Huertas del Generalife

Cultivos en la ladera del Cerro del Sol pertenecientes al Palacio del Generalife

En la zona oriental de la Alhambra había un huerto, propiedad del monarca nazarí, llamado Yannat-al-arif o Jardín del alarife, donde se levantaba un pabellón de hermosamente decorado con yeserías policromadas y por numerosas fuentes y jardines.

Desde las murallas de La Alhambra, se pueden apreciar las paratas bajo el
Palacio del Generalife que conforman las huertas de la colina del Sol y que
aporta la nivelación necesaria para la distribución del agua mediante acequias

Estas huertas son unas estructuras de terrazas construidas en la ladera de la colina del Sol, sostenidas por muros de tapial semejantes a las murallas de la Alhambra: mezcla de cal, arena, tierra y agua.

Se modificó el cauce fluvial de la acequia para que corriera por canales hasta el interior de los patios, envolviendo el jardín de rumores y sonidos armónicos que invitaban al placer, consiguiendo que aquella almunia, el Generalife, fuese un lugar idílico para descansar del poder sin alejarse de La Alhambra.

Hay cuatro huertas (conocidas en la época cristiana con los nombres de Colorada, Grande, de la Mercería y Fuente Peña) donde se cultivaban abundantes frutales y hortalizas que abastecían a los habitantes de la Alhambra siendo una de las almunias más productivas de la época.

Mapa donde se señalizan las cuatro huertas del Palacio del Generalife

La fertilidad de la almunia decayó con la marcha de los moriscos, secándose jardines, naranjos y olivos, ya que los cristianos no sabían manejar la acequia que las regaban. Posteriormente el Alcaide del Generalife dio las huertas en arrendamiento a colonos con lo que se ha conservado la función medieval con sus cultivos y frutales siendo la misma imagen de almunia medieval de los S. XIII al XV.

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