró de la sucesión del trono nombrando heredero a su yerno, un hijo de Mohammed VIII al que él mismo había destronado, que reinaría bajo el nombre de Mohammed X. Sin embargo el país que le entragará acababa de caer en una gran derrota en la llamada Batalla de los Alporchones en 1452 y con un opositor a su poder llamado Abu Nasr Saad, padre de Muley Hacén.

Esta facción opositora contaría con el poder de los Abencerrajes. quien alza al poder a Abu Nasr Saad quien eliminará a Mohammed X. De hecho nombra hayib a Abu-l-Surur ibn Abi Nasr ibn Abí-l-Surur Mufarriy, caudillo del clan abencerraje. En ese momento histórico numerosos Abencerrajes ocupan cargos importantes en la corte nazarí: Yusuf ben al-Sarray será ministro, Abu-l-Hayyay Yusuf jefe del ejército, etc. Sin embargo las relaciones se enfriarán cuando los Abencerrajes son acusados de malversación por parte del monarca, un rey que se entromete cada vez más en los asuntos de Estado.

Saad, consciente de ello llamó a su presencia a su hayib Abu-l-Surur ibn Abi Nasr ibn Abí-l-Surur Mufarriy y a Yusuf ben al-Sarray a quienes les ejecutó de inmediato en julio de 1462. Los abencerrajes abandonaron Granada dirigiendose a Illora junto a su candidato al trono, Muley Hacén.

En 1463 les llegó la oportunidad, cuando los granadinos, deseosos de un monarca joven y energético que mantuviera a raya a los enemigos del Islam (pues Archidona y Gibraltar habían caído en poder de los cristianos), favorecieron la rebelión de los abencerrajes y apoyaron al nuevo candidato que destituyó a su padre en 1464.

Ibrahim ibn al-As´ar (Aben Hamet para los castellanos) fue elegido nuevo caudillo del clan abencerraje, así como nuevo hayib de Muley Hacén quien se había desposado con Aixa, hija de Mohammed IX, protector de los intereses de los Abencerrajes y que a su muerte, su hija recibió el respeto, simpatía y cariño que el clan tuvo a su padre.

Así cuando surgieron las fricciones en el matrimonio real, los Abencerrajes, encabezados por Yusuf Ibn Kumasa (Aben Comixa de los castellanos), apoyó a Aixa y a su hijo,el futuro Boabdil, ayudándoles a escapar y protegerse en Guadix al amparo de su alcalde, miembro abencerraje también.

Imagen de la Sala de los Abencerrajes en la Alhambra
de Granada, donde según la leyenda, numerosos miembros
de la familia Abencerraje fueron ajusticiados por los
monarcas nazaríes -unos acusan a Saad, otros a
  Muley Hacén y otros a Boabdil- leyendas recogidas
por Pérez de Hita o François Auguste de Chateaubriand

Cuando Boabdil consiguió coronarse rey de Granada, los Abencerrajes se agruparon alrededor del joven monarca, bajo el nuevo visir Abu-l-Hayyay Yusuf ibn Ibrahim ibn Abd al-Barr, ejerciendo durante los diez años anteriores a la conquista de los Reyes Católicos funciones de gobierno e interviniendo en los últimos combates entre hispanomusulmanes y cristianos. También un Abencerraje, alguacil mayor de Granada llamado Yusuf Ibn Kumasa, negoció con Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos, la entrega de la ciudad y sus capitulaciones particulares, reconociéndoles la propiedad de sus bienes inmuebles tanto urbanos como rústicos, así como 10.000 castellanos de oro, así como las pertenencias territoriales de Quempe con sus alquerías, salinas y rentas, las tahas de Lecrín y Lanjarón, y las salinas del campo de Dalías, así como varias alquerías en las Alpujarras al resto de miembros del clan.

Tras la conquista de Granada, los Abencerrajes más privilegiados abandonaron la capital nazarí, y tras vender sus bienes y tierras que allí tenían, se trasladaron a sus posesiones en la Alpujarra. Pero allí no vieron futuro por los incumplimientos en lo pactado con el rey Fernando y optaron por abandonar la península casi en masa, en marzo de 1493, para emigrar al norte de África, la mayoría a Túnez, fundando una colonia frente a las ruinas de Cartago.

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