El núcleo urbano nazarí de Granada


En el siglo XIII, la Granada nazarí era un conjunto urbano y amurallado de 78 hectáreas, resultado de un largo proceso histórico que comenzó en época romana, extendiéndose a los dos lados del río Darro. Las raíces toponímicas de la capital se encuentran en la ciudad zirí de Medina Garnata cuyo significado de este termino está en discusión entre el Gar-anat árabe o "colina de peregrinos y el granatum latino o "granado".

En el siglo XI, la capital del reino zirí se reubicó, desplazándose de Medina Elvira a la colina de la Alcazaba Antigua o Alcazaba Qadima, pero constituido el reino nazarí la capitalidad de Granada se consolida, aumenta su población, extendiéndose necesariamente la ciudad hacia el llano. Tras una primera reparación de las fortificaciones existentes, debió seguir una ampliación que afectó sobre todo a los sectores oeste y sur de la ciudad. Sobre la parte más elevada, lo que actualmente se conoce como Albaicín, se sitúa el antiguo asentamiento. La dinastía siguiente, la nazarí (1238 - 1492), mantiene y engrandece aún más la capital granadina.

Casas blancas coronadas de tejados rojizos, manchas verdes de los íntimos
jardines de las almunias (actuales cármenes), baños y aljibes, fuentes y
mezquitas con sus alminares (sobre muchas se levantan las actuales iglesias)
serán los elementos más característicos presentes en
el urbanismo hispanomusulmán
Con el paso del tiempo, se cerca un nuevo recinto amurallado de 173 hectáreas que albergaba en su interior diversas limitaciones cercadas formando barrios, arrabales y la ciudad palatina hasta llegar a finales del siglo XV, con una población superior a los 70.000 habitantes, lo que la convertiría en la ciudad más poblada de la Península y una de las mayores de Europa. El coste de la vida en Granada era elevado y los impuestos altísimos.

Como muestra de la defensa de la intimidad de la que
hacían gala los hispanomusulmanes, las puertas de las
fachadas de las casas se proyectan de forma que no se
encuentran justo una frente a otra, concibiéndose la
casa hacia el interior, de ahí la austeridad de las
fachadas y los escasos vanos y ventanas

El mencionado río Darro dividía la Medina de Granada o Madinat Garnata en dos partes desiguales: la mayor al norte del cauce, con la Mezquita Aljama y la Alcaicería, y la menor al sur. Los arrabales granadinos contaban en su interior con diferentes barrios de desigual medida, algunos tan reducidos que sólo contaban con una calle, otros como el Albaicín se convirtieron suburbios populosos separados por cercas y puertas con la finalidad de defender el orden en caso de revueltas populares o como medida de seguridad nocturna.

La división de arrabales y barrios hacía que las principales vías de cada sector fuesen autónomas entre sí, aunque a veces se comunicaban entre sí permitiendo realizar recorridos de mas de un kilómetro y medio. Dentro del laberíntico urbanismo de la ciudad musulmana, existía una jerarquización de calles; las principales eran más amplias y transitadas por una gran cantidad de gente que avanzaban a gran velocidad rodeados por una gran actividad comercial, aunque no formasen zocos bien protegidos donde abundaba mercancias de excelente calidad.

Fotografía de la actual calle de la Calderería, popularmente
conocida como "calle de las teterías" por los numerosos negocios
de este tipo que se desarrollan en ella. Los vocablos árabes zanaqa y
zuqaq suelen traducirse por callejuela o callejón (como este de la foto),
aunque en época hispanomusulmana sirvió para denominar a las calles.

Las principales vías se iniciaban en las principales puertas de las murallas y terminaban en alguna plaza o encrucijada o enlazaban directamente con otras puertas. En la Granada nazarí, el final de la calle Elvira (principal vía de acceso) y la placeta de Cuchilleros, unidos mediante el puente del baño de la Corona, formaba el centro de la medina, y a su vez esta calle continuaba con la calle de los Molinos, cruzando la urbe de noroeste a sureste. De norte a oeste, se podía recorrer la ciudad con un desnivel de 110 metros desde la Puerta de Fajalauza hasta Bibarrambla, cruzando la Puerta de las Pesas, la Calderería y el Zacatín.

Vista aérea de la ciudad de Granada, señalando los dos ejes principales de la
antigua medina: en rojo el eje noroeste-sureste y en color verde el eje este-oeste

Las calles de la Granada nazarí, muchas de las cuales aún conservan su trazado original, recuerdan a las existentes en otras urbes islámicas, guardando las mismas peculiaridades tales como su estrechez, serpenteos y quiebros, incluso llegando a carecer de salida. Las casas no eran solidad y el yeso y la madera que se empleaba en la construcción resultaban caras. Las calles resultaban fatigosas recorrerlas por sus desniveles y cuestas.

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