Espacio del mes: Torre de la Pólvora

Es una de las 22 torres de las más
de 30 que antiguamente cercaban
la colina de la Sabika

Saliendo desde la Torre de la Vela llegamos a la Torre de la Pólvora, espacio del mes de Julio que no siempre tenemos la oportunidad de visitar por tener restringido el acceso al público. Este pequeño torreón medieval islámico, más pequeño que el resto de torres de La Alhambra pero de alto valor estratégico, forma parte del sistema defensivo nazarí de la Alcazaba está situado en el extremo noreste y ligeramente avanzado en relación con la muralla lo que le confería una situación privilegiada para controlar a los atacantes que accedían por la vaguada situada a sus pies (actualmente la Cuesta de Gomérez), además de vigilar el acceso original a la Alcazaba de la Alhambra desde la Puerta de las Armas: el visitante podía dejar su cabalgadura en las Caballerizas contiguas a la Puerta de las Armas, pasar un estrecho camino con tramos escalonados y acodados bajo la amenaza de la Torre de la Vela. Este complejo sistema de murallas que rodeaba Granada, dejaba a La Alhambra fuera del recinto de la ciudad, como si temiera más a los habitantes de Granada que a los enemigos venidos del exterior.

La Torre de la Pólvora fue construida
en el siglo XIII por Mohammed I
(1237-1273)

La Torre de la Pólvora está
hoy muy desvirtuada
En este complejo programa defensivo debió de ejercer un importante papel de control que trasciende la etapa medieval y continúa e incluso incrementa su importancia en época cristiana. Esta torre, además de servir de vigilancia, era el primitivo acceso al adarve o pasillo sobre la barbacana meridional. Esta zona ha sido muy modificada al ahuecar la torre para hacer la puerta de paso en época de Felipe IV (1621-1665). Es muy significativo que haya mantenido este nombre en el tiempo, a pesar que los documentos del siglo XVI la nombran como torre de Cristóbal del Salto o también Torre de la Guardia.

La Torre de la Pólvora tenía la función
de vigilar el extremo sur de la fortaleza
La Torre de la Pólvora protegía el costado meridional de la Torre de la Vela y controlaba a modo de poterna la puerta y el antemuro meridional, hoy soterrados bajo el jardín de los Adarves, un sector que aumentó su importancia estratégica en el siglo XV con los avances de la artillería y la poliorcética.

Escaleras de acceso a la terraza de la torre

En la Torre de la Pólvora se iniciaba
el camino militar que enlazaba con
Torres Bermejas, al otro lado de la
Cuesta de Gomérez, además de divisar
Sierra Elvira y la serranía de Moclín

Desde este lugar parte un lienzo de muralla o coracha buscando la puerta de las Granadas y más al sur Torres Bermejas, unas grandes atalayas que vigilaban aquella zona, también usadas como prisión militar.

La actual Puerta de las Granadas
ocupa el espacio de la Bab Handac
nazarí o Puerta del Barranco, por
encima de la que pasaba un camino
militar que desde el Baluarte c
onectaba con la colina de enfrente,
donde está  Torres Bermejas

Tras la conquista cristiana se incorporó a las reformas llevadas a cabo a mediados del siglo XVI como un importante elemento defensivo adaptándolo a la defensa mediante el uso de la artillería. Cuando la fortaleza pierde parte de su valor castrense o militar, el espacio entre la muralla principal de la Alcazaba y su barbacana o muro delantero es cubierto para crear un amplio balcón por motivos que se desconocen, capricho de Don Íñigo López de Mendoza y Mendoza,  séptimo conde de Tendilla y quinto marqués de Mondéjar. Aquí estuvieron colocados bellos jarrones nazaríes como complemento decorativo, uno de los cuales se guarda en el Museo de la Alhambra y tal vez fue el lugar de la Alhambra elegido en 1957 para inmortalizar en una lápida los conocidos versos del poeta mexicano Francisco de Icaza: "Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada".

El Jardín de los Adarves da un uso
afortunado a este espacio, un callejón
perimetral que el marqués de Mondéjar
rellena en el siglo XVII; en contraste
con el jardín hispanomusulmán, este
jardín romántico -siguiendo un modelo
italiano de los llamados de "las bellas
vistas"-  se funde y abre con el paisaje
 como inmortalizó Fortuny en su
cuadro "El jardín de los poetas"

Lo que hoy es el Jardín de los Adarves,
en época cristiana fue una potente
plataforma artillera de la que esta
torre fue su baluarte extremo

La fuente con surtidor que hay en el
centro del adarve estuvo primitivamente
colocada en la Fuente de los Leones,
y aunque pudo pertenecer a alguna
estancia nazarí desaparecida, fue
añadido cristiano de 1624 en la famosa
fuente y pasó a este jardín en 1954

Este espacio puede visitarse durante el mes de julio de 8.30 a 20.00 horas los martes, miércoles, jueves y domingo con la entrada "Alhambra General" y "Alhambra Jardines, Generalife y Alcazaba".

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