Tesoros de la Hispanic Society

Exposición de la Hispanic Society of America
en el Museo del Prado de Madrid


En 1908 el filántropo, hispanista y coleccionista norteamericano Archer Milton Huntington (1870-1955) materializó su sueño de crear un "Museo Español" con la apertura en Nueva York de la Hispanic Society Museum & Library.  En ella plasmó su amor por España y el castellano, lengua que aprendió, todo ello cuando precisamente la imagen de nuestro país pasaba por sus horas más bajas en los Estados Unidos, tras la guerra de 1898. Huntington trabó amistad con los principales intelectuales españoles de su época, trabajando para el artistas como Zuloaga, Sorolla o el granadino José María López Mezquita quien retrató al filántropo a los sesenta años de edad.

La Hispanic Society presentaba la idea de procurar una aproximación integral a nuestra historia, una idea novedosa y su afán por erigirse en un centro activo en la investigación y difusión de la cultura española, lo que explica su dual naturaleza como museo y biblioteca.

Las excepcionales colecciones de arte medieval de la Hispanic Society abarcan las diferentes culturas que se sucedieron en la península Ibérica entre los siglos V y XV. Especial relevancia posee el arte hispanomusulmán, una de las pasiones de Huntington, quien compaginó el estudio del castellano y el árabe y que, contrariamente a la opinión mayoritaria de la época, creía que la herencia islámica en España era tan relevante como la cristiana. 

Este planteamiento explica que adquiriera piezas excepcionales como piezas de seda de la Alhambra.


Esta pieza de tejido nazarí
es única por su tamaño, calidad
y conservación 


Esta lujosa seda nazarí (Hacia 1400), posiblemente granadina, es un lampazo o tejido de dos urdimbres. La denominación "seda de la Alhambra" se debe a su compleja decoración, que apreciada en su conjunto evoca el infinito y recuerda a los alicatados de La Alhambra. Es la única pieza de este tipo que se ha conservado íntegra, con sus bordes y orillos, y por sus grandes dimensiones quizá sirviera como colgadura o cortina (ver post mobiliario nazarí) Fue vendida a Huntington por el pintor Raimundo de Madrazo, que se refirió a su excepcional tamaño y conservación, "por haber estado siempre plegado en el convento donde lo vió el barón Davillier ".

La otra pieza posiblemente granadina, es un rico fragmento, un lampazo o tejido de dos urdimbres una en satén rojo para el fondo, y otra en tafetán para la decoración. La banda central se compone de tres filas de círculos grandes y pequeños que se unen con Marcos anudados. Los círculos grandes contienen parejas de figuras femeninas sentadas y antílopes unidos por la espalda, y los pequeños estrellas con lacería. Aunque las figuras humanas no sean muy comunes en los tejidos hispanomusulmanes, aparecen en otras piezas de la época.

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